varias fuentes

8 noviembre 2018 by

https://scontent.fmad5-1.fna.fbcdn.net/v/t1.0-9/45488605_10216584115731717_912362636920750080_n.jpg?_nc_cat=105&_nc_ht=scontent.fmad5-1.fna&oh=665a470348c7141cb77f547009ce6833&oe=5C41622A

Brendan D. Pacheco compartió una publicación.
5 de noviembre a las 15:22 ·
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Pablo Zambrano Pontón
5 de noviembre a las 02:53
#AntonioGramcsi es el padre del #marxismo cultural que está resultando más exitoso en la destrucción de la sociedad, de lo que fue el marxismo clásico del vago de #Marx. #Gramsci sabía que a la sociedad “#Capitalista y #Cristiana” se la destruye no desde el control de los aparatos de producción (la Estructura, como creía Marx) sino desde su unidad fundamental: la #familia y sus creencias. Es decir, la #Superestructura de la sociedad, según el esquema #marxista.

Tras la lucha de clases propuesta por Marx, #Engels propuso la lucha de sexos, en donde el hombre era el capitalista y la mujer, el proletariado.
Con los sexos en disputa, no hay familia. Con el aborto, no hay hijos y sin hijos tampoco hay familia. Gramcsi y los psicópatas principalmente franceses que profundizaron su pensamiento, pronto se dieron cuenta que de nada sirve tomar los aparatos de producción capitalista y dominar la economía (el objetivo de la lucha de clases) si la familia tradicional “capitalista y cristiana” sigue infundiendo a las nuevas generaciones valores cristianos-conservadores que han configurado y fortalecido a Occidente desde la cristianización del imperio romano, de cuyas cenizas surgió Occidente.
Bebiendo de Engels, los neomarxistas encabezados por Gramsci se dieron cuenta que destruida la familia, no sólo se destruye la cultura sino también, la identidad. Y sin identidad individual y sin cultura colectiva definida, las masas quedan desorientadas, perdidas, son influenciables, quedan vulnerables a la ideología hegemónica, es decir, hoy la degenerada ideología de género.
En eso está hoy la basura #progre, los famosillos y los medios de comunicación que hace rato perdieron los papeles en esta que es una lucha cultural en toda regla…
Es bueno ser concientes de eso.

Tomado del muro de un amigo #Libertario 😎

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ocho puntos sobre Gibraltar

11 octubre 2018 by

En relación con los ocho puntos sobre Gibraltar, expuestos ayer en el blog, nos hemos reunido para poner en marcha un movimiento

La cuestión de Gibraltar, por lo que revela sobre la posición de España como país satelizado, está precisamente sumida en un olvido intencionado por políticos y partidos. Es preciso llevarla a primer plano de la opinión pública, precisamente porque, debido a su gran alcance político, es un arma contra el Tercer Frente Popular.

En una primera fase se trata de aglutinar informalmente al mayor número posible de personas. Puede haber miles, pero hay que llegar hasta ellas.. Se trata de bombardear las redes y usar otros medios, con consignas, artículos, informaciones e interpelaciones a los políticos. No hay que limitarse a temas estrictamente del peñón sino darle un carácter más amplio (contra la colonización cultural, contra las intervenciones de interés ajeno y bajo mano e idioma ajeno, etc.). Hay que poner en evidencia a todos los partidos actuales del Frente Popular, que abarca al PP

En una segunda etapa, la asociación informal puede convertirse en formal, es decir, organizada (como una ONG o cosa parecida), para crear un movimiento más fuerte. Pero de momento este blog sería el principal orientador en artículos y consignas. La labor debe ser lo más intensa y sistemática posible, no necesita estructura formal ni dinero, ni más esfuerzo que cierta disciplina de trabajo.

Los ocho puntos, una vez se discutan, serían el manifiesto de la asociación informal. Pero ya desde este momento deben difundirse lo más masivamente posible en tuíter facebook y otras redes, por correo electrónico, etc.
LOS OCHO PUNTOS

1. España soporta la única colonia existente en Europa. Es un trozo de nuestro territorio invadido por una potencia extranjera en un punto estratégicamente clave, el centro del eje defensivo Baleares-Gibraltar-Canarias. Este mero hecho impide que España pueda ser amiga o aliada de la potencia invasora, aunque desde hace mucho la gran mayoría de nuestros gobiernos y políticos sí son amigos-lacayos de ella. Gibraltar resume a la perfección la decadencia, incapacidad e hispanofobia de fondo de la actual oligarquía política española.

2. Gibraltar ejerce además un efecto corruptor y desmoralizador sobre la política española en general, y de absorción de recursos y empobrecimiento en el entorno del peñón, que cuenta con la mayor tasa de paro de España.

3. Pese a la miseria moral y política de sus actuales dirigentes, España tiene todas las ventajas políticas, morales y económicas para recuperar Gibraltar. No así las militares, en este caso innecesarias. El empleo paciente y firme de aquellas ventajas aseguraría la vuelta a la integridad nacional de España.

4. Gibraltar resume asimismo la posición de España en la OTAN como gobierno y ejército cipayo, al servicio de intereses ajenos, bajo mando ajeno y en idioma ajeno. Y empleada como peón en operaciones contra países musulmanes y de acoso a Rusia, operaciones ajenos o abiertamente contrarias a nuestros intereses.

5. La pretensión de que España necesita a la OTAN para su defensa es un mito. Nuestro único enemigo potencial hoy por hoy es Marruecos, un país mucho más débil que España en todos los sentidos. Precisar a la OTAN frente a Marruecos solo demostraría una absoluta falta de capacidad y de voluntad para defendernos, cosa por otra parte cierta si nos referimos a los gobiernos actual y recientes. Por otra parte, la OTAN no cubre, precisamente, las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, lo que no es casual, pues revela su designio de entregarlas antes o después a Marruecos.

6. La política española más inteligente y fructífera del siglo XX, fue la neutralidad, incluso en condiciones de grandes dificultades. Una vez superada la amenaza soviética es preciso volver a esa política.

7. Gibraltar simboliza igualmente el proceso de colonización cultural, auténtica “gibraltarización” por medio del inglés, exhibido como lengua superior y de prestigio por nuestros políticos y agentes anglómanos, y destructor de nuestra cultura. El inglés se presenta como la lengua de la ciencia, la economía, el arte, la milicia… desplazando al español paulatinamente a lengua familiar y de subculturas. Esta amenaza, que los partidos prefieren ocultar, tiene mucha mayor gravedad que los ataques al español en algunas regiones españolas.

8. Es obviamente inútil pensar que algo vaya a cambiar mientras perdure en el poder la actual oligarquía de partidos corruptos, agotados también por su incapacidad para solucionar los problemas de la integridad nacional y la democracia, problemas que ellos mismos han creado y siguen creando. Por eso la reivindicación de Gibraltar y de todo lo que trae consigo condensa no solo la situación exterior de España, sino también la interior. Y esa reivindicación debe emprenderse desde asociaciones cívicas al margen de los actuales partidos, para crear un movimiento que despierten al pueblo del letargo en que le ha sumido la demagogia de unos políticos corruptos e ineptos y que facilite asimismo la formación de una nueva clase política más representante de los intereses españoles, más democrática, más honrada y más digna de un gran país como ha sido España.

****************

El próximo sábado en “Una hora con la Historia”, trataremos un resumen de las cuatro grandes etapas que siguió la Reconquista y las razones de su lentitud.

La sesión actual trata del auge de Aragón y hegemonía de Castilla: https://www.youtube.com/watch?v=M9kMBsrER10&t=52s

la reconquista y españa-pio moa-9788491643050
FUENTE:
https://gaceta.es/opinion/ocho-puntos-sobre-gibraltar-y-que-hacer-con-ellos-20181011-1241/

28 de Julio 1936: Fusilamiento del Sagrado Corazón de Jesús

28 julio 2018 by

https://www.youtube.com/watch?v=vcKL02j0of0

 

https://youtu.be/vcKL02j0of0

 

 

SUDAFRICA: la población blanca, amenazada de genocidio

22 julio 2018 by

 

“¡Mata al Boer!  ¡Mata al Granjero!”

—-

FRANCISCO JOSÉ CONTRERAS

 Sí, Jacob Zuma, presidente del país hasta hace seis meses, fue filmado cantando “Shoot the Boer”(“dubul’ibhunu”), uno de los himnos del Congreso Nacional Africano (ANC), en 2012: el jefe del Estado gritando “matad al blanco”. Su sucesor, Cyril Ramaphosa, inició en Febrero de 2018 el proceso de reforma constitucional que permitirá la expropiación sin indemnización de las tierras de los blancos.

En este vídeo pueden ver a un dirigente del ANC reconociendo (a partir del minuto 2:25) que se expropiará sin indemnizaciones, y que “la burocracia y los jueces” harían mejor en no entorpecer el proceso con puntillosidades jurídicas, pues “nada que ordene el gobierno puede ser ilegal”; a partir del minuto 6:00 se puede escuchar a una portavoz del movimiento “Blacks First, Land First”, a quien no se podrá reprochar ambigüedad: “Vamos a por vosotros, y vamos a quitaros todo lo que poseéis [We are coming for you, and we are going to get everything that you own]” (6:50). En fin, tampoco hay que exagerar: el líder negro Julius Malema (del EFF) ha asegurado que “no exterminaremos a los blancos”. Cierto es que añadió: “por ahora”.

¿Por qué los medios de todo el mundo miran para otro lado? ¿Por qué ha tenido que ser la periodista y YouTuber Lauren Southern la que, por libre, sin guardaespaldas y financiada por crowd–funding, se echase a las peligrosísimas pistas rurales sudafricanas para entrevistar a los granjeros afrikaner asediados (el resultado es el impresionante documental “Farmlands”)?

La imagen que emerge es la de la “nación arcoiris” –el sueño buenista–multicultural hecho realidad– hundiéndose en el colapso económico y aproximándose peligrosamente a la guerra civil: hay granjeros blancos que han poseído sus fincas por diez generaciones (de hecho, los boers son el grupo étnico más antiguo de Sudáfrica: ninguna de las etnias negras ahora mayoritarias –salvo los san o bosquimanos– estaba allí cuando desembarcaron los holandeses en 1652; los zulúes no llegarían hasta el siglo XIX), y están dispuestos a defenderlas con su vida.

El gobierno sudafricano está aplicando cuotas raciales en las empresas y la administración: como los blancos son el 8% de la población del país, no deben ocupar más del 8% de los puestos. Partidos radicales como los Economic Freedom Fighters exigen la depuración de los blancos. El resultado es la pérdida de personal cualificado, el caos, la ineficiencia. Sudáfrica parece no haber escarmentado en las carnes de la vecina Zimbabwe, donde la expropiación y expulsión de los blancos sumió al país en la hiperinflación y la carestía a partir de 1980.

La política de cuotas raciales y de “negros primero” está generando una clase blanca desfavorecida a la que el Estado no asiste –no se les admite en los shelters públicos– y que se ve obligada a agruparse en “white displacement camps” o “white squatter camps”. Malviven en chabolas. No tienen dinero para emigrar a Occidente. Además, no está claro que Occidente los admita como refugiados: Canadá ya ha denegado el asilo a algunos.

En 2015, sudafricanos blancos pidieron a la Comisión Europea que reconociese oficialmente un “derecho al retorno”, pues sus antepasados eran holandeses, británicos o franceses. La respuesta fue el silencio. El celo desplegado hasta ahora por las instituciones europeas para detener la limpieza étnica en Sudáfrica es el mismo que el mostrado frente a la persecución de los cristianos en Oriente Medio.

Llegados a estas alturas del artículo, apostaría a que dos ideas han saltado ya en el cerebro de algunos lectores: que soy un “supremacista blanco” y que los afrikaners “se lo han ganado a pulso, pues impusieron el apartheid”. Es la reacción por defecto del occidental progresista: en cualquier contencioso del que no estés muy informado, empieza por presuponer la culpabilidad de los tuyos y la inocencia de los diferentes.

Es el mismo mecanismo que llevó a millones de europeos a reaccionar al 11–S con un instintivo “¡los yanquis se lo merecen!”. El que, tras cualquier atentado islamista, lleva a los políticos a visitar mezquitas y a proclamar que el verdadero peligro es la islamofobia […] y no los terroristas.

Y es que el marxismo cultural ha triunfado: ha inculcado en nuestro subconsciente un mapa social que divide a la humanidad en opresores y oprimidos. El criterio segmentador ya no es (sólo) la clase social, sino el sexo, la raza, la orientación sexual, la religión… Varón malo, mujer buena. Blanco malo, otras razas buenas. “Cis–heteronormativo” malo, LGTB bueno. Cristiano o judío malo, cualquier otra religión buena.

Mark Steyn escribió: “¡Racista!: Es el grito del progre occidental que no puede soportar que sus fantasías ideológicas sean perturbadas”. Si alertas sobre las altas tasas de delincuencia de la inmigración extraeuropea y su difícil asimilabilidad cultural, o arguyes que cualquier Estado digno de tal nombre tiene derecho a controlar sus fronteras: ¡racista! Si te preocupan las tasas de natalidad paupérrimas de casi toda Europa, eres un racista que “teme que se extingan los blanquitos”. Si te preocupa que a los niños afrikaner les saquen los ojos, eres un racista que añora los buenos viejos tiempos del apartheid.

[…]

Un masoquismo penitencial lleva al progresista occidental a extender el cuello para que los mil y un agraviados por la opresión blanco–masculino–cristiano–heterosexual se lo corten. La historia entendida como una interminable revancha de los supuestamente humillados y ofendidos. Hay que reservar a las mujeres el 50% de los puestos en todos los ámbitos; a los sudafricanos negros el 92% (y los blancos deben expiar con sangre el pecado del apartheid); hay que entregar al lobby LGTB la educación sexual en los colegios, para compensar milenios de “homofobia”… Cuando termine el gran ajuste de cuentas, Occidente será Zimbabwe.

© Disidentia


FUENTE:

https://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=6042

KUPRIN, TESTIGO DE LA REVOLUCIÓN RUSA Y DE LOS HORRORES DEL SIGLO XX

12 mayo 2018 by

…por   ANTONIO PARRA GALINDO

Cuando vivía en una inhóspita buhardilla de Pigalle se acercaba a la estación de Austerlitz a la hora en que salía para Moscú el Transiberiano para ver a quién viajaba a la añorada patria lejana, subía a uno de los vagones y se quedaba allí sentado un rato antes de que el convoy arrancara. Era como si pisara un trozo de tierra rusa. Hijo de un barín o pequeño terrateniente, nacido en 1870, se había mostrado partidario de los mencheviques democráticos y posteriormente de las fuerzas del general Wrangel en contra de Lenin. Tuvo que huir pero los horrores de aquella revolución, aquella añoranza por lo que se fue, esa melancolía tan típicamente rusa (taská) palpita en todos sus libros y es imbatible sobre todo en los relatos impresionistas y en los cuentos.

 

 Su famosa novela corta “Derebiu” (La aldea) constituye una de las obras maestras de la literatura universal. En 1918 huye a Berlín. Luego recala en París, se divorcia de su mujer, pasa hambre y la lucha por la vida le hace quejarse en carta a su amigo Turguenev de que su existencia se había convertido en una mudanza continua de vivienda a la búsqueda de una chambra más barata. Hasta que no puede más y pide un visado en la Embajada soviética. Contra las suposiciones por sus antecedentes el salvoconducto no sólo se le concede sino que es recibido con todos los honores en el Hotel Metrópoli de Moscú.

 

 El gobierno le registra en el Consorcio de Escritores y hasta le asigna una dacha a las afueras de su familia. Stalin era por entonces el “padrecito” pues no había empezado aun el Juicio de los Doctores. Alexander Ivanovich Kuprin retornó del exilio viejo y enfermo. Cuando acudía aspirar los vapores de las locomotoras con destino a Siberia sabía aquel asiento del compartimiento que acariciaba como un parte del suelo patrio era la tierra que le aguardaba para morir. Hacía veinticinco años que no había escuchado cantar a los ruiseñores moscovitas. “Las flores de la patria-había escrito en su cuaderno de campo- huelen de una forma diferente a la de otros sitios”.

 

El gobierno soviético no sólo le alojó en una casita de campo a las afueras sino que también le asignó un médico y una enfermera de la cual se enamoró. Se llamaba Elisabetha y con ella contrae matrimonio poco antes de su muerte el 25 de agosto de 1938. el cáncer de esófago y el Alzheimer hacen que, vuelto del exilio, no escriba prácticamente nada, pero fue bien tratado, contra lo que presumía, en la URSS y se le rindió un funeral de Estado. Su bella esposa, Elisabetha, treinta años ,más joven que él no tuvo la misma suerte. Se suicidaría a principios de 1943, el año del hambre, en pleno cerco de Leningrado.

 

 La Aldea un libro que leí en mi adolescencia fue uno de los textos que más me marcaron. Aun recuerdo su pequeño formato en octavo de pastas amarillas de la Colección Universal. Su divisa dentro de un círculo era un talante y aquellos autores rusos que empezaba a leer en las ediciones baratas o que prestaba de la biblioteca de Cuatro Caminos y en cuyas páginas me extasiaba, desconectándome del mundo en el trayecto Gran Vía-Estrecho eran verdaderos prometeos. Mi encuentro con la literatura rusa fue una epifanía, trazó rumbos. Y ese Atlante de la Colección Universal es un verdadero destino para ese inmenso país: ser el cristobalón que cargue con el peso de este planeta. En ese sentido los poetas rusos, herederos de la Grecia clásica bajo un prisma de tradición cristiana, se sienten formando parte de una misión mesiánica. Kuprin (por eso lo pondero tanto) fue mi bautismo de fuego. Siguió Gogol con su sentido del humor esperpéntico y funcionaral llamando Gosydar ( Excelencia) a algunos canallas pero con un excelente critico para describir las costumbres delos hebreos y de los antisemitas y catoliquísimos polacos. Con Gogol en “Tarás Bulba” con el que pasé unas hermosas navidades quise ser atamán y volar al Caucaso a defender al zar enrolado en una “sentina” (escuadrón). El cosaco que presenta es tan divertido que confiesa preferir su cachimba a la mujer de uno. Porque de ésta se puede prescindir pero dejar de fumar para un cosaco es algo imposible. Y esto no es el cuento de la buena pipa.

 

Chejov me hizo amar con desesperanza a inalcanzables Dulcineas. Olga personifica el platonismo químicamente puro que es una forma incorrecta de amar pero recuerdo que la noche más trágica de mi existencia cuando estuve a punto de suicidarme dejé olvidado “La historia de una anguila” en la mesa de aquel restaurante ovetense una noche de San Mateo de 1974. Aquel relato sería una premonición de los rumbos que adquiriría mi existencia después. Testimonio de muerte y resurrección. Lloro por los ojos del alma de aquel “Uncle Vania” forrado en piel que también perdí en la sala de espera de aquel paritorio de Londres donde nacería mi hija en 1976. El tío Vania al llorar empaña el cristal de sus lentes su llanto tiene que ver con las inconstancias del amor, la fugacidad de la vida, lo poco importante que nos sucede, lo poco que somos. Nada se puede hacer.

 

Y algunas veces escucho atemorizado los demoledores golpes de que dan los leñadores que han venido a talar nuestro jardín de los cerezos. Vienen a expulsarnos  del Eden pero la vida es eso. Mientras a lo lejos se perfila como la columna de fuego que fuió al pueblo de Israel a la tierra de la promesa. Es el Monje Negro que cabalga de nuevo y se acerca atravesando el campo de girasoles. Otro relato impresionante.

 

Los personajes de Gorki, el  dulce y amargo tísico de los ojos color ajenjo, me invitan a subir al andamio donde pintan las techumbres de las iglesias ortodoxas mientras que me aconsejan que no espere demasiado de las mujeres y que me gane el pan con mis propias manos. Con ellos me hice batelero y navegué con ellos aguas arriba aguas abajo del Volga.

 

Pushkin, el Homero ruso, es la palabra hecha carne y esperanza. Dostoyevsky me ayudó a hacer examen de conciencia. Y a bucear dentro de mí mismo. Sus libros son casi epilépticos de tan vertiginosos en su acción interior desencadenada. Hay que estar muy atentos para seguir el hilo sin perder el huelgo. Proyectan un mundo de estados de ánimo cambiante ambulando entre ángeles y demonios. Van desde los impulsos de Raskolnikov a asesinar a la viehj hasta los alegatos en defensa de la existencia de Dios que pone el autor de los Hermanos Karamazov en boca del P. Zossima. Desde las páginas de este gran libro misterioso el Cristo ortodoxo extiende sus brazos amor y de perdón y nos alienta a no desfallecer puesto que al final el bien superará a la maldad. Aunque antes tengamos que apurar el cáliz. Somos pecadores y a veces nuestra vida nada tiene que ver con nuestra obra. La gracia presupone a la naturaleza. Fedor Dostoyevsky, por ejemplo, como individuo debía de ser un tipo poco recomendable: algo borrachón pues el alcoholismo fue causante en él de la epilepsia, tahúr, algo maniático y anarquista que quiso matar una vez a su patrona y que estuvo condenado a muerte.

