¿Qué es España? PRIMERA PARTE. Forja 032

16 mayo 2019 by

…sobre la “fraternidad” y la “sororidad”…

1 mayo 2019 by

(…) el concepto de “fraternidad”, una de esas tres electrizantes Schlagwörter de la Revolución Francesa, que ya se había convertido en una idea universalista y noble objetivo antropológico con el cristianismo, cuando sus raíces, paradójicamente, son claramente nacionalistas y exclusivistas, la “isogonía” de los griegos. La isogonía es el origen común de los que han nacido en el mismo lugar, y fue una idea que fue tomada por el nacionalismo ateniense durante la Guerra del Peloponeso, y posteriormente contra los propósitos imperialistas de Filipo de Macedonia.(…) el concepto complementario de sororidad ( brotherhood and sorority ). Todos los hermanos y hermanas (…).

También diríamos que quizás el pecado nos hermane a todos los hombres, porque el pecado, el primer pecado del hombre, resulta hereditario. Es una hermandad en el mal que nos traslada a otra categoría, metábasis eis állo génos. Y a partir del momento en que los dioses abandonaron el mundo, el árbol del ofídico conocimiento ocultó para siempre el árbol de la vida dichosa. La fraternidad natural se convirtió en la hermandad artificial de la serpiente. Y es esta hermandad herpóntica, dotada de un conocimiento de acuerdo obligatorio, la que se enfrenta con ímpetu de cruzada a toda la variopinta derecha de las tinieblas.
En realidad, cuando las palabras indicaban significados de materias o acciones concretas eran más inocentes, porque con ellas el engaño es más difícil. Es un hecho, como más adelante veremos, que las raíces indoeuropeas *bhrâter y *swesor, hermano y hermana, respectivamente, indicaban roles y funciones muy concretos en la familia y en la tribu nómada, como es, por ejemplo, el caso de “hija”, *dhugether”, sánscito “duhitar”, ingl. daughter, al. Tochter, etc, raíz emparentada, según Lessen, con “duh-“, raíz que significaba – y significa aún en sánscrito – “ordeñar”. El nombre de “la que ordeña”, dado a la hija de la casa, presenta a nuestros ojos un sencillo idilio de la vida pastoril y poética de los indoeuropeos. Uno de los servicios por los cuales podía hacerse útil la hija, antes de casarse, en una morada nómada, era ordeñar el ganado; y no deja de tener cierta amable y teocritea delicadeza el que un “pater” (“protector”) llame a su hija “lecherita”, en vez del latino “filia”, que significa cría. La relación semántica entre hermano y hermana había sido santificada y sancionada por nombres que eran ya tradicionales antes de que los indoeuropeos saliesen de los Kurganes en distintas oleadas. La significación original de *bhrâter (sánscrito bhrâtar, latín frater, inglés brother, alemán Bruder, etc. ) parece haber sido “el que conduce o ayuda en el rebaño”, y la de *swesor ( sánscrito svasar, latín soror, inglés sister, alemán Schwester, etc. ) “la que ayuda o consuela”; de hecho, en sánscrito “svasti” significa “alegría” o “felicidad”.
(…).
Los griegos, por su parte, fueron los indoeuropeos más concretos de la tierra. Llamaron al hermano “adelphós”, palabra que deriva de “delph”, esto es, útero; por lo que “adelphos”, significaría “couterino”, o el que ha compartido el mismo útero con otro ser humano. Ésa sí que es una fraternidad real o “adelphótes” de verdad.

FUENTE:
https://www.elimparcial.es/noticia/196647/la-fraternidad-de-la-secta.html

Santiago Abascal (Vox): “Millones de españoles van a votar con esperanza, sin miedo a nada”

28 abril 2019 by

SANTI ABASCAL EN EL ACTO FIN DE CAMPAÑA DE VOX EN COLON

28 abril 2019 by

HERNÁN CORTÉS, los aztecas y ESPAÑA

16 abril 2019 by

AMLO, Cortés, los aztecas y España
Claudio Chávez 16 de abril de 2019

El historiador argentino Claudio Chávez rebate las alegaciones del presidente mexicano empeñado en que España y la Iglesia pidan perdón por su obra de civilización en América.

La izquierda y el progresismo iberoamericano están de capa caída. Se han dado cuenta de que la tienen difícil: ¡se acabó la revolución! Al menos por un tiempo bastante largo. La utopía de la igualdad social a golpes de mano se eclipsó hundiéndose en el fárrago de las atrocidades cometidas a lo largo del siglo XX. Como ya no tienen nada que dar a la política cotidiana, se refugian en el vago y etéreo mundo de la historia. Dado que la realidad y el presente le son hostiles por su notoria incapacidad para generar bienestar social, hurgan y molestan en el pasado.

Andrés Manuel López Obrador, político que presume de izquierda, sabe que llegó tarde a gobernar México. Sin Muro de Berlín, sin Tercer Mundo, con los Estados Unidos al lado gobernado por Donald Trump, no es mucho lo que puede hacer desde su alicaída ideología. Como buen patán, habló de más. ¿Y ahora?

Bueno, ya que no puede con el presente, va por el pasado. Y de esa forma calma sus ansiedades revolucionarias. Agotada la revolución social tal cual nos lo contaba su marxismo vergonzante, suple la ausencia con la monserga de los pueblos originarios, la ideología de género, el aborto, la ideología LGTB, el lenguaje inclusivo, entre otras sonseras parecidas.

Al presidente de México, al cumplirse 500 años de la batalla dada contra los indígenas de Tabasco, no se le ha ocurrido mejor cosa que exigir que España y la Iglesia ofrezcan sus disculpas a los “pueblos originarios” por las barbaridades y atrocidades cometidas en la Conquista.

Su primer gran error es hablar de pueblos originarios. El izquierdista AMLO, usando categorías históricas británicas y norteamericanas como es la frase “original peoples”, no luce como intelectual antiimperialista. En América no hay pueblos originarios. Todos vinimos de afuera en distintos momentos. Somos forasteros. Los únicos originarios son los mestizos. Esta es la etnia auténticamente hispanoamericana.

Otro error grosero es señalar a España y sus instituciones como la matriz de la violencia y el exterminio de los indígenas. ¿Ignora el presidente de México el salvajismo de los mayas en su momento de esplendor y el salvajismo azteca al momento de la llegada de Cortés? Debiera leer al cronista que acompañó a Cortés, Bernal Díaz del Castillo, narrar las prácticas aberrantes de algunas comunidades indígenas y el malestar que esto ocasionaba en los indios sometidos. Sus ritos religiosos empantanados de sangre y antropofagia causaban horror a los españoles y también a los naturales de América. No porque los ibéricos no supieran de muerte y guerra, que sabían y mucho. Lo incomprensible y si se quiere satánico anidaba en que la muerte sangrienta era el centro de la religiosidad.

Así lo contaba el cronista: “Cada día sacrificaban delante de nosotros cuatro o cinco indios, y los corazones ofrecían a sus ídolos, y la sangre pegaban por las paredes, y cortábanles las piernas, los brazos y muslos y los comían como vacas que se traen de las carnicerías en nuestras tierras”. La descripción de los sacerdotes hace helar la carne: “El hábito que traían aquellos Papas eran una mantas negras a manera de sotana y unos capillos que querían parecer a los que traen los canónigos y traían cabello muy largo hasta la cintura y algunos hasta los pies llenos de sangre pegada y muy enredados y las orejas hechas pedazos y hedían a azufre y tenían otro muy mal olor, como de carne muerta. Aquellos Papas eran hijos de principales y no tenían mujeres, mas tenían el maldito oficio de sodomías”.

Fueron estos templos de sangre, hedor y muerte que Cortés tiró abajo, blanqueó con cal, puso una cruz y la imagen de María con Jesús en sus brazos. Para los indígenas la diferencia fue saludable. AMLO en su discurso alocado protesta por la desaparición de los templos aztecas. La ideología o el desequilibrio emocional ciega al más pintado.

