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2 septiembre 2020 by

En «Living with Hitler: Accounts of Hitler’s Household Staff», varios sirvientes del «Führer» analizan cómo era la vida íntima del líder nazi

La florida ciudad de Berchtesgaden (en los Alpes Bávaros) fue una de las predilectas de Adolf Hitler. No para organizar desfiles de sus bienamados miembros de las SS. Nada de eso. Para el « Führer», esta región era en principio sinónimo de asueto. Y lo cierto es que debía calmarle los nervios descansar en ella, pues desde que pisara sus calles allá por 1925, repitió sus visitas una y otra vez hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. Tanto disfrutaba de sus verdes colinas que, aunque en principio sentaba sus posaderas en un hotelito de la zona, terminó comprando una casa de verano bautizada como Berghof.

En el Berghof (que alquiló en 1928 y adquirió en 1933) el hombre más poderoso de Europa podía dejar de ser el «Führer» y convertirse en Adolf. Dar, en definitiva, rienda suelta a la persona que había tras el líder del gigantesco Reich que él consideraba heredero de Carlomagno. El problema es que, para muchos, su verdadero yo era radicalmente opuesto al ideal que había extendido el régimen nazi desde 1933. Así queda claro, al menos, en los testimonios de tres de los criados que vivían en esta residencia y que han sido publicados -según afirman varios diarios anglosajones como el « Daily Mail»- en «Living with Hitler: Accounts of Hitler’s Household Staff».

La realidad es que, atendiendo a las declaraciones de sus sirvientes, el «verdadero» Adolf Hitler era hombre desquiciado (solía ofuscarse de forma enfermiza con el trabajo), descuidado (podía pasarse tres días sin cambiarse la ropa interior) y -entre otras tantas cosas- sumamente obsesivo (ejemplo de ello es que se volvía loco cuando alguien tardaba más de unos pocos segundos en colocarle bien una pajarita). Por si fuera poco, y en contra del mito que se ha extendido, los testimonios recogidos en la obra coinciden también en que el líder nazi adoraba disfrutar de la compañía de las mujeres y mantenía relaciones sexuales con su amada Eva Braun.


Berghof: de paraíso a infierno
El historiador Jesús Hernández (autor del blog « ¡Es la guerra!») coincide en « Breve historia de Hitler» en que Berchtesgaden era la región en la que el «Führer» descansaba antes de alcanzar el poder. «Hitler solía visitar la zona desde 1925., alojándose en un hotel», explica. Al final, su amor por el pueblo le llevó a alquilar el futuro Berghof (una casa de vacaciones ubicada en la ladera de una montaña llamada Obersalzbeg) a un comerciante llamado Otto Winter en 1928. Le gustó tanto que, apenas cinco años después invirtió todas las ganancias que había obtenido con las ventas del « Mein Kampf» en hacerse con ella.

Por entonces aquella residencia no había sido bautizada todavía con el nombre por el que pasó a la historia. Para eso hubo que esperar hasta finales de 1935, cuando Hitler ordenó remodelar la vivienda por completo para adecuarla a su gusto. «Hasta la inauguración, el 8 de julio de 1936, se construyeron una nueva ala principal, que integraba la antigua casa de campo, y varios edificios adyacentes», explica Heike B. Görtemaker en « Eva Braun, una vida con Adolf Hitler». El mismo Albert Speer (arquitecto del Reich) afirmó posteriormente que los cambios fueron diseñados «a partir de esbozos de Hitler» y que a él nadie le pidió consejo.

La casa de vacaciones de Adolf Hitler

Durante los primeros años, el Berghof fue el refugio vacacional de Hitler. Sin embargo, esto cambió después de que alcanzara el poder. A partir de entonces comenzó el calvario del líder nazi. Y es que, en cuanto las buenas gentes de Alemania descubrieron dónde se hallaba su lugar de retiro, iniciaron una serie de perigraciones al edificio para adorarle como si de una deidad se tratase. En principio, la continua llegada de curiosos fue usada por la propaganda germana para fomentar la idea de que el «Führer» era un hombre cercano y accesible. Pero, al final, terminó tan harto de que cientos de personas mirasen su vivienda desde la verja, que acabó recurriendo a medidas más drásticas.

«En contraposición, a partir de 1935 se procedió al acordonamiento de todo el Obersalzbeg. Por encargo de Hitler, Bormann obligó al resto de los propietarios de casas y posadas de la región, declarada de un día para otro “zona protegida del Führer”, a verdérselas an NSDAP», añade Görtemaker. Poco a poco, el régimen nazi se hizo con el control de toda la región, derrumbó las viviendas y ordenó levantar una valla para aislar al líder y asu plana mayor. Aquel fue el momento en el que la residencia pasó a convertirse en complejo de viviendas formado por cuarteles, sedes de múltiples administraciones, residencias de jerarcas y un largo etc.

