Archive for the ‘Ateismo’ Category

Dios

23 junio 2013

Investigaciones científicas sobre el origen de la vida y el ADN muestran la existencia de una “inteligencia creadora”, afirma ahora Antony Flew

Considerado hasta 2004 el filósofo ateo más férreo e influyente del mundo, Antony Flew acepta ahora la existencia de Dios. En su libro Hay un Dios: Como el ateo más notorio del mundo cambia de parecer, Flew explica el porqué de ese cambio: recientes investigaciones científicas sobre el origen de la vida y el ADN revelan la existencia de una “inteligencia creadora”, asegura.

Según informaba el pasado 16 de abril Aceprensa, durante más de cinco décadas, este filósofo inglés fue uno de los más vehementes ateos del mundo. Escribió libros y, con audiencias multitudinarias, debatió con conocidos pensadores creyentes, entre otros con el célebre apologista cristiano C. S. Lewis.

Sin embargo, en el que celebró en la Universidad de Nueva York en 2004, los asistentes quedaron sorprendidos cuando Flew anunció que para entonces ya aceptaba la existencia de Dios y que se sentía especialmente impresionado por el testimonio del cristianismo.

En su libro, cuyo título original es There is a God. How the world’s most notorious atheist changes his mind (Nueva York: Harper One, 2007), Flew no sólo desarrolla sus propios argumentos sobre la existencia de Dios, sino que argumenta frente a los puntos de vista de importantes científicos y filósofos acerca de la cuestión de Dios.

Su investigación le llevó a examinar, entre otros, los trabajos críticos David Hume al principio de causalidad y los argumentos de importantes científicos como Richard Dawkins, Paul Davies y Stephen Hawking. Otro de los pensamientos sobre Dios que tomó como referencia fue el de Albert Einstein, ya que, lejos de lo que afirman ateos como Dawkins, Einstein fue claramente creyente.

“Inteligencia creadora”

¿Qué llevó a Flew a cambiar tan radicalmente su concepto de Dios? Él explica que la razón principal nace de las recientes investigaciones científicas sobre el origen de la vida; unas investigaciones que muestran la existencia de una “inteligencia creadora”.

Tal como expuso en el simposio celebrado en 2004, su cambio de postura fue debido “casi enteramente a las investigaciones sobre el ADN”: “Lo que creo que el ADN ha demostrado, debido a la increíble complejidad de los mecanismos que son necesarios para generar vida, es que tiene que haber participado una inteligencia superior en el funcionamiento unitario de elementos extraordinariamente diferentes entre sí”, asegura.

“Es la enorme complejidad del gran número de elementos que participan en este proceso y la enorme sutileza de los modos que hacen posible que trabajen juntos. Esa gran complejidad de los mecanismos que se dan en el origen de la vida es lo que me llevó a pensar en la participación de una inteligencia”, añade Flew.

En cuanto a la teoría de Richard Dawkins de que el llamado ‘gen egoísta’ es el responsable de la vida humana, Flew la califica de “ejercicio supremo de mixtificación popular”. “Los genes, por supuesto, ni pueden ser egoístas ni no egoístas, de igual modo que cualquier otra entidad no consciente no puede ni entrar en competencia con otra ni hacer elecciones”.

“Ahora creo que el universo fue fundado por una Inteligencia infinita y que las intrincadas leyes del universo ponen de manifiesto lo que los científicos han llamado la Mente de Dios. Creo que la vida y la reproducción se originaron en una fuente divina”, dice.

“Tres dimensiones que apuntan a Dios”

“¿Por qué sostengo esto, después de haber defendido el ateísmo durante más de medio siglo? La sencilla respuesta es que esa es la imagen del mundo, tal como yo la veo, que emerge de la ciencia moderna. La ciencia destaca tres dimensiones de la naturaleza que apuntan a Dios”.

“La primera es el hecho de que la naturaleza obedece leyes. La segunda, la existencia de la vida, organizada de manera inteligente y dotada de propósito, que se originó a partir de la materia. La tercera es la mera existencia de la naturaleza. Pero en este recorrido no me ha guiado solamente la ciencia. También me ayudó el estudio renovado de los argumentos filosóficos clásicos”, señala.