 

La gran literatura rusa retumba en este eco mesiánico. Es el aliento soteriológico de esos pueblos que se sienten como responsables de las desdichas de los demás. Pero he acompañado a cazar en sus ambulaciones cinegéticas a Iván Turguenev. Donde se nos muestra en todo su poder descriptivo la grandeza de la naturaleza de la estepa  “shirkaia priroda”. Es un escritor elegante, enigmático, cerrado. Premier Amour fue un libro que leí en Paris en el verano del 64. la cubierta traía a un garzón luciendo la típica “rubascka” de los aldeanos eslavos cerrada por el cuello.

 

 Turguenev, al contrario de Kuprin, se movía muy bien en los salones de Paris y se pasó media vida deambulando por los casinos y los balnearios.

 

 Por último Andreiev es otro gran exponente del alma o el talante del alma rusa. El “Sacha Yegulev” con sus “ogoñi) o fuegos de verano, presentando un panorama de campos arrasados y presentador del sufrimiento de los eslavos del sur, en esa novela parece anunciar la tragedia de Yugoslavia  en el año 95, es el más misterioso y esotérico de los escritores de esta generación. Todos sus libros tienen un sello a la vez realista y místico.

 

 Luego podríamos trae a colación el general Krasnov, el Tolstoi de la guerra civil, o Soloviev al que tengo por maestro. Pasternak Sholojov, Navokov, el que más suena en occidente por suhistoria de Lolita pero que a mí me parece el más mediocre del grupo. Y sin echar al olvido el gran Ivan Bunin,el mejor para mi gusto de la literatura rusa a principios del siglo XX. Gracia a él Rusia se ha convertido para mí al igual que para otros muchos en una especie de patria espiritual. Gracias, Señor

lunes, 25 de agosto de 2008

 

FUENTE:

https://antonioparragalindo.blogspot.com.es/

La libertad de expresión como idea fuerza de las sociedades democráticas de nuestro presente

8 abril 2018 by

La libertad de expresión como idea fuerza de las sociedades democráticas de nuestro presente.

Íñigo Ongay

Texto base de la intervención del autor en la II Jornadas de Nódulo Materialista en Talavera de la Reina celebradas en noviembre de 2014.

http://www.nodulo.org/ec/2014/n153p09.htm

1. Introducción: sobre la idea de «libertad de expresión» y sobre la idea de «idea fuerza».

El sintagma «libertad de expresión» o muchos de sus equivalentes en otras lenguas (freespeech por ejemplo, pero también Liberté de Expression o Meinungfreiheit, entre otras) constituye sin duda alguna uno de los rótulos más poderosos y cargados de prestigio de entre los que circulan en el ambiente ideológico de las sociedades políticas que aquí reconoceremos como «democracias homologadas». Ciertamente, se sobreentenderá en muchas ocasiones que al margen de la dicha libertad, cuyos contenidos en todo caso se darán por supuesto de un modo enteramente indefinido, la propia estructura democrática de la sociedad política de referencia quedará comprometida, aquejada diríamos de un profundo décifit que, al límite, llegará a descalificar dicha estructura como «no democrática», como «totalitaria» y aun como «barbárica» o «prepolítica».

Así por ejemplo, en España este sintagma habría quedado sancionado de la manera más rotunda a través de su consagración jurídica en el artículo 20 de la Constitución Española de 1978 a título justamente de «derecho fundamental y de libertad pública» que obligase a reconocer en todos los españoles el «derecho subjetivo» a «expresar libremente el pensamiento, las ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de difusión». Algo, que sin embargo ya habría aparecido recogido, y de modo mucho más indefinido políticamente por decirlo suavemente, en la Declaración Universal de los DDHH de 1948 ( art 6) y en la Convención Europea de DDHH (art 10) por mucho que tales «códigos» procedan reconociendo sin embargo, «límites» a tal «derecho subjetivo» �ningún derecho es absoluto según suelen decirse� aunque eso sí, esos «límites» se hagan consistir en la restante rapsodia de «derechos fundamentales». Esto es, sucede como si tales legisladores (de la Nación española o simplemente de la Humanidad) razonasen desde el supuesto de que los códigos jurídicos son sistemas axiomáticos autosuficientes capaces de quedar, por así decir, sostenidos sobre sus propios principios («lo que no está en el código, no está en el mundo»). Pero , como se verá, este mismo supuesto es el que constituye una muestra de idealismo político del que aquí comenzaremos por alejarnos.

Tiende a mantenerse asimismo, que la mencionada «libertad de expresión», tanto o más que un «derecho democrático» entre otros, haría las veces en realidad de un elemento constitutivo de la forma democrática de toda sociedad política digna de tal nombre, de suerte que cualquier democracia que mostrase graves violaciones de tal libertadestaría exhibiendo ciertamente una «baja calidad democrática», o dicho de otro modo, un déficit respecto de los estándares de una democracia plena. Así por ejemplo, parece presuponerlo en todo momento instituciones tan prestigiosas como la UNESCO o la Fundación para la Libertad de Expresión en multitud de documentos públicos en los que podemos leer cosas como las siguientes:

Sabemos que la libertad de expresión es un elemento crítico para la democracia, el desarrollo y el diálogo �sin ella ninguna de estas palabras podría funcionar o prosperar�. La libertad de expresión es un derecho universal que todo el mundo debe gozar. Todos tienen el derecho a la libertad de opinión y de expresión; éste incluye el derecho a mantener una opinión sin interferencias y a buscar, recibir y difundir información e ideas a través de cualquier medio de difusión sin limitación de fronteras, tal como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos.{1}

Y parecería ciertamente, que la propia noción de «Libertad de expresión» comparece como uno de los principios ético-políticos clave tallados por la tradición, según todas las apariencias arquetípicamente moderna, que muchos han conocido como «liberal» (así por ejemplo, Quentin Skinner en su Visions of Politics, o entre nosotros Fernando Vallespín, con su Historia de la Teoría Política) . Esto es, se diría que sin perjuicio de que tal idea, entre otras, se abre camino en el repertorio de nociones talladas por John Locke, o por Montesquieu o por John Stuart Mill{2}, nos esforzaríamos en vano por encontrarla en el pensamiento político de Aristóteles, o mucho menos en el de Platón, en su calidad de feroces impugnadores de la democracia ateniense del demo amathes según lo ha demostrado últimamente Luciano Canfora en su apasionante libro El mundo de atenas{3}. Y ello al menos en la medida en que parezca inexcusable , para el caso de Platónevitar con todo vigor interpretar in recto palabras tan irónicas en lo tocante a la «libertad de expresión» del «pueblo soberano» como las siguientes extraídas de un trámite esencial del Protágoras:

«Yo opino , al igual que los demás helenos, que los atenienses son sabios. Y observo, cuando nos reunimos en asamblea, que si la ciudad necesita realizar una construcción, llaman a los arquitectos para que aconsejen sobre la construcción a realizar. Si de construcciones navales se trata, llaman a los armadores. Y así en todo aquello que piensan es enseñable y aprendible. Y si alguien, a quien no se considera profesional, se pone a dar consejos, por hermoso, por rico y por noble que sea, no se le hace por ello más caso, sino que, por el contrario, se burlan de él y le abuchean, hasta que, o bien el tal consejero se larga él mismo, obligado por los gritos, o bien los guardianes, por orden de los presidentes le echan fuera o le apartan de la tribuna. Así es como acostumbran a actuar en los asuntos que consideran dependientes de las artes. Pero si hay que deliberar sobre la administración de la ciudad, se escucha por igual el consejo de todo aquél que toma la palabra, ya sea carpintero, herrero o zapatero, comerciante o patrón de barco, rico o pobre, noble o vulgar; y nadie le reprocha, como en el caso anterior, que se ponga a dar consejos sin conocimientos y sin haber tenido maestro.»

De otro modo: lo que Platón estaría encareciendo en este texto , sin perjuicio de su ironía, precisamente es la «libertad de expresión» propia del vulgo amathes capaz de «expresarse», en las condiciones de una democracia que en efecto tenía mucho de «teatrocracia»{4}, sobre la administración de la ciudad sin necesidad de «conocimientos o de haber tenido maestro».

Ahora bien: es lo cierto justamente que en nuestros días, multitudes crecientes de conciudadanos se acogen , polémica o pacíficamente, al sintagma «Libertad de expresión», por ejemplo en sus protestas contra la ley de seguridad ciudadana impulsada por el Gobierno de Mariano Rajoy en los años centrales de la crisis económica. Y no es que quienes impugnan esa ley de referencia (la ley mordaza) lo hagan haciendo pie sobre aquellos contenidos expresables que la tal ley tendería a bloquear �puesto que tales contenidos, sean programas políticos o económicos o científicos o religiosos, etc, se dejan en la penumbra más indeterminada o simplemente se dan enteramente por supuestos� , dado que en realidad , y he aquí lo que nos parece más significativo, tales multitudes se oponen a la ley en nombre de la «libertad» general de expresar cualesquiera contenidos. Por ello, creemos que resulta central advertir en este sentido que la idea misma de «Libertad de expresión» estaría operando como un dispositivo ideológico formalista dotado del prestigio suficiente para ecualizar todo contenido posible precisamente en tanto que susceptible, se supone, de ser expresado. Una ecualización que representa, al mismo tiempo, el emborronamiento más enérgico de los contornos propios de dichos contenidos que ahora tenderán poderosamente a confundirse a la manera del que no distingue ocho de ochenta.

En resolución, la idea de «Libertad de expresión» se cuenta, en razón de su pregnancia en lo referente al repertorio ideológico propio de las sociedades democráticas avanzadas de nuestros días, entre aquel conjunto de ideas, en un número relativamente nutrido pero tampoco indefinidamente abundante, que el sociólogo francés del siglo XIX Alfredo Julio Emilio Foullié (cfr, La evolución de las ideas fuerza, 1890) pudo tipificar como «ideas fuerza»{5}. El propósito que va a orientar las páginas que siguen, no consiste tanto por nuestra parte en pronunciarnos de un modo más o menos terminante pero siempre gratuito sobre la conveniencia de reconocer una tal «libertad» o de recusarla (como si todo lo que nos cupiera decir sobre ella , a la manera del vasco del chiste, consistiera simplemente en que no somos partidarios �o que lo somos), cuanto en atender , por así decir, a la anatomía y a la fisiología no ya de la «libertad de expresión», sino de la idea misma de «libertad de expresión». Véamos.

2. Fenómenos de la libertad de expresión, conceptos de la libertad de expresión e ideas de la libertad de expresión.

Constataremos en primer lugar que este repertorio fenomenológico verdaderamente tan espeso concerniente a la libertad de expresión, tal y como él mismo se hace presente en las circunstancias más variadas entre las personas que reivindican su «libertad de expresión» (frente a la «ley mordaza» o frente a las decisiones ordinarias de los tribunales), los jueces que fundan sus sentencias en tal «derecho» o en sus pretendidos «límites», los periodistas que afectan ejercerla o la reclaman o simplemente, los individuos que se sienten «libres», no es, y ello sin perjuicio de su abigarramiento, suficiente para dar por sentada una noción general y coherente en sí misma de la «libertad de expresión». Esto se debe a que tales fenómenos jurídicos, periodísticos o psicológicos,se mantienen en general en un estado directamente impresentable de oscuridad y confusión, por no decir, directamente que resultan en muchos de sus tramos inconmensurables entre sí. Esto es, no ya sólo diferentes sino sencillamente incompatibles unos con otros. Y en todo caso, es lo cierto que al través de esta nebulosa ideológico fenoménica se abren camino al menos las siguientes determinaciones conceptuales de la «libertad de expresión»{6}:

a. Unas veces �y es, creemos, lo más común� aquellos quienes reclaman o defienden su derecho a la «libertad de expresión», entienden ésta misma como si se ajustara principalmente a un formato eminentemente negativo: a saber, como la propia liberación respecto de las trabas o censuras cuarteleras (de ahí la metáfora de la «mordaza») que comprometieran, asfixiándola acaso hasta el trámite de su desaparición, la posibilidad de expresión libre tal y como sucede, se dirá, en los regímenes autoritarios o aun totalitarios. A este respecto, el filósofo Gustavo Bueno ha tipificado a título de «libertad de» esta modulación conceptual de la noción de libertad que podríamos, por nuestra parte, coordinar con lo que Benjamin de Consant conoció en su momento como «la libertad de los modernos».

b. Pero otras veces, descontadas las trabas de referencia, la «libertad de expresión» podrá concebirse como la posibilidad positiva, real de sacar adelante un programa efectivo que involucre la «expresión» de un «pensamiento» dotado, aunque no sin duda en su mera condición de contenido mentalista, de un poder causal suficiente: es en este sentido como creemos que resulta necesario interpretar la célebre respuesta de Lenin al socialdemócrata filo-krausista Fernando de los Ríos («¿libertad para qué?»). Ciertamente no es que Lenin desdeñara el «valor de la libertad», como podría suponerse de una manera harto facilona desde las consabidas posiciones liberales (puesto que para empezar resultaría imprescindible comenzar por determinar tales valores en lugar de proceder dándolas por supuesto en una suerte de petición de principio), sino que más bien, apoyándose en una concepción materialista de la libertad, el autor de Materialismo y empirocriticismo habría acertado a sentar la prioridad del momento positivo («universal concreto» diríamos con Hegel) de la misma frente a las coordenadas indeterminadas y abstractas de don Fernando. En efecto, de muy poco puede valer la «libertad de expresión» en su negatividad abstracta a aquel que no tiene nada que expresar más allá de sus las más vulgares de sus regurgitaciones subjetivas a la manera como tampoco puede valerle de absolutamente nada la «libertad de pensamiento» a aquel cuyo «pensamiento» se resolviese justamente en un conjunto inconsistente de mitos oscurantistas.

Sea como sea, por mucho que tales determinaciones conceptuales de la noción general de libertad o de la idea de «libertad de expresión» comparezcan como en general disociables �tal y como de hecho las hemos disociado nosotros� , una tal disociabilidad sequndum quid no comportará una desconexión plenaria mutua entre ambos momentos. Y esta es precisamente la cuestión principal en el presente punto: que mientras que la libertad de expresión en su momento positivo parece implicar ordo essendi, el momento negativo de dicha libertad, la recíproca no se sigue de igual manera puesto que no siempre quien es «libre» negativamente para expresarse, supuesta la ausencia de «censura» o la relajación de las mismas, es de hecho capaz, positivamente, de iniciar una concatenación dotada de eficacia causal.

Asimismo, vistas ahora las cosas en el plano del ordo cognoscendi, es precisamente la «libertad de expresión» positiva �esto es: de algún modo la expresión misma cuando esta puede de hecho ser llevada a efecto� la que nos pone delante del componente negativo de dicha libertad. De otro modo, las trabas o la censura que tanto se abomina, sólo aparecerá como dotada de evidencia ante el proyecto «de expresión» que se viese comprometido por ellas, puesto que al margen de tal proyecto, y no ya cuando este simplemente se «delinea» sino cuando se lleva adelante, los límites negativos de la «libertad causal» no podrían siquiera tener lugar con un sentido mínimamente definido.

Y en todo caso , nos parecer esencial tener en cuenta la circunstancia de que muy lejos de figurar como una suerte de hipóstasis dada en lo eterno por imperativo de derecho divino por ejemplo o por derecho natural, tal y como todavía pudo entenderla J. Locke y a su través Thomas Jefferson, Benjamin Franklin o John Adams en su condición de firmantes de la Declaración unánime de los trece Estados Unidos de América en 1776), la misma libertad �incluyendo aquí desde luego la «libertad de expresión»� , resulta históricamente de la supresión real de terceras potencias que la amenazan o la bloquean. Y con ello, no estamos en modo alguno negando de plano que los hombres posean el «derecho « a la «libertad de expresión» en su sentido negativo, es decir, el «derecho a expresarse sin trabas o censuras» �un derecho que como decimos significa muy poco o directamente no significa nada al margen de la propia expresión positiva de un pensamiento consistente� , dado que en realidad lo que sostenemos es que ese «derecho» cuando efectivamente pueda darse por establecido sólo aparecerá como un resultado de la negación de la libertad causal de otros sujetos operatorios que pudiesen comprometerlo acaso hasta hacerlo desaparecer.

No perdamos de vista sea como sea que esta proximidad de la idea misma de la libertad respecto de la noción de causa, que iría orientada a subrayar los componentes , diríamos, causales de tal idea, nos obligan asimismo a mantenernos alejados de cualquier tentación de concebir la libertad como la mera elección arbitraria de alternativas como si tales alternativas operatorias no estuvieran, en todo caso, causalmente determinadas por cadenas muy firmes a efectos psicológicos, sociológicos, antropológicos, históricos o meramente etológicos, que deshacen en este punto cualquier acausalismo posible. Los escolásticos sin ir más lejos �ante todo los de tradición tomista� tendían a distinguir en esta dirección los «actos voluntarios» de los «actos libres» bajo la premisa, extraída de la Secunda secundae de la Summa Theologiae, de que sin perjuicio de las determinaciones más o menos arbitrarias que puedan mover a la «voluntad», los actos verdaderamente libres estarían orientados ad bonum pues es lo cierto, suponían, que nihil es volitum nisi praecognitum con lo que cualquier ordenación de la voluntad ad malum se resolvería en realidad en un «error» del intelecto. Y en esto , todo hay que decirlo, Santo Tomás{7} razona pisando los fundamentos que pudieron pisar Sócrates o Platón.

Bien está. Por nuestra parte no necesitamos sostener tanto, y ello por más que esta argumentación de signo intelectualista resulte, entiéndase bien este extremo, extraordinariamente aprovechable en tanto que barrenadora crítica de las pretensiones del irracionalismo voluntarista: en todo caso, será suficiente con advertir que la libertad operatoria, tal y como la entendemos desde las coordenadas del materialismo, es decir, como capacidad personal de causar sus propios actos dentro de ciertos circuitos muy determinados, no podrá desempeñarse ni bajo el peso de un «fatalismo» que desconociera la discontinuidad de los circuitos de concatenación causal ( puesto que «si todo estuviera, causalmente, conectado con todo» nadie podría estimarse como causa proporcionada de sus actos), ni tampoco en el contexto de un «acausalismo» que propendiera a sostener, por vía digámoslo así, enteramente mágica, gratuita, la desconexión universal de todas las cadenas causales posibles.

Ahora bien, esta conexión tan estrecha que mediaría entre las ideas de «libertad» y de «causalidad» según la cual toda concepción inteligible de la libertad, al menos cuando se procede desde el punto de vista de un racionalismo materialista mínimo a mil leguas de distancia de la magia en su sentido etnológico{8}, involucra por sí mismo la causalidad ( insistimos: al menos desde el momento en que tendemos a concebir la «libertad» no como la «elección» gratuita, indeterminista de unas alternativas frente a otras{9} , puede y debe hacernos reparar en lo siguiente: tal y como se entiende desde nuestras coordenadas, la idea de causalidad no podría quedar ajustada a un formato lógico binario, constituido por ejemplo por la causa y por el efecto. Sencillamente, cuando se entiende a la luz de un tal formato �y así se la ha interpretado en la mayor parte de las ocasiones a lo largo de una tradición filosófica muy nutrida que desembocaría en la crítica de D. Hume a la relación de causa a efecto�, la idea de causalidad quedaría vaciada de sus propios contenidos materiales con lo que la propia conexión material entre el determinante causal y el efecto tendería a disolverse hasta desaparecer (y no es otro , en efecto, el alcance de la terminante impugnación humeana). No. Más bien, habrá que concebir la causalidad de un modo que agradezca un tratamiento funcional que junto a un determinante causal y a un efecto, incluya también , y de modo inexcusable so pena de formalismo, un esquema material de identidad, respecto del cual el efecto mismo supondría una desviación, una interrupción o una ruptura{10}. Se comprende, de este modo, que tematizada de esta manera la propia noción de causalidad, tanto la «causa sui» o aseidad como la misma idea de «creación» en tanto «creatio ex nihilo sui et subjecti» comenzarán a aparecer como relaciones causales degeneradas, o, si se prefiere, acaso como pseudorelaciones causales. Y ello, entiéndase bien este extremo, bien sea porque la supuesta conexión causal se represente, en un caso, como posterior , según el orden cronológico, al efecto mismo ( con lo que el determinante autocausal tendría que comenzar por darse el ser agarrándose, por así decirlo, por sus propios cabellos a la manera del Barón de Münhausen), bien sea, en otro caso, por la circunstancia de que la idea de «creación» excluye formalmente todo esquema material de identidad posible diferente de la misma «nada del ser»: es decir, precisamente de aquello que en modo alguno puede subsistir como esquema material de identidad.