Cortés conquistó México estableciendo alianzas políticas con los indígenas sometidos a los aztecas. Estas alianzas le permitieron contar con los favores, el afecto y el amor de una natural del país, Malinche, bautizada como Marina. La vida de esta mujer antes de la llegada de los españoles pinta de arriba abajo la cruenta historia prehispánica. Su madre y su padrastro la habían vendido como esclava y a partir de allí pasó de un mercader a otro. Para los españoles fue Dona. Le dio un hijo a Cortés, este le dio su apellido y naturalmente luego derecho a la herencia. Los progres y la izquierda conceptúan a Marina como una traidora. Marina es el inicio de la mestización iberoamericana. La matriz de los pueblos originarios.

En su alegato primitivista Manuel López Obrador le exige a la Iglesia que se disculpe por su accionar y su silencio. ¿Ignora el Presidente de México la acción llevada adelante por miembros de la Iglesia a favor del indígena y contra los excesos de muchos conquistadores? Supongo que no. Pues entonces no se entiende, en él y en muchos de los intelectuales iberoamericanos encolumnados con el castrismo, el chavismo y el kirchnerismo, que tengan el mismo planteo negando los hechos históricos para fundar doctrina.

Para no hacer muy extensa la presente nota sacerdotes de altísimo nivel intelectual y humanista como Francisco de Vitoria, Bernardino de Sahagún o Fray Bartolomé de las Casas posibilitaron con sus alegatos que los reyes de España sancionaran las leyes de Burgos en 1512 y las leyes Nuevas de 1542. Todas ellas en defensa del indígena, prohibiendo la esclavitud de los amerindios. Solo a manera de ejemplo, Francisco de Vitoria afirmaba: “Los indios ejercen el uso de razón. Ello es manifiesto porque tienen establecidas sus cosas con cierto orden. Tienen en efecto ciudades que requieren orden y tienen instituidos matrimonios, magistrados, señores, leyes, artesanos, mercados, todo lo cual requiere uso de razón. En virtud de sus potencias racionales, el hombre tiene dominio sobre sus actos, pudiendo elegir esto o aquello”. Esta entidad otorgada al indígena por parte de Vitoria y aceptada por la Corona Española le ha dado a la Conquista un matiz distinto, no exento de arbitrariedades y excesos. La Corona velaba por la salud moral y política de los indígenas.

Fue la monarquía española la que autorizó la llegada de los jesuitas a América y con ellos la extraordinaria labor humanista llevada adelante por esta orden religiosa. Las misiones jesuíticas han sido un extraordinario experimento social sustentado en los principios de la Iglesia española y en los propios de esta orden que buscaba la realización de una sociedad más justa, con hombres no contaminados por la sociedad europea. De alguna manera se asimilaban a la mirada de Cristóbal Colón cuando, en su diario de viajes, contaba: “Son gentes de amor y sin codicia, y convenibles para toda cosa que certifico que en el mundo no hay mejor gente ni mejor tierra. Ellos aman a sus prójimos como a sí mismos y tienen un habla la más dulce del mundo y mansa y siempre con risa. Ellos andan desnudos, hombres y mujeres, como sus madres los parieron, mas crean vuestras altezas que entre sí tienen costumbres muy buenas que es un placer verlo todo y la memoria que tienen y todo quieren ver, y preguntan qué es y para qué”. A este hombre castiga la izquierda iberoamericana y el kirchnerismo retrógrado.

El Congreso de la Lengua que acaba de finalizar en la ciudad de Córdoba ha sido una oportunidad para reforzar nuestra identidad iberoamericana. La salvaguarda de estas tradiciones hará posible, llegada la hora, de reencontrarnos sin mediar ideologías o corpus dogmáticos.

© Infobae
FUENTE:
https://elmanifiesto.com/identidad/454517401/AMLO-Cortes-los-aztecas-y-Espana.html

COMENTARIO:
Manuel González Ortiz • hace 2 días
No pensaron lo mismo que AMLO los tlaxcaltecas y otros pueblos indígenas que se unieron a Cortés, movidos por el odio feroz que sentian hacia los aztecas. Los aztecas respetaron la independencia de Tlaxcala y Huejozingo, que utilizaban como reservorios de víctimas para realizar sus “guerras floridas”, cuyo objeto era apresar cautivos para los sacrificios. Miles de tlaxcaltecas participaron en la toma de Tenochtitlan y fueron cruelmente despiadados con sus antiguos opresores. La alianza hispano-tlaxcalteca prosiguió: en la expansión hacia el lejano Norte de México siguieron los guerreros de Tlaxcala junto a los españoles. Por cierto que el Tlatoani mexica también intentó una jugada política similar estableciendo una alianza con Pánfilo de Narváez contra Cortés.
Siempre me extrañó la tabla rasa del pasado indígena que se hace en México: solo cuentan los aztecas. Los periodistas deportivos hablan de “el país azteca”… Se enseña en las escuelas de la Baja California o de Chihuahua (no sé si en Yucatán también, lo que tendria sus bemoles) que “somos hijos de los aztecas”. Ya Octavio Paz se refirió a ello analizando la disposición de las salas del Museo Nacional de Antropología. Como escribió Rafael Bernal, la visión oficial del pasado indigena mexicano es la que podria haber tenido la nobleza azteca y no otros pueblos o estamentos. En realidad, era un imperio minúsculo si lo comparamos con lo que fue la Nueva España de 1821, más de 4 millones de km2 (el México actual más California, Arizona, Nuevo México, Nevada, Colorado, Utah –escrito Yuta en los mapas hispanomexicanos del XVIII: “Indios yutas”)– y Texas), más de 4’5 millones si añadimos Centroamérica, que se unió al Imperio Mexicano de Iturbide. Hoy no llega a los 2 millones… Incluso las Filipinas dependían de la Nueva España, que en algún momento llegó hasta la Alaska rusa: el “territorio de Nutka” abarcaba 3 millones de km2 más (Oregón, Washington y la Columbia Británica), al que Fernando VII renunció en 1819. Por cierto que el fuerte de Nutka, en Vancouver, tenía una guarnición de voluntarios catalanes hacia 1790.

No sé si AMLO sigue hablando también, como hizo otras veces, del famoso “oro” robado. Nada de tal oro, era plata lo que había. Visitad los palacios, los colegios, los conventos, las iglesias mexicanas, admirad sus retablos, sus exvotos… y me diréis si toda la plata cruzó el Atlántico… Lo que sí cruzó fue más bien el Pacífico, hacia las Filipinas y China… Con esa plata se armó la defensa del Virreinato, los presidios del norte, de la Pimería, la Apachería y la Comanchería y se costearon las expediciones maritimas hasta el sur de Alaska.
Y después del “oro”, la “ignorancia”. La Nueva España era una potencia cultural de primer orden, muy superior a los entonces culturalmente escuálidos EEUU. En el México del año 1800 podíamos encontrar a Andrés del Río (nacido en Madrid y descubridor del vanadio), Martín Sessé (oscense), José Mariano Mociño, Vicente Cervantes, Fausto de Elhúyar (logroñés y descubridor del wolframio o tungsteno), Antonio Pineda (guatemalteco), José Alzate, el obispo de Michoacán Moxó (por cierto que catalán), Pablo de la Llave, el astrónomo Antonio León y Gama, el arquitecto y escultor Manuel Tolsá (creo que valenciano), el músico “haydniano” José de Aldana… Clavijero, Alegre y Landívar habian fallecido antes en Bolonia, expulsos (por jesuitas). Humboldt y Bonpland visitaron sus instituciones científicas. Según Humboldt, Andrés del Río era un científico como no había hallado en Europa. Poco antes había tocado los puertos mexicanos del Pacífico la expedición de Malaspina y el artista valenciano Tomás Suria, residente en México, realizó magníficos grabados etnográficos. Se hicieron excavaciones proto-arqueológicas en la Plaza Mayor y en Yucatán, encontrándose la Piedra Solar (mal llamada Calendario azteca) y la Coatlicue. En ese México virreinal se formaron los “intelectuales” del republicano: Lizardi, Quintana Roo, Bustamante, Mora, Lucas Alamán… Poca veces se ha visto una colonia con un nivel científico a la par que la metrópoli (es retórica: no se ha visto nunca). Legado “colonial” hispano que las “elites” del México independiente no supieron conservar: las desamortizaciones de los liberales tuvieron como consecuencia la venta a los norteamericanos de bibliotecas enteras, incluyendo las actas manuscritas de los concilios novohispanos, además de códices, incunables, pinturas y documentos del Virreinato. También emigraron los maravillosos claustros de conventos mexicanos que hoy se pueden admirar en los EEUU, por no hablar de la desamortización de las tierras de comunidades indígenas (pérdida que en el imaginario popular, incluso en España, se debió a la conquista). Leed el libro de Fernando Benítez “El libro de los desastres”. Y el inmenso patrimonio territorial se perdió por la incompetencia o mediante la traición (el mismo Juárez estuvo a punto de ceder el Noroeste) e incluso vendiendo el Sur de Arizona (La Mesilla) para embolsarse el dinero. Excluyo Texas, ya que alguno dirá que lo que hicieron los texanos fue ejercer democráticamente su “derecho a decidir”.