“Mi salida del ateísmo no fue provocada por ningún fenómeno nuevo ni por un argumento particular. En realidad, en las dos últimas décadas, todo el marco de mi pensamiento se ha trastocado. Esto fue consecuencia de mi permanente valoración de las pruebas de la naturaleza. Cuando finalmente reconocí la existencia de Dios no fue por un cambio de paradigma, porque mi paradigma permanece”, concluye.

“Este es mi libro”

A raíz de la publicación del libro, llovieron las críticas por parte de sus colegas por el cambio realizado, entre ellas la de Mark Oppenheimer en un artículo titulado El cambio de un ateo.

Según informa Noticias Cristianas, Oppenheimer caracteriza a Flew como un viejo hombre senil que es manipulado y explotado por los cristianos evangélicos para sus propios propósitos. Además, le acusa de haber firmado un libro que nunca escribió.

Sin embargo, Flew, de 86 años de edad, responde de forma concluyente: “Mi nombre está en el libro y representa exactamente mis opiniones. No permitiré que se publique un libro con mi nombre con el cual no estoy cien por ciento de acuerdo”.

“Necesité que alguien lo escribiera porque tengo 84 años –dijo entonces-. Ese fue el papel de Roy Varghese. La idea que alguien me manipuló porque soy viejo es exactamente incorrecta. Puedo ser viejo, pero es difícil que alguien me manipule. Este es mi libro y representa mi pensamiento”, sentenció.

Fuente:
Forumlibertas.com

http://parroquiaicm.wordpress.com/2013/06/11/el-filosofo-ateo-mas-influyente-del-mundo-acepta-la-existencia-de-dios/#more-30491

destruyen iglesias y construyen mezquitas…!

27 julio 2009

 
 
 Hoy, 27 de julio, la prensa informa que en Sevilla y en Barcelona han pintado en las fachadas de las iglesias frases amenazadoras. En Barcelona, con motivo del centenario de la semana trágica de 1909, se proclama: “1909-2009: la lucha continúa”. Otras típicas frases son el conocido eslogan anarquista: “la única iglesia que ilumina es la que arde”… Esto en cuanto a lo que ya se llama catolicofobia… En Francia,esta vez, por parte de los inmigrantes musulmanes, la agresividad anticristiana es más Obscena. Lo que sigue es información copiado del blog Nueva Europa: Diálogo de civilizaciones: los musulmanes construyen mezquitas y destruyen iglesias! el.wordpress.com/2009/07/27/francia-dialogo-de-civilizaciones-los-musulmanes-construyen-mezquitas-y-destruyen-iglesias-en-francia/ Hoy, 27 de julio, la prensa informa que en Sevilla y en Barcelona han pintado en las fachadas de las iglesias frases amenazadoras. En Barcelona, con motivo del centenario de la semana trágica de 1909, se Proclama ..que “La lucha continúa”. Otras típicas frases son el conocido eslogan anarquista: “la única iglesia que ilumina es la que arde”… Esto en cuanto a lo que ya se llama catolicofobia… En Francia,esta vez, por parte de los inmigrantes musulmanes, la agresividad anticristiana es más Obscena. Lo que sigue es información copiado del blog Nueva Europa: Diálogo de civilizaciones: los musulmanes construyen mezquitas y destruyen iglesias!

¡Dios salve a la Razón!”

4 enero 2009

bueno 

 

 

 

 

 

 

 

Gustavo Bueno   comenta el discurso pronunciado en Ratisbona por el Papa Benedicto XVI y,  una vez más, escandaliza a  los profesionales del ateísmo al decir  que está “traduciendo”  el pensamiento del pontífice al lenguaje de su “materialismo filosófico”.

El diario de Oviedo “La Nueva España” (4 enero 09) publica una crónica en la que dice:

«Es el Dios de los cristianos quien ha salvado a la razón humana a lo largo de la historia de Occidente». La frase, literalmente apoteósica, es la culminación del capítulo que el filósofo Gustavo Bueno ha titulado «¡Dios salve la Razón!», dentro del libro del mismo título en el que ocho pensadores de diferentes países glosan la célebre conferencia del Papa Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona, en septiembre de 2006.