3. Crítica de la Idea de «libertad de expresión» como idea fuerza monadológica.

¿Y qué tiene todo esto, en cualquier caso, que ver con la «libertad de expresión?. Pues ahí está la cosa , en que tiene que ver, y mucho. Decimos esto, en la sabiduría de que la misma idea de «libertad de expresión» a la manera como suele entenderse en las sociedades democráticas de nuestro presente nos retrotrae, cuando se conceptúa en sus involucraciones con la noción de causalidad, a un horizonte ontológico en el que figuran necesariamente los pseudoconceptos causales de aseidad y de creatio ex nihilo. De otro modo: lo que vamos a defender en lo que sigue, es que la noción de «libertad de expresión» se encastra, inexcusablemente, en un sistema de coordenadas ontológicas que estaría muy próximo al delineado por Gottfried Wilhem Leibniz en su monadología. Y ello, de tal suerte, que cuando estas coordenadas monadológicas comiencen por desbloquearse, por su espiritualismo, la propia idea de «libertad de expresión» tenderá asimismo a desvanecerse hasta desaparecer sin que pueda en este sentido, subsistir entonces mayor motivo para «defender» tal libertad, pero tampoco para «oponerse» a ella a la manera como en geometría tampoco nos «oponemos» ni «defendemos» la existencia, ella misma imposible, de un sólido de diez lados regulares.

A fin de comprobar hasta qué punto es así, procederemos a advertir que la propia noción de expresión, cuando se sobreentiende que se aplica sobre contenidos, diríamos, mentales que sin perjuicio de su condición expresable{11} que en todo caso subsistirían, en una suerte de «fuero interno» intracraneano por así decir, con anterioridad e independencia de su propia expresión, cobra una forma muy próxima a la de una sustancia psicológica autocontenida que, sin perjuicio de su solapamiento sobre sí misma podría sin embargo, en un segundo momento, expresar ad extra su misma interioridad.Esto es justamente, si no nos equivocamos, lo que hacen las mónadas de Leibniz en su condición de puntos metafísicos inextensos (partes intra partes) cuya principal actividad consistiera precisamente, en su autoexpresión de tal modo que al través de la misma desplegasen ad extra lo que ellas, ya de suyo, contenían ad intra. A saber , principalmente ésto: una perspectiva de todas las otras, esto es, del universo monadológico mismo.

Ahora bien, lo que nos interesa en este punto es reconocer el grado en que concepciones del individuo como las que salen al paso , por ejemplo en el terreno de la Psicología, pero también y cada vez más abundantemente, en la Pedagogía o en la Psicopedagogía, &c, a través de consejas tales como «exprésate a ti mismo» o bien «es necesario realizar la propia personalidad», llevan aparejada una interpretación colindante con la metafísica monadológica. En efecto, « Admitir que la conciencia de los individuos es como una hoja de papel en blanco en la que podrían escribir los datos de los sentidos, pero también los propios maestros a través de aquellos, sería admitir las ilusiones de la filosofía vulgar (nihil est in intellectu quod prius non fuerit in sensi, nisi intellectus ipse), porque cada individuo trae ya en sí mismo el principio interno de su desarrollo (fundamento de su libertad de espontaneidad) . Y ningún aprendizaje, ningún condicionamiento de reflejos, podrán moldearlo desde fuera. Porque lo exterior, el medio, sólo suministra una materia. Pero esta materia será moldeada por cada espíritu según su propio programa.»{12}.

Pues muy bien. En esta situación se encuentra, según nos parece, quien reclama con toda la solemnidad posible, respeto por su su derecho a la «libertad de expresión», las más de las ocasiones, dicho sea de paso, sin reparar con demasiada claridad en la contradicción in adjecto, contenida en una «protesta» a pleno pulmón por la conculcación de la «libertad de expresión». Dado que, los mismos contenidos que se presupone podrían ser expresados, o bien se conceptúan como procedentes ad intra desde la interioridad subjetiva del individuo monadológico como si este pudiese de algún modo conformarlos por sí mismo a la manera de una causa sui o bien, alternativamente, proceden a entenderse como si proviniesen de la «libertad creadora» de la propia individualidad que, en este punto, comenzará a tematizarse velis nolis como una suerte de «mónada de mónadas», esto es, como la secularización misma �según las vías que la metafísica alemana adoptó a partir de su romanticismo postleibniziano� del Dios creador. Sólo entonces tendrá el menor sentido dar por supuesto que unos tales contenidos expresables son dignos de ser respetados por la razón formal de ser excogitados por alguien, cuando acaso, en virtud de su materia debieran ser considerados a título de opiniones frívolas (infundadas), delirantes (por caso: categorialmente arbitrarias en el sentido en que es arbitraria la «opinión» de quien defiende que la luna está compuesta de queso{13}) o simplemente sediciosas desde el punto de vista del buen orden de una sociedad política constituida que pueda quedar comprometida mediante la «expresión» pública en momento y lugar adecuados �por ejemplo parlamentarios� de una «opinión» secesionista.

A sensu contrario: si se defiende que todo contenido expresable, sea cual sea su naturaleza material, merece ser expresado por la mera razón formal de provenir de la inmanencia psicológica de un individuo ( «libertad de expresión de mi propio pensamiento»), será porque esa inmanencia misma se interpretará a la manera de una mónada metafísica cuya actividad consistiera en expresar su interioridad o en crear de la nada sus propias expresiones de suerte que estas quedasen, por así decirlo, inmediatamente legitimadas por su origen. Pero ello no es así, al menos fuera de la metafísica, dado que en realidad los propios contenidos de esa supuesta interioridad subjetiva proceden enteramente de la «exterioridad», por caso grupal o social o institucional, en la que ese mismo individuo estaría en todo caso necesariamente envuelto en cuanto persona. Al margen de un tal «envolvimiento», ni siquiera tendría sentido hablar de «libertad de expresión del pensamiento» toda vez que ni existiría ni podría existir un «pensamiento» lingüísticamente determinado. De ello se deduce asimismo, creemos, que si el sintagma «libertad de expresión» se hiciera coincidir con la «expresión», auto-causal o creadora, de la propia interioridad monadológica, nosotros no tendríamos por nuestra parte nada que decir en contra, pero tampoco a favor, de una tal pseudo-idea metafísica. Sino tal vez testar su pregnancia en las sociedades del presente como idea fuerza de signo monadológico. En principio, sin embargo, no cabrá como decimos mostrarse a favor, aunque tampoco en contra, de una idea de libertad de expresión entendida de este modo por la sencilla razón de que ella ni existe ni puede existir.

Ahora bien, esta es asimismo la razón principal por la que presuponemos que la «libertad de expresión» no puede establecerse en general, sobre cualquier género de contenidos expresables, sino que tendrá que definirse en función de estos mismos contenidos, según la materialidad ( científica, ética, religiosa o política) de los mismos y en virtud de sistemas de criterios muy diversos ( políticos, teológicos, morales, &c) que dependerán de los propios grupos de personas que envuelven al individuo. Tan absurdo según esto será sostener omnímodamente el «derecho universal y autoevidente» de la libertad de expresión en general, como negarlo de un modo igualmente general; y ni siquiera tendrá sentido «limitarlo» en función de su interferencia con otros «derechos» previstos en el ordenamiento jurídico, pues semejante operación , dada ante todo la indeterminación de sus presupuestos, no sería mucho más que una petición de principio. Será preciso en todo caso concluir que la «libertad de expresión» depende, en cuanto tal derecho, de la fuerza ( y no precisamente de la fuerza expresiva) causal de la persona capaz o incapaz de expresarse así como de la medida en la que los contenidos expresables puedan o no ser tolerados por la propia sociedad de personas.

Notas

{1} Oficina de la UNESCO en Montevideo: http://www.unesco.org/new/es/office-in-montevideo/comunicacion-e-informacion/libertad-de-expresion/. Hemos accedido a esta página web con fecha del 3 de noviembre de 2014.

{2} Nos referimos, por remitirnos a algunos de los lugares más clásicos, a contextos tales como puedan serlo los conformados por El ensayo sobre la tolerancia de John Locke ( más que sus Tratados sobre el gobierno civil), pero también por la Carta sobre la tolerancia de Voltaire, el Espíritu de las leyes de Montesquieu o Sobre la libertad de Stuart Mill. Así por ejemplo, Montesquieu en el capítulo 12 de la parte dos de su obra fundamental, sostiene en torno al problema de «Las palabras indiscretas» que «El delito de lesa majestad se hace aun más arbitrario cuando las palabras indiscretas se convierten en su materia. Se pueden dar tantas interpretaciones a las palabras , hay tanta diferencia entre la indiscreción y la malicia , pero tan poca entre las expresiones que emplean, que la ley no puede someter las palabras a la pena capital , al menos que declare expresamente cuáles quedan sometidas a ella.» ( cfr, El Espíritu de las leyes, Alianza, Madrid, 2003, p252), claro que poco después, el propio Montesquieu, ignorando acaso la lección platónica del Crátilo sobre lo que Austin conoció como «actos perlocucionarios», distingue de un modo netamente espiritualista, «palabras y acciones», del modo siguiente: «Así un hombre que va a la plaza pública a exhortar a los súbditos a una sublevación es reo de lesa majestad, porque las palabras van unidas a su acto y participan de él. No se castiga a las palabras, sino a un acto cometido y en el cual se emplean palabras; estas no se convierten en delito más que cuando preparan, acompañan o siguen a una acción criminal.» ( p. 253)

{3} Vid, Luciano Canfora, El mundo de Atenas, Anagrama, Barcelona, 2014. Para una revisión muy bien llevada a término por parte del investigador de la Universidad de Bari sobre las críticas a la democracia contenidas en la Constitución de los atenienses , con una reconstrucción muy fértil del trasfondo herodóteo de dichos argumentos, deben consultarse las pp 41 y ss.

{4} Volvemos a remitir para este punto a L. Canfora, op cit, pp 94 y ss.

{5} Nos han servido extraordinariamente a fin de aquilatar esta noción de Idea fuerza los magníficos análisis que Gustavo Bueno ha venido publicando en esta misma revista a lo largo del año 2014

{6} Resumimos en lo que sigue las ideas contenidas en Gustavo Bueno, El sentido de la vida, Pentalfa, Oviedo, 1996, pps 244-248

{7} De este modo, sobre la conceptualización tomista del «acto libre» en cuanto que contradistinto en el sentido dicho del «acto voluntario», contamos recientemente con una exposición verdaderamente muy competente en : Manuel Ocampo Ponce, «Aspectos fundamentales del acto libre en el pensamiento de Santo Tomás de Aquino», Sapientia vol LXX, 235, 2014

{8} Seguimos en esto, por ejemplo, el fecundo análisis ,ya clásico, de Marcel Mauss ( cfr Sociologie et Anthropologie, Presses Universitaries de France, París, 1950, vid particularmente el capítulo IV « Analyse et explication de la magie»). Para testar la medida en la que el indeterminismo acausalista nos pone delante de un irracionalismo que, sin embargo, puede cobrar históricamente efectos muy fértiles en la constitución de campos categoriales positivos , como es el caso de la mecánica cuántica, véase el célebre estudio de Paul Forman, Cultura en Weimar, causalidad y teoría cuántica 1918-1927, Alianza, Madrid, 1988.

{9} Un «indeterminismo» que, por cierto, cuando es tomado en serio nos conduce a situaciones muy próximas a las del célebre «asno de Jean Buridán», planteadas de un modo muy nítido desde sus premisas voluntaristas por los filósofos nominalistas del siglo XIV . Sobre estas temáticas, con consecuencias por cierto muy profundas en el contingentismo empirista de autores modernos como David Hume ( o bien, de una manera acaso aparentemente paradójica, el Descartes de las cartas a Merséne), quienes recibieron de lleno el influjo de los presupuestos franciscanos de un Guillermo de Occam, contamos en lengua española con una exposición muy nítida en el libro de Sergio Rábade Romeo, Guillermo de Ockham y la filosofía del siglo XIV, CSIC, Madrid, 1966. Más recientemente, Javier Pérez Jara ha dado cuenta del contigentismo nominalista presente en la concepción russelliana de la causalidad en su estupendo libro La filosofía de Bertrand Russell, Pentalfa, Oviedo, 2013.

{10} Remitimos al lector a la entrada «Efecto ( concepto de/ Esquema material procesual de identidad» del Diccionario filosófico. Manual de materialismo filosófico puesto a punto por Pelayo García Sierra.

{11} Pues si no lo fuesen, esto es, si fuesen directamente inefables al modo de la famosa segunda parte del Tractatus de Wittgenstein no tendría sentido reivindicar la «libertad de expresión respecto a ellos o dejar de reivindicarla , dado que en todo caso de lo que «no se puede hablar» ni siquiera tiene el menor sentido decir que «es mejor callar» discurriendo con ello, como si en el fondo cupiese sin embargo, «hablar de lo inefable».

{12} Cfr Gustavo Bueno, «Introducción a la Monadología de Leibniz», en Leibniz, Monadología, Pentalfa, Oviedo, 1981

{13} Por vía de ejemplo: damos por supuesto enteramente que nadie� salvo quizás un feyeberabendiano avant la lettre que procediese en nombre del principio de proliferación teórica� podría escandalizarse ante la «violación de la libertad de expresión» de conclusiones categorialmente tan extravagantes como pueda serlo esta, desde el punto de vista de la ciencia normal ( en el sentido kuhniano y post �kuhniano) , por parte, pongamos por caso, de una revista científica provista de refrees, &c, pertenecientes a una cierta comunidad científica. Adviértase en todo caso el isomorfismo estructural que mediaría entre argumentaciones en favor del «pluralismo teórico» en el Feyerabend de Against Method ( 1975) y la línea argumental de John Stuart Mill en el capítulo II ( «Of the Liberty of Thought and Discussion») de su libro On Liberty ( 1869). Acaso Richard Rorty , aunque sus razones no se dirijan directamente a estos autores, sea quien haya ido más lejos a la hora de poner negro sobre blanco el alcance, eminentemente escéptico de tal tradición pragmatista de sabor inequívocamente anglosajón: vid al respecto , el célebre texto de Richard Rorty, «Postmodernism Burgeois Liberalism», The Journal of Philosophy, vol 80 No 19, Octubre de 1983,

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Crux fidelis (Gregorian Chant)

28 marzo 2018 by

Crux fidelis (Gregorian Chant)

 

 

Crux fidelis inter omnes arbor una nobilis:
nulla silva talem profert fronde, flore, germine.

Dulce lignum, dulces clavos, dulce pondus sustinet.

Pange lingua gloriosi lauream certaminis,
et super vía trophaeo dic triunfum nobilem:
qualiter Redemptor orbis immolatus vicerit.
……

Sempiterna sit beatae Trinitati gloria; aequa Patri Filioque,
par decus Paraclito; unius Trinique nomen laudet universitas.
Amen

Oh cruz fiel, el más noble entre todos los árboles!
Ningún bosque produjo otro igual: Ni en hoja, ni en flor ni en fruto.

Oh dulce leño, dulces clavos que sostuvieron tan dulce peso.

Canta, la victoria que se ha dado en el combate más glorioso,
y celebra el noble triunfo de la cruz,
y cómo el Redentor del mundo venció, inmolado en ella.
…..

Gloria eterna a la Trinidad soberana; gloria igual al Padre y al Hijo;
honor también al Espíritu Consolador.
El universo alabe el nombre del que es Uno y Trino.
Amén

JULIO MEINVEILLE: SIETE CONCLUSIONES TEOLÓGICAS SOBRE LOS JUDÍOS

28 marzo 2018 by

Встань за веру Русская земля

 

LIBRO “EL JUDÍO EN EL MISTERIO DE LA HISTORIA”, DEL P. MEINVIELLE: LAS SIETE CONCLUSIONES TEOLÓGICAS

CONCLUSIONES TEOLÓGICAS

 

PRIMERA CONCLUSIÓN

El pueblo judío, cuyo destino fue traernos a Cristo, tropezó en Cristo. Parte del pueblo creyó en Cristo y se edificó sobre Él para formar la raíz y el tronco de la Oliva que es la Iglesia. Otra parte del pueblo cayó y renegó de Él invocando el orgullo carnal de la raza y de la nación judaica. Esta parte de Israel fue rechazada y lleva sobre sí la sangre de Cristo como maldición. Esta parte forma el Judaísmo propiamente dicho, que es herencia y continuación de los Rabinos que rechazaron a Cristo.
Después de Cristo no hay, para los descendientes de Abrahán, sino dos caminos: o ser cristianos adhiriéndose a Cristo, o ser judíos. El que a sabiendas no se convierte sinceramente al cristianismo, es judío con todas las perversidades satánicas de la raza estigmatizada.
SEGUNDA CONCLUSIÓN

El Judaísmo es un enemigo declarado y activo de todos los pueblos en general, y de modo especial de los pueblos cristianos. Desempeña el papel de Ismael, que perseguía a Isaac; de Esaú, que buscaba matar a Jacob; de Caín, que dio muerte a Abel. San Pablo, en su 1ª Carta a los Tesalonicenses, dice que los judíos son enemigos de todos los pueblos (2, 15). Observemos que esto es tremendo e importantísimo. Son enemigos teológicos. Es decir, no es una enemistad local, o de sangre, o de intereses. Es una enemistad dispuesta por Dios. Los judíos, si son judíos, es decir, si no se han convertido sinceramente al cristianismo, aunque no quieran buscarán con mentiras hacer daño, perder y corromper a los cristianos, apoderarse de sus bienes y sujetarlos como a viles esclavos. Desempeñan en ello una función teológica como la desempeña el diablo, de quien son hijos, en expresión de Jesucristo, quien decía de los fariseos: Vosotros sois hijos del diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. El fue homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad porque no hay verdad en é!; cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de la mentira. (Juan, 8, 44).
TERCERA CONCLUSIÓN

Si los judíos son enemigos teológicos, esta enemistad debe ser universal, inevitable y terrible. Universal, porque debe extenderse a todos los pueblos, ya previniendo al Cristianismo, ya acompañándole, y así vemos que donde va el cristianismo van los judíos. No hay modo de evitarlo, porque es teológico. El Cristianismo y el Judaísmo han de encontrarse en todas partes sin reconciliarse y sin confundirse. Representan en la historia la lucha de Lucifer contra Dios, de las tinieblas contra la Luz, de la carne contra el Espíritu. Representan en el tiempo el cumplimiento espiritual y el cumplimiento carnal de la Escritura. La Letra tiene que estar en todas partes para ser sirvienta del Espíritu, y por esto Santo Tomás de Aquino enseña que el judío es sirviente de la Iglesia.
Enemistad terrible, porque es teológica. En el judío hay un misterio de iniquidad, como enseñan San Jerónimo y San Justino haciéndose eco de Jesucristo y de la predicación Apostólica. No os fiéis del judío porque ejerce la enemistad simulando que os beneficia. Jesucristo los anatematiza llamándoles infinidad de veces hipócritas y mentirosos. El judío hace daño sin mostrar la mano. Los judíos obran detrás de los bastidores, insinúa el gran judío Disraeli. Y en ello no hacen sino perpetuar lo que un día hicieron con el Cristo: ellos tramaron contra Él la conjura secreta, pero sus planes los ejecutaron los gentiles. Así la acción judaica sobre el mundo se realiza en la sombra de los concilios secretos, y los personajes que parecen regir los pueblos no son más que títeres manejados por estos hijos de la iniquidad.
CUARTA CONCLUSIÓN

Después que Cristo fue levantado en alto sobre el monte Calvario, el mundo ha quedado entregado a dos fuerzas verdaderamente opuestas: la judía y la cristiana.
En el mundo actual, en todas las manifestaciones de la vida no puede haber más que dos modos verdaderamente fundamentales, dos polos de atracción: el cristiano y el judío. Sólo dos religiones: la cristiana y la judía. Sólo dos internacionalismos: el cristiano y el judío. Todo lo que no sea de Cristo y para Cristo se hace en favor del judaísmo. De aquí que la descristianización del mundo corra paralelamente con su judaización.
¿Por qué no puede haber más que estos dos modos? Porque éstos son los únicos queridos por Dios. Son los únicos teológicos. Dios ha repartido el mundo entre Isaac e Ismael, entre Jacob y Esaú, entre Caín y Abel, entre el Cristo y el Anticristo. Todas las fuerzas humanas tienen que plegarse en uno u otro frente.
De aquí que a los pueblos gentiles, a nosotros, a quienes se nos ha propuesto la vocación a la fe cristiana, no nos queda más que dos caminos: o cristianizarnos o judaizarnos. O formar en la Oliva de la Iglesia o en la Vid estéril del Judaísmo; o ser hijos de Sara la libre, o de Agar la esclava.
Los pueblos gentiles, si quieren ser libres y grandes, no tienen otra solución que adherirse humildemente a la Iglesia; no tienen otra grandeza en la libertad que la grandeza incomparable de las naciones cristianas de la Edad Media, que forjó los santos y los héroes, que levantó las catedrales, que educó al pueblo en la contemplación de los santos, que le dio el sentido de la belleza en el canto gregoriano y en los frescos del Angélico y del Giotto, que sublimó su inteligencia con la Suma Teológica del doctor Angélico. Si los pueblos gentiles, repudiando esta grandeza como obscurantista y sombría, quieren ser grandes con la grandeza carnal de Babilonia, podrán serlo, sí, pero como sirvientes del judaísmo. Porque los judíos tienen la superioridad en el dominio de lo carnal.
Y he aquí que la historia nos dice (Werner Sombart hace la comprobación) que la decantada grandeza del capitalismo inglés y norteamericano no es más que una creación judaica. Grandeza carnal incomparable, pero que es cl trabajo de millones de cristianos en beneficio de un puñado de judíos.
QUINTA CONCLUSIÓN