FUENTE:
https://elmanifiesto.com/identidad/454517401/AMLO-Cortes-los-aztecas-y-Espana.html

VALENCIA, España (12 abril 2019)

12 abril 2019 by

—destrozan un coche de la POLICIA: ¡Viva ITALIA!

12 abril 2019 by

El Himalaya de mentiras de la memoria histórica

12 abril 2019 by

Reseña del editor

La «Memoria Histórica» que los gobiernos de España quieren imponer como ideología oficial sobre la República, la Guerra Civil y el franquismo es una gigantesca operación de lavado de cerebro, basada en un «Himalaya de mentiras» transmitidas a través de la enseñanza, los medios de comunicación y entretenimiento, cuyo objetivo es crear un antifranquismo que permita ilegalizar a los partidos identitarios y patriotas, y asegurar la hegemonía del pensamiento neomarxista de los partidos de izquierda que contribuya a la destrucción de España, siguiendo los dictados del Nuevo Orden Mundial. Esta obra pretende denunciar ese «Himalaya de mentiras», demostrando que el Alzamiento Nacional que acaudilló Franco no fue un golpe de Estado fascista contra un gobierno legítimo y democrático, sino contra un régimen frentepopulista que pretendía desarrollar en España una revolución comunista que convertiría a España en un país satélite de la Rusia soviética. La República no fue legítima, pues se instauró mediante el alevoso pucherazo electoral de las elecciones de 1931, y también careció de toda legitimidad el triunfo del Frente Popular en 1936, merced a otra alevosa manipulación del resultado de las urnas. Junto a estas ilegalidades, la izquierda revolucionaria desencadenó varios golpes de Estado —contra la Monarquía y contra la República— en 1917, 1930, 1933, y 1934. Junto a su ilegitimidad, en esta obra se explica que la Segunda República gobernó mediante una legislación y una práctica antidemocráticas que recortaron gravemente los derechos ciudadanos. La segunda gran mentira de este «Himalaya» es acusar al régimen franquista de «genocida». Sin embargo, en este trabajo se demuestra que la represión republicana fue mayor (75.000 víctimas frente a 55.000, según los estudios más documentados), y de una crueldad incomparablemente mayor, pues al holocausto católico —más de 11.000 víctimas, ejecutadas la mayoría entre terribles torturas— hay que añadir el horror de las chekas, cuya naturaleza siniestra se muestra también en la obra. En la última parte se expone una visión general de la España de Franco, explicando cómo la vida cotidiana en ella se ajustaba a la cosmovisión cristiana y a la ley natural, lo cual impidió la proliferación de conductas antisociales, y de muchas de las lacras que hoy están degradando nuestra sociedad. También se exponen los sorprendentes logros materiales de la España de Franco, hasta el punto de que, de ser un país subdesarrollado en 1939, en 1975 éramos la octava potencia mundial. Junto a ello, la España de Franco fue la creadora de las clases medias y de nuestro actual Estado de Bienestar, pues implementó todas las medidas de seguridad, bienestar y protección de que los españoles disfrutamos en la actualidad. Debido a que las nuevas generaciones no vivieron la España de Franco, y debido que han sido adoctrinados alevosamente en una visión deformada y falsa de esa época, es muy posible que jamás puedan hacerse una idea correcta de lo que supuso para nuestra historia la enorme contribución de la España franquista. De ahí que la pretensión de esta obra es la de configurar algo así como un «testamento» de la España de antes; de la España que vivió con Franco su era de mayor paz, orden y progreso, antes de que su recuerdo se pierda para siempre. En previsión de que este futuro apocalíptico se haga tenebrosa realidad en España, quede constancia para la posteridad en este libro de cómo fue la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad de la España anterior a la Transición.

Richard Baumgartner compartió una publicación.

12 abril 2019 by

profanación de la Catedral de Alcalá

5 abril 2019 by

¿Cuáles son los 4 fantasmas de España?

13 marzo 2019 by

Pedro Insua “1492. España contra sus fantasmas”

¿Cuáles son los 4 fantasmas de España?

 

Pedro Varela: “La dimensión desconocida” 16 02 2019

13 marzo 2019 by

Spanish Eyes – Engelbert Humperdinck (lyrics)

2 marzo 2019 by

Spanish Eyes – Engelbert Humperdinck (lyrics)

Jennifer Rush – The Power Of Love // (Don’t You Understand) By Lorrie Morgan.

2 marzo 2019 by

Jennifer Rush – The Power Of Love (ZDF Tele-Illustrierte 13.02.1985) (VOD)

What Part Of No (Don’t You Understand) By Lorrie Morgan. Oz Malo

EL CÓNDOR PASA HOMENAJE A TODAS LAS MUJERES MILITARES Y DEMIS ROUSSOS

2 marzo 2019 by

EL CÓNDOR PASA HOMENAJE A TODAS LAS MUJERES MILITARES



Antonio Gonzalez Pereira, militante de F.E. de las JONS, asesinado en 1936

2 marzo 2019 by

Juan Manuel Cepeda
4 h ·
MEMORIA AZUL

EL ” NEGRO ” PEREIRA

( EL FALANGISTA , ESCOLTA DE JULIO
RUIZ DE ALDA, AL QUE MATARON COMO A UN PERRO)

“Antonio Gonzálvez Pereira”, así se llamaba uno de los dos falangistas de “raza negra” de la época fundacional.

Nacido en el África Portuguesa.

De muy joven se alisto en la” Legión Española ” y combatiendo valerosamente ascendio hasta Sargento por méritos de guerra.

En 1927 fue condecorado con la “Cruz de María Cristina”.

Cuando se licencio de la Legión, paso a trabajar como “chófer” para Julio Ruiz de Alda.

La inmensa lealtad que sentía” Pereira” por Julio, le llevo a alistarse inmediatamente a la” Falange Española” desde el momento de su fundación en el Teatro de la Comedia.

Desde entonces y hasta su muerte, el “negro” Pereira, además de realizar funciones de chófer para Ruiz de Alda, tambien le prestó voluntariamente sus servicios como escolta o guardaespaldas personal.

Por eso, Antonio Pereira ,como uno de los primeros militantes de la Falange, estaba afiliado a la CONS ( sindicato falangista) y a las milicias del partido.

El 3 de julio de 1934 ,es detenido junto con Sinforiano Moldes ,un antiguo anarquista afiliado a Falange ( del que ya hemos reseñado su semblanza con anterioridad) ocupandole la policía una pistola del calibre 7’65 con 8 balas.

Puesto en libertad ,a los pocos días nuevamente es detenido en la redada que realiza la policía en la Sede Nacional de” Falange” en el Palacete de la calle Marqués de Riscal.