Aquella alocución pontificia se hizo famosa por haber desatado las iras de amplios sectores del Islam, ya que el Papa resaltó la relación de razón y fe, y la racionalidad del cristianismo, frente a la irracionalidad posible de otras creencias.
En el citado capítulo, Bueno sostiene que esa racionalidad ha consistido en que el Dios de los cristianos ha salvado a la razón de sucumbir en «desviaciones o trastornos» como las supersticiones -fetiches, talismanes, horóscopos, adivinaciones, sectas-, «que renacen con inusitado vigor en las sociedades industriales de nuestros días». Pero la razón también ha sido salvada, agrega Bueno, de «mitologías o ideologías delirantes», de «desviaciones escépticas o nihilistas», del «relativismo, la trivialización y el posmodernismo», o de «dogmatismos y fundamentalismos institucionales».

Si en la presentación del referido libro, el pasado 12 de diciembre, Gustavo Bueno afirmó que «extiendes la vista por el mundo y ves que el Papa Benedicto XVI es de lo poco aprovechable que anda por ahí», en el preámbulo de su capítulo reconoce una «admiración no meramente retórica» por el Papa, y de ahí que «el mejor homenaje que creo poder rendir a S. S. Benedicto XVI» es «este mi comentario, amablemente pedido por Ediciones Encuentro, a la lección magistral por él pronunciada en la Universidad de Regensburg (Ratisbona en alemán)».

Además de la de Bueno, la obra contiene las reflexiones al respecto de Wael Farouq, André Gluksmann, Jon Juaristi, Sari Nusseibeh, Javier Prades, Robert Spaemann y Joseph Weiler. En el capítulo introductorio, Prades, sacerdote y catedrático de Teología Dogmática en la Facultad de Teología San Dámaso (Madrid), destaca del filósofo asturiano que «no podemos menos que compartir una por una tales denuncias» de Gustavo Bueno, puesto que «en el clima cultural de nuestra España es inusitado encontrar una postura así, que por ello mismo desvela un espíritu libre y amante de la razón».

Metido ya en materia, Bueno explica al comienzo de su capítulo que trata de «traducir» la conferencia papal «a las coordenadas del materialismo filosófico que profeso». Por tanto, lo primero que hace el filósofo es «poner mis cartas boca arriba» a la hora de precisar cuál es su idea de razón y cuál su idea de Dios. Por tanto, Gustavo Bueno, ateo, no se va a referir a Dios, sino a la idea de Dios, acortando para ello las distancias respecto a la Teología y a la Iglesia católica con simpatía y ninguna virulencia.

Así, en la primera parte de su escrito establece que «la racionalidad no puede ser predicada de Dios», porque «Dios no necesita hacer silogismos», lo que en palabras de Santo Tomas equivale a decir que «in scientia divina nullus est discursus». En esta línea, «el universo no puede recibir el atributo de racional». Sin embargo, «el dios del monoteísmo es acaso originariamente, antes que una idea religiosa, una idea filosófica, prefigurada». Ahora bien, al avanzar sobre la idea de Dios, Bueno afirma que «el cristianismo representa una auténtica subversión de la Teología natural aristotélica, porque el Dios de los cristianos ya no es una sublime soledad, sino una trinidad de tres personas divinas, la segunda de las cuales, además, se une hipostáticamente con el hombre a través de Cristo».

Tras dichos preámbulos, Bueno aclara cómo abordar el asunto de la razón salvada por Dios según «posiciones materialistas». Y lo plantea al considerar un «proceso de degeneración de la razón», no individual -demencias, esquizofrenias…-, sino «a escala histórica», y consistente en esos episodios en los que la razón cae por la pendiente de supersticiones, nihilismos, fundamentalismos, etcétera. En esas caídas, es posible «atender a la fórmula teológica que reconoce a Dios como un principio de salvación de la razón humana degenerada», ya que se trata de «desviaciones susceptibles de recibir la influencia correctora de instituciones también precisas, y, entre ellas, la influencia de esa “institución divina” característica que es la Iglesia católica».

Por ejemplo, respecto a las supersticiones, la Inquisición supuso un «principio de racionalidad», ya que, «frente a los ardides perversos de los genios malignos capaces de aterrorizar a los hombres, el Dios cristiano ofrecía una garantía de economía, de sobriedad y de seguridad entonces inexpugnable».