La única defensa y protección de los pueblos gentiles para no caer en la esclavitud judaica es la vida cristiana. Porque Cristo, únicamente, es la Salud del hombre. De aquí que la Edad Media no ha sufrido la dominación de los judíos. Los judíos han asechado, pero sin lograr jamás la dominación.
HOMENAJE DE GRATITUD DE LOS JUDÍOS A LA IGLESIA

La Iglesia, reconociendo la perversidad teológica que hay en ellos, sabía sujetarlos con leyes sabias y con vigilancia alerta para que no inficionasen a los cristianos. Sin embargo, la Iglesia jamás ha odiado al judío. Al contrario, ha orado y ha hecho orar por ellos; los ha defendido de las vejaciones y persecuciones injustas, de tal suerte que cuando el Sanedrín judío se reunió públicamente, por vez primera después de siglos, en Francia en 1807, convocado por Napoleón, rindió homenaje público a la benevolencia de los Pontífices en documentos que se conservan. (Collection des Actes de l’Assemblée des Israelites de France et du royaume d’Italie, par Diogène Tama).
Los Diputados Israelitas del Imperio de Francia y del Reino de Italia en el Sínodo hebraico decretado el 30 de mayo último, penetrados de gratitud por los beneficios sucesivos que el clero cristiano ha hecho en los siglos pasados a los Israelitas de diversos Estados de Europa;
Llenos de reconocimiento por la acogida que diversos Pontífices han hecho en diferentes tiempos a los Israelitas de diversos países, cuando la barbarie, los prejuicios y la ignorancia reunidos perseguían y expulsaban a los judíos del seno de las sociedades; declaran:
Que la expresión de estos sentimientos será consignada en el proceso verbal de este día para que quede para siempre como un testimonio auténtico de la gratitud de los Israelitas de esta Asamblea por los beneficios que las generaciones que les han precedido han recibido de los Eclesiásticos de los diversos países de Europa.
SEXTA CONCLUSIÓN

Los cristianos, que no pueden odiar a los judíos, que no pueden perseguirlos ni impedirles vivir, ni perturbarlos en el cumplimiento de sus leyes y costumbres, han de precaverse, no obstante, contra la peligrosidad judaica.
Precaverse como quien se precave de los leprosos. Tampoco se puede odiar ni perseguir ni perturbar a los leprosos, pero hay que tomar precauciones contra ellos para que no inficionen el organismo social. Dura cosa es, no hay duda; pero es irremediable. Así los cristianos no han de trabar relaciones comerciales, ni sociales, ni políticas con esa casta perversa que hipócritamente ha de buscar nuestra ruina. Los judíos deben vivir separados de los cristianos porque así se lo ordenan a ellos sus Leyes, como veremos más adelante, y además porque son “infecciosos” para los demás pueblos.
Si los demás pueblos rechazan estas precauciones, tienen que atenerse a las consecuencias, o sea a ser lacayos y parias de esta raza, a la que le corresponde la superioridad en el reino de lo carnal.
SÉPTIMA CONCLUSIÓN

En la vida errante y despreciable del judío, que se prolonga, al menos, durante dieciocho siglos, hay que descubrir el misterio cristiano. Así lo demuestra magníficamente el abbé Joseph Léhmann, judío convertido, en su libro L’Entrée des Israelites dans la société française. (pág. 3).
El judío había llenado de oprobio al Justo. Le había puesto un manto de burla sobre sus espaldas, una corona de espinas sobre su cabeza, una caña en su mano, golpes, escupidas, insultos, injurias, vergüenzas de toda clase le había prodigado, y nada le perdonó de cuanto es oprobioso. Y al final le vendió por el precio vil de treinta monedas.
Estos oprobios se han encontrado después, como castigo y pena de talión, en la vida del pueblo judío. Ya lo había anunciado Moisés: Seréis burla y risa de todos los pueblos adonde os conducirá el Señor. (Deut. 28, 37).
a) Venta en remate como animales de los judíos después de la mina de Jerusalén. Se había vendido al Justo por treinta dineros, y en la feria de Terebinto, en la llanura de Mambré, se llegó a dar treinta judíos por un dinero.
b) Prohibición, durante siglos, de venir a llorar sobre las ruinas de Jerusalén.
c) Exclusión de los judíos de los rangos de la sociedad, en pago de que el judío había excluido a Cristo como leproso de todo trato de hombres.
d) La cachetada que en Tolosa, Béziers y otras partes estaba obligado a recibir un diputado de la comunidad judía, públicamente, el viernes santo.
e) La rueda o estrella amarilla que debía llevar en su pecho o en su sombrero para ser reconocido como judío.
f) Los barrios o juderías donde debían vivir amontonados.
g) La obligación en ciertas ciudades de pagar hasta el aire que respiraban, como en Augsburgo, donde pagaban un florín por hora, y en Bremen un ducado por día.
h) Prohibición de aparecer en público desde el Domingo de Ramos hasta el día de Pascua.
i) Los insultos al judío errante.
j) La desconfianza o creencia de una malicia perpetua del judío, aun en las causas entre ellos. En Puy, las diferencias que surgían entre dos judíos eran sometidas a monaguillos, a fin de que la extrema inocencia de los jueces pusiese en descubierto la extrema malicia de los litigantes.
k) En Alemania y en Suiza se colgaba al judío al lado de un perro, en burla, porque éste era símbolo de fidelidad.
l) Permiso dado a todo oficial público para usar epítetos infamantes contra los judíos.
m) Expulsión, todas las tardes, de ciertas ciudades, al toque de trompeta de los judíos.
n) Prohibición de bañarse en las playas donde se bañaran los cristianos.
o) Interdicción de pasearse en paseos públicos. En ciudades de Alemania se colocaba esta inscripción: Prohibición a los judíos y a los perros de entrar aquí.
p) El peaje, que era un derecho que se cobraba por la entrada de todo judío a la ciudad.
¿Hasta cuándo ha de prolongarse esta enemistad tremenda entro judíos y cristianos? Hasta que la misericordia de Dios disponga el tiempo de la reconciliación.
San Pablo nos enseña que día vendrá en que Israel reconozca a Aquél a quien ha negado (Rom. 11).
25. Mas no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, que la ceguedad ha venido en parte a Israel hasta que haya entrado la plenitud de las gentes.
26. y que así todo Israel se salve.
Cuando llegue esa hora, que está en las manos de Dios, Esaú se reconciliará con Jacob, esto es: los judíos se convertirán en cristianos, y entonces se cumplirá la palabra del Profeta Ezequiel, dicha 500 años antes de Cristo:
21. He aquí yo tomaré a los hijos de Israel de en medio de las naciones, a donde fueran; y los recogeré de todas partes, y los conduciré a su tierra.
22. Y los haré una nación sola en la tierra, en los montes de Israel, y será sólo un rey que los mande a todos; y nunca más serán dos pueblos, ni se dividirán en lo venidero en dos reinos.
27. Y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. (Ez., 37).
Entonces todos “en el Cristo” serán una sola cosa, porque los judíos dejarán de ser “judíos” y los cristianos serán cristianos de verdad, y la paz se realizará como fruto de la justicia y de la caridad en Aquél, el Prometido de Abrahán, a Isaac y a Jacob, que es Jesucristo, la Bendición de todos los siglos.

 

FUENTE:

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.es/2018/03/libro-el-judio-en-el-misterio-de-la.html

Monseñor Williamson: ¿Los enemigos de Dios…?

19 marzo 2018 by

Enemigos Constantes

¿Los enemigos de Dios están ganando? No por mucho tiempo.
La confianza total en Él debe hacernos fuertes.

Muchos lectores de estos “Comentarios” – de ninguna manera todos ellos – deben estar conmocionados e incrédulos cuando estos “Comentarios” siguen refiriéndose a los judíos como una fuente importante de los problemas en la Iglesia y el mundo de hoy. Esto se debe a que desde la Revolución Francesa (1789), cuando los francmasones emanciparon a los judíos y les dieron libertad para ocupar todas las posiciones de influencia en la sociedad, los judíos por su control progresivo de la política, las universidades y los medios de comunicación en particular se han apoderado cada vez más de las mentes de la gente, y han utilizado este control que les han otorgado los gentiles incautos para persuadir a todos de que los judíos son las víctimas en lugar de la causa de las constantes tensiones entre ellos y el resto del mundo.

Sin embargo, en la Edad Media, cuando la Fe iluminaba las mentes de los hombres con el Camino, la Verdad y la Vida, los Papas Católicos y los Concilios de la Iglesia publicaron un torrente de documentos para hacer que los cristianos desconfiaran del engaño judío, incluso prohibiendo a los cristianos, por el bien de su salvación eterna, asociarse con los judíos. ¿Eso fue meramente “antisemitismo”? En nuestros días un profesor italiano acaba de argumentar – y no está solo – que los judíos son la fuerza controladora dentro del Papado y de la Iglesia Conciliar. A continuación se presenta un breve resumen del argumento del profesor, cuyo texto completo se encuentra aquí – http://​www.​unavox.​it/​ArtDiversi/​DIV2277_​Lamendola_​Scacco_​in_​tre_​mosse.​html

El neomodernismo que actualmente asola la Iglesia Católica es el modernismo condenado por San Pío X, pero con un nuevo elemento añadido: el judaísmo talmúdico. Los judíos siempre se han esforzado por neutralizar la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, porque si Él no es Dios, sigue que el catolicismo no es nada, y entonces el principal obstáculo para su dominio mundial de ellos está fuera de su camino. Por ejemplo, ¿por qué en 2009 hubo tanta furia mundial en torno a algunos comentarios en la televisión sueca que arrojaron dudas sobre la existencia de cámaras de gas homicidas en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial? El problema no puede haber sido simplemente el obispo que hizo las observaciones. De hecho, el alboroto se concibió para perjudicar a la Fraternidad Tradicional de San Pío X a la que pertenecía entonces el obispo, pero sobre todo para forzar al Papa Benedicto XVI a alejarse de la Tradición Católica que está en línea con la Fe de la Edad Media. Así el Cardenal Ruini, Vicario emérito del Papa para la diócesis de Roma, declaró entonces: “Nadie que niegue el ‘Holocausto’ puede ser obispo católico”.

El profesor continúa diciendo que un gran paso hacia adelante a esta colocación del “Holocausto” en el centro de la religión católica se dio en 1965 cuando el Vaticano II declaró en su documento Nostra Aetate que la alianza de Dios con los israelitas en el Antiguo Testamento es todavía válida, lo que significa que la redención por Jesucristo ya no es necesaria para la salvación, en otras palabras, Su Iglesia Católica ya no está en posesión única de la Verdad completa y ya no es el único medio de salvación eterna. De ahí que la importancia religiosa de Nuestro Señor Jesucristo, abandonada por el Vaticano II, fue inmediatamente recogida por los judíos y vinculada a su “Holocausto”. Por eso dijo Abraham Foxman del B’nai B’rith en Nueva York: “El Holocausto no es simplemente un ejemplo de genocidio, sino que es un ataque casi exitoso contra el pueblo elegido de Dios, en otras palabras, contra Dios mismo”.

Así pue s, para los judíos, el “Holocausto” es un acontecimiento teológico, central para la nueva religión que debe imponerse al mundo entero, y ante la cual todas las demás religiones deben inclinarse, empezando por el catolicismo. He aquí por qué los obispos católicos que cuestionan el “Holocausto” deben ser silenciados y proscritos, y la Iglesia Católica debe hacer lo que sus maestros talmúdicos le digan que haga. Y el profesor italiano concluye que los “Hermanos mayores” han logrado convertirse en los tutelares indiscutibles de la Iglesia de Cristo.

Note que esta tesis del profesor ejemplifica perfectamente la afirmación de Tertuliano de que sólo la debilidad de los católicos es la fuerza de los judíos. La propaganda a favor del “Holocausto” no despegó hasta después del Vaticano II. Antes del Concilio, la gente todavía tenía un poco demasiado sentido común para creer que cerca del doble de judíos que existían en Europa antes de la guerra fueron exterminados.

Pero “no temáis pequeño rebaño” (Lc. XII, 32). Todo católico sabe que es Dios y no Sus enemigos quienes tendrán la última palabra. Este fin catastrófico de la Quinta Era de la Iglesia, a través de la cual vivimos ahora, está preparando y pagando por adelantado el mayor triunfo de la Iglesia en toda su historia, la breve Sexta Edad, o Triunfo del Inmaculado Corazón de María. Algún tiempo después puede venir el triunfo más grande en toda la historia del mundo de los enemigos de Dios, el reinado de tres años y medio del Anticristo (Jn. V, 43), o la Séptima Edad de la Iglesia. Pero luego sigue la última palabra para terminar con todas las últimas palabras, el Juicio General, que pertenece a Dios solo, y que restablecerá perfectamente Su justicia universal.

Kyrie eleison.

FUENTE:

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.es/2018/03/comentario-eleison-numero-dlvii-557-17.html

 

Dominus Illuminatio Mea – Catholic Gregorian Chant Songs

19 marzo 2018 by

https://www.youtube.com/watch?v=flzIpwrih8Q&list=PL3930DBA3929A5221

 

Dominus Illuminatio Mea – Catholic Gregorian Chant Songs

 

 

https://youtu.be/flzIpwrih8Q

 

AJEDREZ EN TRES MOVIMIENTOS Shoah, Council, Williamson: check in three moves

19 marzo 2018 by

AJEDREZ EN TRES MOVIMIENTOS Shoah, Council, Williamson: check in three moves

por Francesco Lamendola

25 de diciembre de 2017

 

La nueva religión del Holocausto y el judaísmo talmúdico: ¿los “hermanos mayores” se han convertido en los guardianes indiscutibles de la Iglesia de Cristo? Shoah, Williamson Council: registra 3 movimientos. De Roncalli al (falso) papa Bergoglio di Francesco Lamendola

 

 

 

 

Para entender lo que está sucediendo hoy en la Iglesia Católica, cualquier modernista deriva, a su manía de autodestrucción en todos los niveles, empezando por la doctrina, no puede limitarse a los hechos de que se trate como un asunto que implica solamente Mundo católico y fe católica Hay un hilo que une la fase actual, en la que el (falso) Bergoglio Papa está literalmente desgarrando lo que queda de la Novia de Cristo, Hábilmente ayudado por sus jenízaros apostatici y infieles, la paja, el Galantino, la Sosa, etcétera, las estrategias de desmantelamiento anteriores de la fe católica, comenzó bajo el pontificado Roncalli y continuar un crecimiento constante, aunque relativamente menos llamativo que hechos de los que somos testigos ahora, prácticamente todos los días.

La continuidad con la crisis interna de la Iglesia es reconocible en las tendencias modernistas, luchado vigorosamente (pero sin cortar corta en absoluto) por San Pío X, han vuelto a surgir cuando las circunstancias favorables han presentado, desde 1958, es decir, después de la muerte de Pío XII , el último gran y verdadero Papa en la historia de la Iglesia Católica.
Pero la modernidad triunfante en la Iglesia hoy en día no es simplemente el modernismo de principios de 1900, a Tyrrell, Loisy, Buonaiuti, etc., e incluso revisado y corregido en la versión más adecuada a los tiempos, es decir, con menos de Darwin y Freud, menos Renan y más Kasper. No: hay un nuevo elemento , que ha sido injertado en el anterior y que le da al neomodernismo actual su valor más característico; y este nuevo elemento no es de origen interno, sino externo a la Iglesia. En resumen, se trata del judaísmo talmúdico .

Independientemente de lo que piensen los defensores del diálogo interreligioso, los padres conciliares que escribieron la Nostra Aetate, En el que argumenta que el antiguo pacto sigue siendo válido, y el Papa Juan Pablo II, que quería hacer su solemne homenaje a llamarlos “nuestros hermanos mayores”, la verdad es que el judaísmo – no todos, pero su facción feroz y combativo – siempre ha despreciado a Cristo y los cristianos, y siempre ha sido considerado como una parte esencial de su programa apunta a “domesticar” la Iglesia Católica, para doblarlo a su estrategia y se vacía desde el interior de lo es esencial y que es su fuerza, y sobre todo en el plano natural de lo sobrenatural: la divinidad de Jesucristo .
Una vez que se elimina este elemento, explícita o implícitamente, el catolicismo se reduce a un caparazón vacío, a una forma sin sustancia, y, si uno es capaz de conducir a millones y millones de católicos hasta este punto, sin ellos si se toman en cuenta completamente, entonces es posible manipularlos al cien por cien, en cualquier terreno, como ahora, de hecho, está sucediendo, cuando se les hace creer que estar en contra de la invasión de Italia por millones de musulmanes es equivalente a ser buenos católicos.

Siempre nos habíamos preguntado qué hay detrás de la increíble furia que se ha ejercido, con el despliegue activo de todo el establishment mundial de medios, en contra de Monseñor Richard Williamson., primero dentro de la Iglesia Católica, incluso dentro de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, de la que fue expulsado el 4 de octubre de 2012, y luego fundó, dos años más tarde, al Sindicato Sacerdotal Marcel Lefebvre. Teníamos una pista teniendo en cuenta la famosa entrevista con Monseñor Williamson de la televisión sueca, que también habló sobre el Holocausto, que se grabó el 1 de noviembre de 2008, pero que se emitió hasta el 21 de enero de 2009. ¿Cómo es posible que con casi tres meses de retraso, una “gema” como esa?
Las cosas estaban claras cuando parecía que no habían sido tratados en una tarde, pero un mecanismo de relojería, volado con la sincronización perfecta: sus 21 de enero de 2009 a petición del obispo Lefebvre Bernard Fellay, se anunció la remisión de la excomunión quemado en el momento contra los obispos lefebviani, incluido Williamson (cf. nuestro artículo anterior:. el “caso Williamson” fue una conspiración para desacreditar a Benedicto XVI , publicada en el Correo de las Regiones y al poco tiempo de Arianna sitio Editrice, 29 / 07/2015).

Por lo tanto, existía fuerzas tan poderosas que tienen la competencia de toda la información mundial aparato y también se puede dictar a cualquier estado soberano: como se vio cuando, precisamente como resultado del escándalo, el presidente de Argentina, Cristina Kirchner, declaró declaraciones negacionistas “repugnantes” del obispo Williamson, que era entonces director del seminario de la Reja (pero que fue derrocado el 9 de febrero), y le dio diez días, a partir del 19 de febrero de 2009 para dejar el país Y lo que esas fuerzas se vieron, aún más claramente, cuando el tribunal de Ratisbon abrió una causa penal en su contra, nuevamente por sus presuntas declaraciones antisemitas, que terminaron con la sentencia de pagar una multa de 2.000 euros, el 16 de abril de 2010, seguido de una condena, el 11 de julio, por “incitación al odio racial”; sentencia que el Tribunal de Apelaciones de Nuremberg anuló el 22 de febrero de 2012, que anuló la decisión del tribunal regional de Regensburg y condenó al Estado de Baviera a pagar las costas judiciales.
Pero los “católicos” de Ratisbona han sin digerir esta absolución, como el obispo de emitieron una declaración – no demasiado misericordioso, al parecer, de acuerdo con los parámetros de neochiesa – en el que afirmó que las iglesias de la diócesis había prohibido Obispo Williamson, debido a sus posiciones negacionistas. El obispo en cuestión era que Gerhard Ludwig Müller, de la que ha hablado tan poco tiempo después de su despido de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al relacionarlo con el hecho de que él había esperado, con el tiempo, una respuesta papal a dubia de los cuatro cardenales, en relación con el octavo capítulo de Amoris laetitia .