Hasta el día de hoy ,solo existía una fotografía del “negro Pereira “al pie del edificio, en la concentración falangista del Aeródromo de Carabanchel.

Antonio Pereira estaba casado con la sevillana María Galindo Cano y vivía en Madrid en la calle Zurbano 82.

El 10 de marzo de 1936 es detenido por última vez y trasladado junto con “José Antonio”,” Julio Ruiz de Alda ” y la plana mayor de la Falange a la Cárcel Modelo de Madrid.

Ya iniciada la Guerra Civil, el 22 de agosto , entro una turba de milicianos en la Cárcel Modelo, asesinando a Fernando Primo de Rivera, Julio Ruiz de Alda ,Enrique Matorras y a su compañero y amigo Sinforiano Moldes.

A Pereira le disparan y lo dejan mal herido, el doctor Groizard ,(del cual también hemos hablado en una reseña anterior) intenta curarle junto con Gerardo González Sampedro ( Palma de Plata de la Falange )que tenía conocimientos de enfermería.

En el momento que le están curando de sus gravisimas heridas ,una miliciana de la CNT se acercó y disparándole con un Mauser, le remató, diciendo” los perros fascistas no merecen vivir”.

Así cayó, por España y la Falange, el falangista de raza negra Antonio Pereira, a los 32 años de edad.

Meses después, en el interrogatorio del juicio al que fue sometido” José Antonio” en la Cárcel de Alicante, un Jurado le pregunto¿ si había tenido un guardaespaldas negro?

José Antonio respondió: ” el único negro que conozco es Antonio Pereira, que es afiliado y tiene cariño especial o afecto a Ruiz de Alda”.

Por eso, los “Guardianes de la Memoria Azul” rendimos hoy nuestro homenaje al camarada Pereira.

¡¡¡ P R E S E N T E ¡¡¡

( foto inedita del “negro Pereira” tomada en su paso por la Legión, de mi archivo privado)
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El Obispo RICHARD WILLIAMSON defiende a RUSIA

17 febrero 2019 by

RUSIA VILIPENDIADA
Los atacantes pueden atacar en defensa propia.
No culpes con seguridad al que empezó.
En la escena internacional, desde hace varios años, Rusia ha sido vilipendiada y su Presidente ha sido ensuciado por los viles medios de comunicación occidentales, porque las potencias que controlan a las naciones occidentales y a sus medios de comunicación y a sus políticos quieren que la tercera guerra mundial les dé hegemonía o control sobre el mundo entero, y Rusia es el principal obstáculo en el camino hacia ese monopolio mundial del poder. Sin embargo, muchas almas en todo el mundo han llegado a confiar más en los frutos de la Rusia de Putin que evita la guerra que en los frutos de los políticos y medios occidentales que hacen todo lo posible para provocar la guerra. He aquí el resumen de los rusos de un importante discurso de Putin pronunciado en la conferencia de Valdai en Socchi, Rusia, en octubre de 2014. Que los lectores juzguen por sí mismos si las palabras de Putin son razonables, y si corresponden a sus actos:
1. Rusia ya no jugará más a juegos ni entablará negociaciones encubiertas por tonterías. Pero Rusia está dispuesta a mantener conversaciones y acuerdos serios, si son propicios para la seguridad colectiva, se basan en la justicia y tienen en cuenta los intereses de cada una de las partes.
2. Todos los sistemas de seguridad colectiva mundial ahora yacen en ruinas. Ya no hay ninguna garantía de seguridad internacional. Y la entidad que los destruyó tiene un nombre: Los Estados Unidos de América.
3. Los constructores del Nuevo Orden Mundial han fracasado, habiendo construido un castillo de arena. Que se construya o no un nuevo orden mundial de cualquier tipo no es sólo una decisión de Rusia, sino que es una decisión que no se tomará sin Rusia.
4. Rusia es partidaria de un enfoque conservador para introducir innovaciones en el orden social, pero no se opone a que se investiguen y discutan esas innovaciones, para ver si está justificado introducir alguna de ellas.
5. Rusia no tiene intención de ir a pescar en las aguas turbias creadas por el siempre creciente “imperio del caos” de Estados Unidos, y no tiene ningún interés en construir un nuevo imperio propio (esto es innecesario; los desafíos de Rusia consisten en desarrollar su ya vasto territorio). Tampoco Rusia está dispuesta a actuar como salvadora del mundo, como lo ha hecho en el pasado.
6. Rusia no intentará reformatear el mundo a su propia imagen, pero tampoco permitirá que nadie la reformatee a su imagen. Rusia no se cerrará del mundo, pero cualquiera que intente cerrarla del mundo se asegurará de cosechar un torbellino.
7. Rusia no desea que el caos se extienda, no quiere la guerra y no tiene intención de iniciar una. Sin embargo, hoy en día, Rusia ve el estallido de la guerra global como algo casi inevitable, está preparada para ello y continúa preparándose para ello. Rusia no quiere la guerra – ni la teme.
8. Rusia no tiene la intención de desempeñar un papel activo para frustrar a aquellos que todavía intentan construir su Nuevo Orden Mundial – hasta que sus esfuerzos comiencen a afectar los intereses clave de Rusia. Rusia preferiría quedarse de brazos cruzados y observarlos darse tantos golpes como sus pobres cabezas puedan soportar. Pero a los que consigan arrastrar a Rusia a este proceso, haciendo caso omiso de sus intereses, se les enseñará el verdadero significado del dolor.
9. En su política exterior y, más aún, en su política interior, el poder de Rusia no dependerá de las élites y de sus tratos secretos, sino de la voluntad del pueblo. (Fin del resumen del discurso de Putin.)
Si, cuándo y cómo estalle otra guerra mundial, está enteramente en manos de Dios, dependiendo de lo que la humanidad merezca. Pero si Dios debe castigarnos por nuestro propio bien, toda oración sincera desde ahora hasta entonces ayudará a mitigar el desastre humano. Son los enemigos de Dios de ambos lados los que realmente lo habrán causado.
Kyrie eleison.
FUENTE:
http://nonpossumus-vcr.blogspot.com/2019/02/comentario-eleison-numero-dcv-605-16-de.html

Vladimir Volfovich Zhirinovsky

11 febrero 2019 by

VLADIMIR ZHIRINOVSKY / artículo de Xavier Colás en el diario “EL MUNDO”, 10 feb 2019

FUENTE: diario “El MUndo”, Madrid 10 de febrero de 2019
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Vladimir Volfovich Zhirinovsky (RussianВлади́мир Во́льфович Жирино́вский Eidelstein (Russian: Эйдельште́йн); born 25 April 1946) is a Russian politician and leader of the LDPR party (formerly Liberal Democratic Party of Russia). He is fiercely nationalist and has been described as “a showman of Russian politics, blending populist and nationalist rhetoric, anti-Western invective and a brash, confrontational style”.[1] His views have sometimes been described by western media as fascist.[2][3][4]

EARLY LIFE AND POLITICS[EDIT]