Lo mismo sucedió frente al «delirio gnóstico», pues «la supresión de la Inquisición y de otros controles comparativamente más racionales del Antiguo Régimen permitió, sin duda, el desbordamiento, en la época industrial de los dos pasados siglos, de las corrientes más delirantes que actúan todavía en nuestro siglo: espiritismo, mormonismo, satanismo, culto a los extraterrestres, cienciología, teosofía, parapsicología, horóscopos, adivinaciones, quiromancias, profecías, escatologías, etcétera».

Y ello afecta «no solamente a los grupos analfabetos de nuestra sociedad, sino también a los grupos semicultos, y aun a los que están provistos de una formación tecnológica especializada, incluso científica». Por ello, Bueno critica «el panfilismo humanista» de «los gobiernos que encuentran en el laicismo el cauce infalible para una educación racional».

En otro apartado, el filósofo se refiere al «fundamentalismo religioso en su forma de fideísmo dispuesto a acatar las revelaciones y mandatos de un Dios voluntarista, irracional y atrabiliario -el Dios de Calvino, que Max Weber puso en los orígenes de un capitalismo movido por la desesperación». Este fundamentalismo «encontró su correctivo salvador en el Dios sensato, racional y prosaico de la Teología católica». Se trata de «un Dios que está mucho más cerca del racionalismo económico desplegado en el curso del capitalismo moderno, tal como lo explicó, no ya Max Weber, sino Carlos Marx».

En definitiva, va concluyendo Gustavo Bueno, «el Dios trino del cristianismo tiene una estructura similar a la de las personas humanas, que han desarrollado formas de racionalidad más potentes a través de su instituciones históricas», gracias a que la racionalidad «no es solitaria, ni autista, como lo es el Dios de Aristóteles o el de Mahoma».

Y hay reglas para el mundo halladas en el Dios cristiano, «ante las cuales las grandes masas populares pueden mantenerse dentro de unos límites capaces de defenderse del pánico, del delirio, de la superstición, del horror».

Y el Dios cristiano «podrá seguir salvando la razón en los momentos impredecibles, pero inexcusables, en los cuales los contactos de las sociedades occidentales con las sociedades orientales, o de cualquier otra estirpe, pongan a la racionalidad históricamente conquistada ante el peligro de sus mayores extravíos», pronostica finalmente Gustavo Bueno.

 

 

 

un humorista muy judío (no muy jodío!)

25 diciembre 2008

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Woody Allen,… que no es su verdadero nombre, tuvo problemas judiciales porque se llegó a casar con su hijastra… bastante más jóven…  Lo cual no es de extrañar en alguien con antecedentes bíblicos.

La razón de este posts es su peculiar filosofia, sarcástica e irónica, desvergonzadamente judía.  Para quienes tenemos sentido del humor y filosofía incluso opuesta a la suya nos satisface recrearnos con su cine, y por eso nos es grato saber que se ha publicado, en inglés,  un libro sobre las geniales frases del humorista. En efecto:

“El periodista barcelonés Víctor Fernández recoge en el libro ‘Desmuntant Woody Allen’ (‘Desmontando a Woody Allen’, en castellano) las frases más célebres del pensamiento del cineasta neoyorquino, extraídas de toda su obra (…).El periodista asegura que “en ningún otro sitio, ni siquiera en Estados Unidos, donde se pueden leer libros sobre diálogos de los Hermanos Marx o discursos de George W. Bush, existe un libro similar con las frases más conocidas de Woody Allen”.  (…).

Con todo, detrás del título ‘Desmuntant Woody Allen’, podemos encontrar el pensamiento ‘alleniano’ en estado puro, estructurado en los grandes temas recurrentes de su cine: el sexo y el amor, los judíos y la religión, el psicoanálisis y Freud, la vida en general y el mismo cine.

El autor del libro  recuerda “aquel memorable diálogo en el que Allen pregunta a su “ligue”,  ‘Annie Hall’,  qué hará el sábado por la noche, y cuando ésta le responde que suicidarse, entonces él repone: ¿Y el viernes por la noche?”.

 Víctor Fernández opina que Allen exhibe una “capacidad extraordinaria para reírse de su propia fe y del nazismo, y pone como ejemplo una frase en la que Allen señala: “Hace más de un año que no tenemos relaciones (sexuales, of course) y lo sé porque la última vez que lo hicimos [ what?] era un 20 de abril, día del cumpleaños de Hitler”.