Nos preguntamos por qué tanta furia, Por todo, contra un obispo individual, por otra parte, ya expulsado de la Iglesia Católica, y suspendido a divinis, y más tarde expulsado de la Sociedad de San Pío X. Desde luego Monseñor Wiliamson es una cabeza real y un hombre orgulloso , un pastor indomable: cualquiera que escuchara sus conferencias y conferencias, aunque solo fuera a través de Youtube , podría hacerse una idea. Y, sin embargo, ¿es posible que esta inteligencia brillante e inconformista, y esta rectitud pastoral, fueran en sí mismas suficientes para atraer una persecución tan tenaz y universal contra un individuo?
Después de todo, hay relativamente pocas personas que se han tomado la molestia de leer o escuchar lo que él tiene que decir; y, cuando se ha convertido en una figura de renombre internacional, que se debe principalmente a la misma persecución, que pintó en las peores condiciones posibles, como un incorregible antisemita y, tal vez, un simpatizante del régimen de Hitler. Sin lugar a dudas, había sido elegido para golpear a alguien más o algo más alto que él; pero quien, o que?
La fraternidad ßacerdotale San Pio X, que, de hecho, se había apresurado a expulsarlo, oficialmente por razones “disciplinarias”, pero en realidad para dar satisfacción a Israel y al poderoso lobby judío judío? Pero, si hubiera sido así, Bernard Fellay había detenido el golpe, aunque con una buena dosis de cinismo, cazando a Williamson, el 4 de octubre de 2012, por falta de obediencia a sus superiores.
El otro objetivo posible, el Papa Ratzinger , había hecho un esfuerzo con una estrategia similar, incluso si, obviamente, no había sido capaz de renovar la excomunión recién revocada. Por otro lado, y bajo el formidable prensadoLa canciller Angela Merkel, el 18 de febrero del 2009, el cardenal Camillo Ruini, vicario del Papa se retiró para la diócesis de Roma, había declarado en una entrevista con Tg1 (debido a obispos, cardenales y papas, ahora, suelen decir lo que tienen que decir en entrevistas con periódicos y estaciones de televisión y no en las oficinas apropiadas de la Iglesia docente) que aquellos que niegan el Holocausto no pueden ser obispos católicos . Y fue precisamente este último hecho el que nos dio una pista más valiosa de nuestras preguntas.
El último paso fue la lectura de un artículo de Don Curzio Nitoglia, disponible en el sitio web Inter multiplices una vox , titulado:El vínculo inquebrantable entre la Shoah y el Vaticano II. Del “caso Williamson” (2009) al acuerdo holocaustico / modernista (2017) . En él se traza la línea que une el Holocausto – no el propio Holocausto, por supuesto, pero su explotación en términos políticos e ideológicos por el lobby judío del mundo – los juicios de Nuremberg (1945-46) y la fundación el Estado de Israel, poco reconocido por la ONU (1948-1949), el Concilio Vaticano II (1962-1965), sobre todo con la declaración Nostra Aetate del 28 de octubre de 1965, que establece el primer pacto de Dios esté siempre con válida el pueblo judío, por lo tanto, la no singularidad de la salvación cristianay la no indispensabilidad de la redención de Jesucristo; y finalmente, el acuerdo firmado 17 de enero de, 2017 Obispo Fellay y el (falso) Bergoglio Papa en Roma, en la casa de Santa Marta, donde Lefebvre, después de expulsar a Williamson por sus posiciones en el judaísmo, que son los de la Iglesia preconciliar, aceptan definitivamente reconocer como plenamente legítimo y operativo el Concilio Vaticano II, en todas sus deliberaciones, por lo tanto también para lo que concierne a la Nostra Aetate .

Las cosas, en este punto, están empezando a aclararse. La Iglesia Católica siempre ha sostenido que la redención de Cristo es el medio necesario e indispensable para la salvación, por lo tanto, que no hay otra verdad y otra salvación fuera de los traídos por Jesucristo.. En el Catecismo de San Pío Xse enseñó, como continuamos enseñando hasta el Concilio Vaticano II, que los judíos, después de haber rechazado a Jesucristo, se colocaron, fuera de sí mismos, fuera de la Comunión de los Santos, es decir, fuera de la Iglesia, y por lo tanto fuera de la salvación Bueno, no eran más que estas ubicaciones desde las que quería trasladar la Iglesia Católica, a través del Consejo, pivotando sobre el trauma del Holocausto y dando a entender que la Iglesia Católica era, hasta cierto punto, co-responsables del genocidio, después de haber practicado durante demasiado tiempo una una forma de antijudaísmo que luego ofreció a los nazis el terreno favorable para su “solución final”. Incluso la campaña de pretexto y venenosa sobre los llamados “silencios” de Pío XII comienza desde aquí: desde el deseo de ejercer el chantaje moral sobre la Iglesia Católica, para obligarlo a proporcionar una compensación justa contra el judaísmo. Y la compensación de vino en la forma de una declaración explícita de que el primer pacto de Dios con el pueblo de Israel siguen siendo válidos: que, por supuesto, en contra del sentido de la redención universal lograda por Jesucristo.

Los católicos, sin embargo, o la gran mayoría de ellos, no se han dado cuenta; del mismo modo que no han captado el alcance devastador de la definición de Wojtyla de los judíos como “nuestros hermanos mayores” . Ahora, si son los hermanos mayores, significa que están enraizados en la verdad de Dios, mejores y más que católicos. Pero esto es falso: es equivalente a quitarle al cristianismo toda su base, todo su valor. Si la primera alianza sigue siendo válida; si no ha sido sustituido por el segundo, representado por la Cruz de Jesucristo, entonces vale la pena convertirse en judíos , en lugar de cristianos, para acceder a la verdad y alcanzar la salvación eterna. Pero entonces, ¿qué vino Jesucristo a hacer en la tierra?¿Y por qué sufrió, por qué murió, por qué se levantó? Podría ahorrarse el problema … Pero, ¿qué tiene que ver el Shaoh con el judaísmo?

Recuerde la declaración del Cardenal Ruini: quien niega el Holocausto no puede ser un obispo católico . Por lo tanto, para tener el “derecho” de ser católico, uno no debe aceptar el Credo de Nicea, pero uno debe aceptar el hecho histórico (que es controvertido en muchos aspectos, comenzando con los números) de la Shoah, que con el cristianismo no existe. nada entra. Es extraño, es perturbador . Pero se vuelve más clara cuando se considera que, para el judaísmo talmúdico, el Holocausto no es simplemente un hecho histórico, sino un hecho teológico; según lo declarado por el director de la Liga Antidifamación de B’nai B’rith, Abraham B. Foxman: El Holocausto no es simplemente un ejemplo de genocidio, sino un ataque casi exitoso contra las vidas de los niños elegidos de Dios, y por lo tanto de Dios mismo.

Aquí, pues, porque no podemos “negar”, es decir, reducir el alcance del Holocausto, tanto en números como en su reclamo de exclusividad absoluta; y es por eso que no es lícito llamarlo “genocidio”, que es un término puramente histórico, pero debe llamarse con el término teológico “Holocausto” : porque corresponde a la nueva religiónSe quiere imponer un contexto global ya la que todas las demás religiones, evidentemente falsas, o al menos subordinados, deben renunciar voluntariamente, comenzando con la Iglesia Católica. Y por eso con tanta fuerza contra un hombre como obispo Williamson: ¿Por qué, después de haber entendido lo que el juego, y lo que está en juego reales, su fuerza se deben doblar a toda costa, y su historia deben transformarse en una advertencia permanente .
Tenga en cuenta que sus desventuras con los grupos de presión judíos comienzan muy, muy en primer lugar el famoso “incidente” de febrero de 2009: La policía canadiense llevaron a cabo una investigación sobre él desde 1989, como resultado de una conferencia celebrada en Sherbrooke, Quebec , con la hipótesis de un crimen de negación, luego archivado. En cualquier caso,los objetivos del judaísmo talmúdico se reunieron en gran medida:obligando a Benedicto XVI, con una serie de declaraciones, a aceptar el Holocausto como la premisa para poder decir católica, de hecho, se cierra el círculo abierto en 1965 con la Nostra aetate : los “hermanos mayores” se han convertido en los guardianes indiscutibles de la Iglesia de Cristo …

 

 

Francesco Lamendola


FUENTES:

http://www.accademianuovaitalia.it/index.php/cultura-e-filosofia/la-contro-chiesa/3650-scacco-in-tre-mosse

http://www.unavox.it/ArtDiversi/DIV2277_Lamendola_Scacco_in_tre_mosse.html

El “caso Williamson” , complot contra BENEDICTO XVI

19 marzo 2018 by

 

El “caso Williamson” fue un complot para desacreditar el pontificado de Benedicto XVI

por Francesco Lamendola – 29/07/2015

Fuente: Il Corriere delle regione

 

 

 

Richard Williamson era un profesor de letras inglés, nacido en 1940, mientras las bombas alemanas caían sobre Londres, en una familia anglicana; Después de graduarse de Cambridge, eligió mudarse a África y enseñó durante un tiempo en Ghana. En África entró en contacto con el periodista y escritor Malcolm Muggeridge (1903-1990), que se había convertido al cristianismo después de una vida como un escéptico y agnóstico y que, en 1969, fue noticia por la publicación del libro-manifiesto: “Jesús redescubierto” (lo que era ya tratados en un artículo anterior:. ver “en la embriaguez del hombre para ser la némesis de un Dios sin amor,” inteligencia publicada en la página web Arianna Editrice fecha 20/03/2013). Esta reunión ejerció una influencia decisiva en el joven profesor, que, en sus treinta años,

Ordenado sacerdote en 1976, Williamson había hecho una carrera rápida en la Sociedad de San Pío X, la sociedad tradicionalista fundada en Friburgo en 1970, inicialmente con la aprobación del obispo de Lausana, François Carrière – luego se retiró el reconocimiento del obispo Pierre Mamie en 1975 -, llegando a ser rector del seminario Ridgefield en los Estados Unidos (Connecticut), a continuación, a Winona (Minnesota) y, finalmente, a 30 de junio de 1988 para ser nombrado obispo, junto con otros tres sacerdotes, al igual que tradicionalista brasileño Lefebvre y obispo Antonio de Castro Mayer: acto provocó inmediatamente la excomunión “latae sententiae” tanto Lefebvre y Castro Mayer, y los cuatro obispos recién elegidos.

Cada uno de ellos había sido advertido de las consecuencias del pasaje que estaba a punto de hacer, de modo que la medida no llegó a ser inesperada: desde el 1 de julio de 1988, por lo tanto, es habitual fechar el comienzo de la fase aguda del cisma Lefebvrist;incluso si el mismo Lefebvre había sido suspendido “a divinis” por Pablo VI desde 1976. Los otros tres excomulgados fueron el padre suizo francófono Bernard Fellay, superior de la Fraternidad; el francés Bernard Tissier de Mallerais; y el argentino de origen español Alfonso de Galarreta. La excomunión, emitida por la Congregación de los Obispos el 1 de julio, fue inmediatamente confirmada por Juan Pablo II con un “motu proprio” del 2 de julio, titulado “Ecclesia Dei”. Había sido cardenal africano, el prefecto de la Congregación de Obispos, Bernard Gantin – primer africano en la historia para dirigir un departamento del Vaticano -, Williamson y para advertir a otros que si aceptaban la consagración episcopal de manos del arzobispo Lefebvre, habría incurrido en excomunión. El nuevo obispo, sin embargo, rechazó la validez de la excomunión, afirmando que la gravedad de la crisis existente en la Iglesia Católica hizo necesario consagrar nuevos obispos a la sagrada Tradición. Más tarde, en 2003, Williamson dirigió el seminario “tradicionalista” en La Reja, Argentina. afirmando que la severidad de la crisis existente en la Iglesia Católica hizo necesario consagrar nuevos obispos a la sagrada Tradición. Más tarde, en 2003, Williamson dirigió el seminario “tradicionalista” en La Reja, Argentina. afirmando que la severidad de la crisis existente en la Iglesia Católica hizo necesario consagrar nuevos obispos a la sagrada Tradición. Más tarde, en 2003, Williamson dirigió el seminario “tradicionalista” en La Reja, Argentina.

Lefebvre murió de cáncer en 1991, excomulgado; en su funeral, sin embargo, hubo algunas altas figuras del clero católico, que bendijo el cuerpo. Las cosas eran en este punto cuando, después de su elección al papado de Benedicto XVI, una carta del Obispo Fellay, a finales de 2008, se abrió el camino para un intento de reconciliación, que Ratzinger era muy afilado. A principios de 2009 – dieciocho años habían pasado desde la muerte de Monseñor Lefebvre y treinta comienzo del cisma, con la suspensión “a divinis” del fundador de la Sociedad de San Pío X – el Papa puso oficialmente la excomunión de los obispos cismáticos, a través de una decreto de la Congregación para los Obispos, con fecha del 21 de enero. «Este regalo de paz,

Todo está bien, ¿eso termina bien, entonces? No del todo El gesto de Benedicto XVI fue criticada de inmediato como un fallo muy grave, y como muestra de un deseo mal disimulado a la “restauración preconciliar” de la Iglesia: el líder de los “indignados” fue el teólogo suizo Hans Küng, que en 1979 había sido expulsado de la facultad católica y que fue reportado como un oponente amargo de la primacía papal, el culto mariano, la unicidad salvífica de Cristo, así como un can-eutanasia y en favor de las mujeres sacerdotes y para promover la “apertura” hacia el judaísmo y el ‘islamismo. El Gran Rabinato (la más alta autoridad religiosa del Estado de Israel), por su parte, pocos días después, hizo saber que quería interrumpir cualquier conversación con el Vaticano.

¿Qué pasó? Porque, para provocar una insurrección tan general, la única remisión de la excomunión a los cuatro obispos Lefebvrist no podía ser suficiente: al menos formalmente; aunque es muy probable que la decisión de Benedicto XVI ha sido más que suficiente para desencadenar muchos le reaccionaria un Papa y casi un oponente ideológico, ansioso por socavar la teología y la misma liturgia postconciliar considerado (tratando de restaurar la misa en latín ) y, por lo tanto, digno de ser combatido sin la exclusión de golpes por el ala “progresista” (y neo-modernista) del clero y los laicos católicos. Y debe notarse que la remisión de la excomunión no devolvió “ipso facto” a los cuatro obispos la plenitud de sus funciones, ya que se mantuvieron vigentes, a su respecto, la suspensión “a divinis”, es decir, la prohibición de celebrar los sacramentos, incluido el Sacrificio de la Misa. Sin embargo, incluso esa modesta apertura parecía demasiado grande para los “progresistas”: les pareció una afrenta, como un desafío insoportable, al que tuvimos que reaccionar con la máxima energía.

Y aquí está la trama.

Obispo Williamson, ya desde hace mucho tiempo, había llegado a la atención de los medios de comunicación, y en especial de la católica “progresiva”, no tan razones estrictamente religiosas o de pastoreo, pero a causa de sus opiniones personales sobre el genocidio de los Judios durante la Segunda Guerra Mundial , expresado fuera de la esfera espiritual. En 1989 (y por lo tanto sólo un año después de su nombramiento como obispo por el arzobispo Lefebvre), Williamson, durante un debate público tuvo lugar en Sherbrooke, Quebec, había argumentado que, en su opinión, no Judio había muerto en las habitaciones gas. La policía canadiense había abierto una investigación sobre esto, pero se había cerrado. Sin embargo, el arzobispo católico de Halifax, James Maertin Hayes, se apresuró a enviar un telegrama al Congreso Judío Canadiense, para disociarse de esas declaraciones. Estas eran las opiniones de Williamson, y tampoco era un hombre para mantenerlas ocultas; sin embargo, pasaron casi veinte años hasta que estalló la “bomba”; y alguien hizo que explotara a su debido tiempo, es decir, cuando el Vaticano acababa de anunciar la revocación de la excomunión.

Es necesario llegar el 1 de noviembre de 2008, de hecho, porque Williamson, mientras estaba en Alemania, en Ratisbona, durante una entrevista con la televisión estatal sueca, reiteró su punto de vista sobre el tema del antisemitismo y el genocidio; después de eso, la televisión sueca mantuvo el registro de la entrevista en el cajón durante casi tres meses, para que se emitiera el 21 de enero de 2009: exactamente el mismo día en que se notificó la revocación de la excomunión a los cuatro obispos Lefebvrist y se hizo pública dominio (con las reacciones que conocemos). Dos días antes (dos días ANTES ), el semanario alemán «Der Spiegel», notoriamente anticatólico, ya había publicado el contenido de la entrevista en sí: otra coincidencia significativa.

Pero, ¿por qué el periodista sueco Ali Fegan quería que Williamson volviera a sus declaraciones de veinte años antes, las que ya habían causado revuelo en Canadá, pero que ya habían sido casi olvidadas? ¿Fue una trampa, en la que Williamson entró con los dos pies, sin darse cuenta de las intenciones reales de quien hizo esas preguntas insidiosas? Lo cierto es que después de la grabación de la entrevista, las noticias relacionadas con sus contenidos comienzan a filtrarse. Alguien que ya tiene en sus manos, comenzaron a hacer declaraciones, negaciones, quitado.

Fue un momento excepcionalmente sincronizado: y una coincidencia realmente deslumbrante, porque solo es posible considerarlo como tal. Ahora todo el mundo se enteró de que Benedicto XVI había eliminado la excomunión de un obispo negacionista, que afirmaba que no existían cámaras de gas nazis; en resumen, que el Papa había querido alentar el antisemitismo, o casi.

Aquí hay algunos pasajes del libro de entrevistas del periodista alemán Petr Seewald «La luz del mundo. El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos. Una conversación con Peter Seewald »(edición italiana de Pierluca Azzaro, Libreria Editrice Vaticana, 2010, pp. 173-179):

 

“D. Durante cuatro años, el Papa, el término me pasó, había hecho un buen trabajo.

P: Si hubiera sabido que entre esos obispos había uno que negaba la existencia de cámaras de gas nazis, ¿firmaría la revocación de la excomunión?

R: No. Primero, teníamos que separar el caso Williamson de los demás, pero desafortunadamente ninguno de nosotros miró a “Internet” y se dio cuenta de quién era.

  1. Pero antes de revocar una excomunión, las personas y su conducta de vida no deberían pasar a la lupa, más aún si se trata de una comunidad que, debido a su aislamiento, ha tenido un desarrollo cuestionable, tanto desde el punto de vista teológico tanto desde el punto de vista político?
  2. Es justo decir que Williamson es una figura particular porque nunca ha sido católico en el sentido propio del término.Era anglicano y de anglicanos fue directamente a Lefebvre.Significa que nunca vivió en comunión con toda la Iglesia universal, en comunión con el Papa. Las autoridades competentes explicaron que los cuatro obispos deseaban reconocer la primacía sin reservas. Por supuesto, con la ventaja de la retrospectiva, siempre eres más inteligente.
  3. Hoy aumenta la sospecha de que fue una conspiración para dañar al Papa tanto como sea posible.Incluso la secuencia de hechos parece apoyar tal hipótesis.[nota del texto: el decreto de excomunión lleva la fecha del 21 de enero de 2009. Ya fue notificado el 20 de enero. Precisamente el 21 de enero, al mismo tiempo que el decreto está en manos de los obispos de la Fraternidad y, por lo tanto, ya no puede ser retirado, la televisión sueca transmite por primera vez la entrevista fatal, en la que Williamson niega que el El gas nazi nunca existió. Sin embargo, la entrevista fue grabada en noviembre de 2008. Williamson había declarado previamente que la Fraternidad estaba agradecida por la “protección” que garantizaba la excomunión. Estaba a salvo del peligro de contagio de los neo-modernistas en el Vaticano. Como la entrevista hasta ese momento nunca había sido transmitida, nadie en el Vaticano podía conocer su contenido. Solo la emisión del 21 de enero causó que la bomba explotara. Para que explote muy bien, aparentemente algunos periodistas estaban preparados para la explosión.] En cualquier caso, el daño es enorme. Durante semanas, los títulos negativos siguen en los periódicos. […] ¿Cómo es posible que su gesto haya sido interpretado como un rechazo a la reconciliación entre cristianos y judíos?evidentemente, algunos periodistas estaban preparados para la explosión.] En cualquier caso, el daño es enorme. Durante semanas, los títulos negativos siguen en los periódicos. […] ¿Cómo es posible que su gesto haya sido interpretado como un rechazo a la reconciliación entre cristianos y judíos? evidentemente, algunos periodistas estaban preparados para la explosión.] En cualquier caso, el daño es enorme. Durante semanas, los títulos negativos siguen en los periódicos. […] ¿Cómo es posible que su gesto haya sido interpretado como un rechazo a la reconciliación entre cristianos y judíos?
  4. Como escribí en mi carta después de esos eventos, está claro que hay una animosidad lista para explotar, esperando solo que esto suceda y luego ataque con precisión.Por nuestra parte, fue un error no estudiar y no examinar el tema lo suficiente.Por otro lado, digamos que estabas listo para atacar y solo estabas esperando a tu víctima.
  5. Inmediatamente, se levantaron voces autorizadas en el Vaticano para aclarar que aquellos que niegan el Holocausto no tienen nada que ver con la Iglesia Católica.Solo dos meses antes, el 9 de noviembre, en Roma, usted había conmemorado el septuagésimo aniversario de la “Noche de Cristal”.[…] El Secretario General del Consejo Central de los Judíos en Alemania, sin embargo, llegó a afirmar que el Papa quería “volver a entrar en una sociedad negacionista”. Un periodista judío habló de la rehabilitación de “activistas antisemitas”. Y llamó al Papa “un hipócrita”. El presidente del Comité Central de los Judíos en Alemania declaró en este momento el diálogo con la Iglesia Católica. ¿Este caso también muestra cuán delgada es la capa de hielo sobre la cual se mueve la relación con los judíos?
  6. En cualquier caso, debemos reconocer que siempre hay grandes temores y tensiones que pueden dañar fácilmente el diálogo y que pueden verse fácilmente amenazados.En el judaísmo mundial, sin embargo, hubo muchos que inmediatamente se apresuraron a testificar que nunca habría “readmitido en la sociedad” a un negacionista.Ellos son personas que me conocen. Por esta razón, una interrupción del diálogo no debía tomarse en serio. Este peligro tuvo lugar especialmente en Alemania, donde entre los judíos alemanes hay una sensibilidad particularmente fuerte y también una especie de vulnerabilidad hacia el Papa. Está claro que también la imagen general que los alemanes tienen del Papa  se ha extendido hasta cierto punto al mundo judío, de modo que en estas declaraciones no solo se refleja la situación judía, sino también la alemana.  […]
  7. Angela Merkel, la canciller protestante del país responsable del Holocausto,   pidió al Vaticano que tome una postura   más clara contra el antisemitismo.   Las declaraciones hechas hasta entonces no habrían sido suficientes.
  8. No quiero volver al tema.Aparentemente, Merkel no estaba lo suficientemente informada sobre lo que la Iglesia Católica había dicho y hecho mientras tanto.
  9. Con particular tristeza, más tarde notaste que “incluso los católicos que deberían saber más se han sentido obligados a golpearme”.
  10. Es un hecho, es parte de la realidad del catolicismo de nuestro tiempo que en la Alemania católica existe un número considerable de personas que, por así decirlo, solo esperan para poder golpear al Papa. Lo que debemos tomar en serio es luchar por un consentimiento básico “.