Zhirinovsky was born in Almaty, the capital of the Kazakh Soviet Socialist Republic, modern-day Kazakhstan. His father, Volf Isaakovich Eidelshtein (or Wolf Andreyevich Eidelshtein), was a Polish Ashkenazi Jew, and his mother, Alexandra Pavlovna (née Makarova), was of Russian background.[5][6][dead link][7][8] His paternal grandfather was a wealthy industrialist from Kostopil,[9] who owned the largest timber factory in (what is now) Ukraine and was head of the Jewish community.[10] His grandfather’s mill today has an income of $32 million a year, and over the years Zhirinovsky has demanded successive Ukrainian governments return it to him.[11]
Four of Zhirinovsky’s relatives had been killed during the Holocaust. Zhirinovsky’s parents split while he was still an infant. Abandoning the family, Zhirinovsky’s father, Wolf Eidelstein, emigrated to Israel in 1949 (together with his new wife Bella and his brother), where he worked as an agronomist in Tel Aviv. Zhirinovsky’s father was a member of the right-wing nationalist Herut party in Israel, and died in 1983 when he was run over by a bus near Dizengoff Street in Tel Aviv.[9] Zhirinovsky did not find out the details of his father’s life in Israel until many years later, or even that he had died.[9][10] Zhirinovsky says that he is an Orthodox Christian.[12]
In July 1964, Zhirinovsky moved from Almaty to Moscow, where he began his studies in the Department of Turkish Studies, Institute of Asian and African Studies at Moscow State University (MSU), from which he graduated in 1969. Zhirinovsky then went into military service in Tbilisi during the early 1970s. He would later get a law degree and work at various posts in state committees and unions. He was awarded a Dr.Sci. in philosophy by MSU in 1998. Although he participated in some reformist groups, Zhirinovsky was largely inconsequential in Soviet political developments during the 1980s. While he contemplated a role in politics, a nomination attempt for a seat as a People’s Deputy in 1989 was quickly abandoned.[13] In 1989, he served as a director of Shalom, a Jewish cultural organization; unknown in Jewish circles before, he is thought to have been invited to join by the Anti-Zionist Committee of the Soviet Public, but subsequently forcefully opposed its influence in the group.[14]

FOUNDING OF THE LIBERAL DEMOCRATIC PARTY[EDIT]

Zhirinovsky with Vladimir Putin in 2000

In April 1991 Zhirinovsky, along with Vladimir Bogachev, took initiatives which led to the founding of the Liberal Democratic Party, the second registered party in the Soviet Union and therefore the first officially sanctioned opposition party. According to the former CPSU Politburo member Alexander Nikolaevich Yakovlev, this party started as a joint project of the Communist Party of the Soviet Union(CPSU) leadership and the KGB.[15][16] Yakovlev wrote in his memoirs that KGB director Vladimir Kryuchkov presented the project of the puppet LDPR party at a meeting with Mikhail Gorbachev and informed him about the selection of the LDPR leader. According to Yakovlev, the name of the party was chosen by KGB General Philipp Bobkov. However, Bobkov said that he was against the creation of “Zubatov’s pseudo-party under KGB control that would direct the interests and sentiments of certain social groups”.[17]

Zhirinovsky in 2004 freely handing out money to the public and random passersby, in a famous gesture.

Zhirinovsky’s first political breakthrough came in June 1991 when he came third in Russia’s first presidential election, gathering more than six million votes or 7.81%. Afterwards, the LDPR garnered a reputation as an ineffective vehicle for opposition against the government, and one that lacked either credibility or authenticity,[citation needed] particularly given Zhirinovsky’s vocal support for the Soviet coup attempt of 1991. This view was further encouraged by rumors, denied by Zhirinovsky,[18] that he was an agent of the KGB and that the LDPR was a farcical creation meant to either discredit or distract earnest opposition to the government. Such impressions would last even as the Soviet Union was dissolved and the Russian Communist Party itself took an opposition role. In 1992 Zhirinovsky made contact with Jean-Marie Le Pen, leader at that time of France’s Front National (FN). Eduard Limonov of the National-Bolshevik Party introduced the men to each other and the FN later “provided logistical support [to the LDPR], including computers and fax machines”. Zhirinovsky suggested establishing the International Centre of Right-wing Parties in Moscow and invited Le Pen to Moscow.[19]
The Liberal Democratic Party remained an important force in Russian politics. At the height of its fortunes, the LDPR gathered 23% of the vote in the 1993 Duma elections and achieved a broad representation throughout the country – the LDPR being the top vote-getter in 64 out of 87 regions. This fact encouraged Zhirinovsky to once again vie for the presidential office, this time against incumbent Boris Yeltsin. The fact that Yeltsin’s candidacy seemed seriously challenged by Russian nationalist groups and a rejuvenated Communist Party alarmed many outside observers, particularly in the Western world, who expressed concern that such developments posed a serious threat to the survival of Russian democracy, already in a very fragile state. Zhirinovsky became a focal point of harsh criticism and seemed the living embodiment of authoritarianism and militarism in modern Russia. While some observers inclined to consider his controversial statements as stark efforts to drum up nationalist support, not viewable as anything more serious than electoral fodder meant for domestic consumption, there was great consternation at the fact that in February 1996, months before a presidential election, Zhirinovsky placed second in opinion polls, behind Communist Gennady Zyuganov and ahead of Boris Yeltsin. In the end, however, Zhirinovsky placed fifth with a 5.7% share in the first round of voting. Since then, the party’s fortunes have stabilized somewhat, with the 2003 election seeing a LDPR vote share of 11.7%. In 2004, Zhirinovsky declined to even be nominated by the party, leaving that role to Oleg Malyshkin, who received 2% support from voters.

Zhirinovsky and Vladimir Putin at the Kremlin in 2000

For his own part, Zhirinovsky has done a great deal to foster a reputation as a loud and boisterous populist who speaks on behalf of the Russian nation and people, even when the things he says are precisely what many people, at home or abroad, do not want to hear. Zhirinovsky infamously promised voters in 1991 that if he were elected, free vodka would be distributed to all. Similarly, he once remarked, during a political rally inside a Moscow department store, that if he were made president, underwear would be freely available.[20]Zhirinovsky has on several occasions become involved in altercations with other politicians and debate opponents. As a candidate, he also took part in the 2000 and 2008 presidential elections, promising a “police state“,[16] and to institute summary executions. A BBC documentary from 1995 showed Zhirinovsky telling the crowd at a campaign rally: “Help us, and you’ll never have to vote again! I’m not saying, “Vote for us and maybe in 20 years’ time somebody will do something”. No, these will be the last elections! The last ones!”.[21] Some commentators call Zhirinovsky a fascist or a neo-fascist.[2][3][4]

Antes de Trump existió Zhirinovski

 

El líder del ultranacionalista Partido Liberal Demócratico de Rusia cumple 70 años. Entre otras cosas, propuso invadir Alaska, arrojar bombas nucleares en Chechenia, abolir el sistema de partidos, vender por 50.000 millones de dólares las islas Kuriles a Japón

Con todo, el “fenómeno Zhirinovski” merece una mayor atención. Vladímir Volfovich Zhirinovski nació en Alma Atá, capital de la República Socialista Soviética de Kazajistán. Su padre, Volf Isaakovich Eidelshtein, era un judío polaco que cambió su nombre por el de Zhirinovski. Tras divorciarse de su madre, emigró en 1949 a Israel, donde trabajó como agrónomo hasta su muerte, en 1983, en un accidente de tráfico. Vladímir Zhirinovski creció creyendo que su padre era abogado y había muerto en su automóvil en un accidente en 1946. Tras conocer la verdad, enterró sus anteriores comentarios anti-israelíes y su flirteo con el antisemitismo (“Mi madre era rusa y mi padre era abogado”).
La madre de Zhirinovski, Aleksandra Zhirinóvskaya, hubo de hacerse cargo de seis hijos en solitario. En su biografía, Zhirinovski habla de una infancia y juventud infeliz. “Crecí sin conocer la calidez de nadie, ni de amigos ni de familiares. Era como si fuese superfluo para ellos, una carga y un objeto de crítica. Nunca recibí ningún cumplido, solo regañinas, una tras otra”. Ahí no termina la cosa: el joven Zhirinovski no tiene éxito entre las mujeres, tiene problemas para conseguir un piso y, cuando lo consigue, es caro y no le gusta, el trabajo le aburre y no ser miembro del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) no le ocasiona más que problemas.
De su experiencia formativa y laboral, afirma, surgiría su rechazo al sistema soviético
A pesar de sus quejas, Zhirinovski tuvo una carrera respetable de acuerdo con los estándares soviéticos: consiguió el acceso a la Facultad de Idiomas Orientales de la Universidad Estatal de Moscú, donde se licenció en 1970 en el departamento de estudios túrquicos y en derecho; trabajó como experto en asuntos europeos en el Comité soviético para la Defensa de la Paz (1972-1975); y más tarde en el departamento de estudiantes extranjeros de la Universidad de Sindicatos (1975-1977), en el Departamento de Justicia de la Unión Soviética (1977-1983) y en el departamento legal de la editorial Mir (1983-1990). Según su propio relato, de esta experiencia formativa y laboral surgiría su rechazo al sistema soviético.