Sirvientes
Desde que arribó al Berghof, Hitler se rodeó de un séquito de sirvientes y asistentes personales que, contrariamente a lo que se cree, fue variando a lo largo de los años. Quizá el miembro más famoso de este equipo haya sido Elisabeth Kalhammer, la criada austríaca que rompió su silencio en 2014 desvelando algunos de los secretos más íntimos del líder nazi (entre ellos, que adoraba comer un pastel hecho con manzanas, pasas y nueces o que su bebida predilecta era el agua caliente).

Sin embargo, en «Living with Hitler: Accounts of Hitler’s Household Staff» se da voz a tres personajes igual de cercanos: Herbert Dohring, Anna Plaim y Karl Wilhelm Krause.

Elisabeth Kalhammer, la empleada doméstica de Hitler hasta los días del bunker y el hundimiento

Elisabeth Kalhammer, la empleada doméstica de Hitler hasta los días del bunker y el hundimiento
Dohring fue sirviente en la vivienda (en la que su esposoatrabajaba como cocinera) desde 1935; Plaim se unió al personal como camarera en 1941, cuando apenas sumaba 20 años, y Krause fue retirado del ejército alemán para hacer las veces de asistente personal de Hitler. De todos ellos, el caso más curioso es el del militar, pues solía estar habitualmente tan cerca del «Führer» que no tardó en ser bautizado con el sobrenombre de «Sombra». De hecho, siguió al tanto de los entresijos que acaecían en la vivienda después de ser despedido. A día de hoy, Plaim es la única que sigue viva. El resto dejaron este mundo en el 2001.

Una relación tóxica
Dohring afirma que tanto él como sus compañeros supieron en primicia que Adolf Hitler mantenía una relación con Eva Braun. «Un día de 1936, mi esposa Anna, que era cocinera, dijo “Escuchadme, va a venir una jovencita rubia que es la novia de Hitler”. Nadie lo sabía hasta entonces», explica. En sus palabras, la pareja mantuvo su relación en secreto durante bastante tiempo. «La regla era que no se podía hablar de Eva Braun a nadie». El criado recuerda además que, la primera vez que vio a la chica, estaba paseando por la terraza con el líder nazi y que iba vestida de forma muy elegante, aunque también parecía de mal humor.

Al parecer, la relación entre ambos no era tan ardiente como se ha querido vender a día de hoy. Principalmente, por la obsesión hacia el trabajo que tenía el líder nazi. «No mucho después, Hitler me pidió que fuera a su estudio en el último piso una noche para ayudarle con unos documentos. Le encontré totalmente perdido en sus pensamientos mientras trabajaba. Entonces alguien tocó la puerta que conducía a su habitación, pero él no escuchó la llamada. El golpe se repitió y entró Eva Braun.», añade.

«Hitler era una persona muy solitaria que solía estar siempre trabajando. Podía estar preparando un discurso hasta las cuatro de la madrugada»
Que Eva Bran entrara sin permiso volvió totalmente loco a Hitler, que no dudó en gritar a su novia hasta que se marchó. El criado recordó así sus palabras: «¡Siempre vienes cuando no quieren que me molesten! ¡Deberías ver que estoy trabajando! ¡Ahora no tengo nada que pedirte!». La mujer que, a la postre, se suicidaría junto el «Führer», se puso roja de ira y se fue de la habitación. Para Dohring, eso puso de manifiesto que no estaban hechos el uno para el otro. «Nunca habrían sido pareja en circunstancias normales», desvela.

Esa no fue la única explosión de rabia que tuvo. «Hitler era un hombre extraño y lleno de contradicciones». Por las mañanas, los criados sabían cuando tenía buen o mal humor. Si bajaba las escaleras desde su habitación tarareando, era sinónimo de que estaba alegre. Por el contrario, si silbaba era mejor apartarse de él.

Hitler y Eva, en el Berghof

Hitler y Eva, en el Berghof
En palabras de Dohring, es probable que ese terrible humor fuera una de las causas que llevó a la novia del líder nazi a querer suicidarse en varias ocasiones (una, con una pistola, y otra con pastillas). «Hitler era una persona muy solitaria que solía estar siempre trabajando. Podía estar preparando un discurso hasta las cuatro de la madrugada», finaliza.