 

Pero, ¿qué dijo exactamente, Williamson, en la entrevista del 1 de noviembre de 2008?Debido a que, no olvidemos, este era el cebo que permitió a los enemigos de Benedicto XVI – enemigos que, siento decirlo, fueron especialmente anidaron en el mundo católico alemán, y no fuera – para desatar su campaña de “reloj indignación”, dirigido a desacreditar su pontificado y dañar el diálogo de la Iglesia Católica con el judaísmo tanto como sea posible. Él había dicho, entre otras cosas: “Creo que la evidencia histórica es fuertemente contraria a la idea de que seis millones de judíos fueron asesinados en las cámaras de gas, siguiendo una indicación de Adolf Hitler. Creo que las cámaras de gas no existían “. Además, especificó que las víctimas habían sido, en su opinión, de 200,000 a 300,000.

En otra entrevista, publicada en el “Catholic Herald”, dijo que no creía en la versión oficial de los ataques del 11 de septiembre, pero que creía que las Torres Gemelas eran las mismas que las de los servicios secretos estadounidenses, y que por justificar las campañas militares posteriores en Afganistán e Irak. Él también afirmó mantener auténticos los famosos Protocolos de los Sabios de Sión. De antisemitismo, dijo que lo consideraba malo si se basaba en argumentos falsos, pero no estaba mal si se basaba en argumentos reales: porque lo que importa es la verdad. Él había agregado que no amaba a los enemigos de Nuestro Señor Jesús y que creía en la existencia de una conspiración judía mundial para dominar el mundo.

Las reacciones a los acontecimientos de enero de 2009 se caracterizaron por una histeria extrema, tanto contra él como contra la Iglesia católica y el Papa, responsable, según los medios, de no ser lo suficientemente duro como para condenarlo, aunque una declaración del Vaticano había aclarado desde el 4 de febrero, y de la manera más clara y clara, la posición de Benedicto XVI y de toda la Iglesia, de la condena y reconocimiento de Williamson de la realidad histórica del genocidio de los judíos. La misma Fraternidad sacerdotal de San Pío X, a través de la boca de Monseñor Fellay, había condenado las palabras de Williamson y tomado medidas contra él, que culminaron en 2012 en la expulsión. El Ministro del Interior de la República Argentina, por su parte (pero bajo la presión del Gran Rabino de Buenos Aires, Daniel Goldman),

Un tribunal alemán, el de Regensburg, lo había condenado a pagar una multa por sus tesis negacionistas, una sentencia anulada posteriormente por otro tribunal, el Tribunal de Apelación de Nuremberg; La diócesis de Ratisbona le había puesto a destierro perpetuo (y su obispo, Gerhard Ludwig Müller, había llamado Wiliamson “inhumano” y “blasfema”); el gobierno alemán había amenazado con arrestarlo y enjuiciarlo;Cincuenta miembros del Congreso estadounidense (todos los católicos, fíjate si) habían surgido, pidiendo explicaciones al Vaticano; Simon Wiesenthal, el conocido cazador de criminales nazis, también había unido su voz al coro general, pidiendo al Papa que confirmara la excomunión de Williamson; y Angela Merkel, con el aire del primero de la clase,

En muchos, demasiados, que querían tener su opinión, que compiten en lanzar sus anatemas contra tanto Williamson (que había venido a disculparme por causar dolor a las familias de las víctimas del genocidio, pero no querer retraer el sentido de sus declaraciones y así permaneció confinado a la leprosería de políticamente incorrecto), tanto en contra de la “deriva” conservador, anti-conciliar y antiecuménico Vaticano y Benedicto XVI. La prensa católica “progresiva”, “Familia Cristiana” en la cabeza, advirtió de las graves consecuencias que el levantamiento de la excomunión de Williamson tendría; y la impresión no católico y anti-católica estallaron en una orgía de la crítica, donde se mezclaron acentos despectiva e injuriosa no sólo contra el papado, sino también de Jesucristo y la Virgen María. Estos ataques, sin embargo, no dieron ninguna noticia; la única noticia fue la negación de Williamson y la supuesta “connivencia” de Ratzinger. Aunque, tal vez, la evidencia nunca saldrá a la luz, está claro que fue una conspiración para debilitar la imagen y la autoridad del Papa alemán; y, dado el giro que tomaron las cosas más tarde, con su solemne renuncia al pontificado, el 28 de febrero de 2013, parece difícil negar que sus enemigos hayan logrado el propósito que se propusieron. Que estos enemigos fueron sobre todo católicos, especialmente sus compatriotas, es lo más triste de todos. es evidente que fue una conspiración para debilitar la imagen y la autoridad del Papa alemán; y, dado el giro que tomaron las cosas más tarde, con su solemne renuncia al pontificado, el 28 de febrero de 2013, parece difícil negar que sus enemigos hayan logrado el propósito que se propusieron. Que estos enemigos fueron sobre todo católicos, especialmente sus compatriotas, es lo más triste de todos. es evidente que fue una conspiración para debilitar la imagen y la autoridad del Papa alemán; y, dado el giro que tomaron las cosas más tarde, con su solemne renuncia al pontificado, el 28 de febrero de 2013, parece difícil negar que sus enemigos hayan logrado el propósito que se propusieron. Que estos enemigos fueron sobre todo católicos, especialmente sus compatriotas, es lo más triste de todos.

Otra cosa muy triste de esa historia fue la malicia y la hipocresía con las que todos querían fingir no entender que se trataba de una conspiración, y el conformismo, por no decir el servilismo, con el que lo hicieron para competir en aumentar la dosis de ataques y declaraciones escandalizadas, rasgando sus ropas como Caiaphas en el Sanedrín. Ahora que han pasado varios años, en silencio, nos gustaría formular una pregunta bastante ingenua, pero, probablemente, muy inconveniente: ¿qué tiene que ver la opinión personal de un obispo con el genocidio de los judíos? (Que necesariamente debe llamarse Holocausto). , o mejor aún, Shoah), aunque sea dudoso y, de hecho, erróneo, pero en resumen, relacionado con la esfera de la libertad democrática garantizada a cualquier ciudadano, con la esfera religiosa y, en particular,con la Iglesia Católica? Un obispo, a título personal, no tiene derecho a sus propias opiniones históricas, políticas, sociales y filosóficas, etc. ¿Es posible que, si sus opiniones personales no tienen la aprobación de la mayoría, puedan ser utilizadas con impunidad para desacreditar y deslegitimar a la institución religiosa a la que pertenece, así como a su propia persona y su oficina?

El Arzobispo Antonio Franco, delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, declaró el 8 de marzo de 2009 que “no es posible ser católico y negar el Holocausto”. Con todo el debido respeto por la extrema delicadeza de su postura diplomática hacia Israel, esta afirmación nos parece aberrante. Nos gustaría saber si el mismo no es posible, el mismo “prohibición” ser católico, también se aplica a los que estaban disputando, por ejemplo, el exterminio de muchos millones de “kulaks” buscados por Stalin, o los muchos millones de chinos “reaccionaria” buscados por Mao; o por el genocidio de los pueblos amerindios, los aborígenes australianos, los tasmanos. Francamente, creemos que no; deberíamos preguntarle a Monseñor Franco. Pero entonces, ¿por qué solo el negacionismo de Auschwitz es incompatible con ser católico?

Cuánta hipocresía se ha manifestado en todo este asunto; cuán aplastante y desalentador conformismo ideológico; y qué doloroso espectáculo de perfidia, justo dentro del mundo católico, contra un Papa juzgado retrógrado, por un lado de sus propios fieles …

Una cosa, sin embargo, se vio muy claramente cuáles son los poderes intocables, ¿cuáles son la verdad indiscutible, en frente de la cual las tablas de la ley necesitan hacer una genuflexión hoy si no termina en el libro negro y perder la cabeza, o presentarse a una campaña de mistificación y destrucción moral real. Un Papa, hace solo dos años, fue forzado a dejar la tiara …

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AJEDREZ EN TRES MOVIMIENTOS

La nueva religión del Holocausto y el judaísmo talmúdico: ¿los “hermanos mayores” se han convertido en los guardianes indiscutibles de la Iglesia de Cristo? Shoah, Williamson Council: registra 3 movimientos. De Roncalli al (falso) papa Bergoglio di Francesco Lamendola 

 Shoah, Council, Williamson: check in three moves

Shoah, Council, Williamson: verifica tres movimientos

 

por

 

Francesco Lamendola

 

Para entender lo que está sucediendo hoy en la Iglesia Católica, cualquier modernista deriva, a su manía de autodestrucción en todos los niveles, empezando por la doctrina, no puede limitarse a los hechos de que se trate como un asunto que implica solamente Mundo católico y fe católica Hay un hilo rojo que une la fase actual, en la que el (falso) Papa Bergoglio literalmente está destrozando lo que queda de la Novia de Cristo, Hábilmente ayudado por sus jenízaros apostatici y infieles, la paja, el Galantino, la Sosa, etcétera, las estrategias de desmantelamiento anteriores de la fe católica, comenzó bajo el pontificado Roncalli y continuar un crecimiento constante, aunque relativamente menos llamativo que hechos de los que somos testigos ahora, prácticamente todos los días. La continuidad con la crisis interna de la Iglesia es reconocible en las tendencias modernistas, luchado vigorosamente (pero sin cortar corta en absoluto) por San Pío X, han vuelto a surgir cuando las circunstancias favorables han presentado, desde 1958, es decir, después de la muerte de Pío XII,el último gran y verdadero Papa en la historia de la Iglesia Católica.Pero la modernidad triunfante en la Iglesia hoy en día no es simplemente el modernismo de principios de 1900, a Tyrrell, Loisy, Buonaiuti, etc., e incluso revisado y corregido en la versión más adecuada a los tiempos, es decir, con menos de Darwin y Freud, menos Renan y más Kasper. No: hay un nuevo elemento , que ha sido injertado en el anterior y que le da al neomodernismo actual su valor más característico; y este nuevo elemento no es de origen interno, sino externo a la Iglesia. En resumen, se trata del judaísmo talmúdico . Independientemente de lo que piensen los defensores del diálogo interreligioso, los padres conciliares que escribieron la Nostra Aetate, En el que argumenta que el antiguo pacto sigue siendo válido, y el Papa Juan Pablo II, que quería hacer su solemne homenaje a llamarlos “nuestros hermanos mayores”, la verdad es que el judaísmo – no todos, pero su facción feroz y combativo – siempre ha despreciado a Cristo y los cristianos, y siempre ha sido considerado como una parte esencial de su programa apunta a “domesticar” la Iglesia Católica, para doblarlo a su estrategia y se vacía desde el interior de lo es esencial y constituye su fuerza, en el nivel natural y sobre todo en el sobrenatural: la divinidad de Jesucristo. Una vez eliminado este elemento, ya sea explícita o implícita, incluso, el catolicismo se reduce a una cáscara vacía, a una forma sin sustancia, y, si está lo suficientemente capacitado para conducir a millones y millones de católicos hasta este punto, sin que se que sean plenamente conscientes, entonces se puede manipular al cien por cien, en cualquier terreno, como ahora, de hecho, está sucediendo cuando se les hace creer que por millones de musulmanes están en contra de la invasión de Italia es equivalente a no ser buenos católicos.

Siempre nos hemos preguntado qué hay detrás de la increíble furia que se ejerció, con el despliegue activo del establecimiento de medios global, contra Monseñor Richard Williamson. Antes de dentro de la Iglesia Católica, a continuación, incluso dentro de la Sociedad de San Pío X, de la que fue expulsado el 4 de octubre de 2012, y luego fundó dos años más tarde, la Unión de sacerdotes Marcel Lefebvre. Teníamos una pista teniendo en cuenta la famosa entrevista con Monseñor Williamson de la televisión sueca, que también habló sobre el Holocausto, que se grabó el 1 de noviembre de 2008, pero que se emitió hasta el 21 de enero de 2009. ¿Cómo es posible que con casi tres meses de retraso, una “gema” como esa? Las cosas estaban claras cuando parecía que no se trató en absoluto de un retraso, sino un mecanismo de relojería, volado con la sincronización perfecta: sus 21 de enero de 2009 a petición del obispo Lefebvre Bernard Fellay, El “caso Williamson” fue una conspiración para desacreditar a Benedicto XVI , publicada en El Correo de las Regiones y poco después en el sitio Arianna Editrice, 07/29/2015).

Por lo tanto, existía fuerzas tan poderosas que tienen la competencia de toda la información mundial aparato y también se puede dictar a cualquier estado soberano: como se vio cuando, precisamente como resultado del escándalo, el presidente de Argentina, Cristina Kirchner, declaró declaraciones negacionistas “repugnantes” del obispo Williamson, que era entonces director del seminario de la Reja (pero que fue derrocado el 9 de febrero), y le dio diez días, a partir del 19 de febrero de 2009 para dejar el país Y lo que esas fuerzas se vieron, aún más claramente, cuando el tribunal de Ratisbon abrió una causa penal en su contra, nuevamente por sus presuntas declaraciones antisemitas, que terminaron con la sentencia de pagar una multa de 2.000 euros, el 16 de abril de 2010,seguido de una condena, el 11 de julio, por “incitación al odio racial”; sentencia que el Tribunal de Apelaciones de Nuremberg anuló el 22 de febrero de 2012, que anuló la decisión del tribunal regional de Regensburg y condenó al Estado de Baviera a pagar las costas judiciales. Pero Los “católicos” de Ratisbona han sin digerir esta absolución, como el obispo de emitieron una declaración – no demasiado misericordioso, al parecer, de acuerdo con los parámetros de neochiesa – en el que afirmó que las iglesias de la diócesis había prohibido obispo Williamson , debido a sus posiciones negacionistas. El obispo en cuestión era que Gerhard Ludwig Müller, de la que ha hablado tan poco tiempo después de su despido de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al relacionarlo con el hecho de que él había esperado, con el tiempo, una respuesta papal a dubia de los cuatro cardenales, en relación con el octavo capítulo de Amoris laetitia .

Nos preguntamos ¿cómo es tan difícil , por todos, contra un obispo individual, por otra parte, ya expulsado de la Iglesia Católica, y se suspende a divinis , y posteriormente expulsados de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. Desde luego Monseñor Wiliamson es una cabeza de prim ‘orden y un hombre orgulloso, un pastor indomable: que escuchó sus conferencias y sus conferencias, incluso a través de Youtube, él podría tener una idea. Y, sin embargo, es posible que esta inteligencia brillante y poco convencional, y esta justicia pastoral, han sido, en sí misma, suficiente para atraer a una persecución en contra de un individuo tan tenaz y tan universal? Después de todo, hay relativamente pocas personas que se han tomado la molestia de leer o escuchar lo que él tiene que decir; y, cuando se ha convertido en una figura de renombre internacional, que se debe principalmente a la misma persecución, que pintó en las peores condiciones posibles, como un incorregible antisemita y, tal vez, un simpatizante del régimen de Hitler. Sin lugar a dudas, había sido elegido para golpear a alguien más o algo más alto que él; pero quien, o que? La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, que, de hecho, se había apresurado a expulsarlo, oficialmente por razones “disciplinarias”, pero en realidad para dar satisfacción a Israel y al poderoso lobby judío de los EE. UU. Pero, si lo hubiera sido, Bernard Fellay había parado el golpe, aunque con una buena dosis de cinismo, caza Williamson, de hecho, el 4 de octubre de 2012, por no obedecer a sus superiores. El otro objetivo posible, El Papa Ratzinger había escapado con una estrategia similar, incluso si, obviamente, no había podido renovar la excomunión recién revocada. Por otro lado, y bajo la tremenda presión de la canciller Angela Merkel, el 18 de febrero del 2009, el cardenal Camillo Ruini, vicario del Papa se retiró para la diócesis de Roma, había declarado en una entrevista con Tg1 (debido a obispos, cardenales y papas, ahora , solía decir lo que tienen que decir en las entrevistas a periódicos y la televisión y no en los foros apropiados de la Iglesia docente) que cualquiera que niega el Holocausto no puede ser un obispo católico . Y fue precisamente este último hecho el que nos dio una pista más valiosa de nuestras preguntas.

El último paso fue la lectura de un artículo de Don Curzio Nitoglia, disponible en el sitio Inter multiplices, un vox, titulado: El vínculo indivisible entre la Shoah y el Vaticano II. Del “caso Williamson” (2009) al acuerdo holocaustico / modernista (2017) . Traza la línea ideal que une a la Shoah, no la Shoah misma, por supuesto, sino su explotación política e ideológica por parte del lobby judío mundial: el juicio de Nuremberg (1945-46) y la fundación. del Estado de Israel, pronto reconocido por la ONU (1948-49), el Concilio Vaticano II (1962-65), especialmente con la declaración Nostra aetate del 28 de octubre de 1965, que afirma la validez del primer pacto de Dios con el pueblo judío, de ahí la no singularidad de la salvación cristiana y la no indispensabilidad de la redención de Jesucristo; y finalmente, el acuerdo firmado 17 de enero de, 2017 Obispo Fellay y el (falso) Bergoglio Papa en Roma, en la casa de Santa Marta, donde Lefebvre, después de expulsar a Williamson por sus posiciones en el judaísmo, que son los de la Iglesia preconciliar, aceptan definitivamente reconocer como plenamente legítimo y operativo el Concilio Vaticano II, en todas sus deliberaciones, por lo tanto también para lo que concierne a la Nostra  Aetate .

Las cosas, en este punto, están empezando a aclararse. La Iglesia Católica siempre ha sostenido que la redención de Cristo es el medio necesario e indispensable para la salvación, para que no haya otra verdad y otra salvación fuera de los traídos por Jesucristo. En el Catecismo de Pío X si insegnava, come si è continuato ad insegnare fino al Concilio Vaticano II, che i giudei, avendo rifiutato Gesù Cristo, si sono posti, da se stessi, al di fuori della Comunione dei Santi, cioè al di fuori della Chiesa, e, pertanto, al di fuori della salvezza. Ebbene, erano proprio queste le posizioni da cui si voleva smuovere la Chiesa cattolica, mediante il Concilio, facendo perno sul trauma della Shoah e dando ad intendere che la Chiesa cattolica era, in qualche misura, corresponsabile del genocidio, avendo praticato troppo a lungo una forma di antigiudaismo che ha offerto poi, ai nazisti, il terreno favorevole per la loro “soluzione finale”. Anche la pretestuosa, e velenosa, campagna sui cosiddetti “silenzi” di Pio XII parte da qui: dalla volontà di esercitare un ricatto morale sulla Chiesa cattolica, in modo da costringerla ad erogare un congruo risarcimento nei confronti del giudaismo. E il risarcimento è arrivato, sotto forma di una esplicita affermazione che la prima alleanza di Dio con il popolo d’Israele è sempre valida: il che, ovviamente, vanifica il significato della Redenzione universale operata da Gesù Cristo. I cattolici, però, o la gran maggioranza di essi, non se ne sono accorti; così come non hanno afferrato la escala devastadora de la definición de Wojtyla de los judíos como “nuestros hermanos mayores”. Ahora, si son los hermanos mayores, significa que están enraizados en la verdad de Dios, mejores y más que católicos. Pero esto es falso: es equivalente a quitarle al cristianismo toda su base, todo su valor. Si la primera alianza sigue siendo válida; si no ha sido sustituido por el segundo, representado por la Cruz de Jesucristo, entonces vale la pena convertirse en judíos, en lugar de cristianos, para acceder a la verdad y alcanzar la salvación eterna. Pero entonces, ¿qué vino Jesucristo a hacer en la tierra? ¿Y por qué sufrió, por qué murió, por qué se levantó? Podría ahorrarse el problema … Pero, ¿qué tiene que ver el Shaoh con el judaísmo? Recuerde la declaración del Cardenal Ruini: quien niega el Holocausto no puede ser un obispo católico . Por lo tanto, para tener el “derecho” a ser católico, no se debe aceptar el Credo de Nicea, pero hay que aceptar el hecho histórico (que es objeto de controversia en muchos aspectos, empezando por los números) de la Shoah, que con el cristianismo existe ‘ nada entra. Es extraño, es perturbador. Pero esto se vuelve más claro si tenemos en cuenta que, para el judaísmo talmúdico, la Shoah no es simplemente un hecho histórico, sino un hecho teológico; según lo declarado por el director de la Liga Antidifamación de B’nai B’rith , Abraham B. Foxman:El Holocausto no es simplemente un ejemplo de genocidio, sino un ataque casi exitoso contra la vida de los hijos elegidos de Dios y, por lo tanto, de Dios mismo.