¿ESPÍA DEL KGB?

Aprovechando las reformas legales de la perestroika, Zhirinovski fundó el Partido Liberal Democrático de la Unión Soviética (LPDSS) –el segundo partido de oposición registrado en el país– junto con el compositor Vladímir Bogachov. Bogachov, que había sido investigado con anterioridad por distribuir “propaganda antisoviética”, fue uno de los organizadores de la Unión Democrática, el primer partido registrado en la URSS. A pesar de que el LDPSS no alcanzaba la veintena de miembros, Zhirinovski conseguía gracias a su verbosidad entrevistas y contactos en el extranjero, provocando la envidia de sus correligionarios. El 6 de octubre de 1990 Bogachov forzó la convocatoria de un congreso extraordinario del partido donde anunció la expulsión de Zhirinovski, acusado de colaborar con el KGB. La respuesta de Zhirinovski no se hizo esperar: reagrupó a sus partidarios y, dos días después, expulsó al propio Bogachov y a todos los defensores de la línea “centrista”, abandonada en favor de otra nacionalista, sin relación ninguna con el nombre del partido.
Miembros del Politburó afirman que el LDPR recibió directamente de las arcas
del PCUS tres millones de rublos para su fundación
La sospecha de colaborar o incluso ser un topo del Estado siempre ha planeado sobre Zhirinovski. Según Alexander Yakovlev, miembro del Politburó durante los últimos años de su existencia, el LDPR –el nombre que adoptaría el partido tras la desintegración de la URSS– fue concebido, hasta en el nombre, por el PCUS y el KGB como un falso partido de oposición para anular a potenciales disidentes. En sus memorias, Yakovlev incluso aportó un documento que demostraría, según él, que el LDPR recibió directamente de las arcas del PCUS tres millones de rublos para su fundación. Este tipo de acusaciones eran, ni que decir tiene, muy del gusto de Zhirinovski, quien se acercaba a la oficina del KGB más próxima, pedía que le expidiesen un certificado que declarase que no trabajaba para ellos y presentaba una demanda en los tribunales, ganándola. Y, con ello, conseguía para el partido publicidad y fondos.

EL IRRESISTIBLE ASCENSO DE ZHIRINOVSKI

Tras la desintegración de la URSS, Zhirinovski radicalizó su discurso. Su nacionalismo dejó paso rápidamente al irredentismo y una política desvergonzadamente imperialista. “Sueño con soldados rusos lavando sus botas en las cálidas aguas del Océano Índico”, escribió en uno de sus libros. En el fondo, el programa de Zhirinovski no se distinguía de cualquier partido de ultraderecha europeo: anticomunismo visceral, establecimiento un Ejecutivo fuerte y promesas de renacimiento nacional, todo ello salpicado de comentarios xenófobos hacia los nativos del Cáucaso, los turcos y los azeríes (paradójicamente, aquellos mismos pueblos en los que se había especializado en la universidad).
Jean-Marie Le Pen le envió en 1992 ordenadores
y máquinas de fax.
Incluso le visitó en Moscú

La encendida oratoria de Zhirinovski dio a conocer al LDPR, otorgándole a la formación valiosos minutos de presencia en las cadenas privadas de televisión –que además de elevar sus ratings veían en él la posibilidad de dividir a la oposición no comunista a Yeltsin– y, a la vez, limitó sus posibilidades de éxito. En las primeras elecciones legislativas a la Duma, en junio de 1991, el LDPR consiguió un 7,81%. En 1992 Zhirinovski entró en contacto con el líder del entonces marginalFrente Nacional (FN) francés, Jean-Marie Le Pen, quien le envió máquinas de fax y ordenadores. Le Pen incluso llegó a visitar Moscú para conocer a quien veía como su homólogo ruso.

En las elecciones legislativas de 1993, celebradas en diciembre, el LDPR consiguió inesperadamente un 22,92% y una amplia representación en todo el país, siendo incluso primera fuerza en 64 de los 87 sujetos federales de Rusia. Según el sociólogo ruso Borís Kagarlitsky, Zhirinovski consiguió este éxito gracias a haber sabido ”manipular el descontento público sin enfrentarse a las autoridades” y a la campaña poco brillante del reaparecido Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR). “La demagogia de comienzos de los noventa se volvió contra la gente que la había predicado primero”, escribe Kagarlitsky en Restoration in Russia. Why Capitalism Failed (“La restauración en Rusia, por qué fracasó el capitalismo”, Verso, 1995).

“Mientras el ciudadano común buscaba malhechores, el sistema postcomunista no se veía amenazado por la revolución o la reforma”
“Vertiendo un torrente de mentiras sobre las cabezas de la población rusa –explica Kagarlitsky–, que en la mayoría de casos tenía muy poca idea de la verdad, la maquinaria propagandística del Estado consiguió imprimir en la mente de la gente que no había nada peor que el comunismo, pero fue incapaz de convencerlos de que, como resultado de la victoria sobre el comunismo, la vida era mejor. Fue necesario, así, buscar nuevos villanos. Éstos podían ser los de piel oscura (inmigrantes del Cáucaso), los extranjeros, los masones, los judíos, los americanos o los propios demócratas.
Portada de la revista TIMES de julio de 1994, con Vladimir Zhirinovski.

Pero lo más importante permaneció escondido al ciudadano amargado y desconcertado: el hecho de que sus miserias no se debían a las intrigas de alguien, sino que eran el resultado inevitable del funcionamiento del sistema que se había establecido. Mientras el ciudadano común buscaba malhechores, el sistema no se veía amenazado por la revolución o la reforma. Sin embargo, los propios ideólogos de este sistema, que se habían convertido en materiales de desecho, pasaron a estar disponibles para el sacrificio.”

La victoria del LDPR en 1993 animó a Zhirinovski a sopesar presentarse a las presidenciales contra Borís Yeltsin. La especulación causó temor en la comunidad internacional, horrorizada por la posibilidad de que el Kremlin terminase en manos de un nacionalista con ambiciones expansionistas. Sin embargo, la conclusión de que aquel voto no había sido más que un castigo de los electores al partido oficialista, la elección de Rusia –que presentó como candidato a uno de los arquitectos de la terapia de shock neoliberal, Yegor Gaidar–, le hizo desistir. Zhirinovski no se presentaría a las presidenciales hasta 2008, quedando en tercer lugar con un 9,5% de los votos.

METADONA NACIONALISTA

Del LDPR el semanario alemán Der Spiegel dejó escrito que se convirtió en una suerte de programa de metadona para neutralizar una potencial amenaza nacionalista. Los políticos como Zhirinovski, señala Kagarlitsky, “están convencidos de que lo principal es que el público les ame. Las ideas, los principios y los intereses de la sociedad son percibidos exclusivamente a través del prisma de sus propias personalidades”. Éstas son, continúa, algunas de “las características que pueden hacer de alguien un demagogo realmente exitoso”. Sin embargo, con el tiempo la tolerancia aumenta y el tratamiento ha de incrementar la cantidad: si al principio bastaba con criticar la herencia soviética, luego había que pedir fusilar a los comunistas, la lista de conspiradores contra Rusia aumentaba sin cesar y así sucesivamente. “Un demagogo brillante no es siempre un político de éxito”, recuerda Kagarlitsky: el LDPR quedó en segundo lugar (11,74%) tras los comunistas de Guennadi Ziugánov en las elecciones de 1995, en quinto lugar (5,2%) en las de 1999, y en las de 2003 en tercer lugar (11,45%), puesto que repitió en los comicios de 2007 (8,14%). En las últimas elecciones a la Duma el LDPR retrocedió hasta el cuarto puesto, con un 11,67% de los votos.
“Si los periodistas dijéseis que yo soy un demócrata normal, con un programa normal, quieto, inteligente, educado, estaría acabado”, aseguró Zhirinovski en 1995

“A diferencia del fascimo real, estos movimientos –amorfos y con una relación parasitaria con las estructuras del parlamentarismo burgués– no pueden luchar por el poder”, escribe Kagarlitsky. Zhirinovski no ha logrado movilizar nunca por completo al nacionalismo ruso, su partido es un one man show que busca constantemente el acceso a la prensa y los medios. “¿El LDPR tiene ideología? ¡El LDPR tiene a Zhirinovski!”, escribía hace unos días en su cuenta de Twitter el diputado comunista Valeri Rashkin.