Fuente:

 

 

 

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/07/17/cultura/1184687760.html

 Nota de YRANIA: No creemos que Woody Allen se burle de la religión judía o de su identidad  judía… tan sólo es la coartada para dar rienda suelta a sus fobias anti-nazis, o anti cristianas. Uno de sus filmes es una sátira descarada contra el culto católico a la virgen Maria, pero es una de sus obras menos conocidas y de menor calidad.

Fuente:  

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/07/17/cultura/1184687760.html

GRAMSCI…. ¿ATEO?

8 diciembre 2008

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El periódico La Nueva España, de Oviedo (6.XII.08), ha publicado la siguiente información:

El arzobispo italiano Luigi de Magistris, durante la presentación del nuevo «Catálogo de santos y estampitas», en Radio Vaticana, ha revelado que Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano en el año 1921, abrazó la fe católica antes de morir en el año 1937.

El filósofo y presidente de la Fundación del Instituto Gramsci, Beppe Vacca, ha indicado que «los documentos éditos e inéditos sobre las últimas horas y la muerte de Antonio Gramsci son muchos y en ninguno de ellos consta la tesis de su conversión.

“La Nueva España” ha recabado la opinión al respecto de Gustavo Bueno:
«No me sorprende nada». Bueno explicó que Gramsci veía a la Iglesia católica como un conjunto de intelectuales orgánicos. «Su materialismo está muy influido por Croce que a su vez está influido por Hegel. Considera que tenemos conciencia del mundo exterior porque nos lo han enseñado no porque lo sepamos y eso es bastante raro en un materialista. Enlaza con el pensamiento cristiano de Malebranche, según el cual sabemos del mundo por lo que dice la Biblia. Es su tesis frente a Descartes para quien el mundo es pura deducción. Para Malebranche es pura revelación. Incluso se dice que en Malebranche está el embrión del idealismo. De ahí deduce Gramsci su teoría de la superestructura y de los intelectuales orgánicos».
Bueno cree que «el materialismo dialéctico comete un gran error al ver el arte y demás como resultado de los planes quinquenales. Es interesante que, al contrario que Gramsci, Lenin consideraba tonto combatir a la Iglesia, a la religión, porque iba a desaparecer sin más como resultado de la revolución. Pero Gramsci, no. En su día, a inicios de los 70, cuando se publicaron los “Grundrisse” de Marx escribí en “Sistema” un artículo diciendo que el materialismo histórico tiene el mismo campo que la Filosofía del Espíritu de Hegel. Me tacharon de pequeño burgués. Pero es que el marxismo no tiene sentido sin Hegel. Esa tesis me situaba frente a Althusser y su conocida teoría del corte epistemológico. Por eso no me extraña que Gramsci se haya convertido al catolicismo al final de su vida».

Por otra parte, con fecha de 28 de noviembre de 2008, en un blog se informa de lo siguiente:

Roma. La presunta vuelta al cristianismo, en el lecho de muerte, de Antonio Gramsci (1891-1937), fundador del Partido Comunista Italiano, ha ocupado numerosas páginas de la prensa italiana en la última semana. En realidad, no existen documentos que certifiquen tal conversión, sino varios relatos –de hace unos decenios– que fueron rememorados por el arzobispo Luigi de Magistris, penitenciario emérito de la Santa Sede, en el curso de la presentación del primer catálogo internacional de estampas de santos.
Según esos relatos, en los largos meses que pasó ingresado en la clínica romana Quisisana, que concluirían con su muerte, el 27 de abril de 1937, Gramsci mantuvo junto a sí una estampa de Santa Teresa de Lisieux. Además, durante su última Navidad quiso besar la imagen del Niño Jesús que las monjas que atendían la clínica ofrecían a los enfermos y que, en un primer momento, no llevaron a su habitación hasta que el propio Gramsci lo pidió. Las fuentes citadas por De Magistris son dos testigos presenciales: sor Gertrude, de origen suizo, y otra monja, hermana de monseñor Giovanni Maria Pinna, que fue secretario de la Segnatura Apostólica. A diferencia de los testimonios anteriores, monseñor De Magistris habló explicitamente de conversión.

 

 

 


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