Aquí, pues, porque no podemos “negar”, es decir, reducir el alcance del Holocausto, tanto en números como en su reclamo de exclusividad absoluta; y es por eso que no es lícito llamarlo “genocidio”, que es un término puramente histórico, pero debe llamarse con el término teológico “Holocausto” : porque corresponde a la nueva religión que uno quiere imponer a nivel mundial y al cual todas las demás religiones, evidentemente falsas o, en todo caso, subordinadas, deben inclinarse voluntariamente, comenzando por la católica. Y es por eso que tanta furia contra un hombre como Monseñor Williamson: porque, habiendo entendido lo que es el juego, y lo que realmente está en juego, su resistencia debe ser doblada a toda costa, y su historia debe transformarse en una advertencia permanente . Cabe señalar que sus desventuras con los grupos de presión judíos comenzaron mucho, pero mucho antes del famoso “accidente” de febrero de 2009: la policía canadiense realizó una investigación de él desde 1989, debido a una conferencia celebrada en Sherbrooke, Québec. , con la hipótesis de un crimen de negación, luego archivado. En cualquier caso, los objetivos del judaísmo talmúdico se reunieron en gran medida: obligando a Benedicto XVI, con unas declaraciones de la serie, para aceptar el Holocausto como la premisa para poder decir católica, de hecho, se cierra el círculo abierto en 1965 con la Nostra aetate : la “Hermanos mayores” se han convertido en los guardianes indiscutibles de la Iglesia de Cristo …

 

25 de diciembre de 2017

 

FUENTE:

http://www.unavox.it/ArtDiversi/DIV2277_Lamendola_Scacco_in_tre_mosse.html

 

Dominique Venner y la supervivencia de Europa 

28 febrero 2018 by


Dominique Venner y la supervivencia de Europa


La editorial EAS acaba de publicar un libro colectivo dedicado a la memoria de Dominique Venner, destacado activista e historiador francés, comprometido con el resurgimiento identitario de Europa.

 

 

CARLOS X. BLANCO MARTÍN

La editorial EAS acaba de publicar un libro colectivo dedicado a la memoria de Dominique Venner, destacado activista e historiador francés, comprometido con el resurgimiento identitario de Europa.

El historiador y escritor francés Dominique Venner se suicidó de un disparo en la Catedral de Notre–Dame de París, el 21 de mayo de 2013. Su trágico final fue inesperado, en cuanto parecía encarnar un tipo humano que, tras haber conocido la vorágine del activismo más turbulento, alcanza un estado de serenidad estoica.

El libro colectivo ahora publicado es un intento de comprender el sentido del suicidio –sacrificio o inmolación según sus allegados– del historiador y escritor Dominique Venner. Desde el respeto, pero también desde la crítica a los hábitos mentales de toda una cultura política en cuyo contexto, pensamos, su muerte puede intentar explicarse. Se trata también de establecer cierta prevención frente a algunos usos ideológicos a los que esta muerte, de forma casi inevitable, se presta.

Dominique Venner quiso hacer de su suicidio un acto público. Un acto político. Como tal acto político éste es analizable sin que ello suponga faltar al respeto a su memoria ni escupir sobre la tumba del difunto. Pero, ¿quién fue realmente Dominique Venner? ¿Qué lectura política –o metapolítica– cabe extraer del sacrificio de Venner? ¿Cómo y por qué luchó? ¿Cuál es realmente su historia?

En esta obra colaboran destacados escritores y pensadores de todo el mundo, entre ellos, el belga Robert Steuckers o los franceses Alain de Benoist y Jean–Yves Le Gallou.

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Escribir sobre Dominique Venner en estos días aciagos para Europa es como escribir sobre uno mismo, sobre los tuyos, sobre la patria y la civilización. Se trata de escribir acerca de todos aquellos valores que nos vieron nacer y nos formaron. Escribir sobre Venner es volver a hacer revisión de nuestros males y afanarse en busca de las medicinas necesarias para su remedio. Reseñar su obra y su figura supone, nada menos, que volver la vista atrás, hace miles de años, y reconocerse otra vez en los propios antepasados dotados de fuerza de voluntad y un sentido de lo divino que casi hemos olvidado. Nuestros mayores se veían divinos por puro humanos; el halo de la divinidad, que es afán de superación, posaba sobre ellos mismos y sobre la naturaleza circundante. Venner nos recuerda quiénes somos, de dónde venimos, y también, hacia dónde vamos… Debemos vivificar ese recuerdo, estamos a tiempo. Será tarde si no sembramos de nuevo la conciencia de la identidad y el afán de volver a ser libres. El deber de la autosuperación implica no endiosarse, sino defender que seguimos siendo, que somos.

Somos

En este verbo ser conjugado, en la presencia de una primera persona del plural, reside toda la fuerza para seguir siendo. Un nosotros, un colectivo que existe desde hace milenios y que en su ascenso civilizatorio increíble ha impreso su sello a todos los demás colectivos humanos, que no son “nosotros”. Los otros son humanos que gozan de su derecho a existir bajo sus propias formas, y que no tienen necesidad de ser como nosotros somos. Europa, su enjambre de pueblos, todos parientes, ha caído en el espejismo de la fase colonial. Dividida en “potencias” ha roto todos los equilibrios, y su afán “misionero”, más allá de la prédica de los Evangelios, ha supuesto la “occidentalización del mundo” pareja a la “deseuropeización de Europa”, si se me permiten los términos.

Nosotros

Y ¿quiénes conforman ese “nosotros”? Los pueblos de Europa.

Dominique Venner habla de un colectivo de pueblos de milenaria historia, cuya primera expresión literaria (magnífica y radiante) hallamos en los Cantos de Homero, en el siglo VIII a.C. Evidentemente, cuando Homero nos lega estos dos monumentos, la Odisea y la Ilíada, los pueblos de Europa (indoeuropeos, por utilizar el término estrictamente lingüístico) ya habían acumulado múltiples experiencias. De vagabundos y guerreros, devinieron forjadores de civilizaciones. Esto fue así, en un principio, al arribar a regiones y climas más cálidos o templados (celtas, germanos, griegos, latinos). Las inmensas llanuras frías y las selvas impenetrables del norte y centro de Europa, fueron llevadas consigo –en la retina y en el alma– a costas del sur y del occidente, y allí se crearon esas civilizaciones de las que todos nosotros venimos. Venner, que no era un filólogo o un helenista, subraya con energía el carácter fundacional de los escritos de Homero. Parece mentira que, tras siglos de educación humanista, con presencia obligatoria del Latín y del Griego en la formación de nuestros jóvenes, hayamos caído en este olvido y sea un historiador y activista “identitario” quien nos lo tenga que recordar. Como docente ya curtido sobre tarimas y aularios he experimentado ese olvido colectivo, esa muerte planificada de nuestra formación clásica. Hay universidades españolas donde se puede cursar fácilmente el árabe, pero no ya el griego. Nuestros bachilleres cursan informática o economía, pero apenas saben decir dos palabras sobre Homero, ignoran lo que es un caso o una declinación. Homero, Padre de Europa, es incómodo y molesto. El legado de los griegos, en general, choca y chirría con este “Occidente” irreconocible. Venner, defensor de la identidad y supervivencia de los europeos, nos lo recuerda.

¿Por qué el ideal helénico choca con el mundo moderno, con “Occidente”? ¿Qué tiene Homero, clásico entre los clásicos, de incompatible con el sistema que nos hunde, nos aniquila, nos degrada? Venner es muy sintético y claro en su exposición. Los poemas homéricos, decantación y resultado de siglos y siglos de experiencia colectiva de nuestros antepasados, reflejan el carácter verdaderamente divino y natural del hombre. El hombre, como el cosmos mismo, encierra para el indoeuropeo, un misterio. Ese misterio se puede resumir en una palabra: Voluntad. Hasta los dioses mismos y las fuerzas de la naturaleza se pliegan y se recortan ante la presencia de la Voluntad humana.

Enfrentarse a la muerte, al destino, a los retos incesantes de la vida, es hacer uso de esta soberana, la Voluntad. Ella reina sobre nuestros actos, ella impide caer en la esclavitud o en otros rebajamientos. Pues, como alternativa, siempre queda la muerte. La “dialéctica entre el amo y el esclavo”, de que nos habló Hegel, es el recorrido por este triángulo de la vida, entre el libre y el siervo, siempre queda el vértice de elegir la muerte. No otra cosa diferencia al hombre del dios: el hombre muere. Pero cuando al hombre se le ofrece seguir viviendo, aun de rodillas hincado y con cadenas, hay, incluso entonces, un supremo acto de voluntad que quita soberanía al vencedor: quitarse la vida o morir luchando, lo cual diviniza.

Más allá de una comunidad de rasgos raciales o culturales, una unidad de espíritu que forja el “nosotros” es cuanto viene encerrado en el ser de los Europeos. Esa unidad viene caracterizada por la Voluntad. Desde hace milenios, aquellos pueblos errantes, carentes de patria, fueron dispersándose y buscando patrias, gobernados por élites guerreras que transmitían el imperativo de la Voluntad a los demás elementos de su pueblo. En todas las aristocracias arcaicas encontramos ese anhelo de autoperfección y autodisciplina que después llegará a formar parte esencial de las religiones precristianas y de las escuelas helénicas de filosofía. Hay una analogía de ello en un pueblo asiático muy alejado físicamente de Europa, el samurái japonés. El samurái alude a una casta de guerreros cuya fuerza residía no tanto en un entrenamiento “técnico” para las artes de la guerra, sino en la autodisciplina, en los seguimientos fieles a unos Principios, asumidos sustancialmente porque en esa obediencia se vence a un “yo quiero”. En el guerrero europeo arquetípico, como en el samurái japonés, “se es libre porque se obedece”. Resulta conmovedor observar en la Edad Media occidental el resurgimiento, revestido de cristianismo, de las más antiguas instituciones cívico–militares de los antiguos europeos: guerreros (nobles), sabios (religiosos) y productores (pueblo) encarnan las tres funciones más remotas de nuestra sociedad, las tres indispensables y las tres en armonía y complemento, bien entendido que sólo la Voluntad de enfrentarse a la muerte, de asumir el riesgo, de afirmarse, propia de una cata militar, es la que hace posible que exista vida contemplativa y vida productiva.

Venner nos reenvía a ese legado clásico. Y nos remite precisamente a Homero, que es el punto de entrada en la “Historia” tal como se suele entender sensu stricto: la Historia escrita. Durante siglos se venían cantando miles de variadas hazañas. Durante generaciones, de forma oral, los pueblos que fueron nuestros ancestros, los “nuestros”, ensalzaban a sus héroes y los aproximaban a los dioses. Durante generaciones, el orgullo de formar parte de una comunidad orgánica, en el sentido territorial y en el sentido sanguíneo (los coterráneos y los coetáneos, de Adam Müller) fue la base de la cultura. La pre–historia de los celtas, los germanos, los eslavos, los latinos, etc. debió contar con variantes arcaicas de relato épico, muy próximas a los poemas homéricos. Las grandes similitudes entre sus héroes, sus dioses, sus arquetipos, hablan de un mismo pueblo, el pueblo indoeuropeo, del cual brotaron los griegos, pueblo disperso en un continente aún poco poblado, pero regado y animado por una misma sangre y una misma actitud ante la existencia. Nuestros antepasados, los “nuestros”, se encontraban muy lejos del fatalismo oriental, o del rebajamiento que el hombre siente ante los muertos y las fuerzas opacas de la naturaleza, que tan extraño nos sigue sonando hoy, de boca de los hombres del Sur o del Oriente. En toda la épica europea hay una inmensa reivindicación de la dignidad de lo humano.

La mujer

Lo humano, lo masculino y lo femenino. Lejos de caer en el grotesco “feminismo” de hoy en día, o en una mezcla o confusión de papeles, en las culturas europeas hallamos a la fémina en su más digna expresión, como heroína, como amante, como compañera, como ser dotado de voluntad y determinación firmes, tan firmes como las de los varones. Cierto es que aquellas sociedades eran, como se dice ahora, “patriarcales”, pero la mujer –con sus funciones propias– alcanzó en ellas, desde muy remotos tiempos, el respeto y la dignidad que aún se desconocen en el Sur y en el Oriente.

Lo sagrado

Hay en Venner no pocas dosis de anti–cristianismo, y la impronta de Nietzsche quizá sea en él muy fuerte, dominante. En la misma línea que el filósofo alemán, el cristianismo es visto por nuestro Venner como una religión foránea, levantina, una suerte de virus asiático inoculado en el cuerpo antes sano de los “buenos bárbaros” europeos. La “bestia rubia”, así, habría quedado domesticada, enferma de impotencia y parálisis, con sus instintos guerreros apagados. El cristianismo sería, pues, el judaísmo para europeos, la avanzadilla del desierto, la invasión del monoteísmo feroz, enemigo de las imágenes (de entre ellas, la imagen desnuda del bello cuerpo humano), el prototipo de todo ulterior mundialismo. La Iglesia universal no reconocerá color de piel o fronteras nacionales, todos iguales ante Dios, todos nivelados pues, y de rodillas ante su poder supremo.

Esta actitud “neopagana” ha influido mucho sobre los autores tempranos de la llamada “Nueva Derecha”, para los que D. Venner es una fuente de inspiración, si no un pionero o padre fundador. Sin embargo, esta escuela de pensamiento, que tan buenos servicios ha prestado en la crítica (o “trituración”, como diría Gustavo Bueno) de la idea enteriza de Humanidad, o de Derechos Humanos universales, no ha podido avanzar en una crítica trituradora de la idea misma de Cristianismo. ¿Qué significa esa “comunidad universal” de creyentes, realmente? Desde un punto de vista emic, amén de ecuménico, un evangelista, un cristiano copto, un católico, un teólogo de la liberación… todos serían miembros de esa misma Comunidad, cuyas iglesias y autoridades serían accidentes. Pero ese sólo es un punto de vista interno, subjetivo, particular, en modo alguno compartido por otros cristianos o por otros observadores. Y lo mismo podríamos decir a lo largo de la historia: ¿Llamamos “cristianismo”, por igual, a la actitud de los primeros siete siglos, el cristianismo fuertemente ascético, levantino, de los primeros padres, y al cristianismo nórdico y guerrero de la Reconquista Española, al de las Cruzadas, al de la Conquista de las Indias? A mí me parece, francamente, que no es lícito hacer eso. No, a no ser que nos comprometamos nosotros mismos con una determinada teología, sustancialista, que insista en dogmatizar sobre la unidad de tan diversas actitudes y credos saltando por encima de siglos, naciones, coyunturas. En ese sentido, resulta clarificador el pensamiento de Oswald Spengler. Morfológicamente, esto es, atendiendo a la cultura o civilización que vive una religión, encontramos dos grandes (e irreductibles) cristianismos.

El cristianismo levantino, asiático, “arábigo” en su esencia y repleto de pseudomorfosis clásicas, es el primer cristianismo ascético: huye del mundo, invoca una visión célibe, monástica y levítica del mundo, renuncia a la vida, es masoquista y anhela la muerte.

El segundo cristianismo, el fáustico, específicamente europeo–nórdico. Geográficamente es ubicado en las selvas centroeuropeas y nórdicas, en torno al siglo X, coincidiendo con el inicio del arte románico. Su preludio estaría en la germanidad católica de los carolingios, aunque quizá Spengler no era buen conocedor del papel desempeñado por el Reino Asturiano (siglos VIII–IX), de pequeñas dimensiones en comparación con el Imperio de Carlomagno, pero ya del todo fáustico en su empeño de “ser nosotros”, en su empeño de resistir al alógeno y en no mezclarse con él. Las palabras que la Crónica de Alfonso III de Asturias pone en boca de Pelayo en su parlamento con el colaboracionista Oppas, vendido al moro, son de lo más revelador: “…despreciamos esta muchedumbre de paganos y jamás nos mezclaremos con ellos”. Esa gente que se formó a partir de Covadonga, o de Poitiers, en las Cortes de Oviedo o de Aquisgrán ya eran cristianos fáusticos.

La caballería medieval llegó a ser, así, tan fundacional o más que la clerecía a la hora de crear una nueva civilización. La civilización del cristianismo fáustico. La espada larga del guerrero del Medievo, hincada en la tierra, ya era La Cruz. Julius Evola señaló la dialéctica, nunca la fusión ni subordinación, entre dos cristianismos y dos poderes, a saber, el caballeresco y el sacerdotal, dialéctica nunca del todo resuelta, y que encuentra su expresión clarísima en la lucha entre gibelinos y güelfos en la Italia del norte. Más que dos fases temporales, cristianismo levantino y cristianismo fáustico, tenemos aquí más bien dos principios que lucharon férreamente entre sí a lo largo de los mil años de Medievo. La Edad Moderna y su “separación” de poderes, laico y religioso, supondrá el principio del fin de una estructura que, con tensiones, se mantuvo en forma ante el islam y otras amenazas bárbaras entre el siglo VIII y el XVIII. Mientras la Edad Moderna conservó una élite que supo enfrentarse a la Muerte y afirmó su voluntad de señorío, la Civilización Europea fue fiel a sus más arcaicos fundamentos, que se podrían remontar a unos 30.000 años de historia. Pero hoy todo aparece muy cambiado.

Mundialismo

Hoy nos encontramos en plena crisis de fundamentos de Europa. Hoy vemos a través de trampas y espejismos, cuando no a través de vapores anestésicos e intoxicación. Vemos un mundo “occidentalizado”, creyendo que esto fue obra triunfal, apoteósica, de una Gran Europa. En realidad fueron dos imperios contingentes, primero el Británico, después los EE.UU., los que “mundializaron el mundo”, vale decir, los que sometieron a todos los pueblos de la tierra al dictado del Mercado, los que iniciaron la mesiánica tarea de convertir toda la naturaleza y toda la humanidad a la condición de mercancía. Los pueblos de todos los credos y razas adoptaron cáscaras y máscaras de “Occidente” (no necesariamente de Europa) que les resultaran más funcionales en su “modernización”. Pero este proceso no tiene nada que ver con un triunfo de Europa. Más bien revela su ruina y destrucción de la manera más cruda.

La falta de unión de los pueblos de Europa, y la usurpación de las respectivas soberanías nacionales a favor de organismos supra–nacionales (UE, ONU, FMI…) y en pro de tratados impuestos por los yanquis, revela todavía el statu quo creado en 1945. Pero lo revela con gran retraso y desajustes, porque el “imperio” ruso es indisociable del concierto europeo, pese a todos los intentos norteamericanos por evitarlo, y es un “imperio” al que nunca se le va a poder marginar. Y hay una gran inadecuación también porque hoy salen a escena muchas otras potencias en el mundo que, por un lógico e inexorable horror vacui, extienden su influencia ante el inevitable declinar norteamericano. La fuerte islamización que está sufriendo nuestro continente es consecuencia directa de esta “administración” colonialista que los EE.UU. han ejercido tras la derrota del III Reich. Desde la precipitada descolonización que sucedió al término de la Gran Guerra, pasando por la desestabilización del mundo árabe, y la creación de grupos y corrientes terroristas, siempre la mano larga de Washington ha perjudicado notoriamente a Europa. Las oleadas de emigrantes y refugiados (muchos de éstos sólo son refugiados por el nombre) guardan relación directa con la falta de autoridad soberana de la propia UE y de sus miembros, al haberse dejado someter a unas supuestas “normas” internacionales absolutas de acogida y de derechos humanos que en ningún otro punto del planeta se interpretan de esa manera. De forma convergente, la destructiva erosión de la familia, las nociones de patria, deber, sacrificio, lealtad, llevada a cabo por una intensa ingeniería social sufragada ampliamente desde las instancias de la Alta Finanza, especialmente yanqui, contribuyen a esa imagen de derrota, decadencia, laxitud, que el europeo de nuestro tiempo ofrece ante toda la invasión planificada.