Si el LDPR sigue consiguiendo diputados no es tanto por su atractivo para el votante nacionalista como para el pequeño y mediano empresario de las regiones rusas que lo apoyan a cambio de obtener acceso a las instancias del poder y que sus negocios no se enfrenten obstáculos burocráticos, o incluso a un acta de diputado que les otorgue inmundad parlamentaria. Sin embargo, añade Kagarlitsky, estos partidos “son peligrosos”: “No sólo porque su crecimiento demuestra que la crisis del ‘nuevo orden mundial’ está socavando los cimientos de la democracia, sino por la razón de que mientras la demagogia de estos movimientos funcione’ millones de personas aullarán al unísono con los líderes de estos movimientos y creerán en sus recetas sin ton ni son para la salvación. Los miembros de estos movimientos están condenados a ser rehenes del mismo orden social que sinceramente odian”.

“A nuestros votantes les gusta un poco de contraste, un shock al sistema. Así que si vosotros, los periodistas, escribiéseis cada día que yo soy un demócrata normal, con un programa normal, quieto, inteligente, educado, estaría acabado de inmediato”, dijo en 1995 Zhirinovski. Hoy su nombre es legión, porque son muchos.

FUENTE:
https://www.publico.es/internacional/trump-existio-zhirinovski.html

Gill Ellis Young – Hike in the Wood

9 febrero 2019 by

Gill Ellis Young – Hike in the Wood

Liberalismo, elitismo y realismo en la obra de Oswald Spengler

2 febrero 2019 by

Liberalismo, elitismo y realismo en la obra de Oswald Spengler

Por dinero, la democracia se destruye a sí misma, después de que el dinero haya destruido el espíritu

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Oswald Spengler / Imagen: Archivo

Hace exactamente cien años apareció uno de los libros más importantes y probablemente el menos comprendido de cuantos vieron la luz en el siglo XX: Der Untergang des Abendlandes (“La Decadencia de Occidente“) de Oswald Spengler.

El libro fue objeto de muchas críticas desde el momento mismo de la publicación, probablemente porque su autor se estaba burlando -con ironía e irreverentemente- de diversas espíritus (de derecha e izquierda) que pretendían “salvar el mundo “. Y debido al determinismo histórico inexorable que profesaba Spengler, éste libro no podía sino generar un profundo malentendido por parte de los lectores. Pero fue sobre todo el término Untergang (Es decir, en alemán, a la vez   “naufragio” y “declive”), un elemento importante para comprender tanto el éxito de ventas de su trabajo como la oposición de los historiadores, que generalmente no son muy hiperbólicos, factor que creó el mayor malentendido, como lo lamentó el propio Spengler: “Hay gente que confunde decadencia (Untergang) de la antigüedad con el hundimiento(Untergang) de un crucero. El significado de ‘catástrofe’ no está contenido en esta palabra. Si dijéramos ‘terminación’ en lugar de ‘declive’, eliminaríamos el lado ‘pesimista’ sin transformar el significado fundamental del término.”

Incluso hoy en día, el debate sobre Oswald Spengler se basa en premisas fundamentalmente falsas, curiosamente, basadas en una asombrosa doble superposición de las posiciones ideológicas de los lectores.

Por lo tanto, aquellos que, al igual que el propio Spengler, sienten un profundo apego a la historia occidental, tienden a minimizar las predicciones de Spengler para convertir su obra en una simple distopía que hay que evitar. Mas usan el término “decadencia de Occidente” con el fin de advertir al público contra las consecuencias desastrosas del individualismo, la inmigración, el modernismo, el capitalismo desenfrenado o la tecnocracia y, al mismo tiempo, proponen una serie de reformas diseñadas para superar esta evolución.

Pero al actuar así solo se muestra una cosa: que ese tipo de lector no ha entendido el verdadero mensaje de Spengler. De hecho, no hay ninguna razón para suponer que Occidente pueda evitar el destino de todas las demás civilizaciones, porque la historia no nos enseña cómo dibujar libremente el futuro, sino que sólo puede realizarse en los estrechos límites de nuestro margen de maniobra: “No tenemos la libertad de alcanzar esto o aquello, sino solo hacer lo que sea necesario, o nada en absoluto. Y una tarea impuesta por la necesidad de la historia siempre se resuelve, con o contra el individuo.”

Pero aquellos que también rechazan el llamado “conservadurismo de Spengler” en favor del multiculturalismo, el liberalismo y la democracia de masas no hacen justicia al espíritu de la obra, ya que parecen curiosamente conscientes de que la morfología cultural de Spengler ofrece la victoria (transitoria)  -en última instancia legitimadora perfecta- de sus propias posiciones políticas. Nos guste o no, “el socialismo, el impresionismo, los ferrocarriles eléctricos, los torpedos y el cálculo diferencial forman parte del ocaso del destino de Occidente, y sólo un ingenuo soñador podría esperar un retorno a un pasado irremediablemente perdido. El que no se da cuenta de este hecho, no tiene más importancia entre los hombres de su generación. Sigue siendo un tonto, un curandero o un pedante.”

Antes, como ahora, Spengler se encuentra en una especie de zona neutra ideológicamente hablando, y la estima que le tienen, tanto como su rechazo, se basan generalmente en los primeros pasos dados al aproximarse a su obra, pasos que pasan por alto el verdadero núcleo de su pensamiento. En este contexto, veamos más de cerca la extrema importancia del llamado “elitismo” spengleriano para estas dos interpretaciones antagónicas.

En primer lugar, se debe admitir que Spengler fue influenciado, como muchos de sus contemporáneos (a izquierda y a la derecha), por el elitismo de un Friedrich Nietzsche quien, por supuesto, fue solo uno de los muchos expositores de una filosofía vitalista cuyo rango va desde el pesimismo schopenhaueriano hasta las especulaciones darwinistas-sociales y la estética de la decadencia. Sin embargo, el elitismo de Spengler es radicalmente diferente del eurocentrismo y el racismo de muchos de sus contemporáneos. Por lo tanto, insiste, por un lado, en que todas las grandes civilizaciones, sin excepción, deben ser juzgadas sencillamente como autorrealizaciones de un potencial humano radicalmente equivalente en su totalidad, y, como explica en otra parte, tomando en cuenta que la verdadera “raza” no reside en ninguna pureza de linaje, sino únicamente en la intensidad con que el hombre se identifica con la evolución de su civilización: “Nunca se puede repetir lo suficiente que el origen fisiológico existe sólo para la ciencia y nunca para el sentimiento popular. Tener `raza’ no es algo material, sino cósmico, direccional; es el sentimiento de unión con el destino, un paso y un camino paralelo a la existencia histórica.”

Obviamente, esto no cambia el hecho de que la Historia, para Spengler, es esencialmente equivalente a “la lucha del hombre contra su entorno”.  Y esto en el sentido de Nietzsche como una lucha que surge de la voluntad de poder, cruel, despiadada, una lucha sin cuartel… “y que el hombre, “ese cervatillo ingenioso”, tiende no solo a cooperar, sino también a formar jerarquías“. El elitismo de Spengler difiere del liberalismo contemporáneo en el hecho de que las instituciones políticas concretas de la democracia moderna, como hoy se entienden, no tienen valor intrínseco, sino que todo dependerá de la calidad de la mentalidad de los ciudadanos y, especialmente, del contexto histórico. En todas partes, son los fuertes los que, más o menos atenuados por la ley, la tradición o la opinión pública, pueden ascender al rango de príncipes, magnates de la economía o parlamentarios, de modo que el verdadero contenido de la historia humana no reside en un aumento teleológico en el acceso de masas cada vez mayores a la autodeterminación política, como en Hegel. Por el contrario, la historia consiste más bien en una serie paralela en una dinámica autónoma, donde el ejercicio del poder está sujeto, en todas las civilizaciones, en un primer proceso de autolimitación hacia arriba y hacia abajo, de modo que la  democracia  moderna no constituye el cénit, sino que, por el contrario, es el final de este proceso en el que “cuanto más desaparecen las divisiones sociales y profesionales históricamente crecidas, y cuanto más se deforma la masa de votantes, más desamparados quedan éstas a merced de los nuevos poderes, los dirigentes del partido, que dictan su voluntad a las masas con todos los medios de coacción intelectual. »

Sin lugar a dudas, la idealización del lado salvaje del ser humano que Spengler promueve, ocultando ciertamente, como en Nietzsche, una cierta sobrecompensación de sus propias debilidades, tiende a perder de vista el sufrimiento de todos los que se convierten en víctimas de este matadero en el cual, para citar a Hegel, “la felicidad de los pueblos, la sabiduría de los estados y la virtud de los individuos han sido sacrificadas“. Sin embargo, mostrarse indignado con Spengler por su supuesta falta de compasión por las víctimas de la historia no es una prueba de que la historia en sí tenga más compasión por sus actores, debido a una demanda ética dirigida al futuro humano, exigencia la cual no permite de ninguna manera corregir retrospectivamente hechos históricos ya pasados; para citar a Spengler: “La historia mundial es también un tribunal histórico. Siempre ha dado razón a existencias más fuertes, más llenas, más seguras de sí mismas, es decir, da una razón para existir […]  ; y ella siempre ha condenado […] a muerte a aquellos hombres y personas que prefirieron la verdad a las acciones.”

Si es fundamentalmente el campo político liberal de izquierda el que tiende a criticar a Spengler por su elitismo y su supuesta hostilidad a la democracia, esto no deja de ser cómico. Por un lado, es sobre todo el siglo XXI el que ha demostrado a todos aquellos que dudan aún, que la victoria de la democracia y el liberalismo genera un orden mundial internacionalista, con instituciones esenciales como la ONU, el FMI, la OTAN o la UE, instituciones las cuales difícilmente pueden considerarse democráticas y, además, estas instituciones están íntimamente vinculadas a un orden social que ha generado el máximo punto histórico en cuanto a concentración de poder y propiedad en las manos de una pequeña élite.

Criticar tanto a Spengler por su elitismo no parece una contribución realista a la reflexión sobre la Historia y mucho menos un argumento basado en los hechos, sino una mera forma de indignación hacia una persona que presentó cómo eran (y son) las cosas en lugar de presentarlas  cómo deberían ser… Por otro lado, Spengler, en una inspección más cercana, no es tan diferente del análisis político y social del mismo Marx, por lo que es sorprendente que una recepción socialista “positiva”  de Spengler brille por su ausencia. De hecho, al igual que Marx, Spengler observa una evolución general de una sociedad primitiva y monocrática a través de etapas feudales y burguesas a un sistema capitalista extremo y se diferencia del determinismo marxista, aparte de la diferencia fundamental entre el materialismo socialista y el vitalismo spengleriano, solo en la medida en que esta evolución no concierne a la historia del mundo en su totalidad, sino a cada una de las civilizaciones superiores por separado y en paralelo.

Por lo tanto, al final de cada evolución individual, no encontramos la dictadura del proletariado y, por lo tanto, una especie de estado utópico, sino la transición del capitalismo monopolista a una autocracia final , y por lo tanto el retorno a los comienzos de cada una de las civilizaciones. Evolución, sí, aunque sin ninguna posibilidad de una verdadera renovación creativa (que es la razón por la cual Spengler no podía considerar las democracias del siglo XX sino como interludio plutocrático en camino a la guerra civil, el cesarismo y la autocracia): “Por dinero, la democracia se destruye a sí misma, después de que el dinero ha destruido el espíritu. Pero es precisamente porque todos los sueños han desaparecido […] que se despierta entonces una profunda nostalgia por todo lo que aún vive en tradiciones antiguas y nobles. Estamos cansados ​​de la economía financiera que nos causa el más profundo disgusto. Esperamos que pueda producirse una redención, sin importar de dónde proceda […]. Pero es precisamente por esta razón que se levanta la lucha final entre democracia y cesarismo, entre los líderes de una economía capitalista dictatorial y la voluntad puramente política de los césares. ”

Esto nos lleva al elemento final de la crítica del supuesto elitismo de Oswald Spengler, que es probablemente el más importante. De hecho, Spengler no rechaza la democracia moderna desde un punto de vista absoluto, sino que da voz a la creencia de que la democracia es en realidad un evento central en la evolución de todas las culturas humanas y no el objetivo final y la historia humana intencional, porque es inevitable que antes o más tarde la democracia se transforme, por su dinámica interna, en su opuesto, otro punto donde los análisis socioeconómicos de Spengler se acercan mucho más a la crítica marxista del parlamentarismo burgués que a la crítica de muchos de los partidos en la izquierda. De esta manera leemos: “Si una potencia electoral puede aportar lo que un idealista espera, sería necesario que no hubiera una élite gobernante que pudiera influir de acuerdo con sus intereses y el capital disponible para los votantes. Desde el momento en que existe tal élite, el voto tiene sólo la función de censura… Al final, todo el mundo se da cuenta de que el derecho general al voto ya no incluye ningún derecho real, ni siquiera el derecho a elegir entre partidos, porque los poderes políticos que han crecido en esta tierra dominan todos los medios intelectuales que controlan el discurso oral y escrito con dinero y, por lo tanto, pueden dirigir la opinión política del individuo como deseen.”

Esta no es la afirmación de un “anti-demócrata” que, considerando todos los órdenes sociales posibles, prefiere el cesarismo y rechaza la democracia, sino la conciencia de un pensador que ya no se hace ilusiones sobre las dinámicas autónomas de la Historia. Y es probablemente esta actitud la que representa, a los ojos de los contemporáneos, la más seria de las herejías de las que Spengler pudo haber sido culpable. Su rechazo del liberalismo no se basa en razones políticas, sino más bien se fundamenta en su relatividad como un acontecimiento histórico puramente transitorio…

¿Podemos permitirnos el lujo – especialmente hoy en día, donde el liberalismo de la época de postguerra se avecina lentamente a su fin, y donde la presión externa e interna en Occidente se hace casi insoportable – negar los hechos ostensibles de la situación política mundial en favor de un dudoso ideal político moral? ¿Podemos continuar luchando obstinadamente en las batallas de un pasado ya dejado atrás, en lugar de prepararnos resueltamente para los horribles conflictos que nos esperan en un futuro no muynlejano? Spengler diría: “Si usamos la espinosa palabra ‘libertad’, ya no se nos permite hacer esto o aquello, sino solo lo que es necesario o no. Considerar esta elección como “buena” caracteriza al hombre de acción. Por otro lado, lamentarlo y criticarlo no significa que se pueda cambiar.”

 


 

La versión original de este texto fue publicada en alemán bajo el título ” Müde der Macht des Geldes”, en la publicación Cato 5, 2018, p. 72-76. Una versión francesa apareció en la revista Éléments, Nº 175, p. 77-79. La traducción al español, en exclusiva para la La Tribuna del País Vasco, se publica aquí con la autorización expresa del autor.

 

David Engels es presidente de la Oswald Spengler Society for the Study of Humanity and World History [https://www.oswaldspenglersociety.com/]. Es titular de la cátedra de Historia de Roma en la Universidad Libre de Bruselas.


FUENTE:

https://latribunadelpaisvasco.com/art/10422/liberalismoelitismo-y-realismo-en-laobrade-oswald-spengler


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