Las instituciones europeas no han servido jamás para reforzar una identidad colectiva supranacional, antes bien, han servido para implantar una sumisión de nuestras naciones a los poderes financieros transnacionales. Washington, a diferencia de Roma, no puede civilizar nada. Washington, a semejanza de Cartago, sólo extiende el culto al becerro de oro y a la deshumanización de los hombres, que no otro es el destino del Imperio de la Economía Capitalista, convertir todo lo humano y natural en mercancía. Las naciones, y los propios imperios, hoy son sólo contingentes e instrumentales: mandan los señores del dinero, y el instrumento para “civilizar”, el Estado, cada vez arroja una imagen más cínica, menos sacra, más mendaz e insostenible, porque ese Estado nacional ya no protege a los pueblos que lo fundaron, no defiende fronteras, no conserva la cultura propia, no sirve como educador ni como coadyuvante a la educación.

La clave: crianza

Como anexo a Un Samurái de Occidente. Breviario de Insumisos (Versión española en Ediciones Fides, 2016) figura una serie de máximas a seguir, dentro del plano estrictamente individual, familiar y comunitario. Son las viejas reglas del “saber vivir”, protegiendo al hombre de todas esas influencias nefastas que vienen de la ingeniería social alógena, del “marxismo cultural” trasplantado con enorme éxito desde las universidades yanquis a la vieja Europa. Leer libros, volver a los clásicos. Contactar con la naturaleza, practicar la reflexión en silencio, amar el silencio. Transmitir los valores eternos a los niños. Criarlos con amor, orgullo, aprecio por lo que son, amor por el “Nosotros Somos”. Y somos así, hijos de Homero. Descendientes de Grecia, Roma, Germania, Celtia. Hijos de España, de Francia, de Alemania, etc., y de nuestras patrias chicas también. Hemos de saber transmitir a nuestros hijos que este suelo que pisan es suyo, y que ningún recién llegado, ultra–subvencionado por ONGS, Fundaciones o Tramas mundiales se lo puede arrebatar. Que su identidad, su manera de entender el mundo, su espíritu entero, están ligados a una tierra, cuya defensa sigue siendo cosa sagrada, y que en esa tierra miles de generaciones de ancestros han muerto y dado su sangre para que ellos, los niños europeos del porvenir, sigan aquí, orgullosos de un pasado y anhelantes de un porvenir. Al margen de cualquier receta política inmediata, en este libro de Venner y en esta serie de máximas que contiene, se encierra la clave de nuestro porvenir. Cómo hemos de hacernos cargo de la educación de nuestros niños para que ellos sigan siendo herederos de Homero, o herederos de aquellos pueblos que hace muchos siglos se enseñorearon de una península que ya nunca más fue apéndice de Asia o de África. Con las armas hemos detenido invasiones en Maratón, en Covadonga, en Poitiers, en Lepanto, en Viena… pero con la crianza de los niños es como de nuevo volveremos a ser libres, como podremos ganar o recobrar un destino.

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FUENTE:

https://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5945

Teatro Clara Eugenia:… en un parque perdido de Madrid

11 febrero 2018 by

La sede de la Orquesta de la CAM tiene un misterioso pasado vinculado a Albert Speer, el arquitecto de Hitler.

Columnas dóricas, vigas de 16 metros, estucos germánicos… […] El Teatro Clara Eugenia, actual sede de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (Orcam), empezó a construirse en 1943 “inspirándose en su diseño en los modelos neoclasicistas establecidos por el arquitecto nazi Albert Speer”, según la base de datos del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM). Albert Speer fue arquitecto de cabecera de Adolf Hitler y ministro de Armamento del Tercer Reich desde 1942.

Se ha especulado con la posible intervención del propio maestro germano en las obras. Esta atribución se ve reforzada por la magnífica calidad constructiva del conjunto, con vigas de hormigón armado de 16 metros de luz y paredes revestidas por soberbios estucos polícromos de inequívoca raigambre germánica, aunque aparentemente fueron ejecutados por oficiales italianos”, recuerda el COAM .

El teatro se construyó como salón de actos del Hogar Clara Eugenia, centro para huérfanas del Auxilio Social falangista (1939) gestionado por monjas de la Caridad, […].

El teatro Clara Eugenia. (Orcam).

Los estucos del Clara Eugenia eran similares a los de la nueva Cancillería del Reich diseñada por Speer; además, el teatro se parece mucho a uno que proyectó Speer en Berlín y no se llegó a construir”, añade un arquitecto de la CAM. […].

Speer en España

El 6 de mayo de 1942, Francisco Franco inauguró la exposición ’Arquitectura alemana moderna’ en el Palacio de Cristal del Retiro, comisariada por Albert Speer. El acto fue portada en todos los grandes periódicos españoles. “Alemania presenta en Madrid la más acabada muestra de su profundo, grandioso y penetrante sentido arquitectónico y de las realizaciones que se deben al Führer y al gran profesor, hoy ministro del Reich, Albert Speer”, aseguraba la crónica del ‘ABC’.

“La Alemania del Führer ha conseguido crear un nuevo estilo arquitectónico reclinado en las formas clásicas en que todos los pormenores obedecen a una consigna de utilidad a la que siempre acompañaba la grandeza de la concepción. La arquitectura refleja el espíritu de los pueblos. Y esta muestra de la moderna arquitectura alemana… constituye la plasmación de una potencia creadora y un claro testimonio de una fortaleza espiritual”, resumía ‘El Alcázar’ en primera página.

La muestra viajaría meses después (octubre del 42) a Barcelona, donde se convertiría en la más exitosa de los años de II Guerra Mundial, según un artículo de Francesc Villanova, profesor titular de Historia Contemporánea de la UAB.  […]

Franco, en la exposición de arquitectura alemana.

“Ha llegado a España, de paso para Portugal, el inspector general de Arquitectura de la capital del Reich, profesor Speer, acompañado de alguno de sus colaboradores… aprovecha su viaje a través de España para visitar algunos de los célebres castillos, monasterios y catedrales de nuestro país”, aseguraba la nota reproducida en periódicos como ‘ABC’ y ‘El Alcázar’. La siguiente noticia se publicó tres días después (07-11-1941), tras su visita al Monasterio de Guadalupe (Cáceres), donde “elogió sus tesoros artísticos y el conjunto que ofrece el claustro mudéjar con su templete”.

Epifanía escurialense

Pero los detalles más jugosos del ‘tour’ español de Speer los conocemos por su biografía —‘Albert Speer, Memorias’ (Acantilado)—. Acabada la guerra, le cayeron 20 años de cárcel en los Juicios de Nuremberg, tiempo que aprovechó para escribir sus memorias, publicadas en 1970. “El último de los viajes artísticos que efectué durante un cuarto de siglo me llevó a Lisboa… En principio, estaba previsto que hiciera el viaje en el avión de Hitler, pero cuando algunos borrachines de su entorno, como el fotógrafo Hoffman y el asistente Schaub, quisieron participar en él, dije a Hitler que haría el viaje en mi automóvil y me los quité de encima”, escribe un Speer que, al llegar a España, tuvo una epifanía mística/arquitectónica en el Monasterio de El Escorial.

Proyecto de fachada para el Cuartel General del Ejército del Aire rechazada por Speer.

 

“Vi antiguas ciudades como Burgos, Toledo y Salamanca. También hice una visita a El Escorial, cuyo palacio tiene unas dimensiones comparables al de Hitler, aunque su objetivo es muy distinto, de índole espiritual: Felipe II rodeó con un convento el núcleo de su palacio. ¡Qué diferencia respecto a las ideas arquitectónicas de Hitler! La claridad y la austeridad extremas presidían esta edificación, y las majestuosas estancias interiores tenían unas formas insuperablemente contenidas, mientras que en el palacio de Hitler regían la ostentación y el exceso. Es indudable que aquella creación casi melancólica del arquitecto Juan de Herrera cuadraba mejor con la siniestra situación en que nos encontrábamos que el triunfal arte programático de Hitler. En aquellas horas de solitaria contemplación, entreví por primera vez que mis ideales arquitectónicos me habían conducido por un camino equivocado”, escribe el arquitecto favorito de Hitler. […].

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FUENTE:

https://www.elconfidencial.com/multimedia/album/cultura/2017-04-04/teatro-clara-eugenia-edificio-nazi-espana_1360756#0

sobre Céline

11 febrero 2018 by

Se hace eco el diario “El Mundo”, de Madrid, en su edición digital del 12 de enero, de la última polémica que se ha organizado en Francia por la obra de Céline, en este caso por el amago de publicación de sus tres folletos antisemitas: Bagatelles pour un massacre, École de cadavres y Les Beaux Draps. Hasta Édouard Philippe, el primer ministro que le han puesto al muñequito Macron, ha tenido que intervenir para condenar al hombre y salvar al escritor. Con poco éxito: tanto el escritor como el hombre son condenados irremisiblemente por la corrección política. Gallimard, ante la presión de los inquisidores de siempre, de las perpetuas víctimas, ha guardado los manuscritos en la gaveta para alborozo de los libreros de lance –que venden los volúmenes de los años treinta a precio de huevo de Fabergé– y de los piratas de la edición, que de nuevo tienen patente de corso para seguir inundando el mercado con su codiciado objeto del deseo.
[…] Céline suscita todo un complejo de reacciones neuróticas, de fobias, de histeria colectiva y de tics nerviosos. Si en el año 1944 no hubiese tomado el olivo junto a la inmortal Lucette, el espigado Le Vigan y el flemático Bébert (el gato más ilustre de la literatura del siglo XX), habría sido escabechado como plato principal por los “libertadores” anglomarxistas en el festín de asesinatos, violaciones y torturas que fue la Francia del maquis triunfante. A cambio de eso, pasó por la corte fantasma de Sigmaringen, viajó a la deriva por un Reich en ruinas y naufragó definitivamente en la puritana, hostil y desabrida Dinamarca, donde le obsequiaron con un hamletiano proceso de extradición que, al menos, le permitió salvar el pellejo. Semejante odisea nos ha valido tres tesoros literarios que ningún lector serio puede ignorar: D’’un château à l’autre, Nord y Rigodon. Por su ambiente apocalíptico y absurdo, Nord es mi favorito, pero para gustos hay colores.
¿Por qué esta fobia celiniana? […] El tabú celiniano entre la biempensancia gala merece un serio estudio psicológico. Drieu, Rebatet o Brasillach, mucho más cualificados “fascistas” que Céline, jamás han suscitado el rechazo visceral que éste provoca.
En el país más literario de Europa, famoso por su culto público a los escritores, el hecho de que su mejor prosista, posiblemente el mayor narrador europeo del siglo XX, haya sido un antisemita y un pretendido nazi es un trauma insuperable. De ahí que la fobia celiniana, hábilmente explotada por la corrección política, sirva para suscitar dos elementos básicos de esta nueva religión mundialista: el complejo de culpa y el horror al pasado, a la tradición cultural, estigmatizada con los pecados inexpiables de su carácter aristocrático, patriarcal y “racista”. Céline, además, es una incómoda paradoja por su carácter plebeyo, vanguardista y renovador del lenguaje: de ahí la plaga de sus imitadores, empezando por Sartre. Pero, pese a su carácter aparentemente revolucionario, Céline entronca con una tradición de las letras francesas que fue casi ahogada por el academicismo y los liceos, cuyo ejemplo extremo está en la proustificación de principios del siglo XX. Con Céline, en cambio, resurgen Rabelais, Villon, Scarron, Rétif de la Bretonne y Zola; es la lengua de la calle manejada con el rigor y el primor de un maestro, el argot popular transfigurado en petite musique, la Francia del pueblo exhibida en un retablo cervantino, una imagen de Épinal con letras, un cuadro de los Le Nain con tintes expresionistas, una Francia que se desahoga y se exhibe a gusto, tras pasar tanto tiempo acallada por la burguesía parlera y republicana: es el “Ça a débuté comme ça” [La cosa empezó así] que abre su Viaje al fin de la noche, insulto fundacional del mito celiniano. […].
Resulta todavía más interesante saber que su obra antisemita no gustó nada a los alemanes, que veían en la judeofobia de Céline algo desaforado y frenético, que ponía en evidencia la pretendida “cientificidad” del antisemitismo nazi. La edición alemana de Bagatelles, por ejemplo, es célebre por las mutilaciones de la censura. De nuevo surge la inquietante capacidad del prosista para sacar a la luz los fantasmas del inconsciente de sus lectores. Este escritor, que confesaba en carta a su detestado Robert Brasillach: “Soy racista y hitleriano”, no colaboró con los alemanes durante la Ocupación. Tanto la Propagandastaffel de Goebbels como la Rosenbergamt en Francia lo proscribieron y nunca cobró un franco de los alemanes ni de los organismos colaboracionistas. Sus críticas a Pétain fueron extremadamente virulentas y Vichy le correspondió excluyéndolo de la Anthologie de la Nouvelle Europe de 1942. Pese a todo, Céline es el antisemita por antonomasia y va a pagar un precio muy alto por ello. Desde 1943, es un homme traqué que se sabe mortalmente amenazado. Pese a que no sirvió con las armas a Vichy, como Juin o De Lattre; pese a que no fue condecorado por el Mariscal Petain, como Mitterrand; pese a que no fue un tecnócrata de la “Colaboración”, como Papon o Couve de Murville (el eterno ministro de Exteriores de De Gaulle); pese a que no se enriqueció gracias a los alemanes, como los patronos de las cementeras, de las fábricas de armamento o de las de motores, Céline fue perseguido con una saña judicial inaudita. Tout est bon pour qu’on me fusille [Todo es bueno para que me fusilen], escribirá en sus cuadernos de prisión. Será amnistiado sólo en 1951, tras siete años de exilio y persecuciones, pese a que quedó más que demostrado que nunca colaboró con los ocupantes.
Como ciudadano, a Céline sólo se le pueden reprochar sus opiniones. Como persona, además, resulta que no fue tan malo: atendió gratis o a precios irrisorios a los pacientes pobres, fue un declarado pacifista, amaba a los animales y supo mantener un núcleo de amigos fieles que sobrevivió incluso a la debacle del exilio y la soledad de sus últimos años. […].
Siguen prohibidos los folletos antisemitas de Céline

Tributo al genio

Decir Céline es mentar a la bicha en la islamizada, africanizada y meltingpoltizada Francia.

https://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5912

CÉLINE

16 enero 2018 by

Se hace eco el diario “El Mundo”, de Madrid, en su edición digital del 12 de enero, de la última polémica que se ha organizado en Francia por la obra de Céline, en este caso por el amago de publicación de sus tres folletos antisemitas: Bagatelles pour un massacre, École de cadavres y Les Beaux Draps. Hasta Édouard Philippe, el primer ministro que le han puesto al muñequito Macron, ha tenido que intervenir para condenar al hombre y salvar al escritor. Con poco éxito: tanto el escritor como el hombre son condenados irremisiblemente por la corrección política. Gallimard, ante la presión de los inquisidores de siempre, de las perpetuas víctimas, ha guardado los manuscritos en la gaveta para alborozo de los libreros de lance –que venden los volúmenes de los años treinta a precio de huevo de Fabergé– y de los piratas de la edición, que de nuevo tienen patente de corso para seguir inundando el mercado con su codiciado objeto del deseo.
[…] Céline suscita todo un complejo de reacciones neuróticas, de fobias, de histeria colectiva y de tics nerviosos. Si en el año 1944 no hubiese tomado el olivo junto a la inmortal Lucette, el espigado Le Vigan y el flemático Bébert (el gato más ilustre de la literatura del siglo XX), habría sido escabechado como plato principal por los “libertadores” anglomarxistas en el festín de asesinatos, violaciones y torturas que fue la Francia del maquis triunfante. A cambio de eso, pasó por la corte fantasma de Sigmaringen, viajó a la deriva por un Reich en ruinas y naufragó definitivamente en la puritana, hostil y desabrida Dinamarca, donde le obsequiaron con un hamletiano proceso de extradición que, al menos, le permitió salvar el pellejo. Semejante odisea nos ha valido tres tesoros literarios que ningún lector serio puede ignorar: D’’un château à l’autre, Nord y Rigodon. Por su ambiente apocalíptico y absurdo, Nord es mi favorito, pero para gustos hay colores.
¿Por qué esta fobia celiniana? […] El tabú celiniano entre la biempensancia gala merece un serio estudio psicológico. Drieu, Rebatet o Brasillach, mucho más cualificados “fascistas” que Céline, jamás han suscitado el rechazo visceral que éste provoca.
En el país más literario de Europa, famoso por su culto público a los escritores, el hecho de que su mejor prosista, posiblemente el mayor narrador europeo del siglo XX, haya sido un antisemita y un pretendido nazi es un trauma insuperable. De ahí que la fobia celiniana, hábilmente explotada por la corrección política, sirva para suscitar dos elementos básicos de esta nueva religión mundialista: el complejo de culpa y el horror al pasado, a la tradición cultural, estigmatizada con los pecados inexpiables de su carácter aristocrático, patriarcal y “racista”. Céline, además, es una incómoda paradoja por su carácter plebeyo, vanguardista y renovador del lenguaje: de ahí la plaga de sus imitadores, empezando por Sartre. Pero, pese a su carácter aparentemente revolucionario, Céline entronca con una tradición de las letras francesas que fue casi ahogada por el academicismo y los liceos, cuyo ejemplo extremo está en la proustificación de principios del siglo XX. Con Céline, en cambio, resurgen Rabelais, Villon, Scarron, Rétif de la Bretonne y Zola; es la lengua de la calle manejada con el rigor y el primor de un maestro, el argot popular transfigurado en petite musique, la Francia del pueblo exhibida en un retablo cervantino, una imagen de Épinal con letras, un cuadro de los Le Nain con tintes expresionistas, una Francia que se desahoga y se exhibe a gusto, tras pasar tanto tiempo acallada por la burguesía parlera y republicana: es el “Ça a débuté comme ça” [La cosa empezó así] que abre su Viaje al fin de la noche, insulto fundacional del mito celiniano. […].
Resulta todavía más interesante saber que su obra antisemita no gustó nada a los alemanes, que veían en la judeofobia de Céline algo desaforado y frenético, que ponía en evidencia la pretendida “cientificidad” del antisemitismo nazi. La edición alemana de Bagatelles, por ejemplo, es célebre por las mutilaciones de la censura. De nuevo surge la inquietante capacidad del prosista para sacar a la luz los fantasmas del inconsciente de sus lectores. Este escritor, que confesaba en carta a su detestado Robert Brasillach: “Soy racista y hitleriano”, no colaboró con los alemanes durante la Ocupación. Tanto la Propagandastaffel de Goebbels como la Rosenbergamt en Francia lo proscribieron y nunca cobró un franco de los alemanes ni de los organismos colaboracionistas. Sus críticas a Pétain fueron extremadamente virulentas y Vichy le correspondió excluyéndolo de la Anthologie de la Nouvelle Europe de 1942. Pese a todo, Céline es el antisemita por antonomasia y va a pagar un precio muy alto por ello. Desde 1943, es un homme traqué que se sabe mortalmente amenazado. Pese a que no sirvió con las armas a Vichy, como Juin o De Lattre; pese a que no fue condecorado por el Mariscal Petain, como Mitterrand; pese a que no fue un tecnócrata de la “Colaboración”, como Papon o Couve de Murville (el eterno ministro de Exteriores de De Gaulle); pese a que no se enriqueció gracias a los alemanes, como los patronos de las cementeras, de las fábricas de armamento o de las de motores, Céline fue perseguido con una saña judicial inaudita. Tout est bon pour qu’on me fusille [Todo es bueno para que me fusilen], escribirá en sus cuadernos de prisión. Será amnistiado sólo en 1951, tras siete años de exilio y persecuciones, pese a que quedó más que demostrado que nunca colaboró con los ocupantes.
Como ciudadano, a Céline sólo se le pueden reprochar sus opiniones. Como persona, además, resulta que no fue tan malo: atendió gratis o a precios irrisorios a los pacientes pobres, fue un declarado pacifista, amaba a los animales y supo mantener un núcleo de amigos fieles que sobrevivió incluso a la debacle del exilio y la soledad de sus últimos años. […].
Siguen prohibidos los folletos antisemitas de Céline

FUENTE:
https://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5912

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8 enero 2018 by

 

https://youtu.be/FQLfKj2XzTQ

 

https://www.youtube.com/watch?v=FQLfKj2XzTQ

 

https://www.youtube.com/watch?time_continue=135&v=1rcjzYjnnrQ

 

https://youtu.be/1rcjzYjnnrQ

 

 

ПЛАН КЛАН владимира путина убийца миллиардер вор лжец

 

https://www.stormfront.org/forum/t876336/

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