Con todo, Dohring recuerda que Eva Braun tampoco era la personificación de la bondad. De hecho, solía enfadarse cuando los criados no podían darle los lujos que solicitaba. Incluso después de que comenzara la Segunda Guerra Mundial y empezara a escasear la comida. «Mientras otros no tenían nada que llevarse a la boca, ella pedía sopa de tortuga, zumo de naranja recién exprimido y dulces. Eso me molestaba mucho». En sus palabras, siempre estaba aburrida y de mal humor con Hitler. «Cuando un hombre guapo como Hermann Fegelein, un oficial de enlace de Hitler, entraba en su habitación, ella actuaba como si estuviese enamorado de él», finaliza.

Obsesivo y guarro
El asistente personal de Hitler, Karl Wilhelm Krause, tampoco se muerde la lengua en la obra. Según afirma, entró al servicio del germano después de una entrevista de apenas cuatro minutos en la que Hitler le dejó clara una norma: «Lo que sea que escuches y veas aquí no es asunto de nadie». A partir de entonces, uno de los deberes principales de Krause fue cuidar de las prendas de Hitler. Y así se percató de que el «Führer» odiaba la ropa nueva.

«Sus prendas civiles estaban tan gastadas que ni siquiera un humilde oficinista las habría querido. El problema es que la gente me escribía para reprocharmelo, como si fuese mi culpa». Según recuerda, en una ocasión estaba tan cansado de que el líder nazi se pusiera la misma ropa una y otra vez, que pidió a un sastre que acudiera a la casa. El resultado, como cabía esperar, fue un sonoro enfado por parte del germano.

Lo mismo le pasaba con sus viejas botas altas. «No podía soportar separarse de ellas. Incluso cuando le pedí tres pares nuevos, él siguió usando las mismos». Y otro tanto con los zapatos. «Siempre llevaba los mismos mocasines negros, que eran horribles. Era un terco. Durante años ignoró los zapatos marrones que había comprado para que se pusiera con sus trajes de color claro. Su comportamiento obsesivo llegaba al cúlmen con las pajaritas, las cuales le tenían que atar en unos pocos seguidos.

Adolf Hitler, durante la contienda

Adolf Hitler, durante la contienda – ABC
Finalmente, Krause recuerda con horror la relación que Hitler tenía con sus calzoncillos. «A veces se los cambiaba tres o cuatro veces en un día, y otras podía estar tres días sin ponerse unos limpios». En sus palabras, le terminó preocupando tanto la escasez de ropa interior del «Führer» que un día le pidió a una costurera que le hiciera unos nuevos exactamente iguales a los viejos. A continuación, los apiló entre los que se ponía siempre. «A la mañana siguiente, entró a mi habitación y me los tiró a los pies diciendo “Saca esto de mi cuarto. Son totalmente insoportables”».

Para no tener que tirarlos, el mismo criado los usó durante varios días. «Unas semanas después me di cuenta de que Hitler se había quedado sin ropa interior limpia repentinamente. ¿Qué podía hacer? Aunque yo había usado sus calzoncillos, como estaban limpios se los preparé para la mañana siguiente… Para mi sorpresa, se los puso sin decir nada», finaliza.

Mujeriego
Uno de los puntos más destacados de la declaración de este criado es en el que afirma que Hitler sentía gran atracción por las alemanas. «Puedo asegurar que Hitler no odiaba a las mujeres. Si veía a una actriz atractiva en una película o una obra de teatro, me pedía que se la presentase. Entre las actrices de cine que le gustaban especialmente eran Olga Tschechowa y Brigitte Horney. Solía invitar a muchas al teatro», completa.

A su vez, solía mostrarse fascinado por las mujeres que veía. «”¡Dios mío, qué hermosa es!”, exclamaba». De hecho, y atendiendo a las declaraciones de Kraus, Hitler solía darse la vuelta para seguir mirándolas una vez que el coche había pasado cerca. «Si estaba sentado cerca, me hacía moverme para seguir a la chica con su mirada. Muy a menudo, algún ayudante tenía que averiguar la dirección de la mujer. Después de eso, la invitaba a tomar un café, para que Hitler pudiera charlar con ella», completa.

desokupación “express” de una vivienda de una periodista de Tele5

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MUTATIONE VITAE

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bailan sobre la tumba del general Gonzalo Queipo de Llano!

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Las Mujeres No Olvidamos. Sevilla,1936-2013
25 may. 2013

György Schwartz, entrevistado el día en que cumple 90 años…

12 agosto 2020 by

George Soros, durante la entrevista en su residencia de Southampton (Estado de Nueva York).

George Soros, durante la entrevista en su residencia de Southampton (Estado de Nueva York).MYRNA SUAREZ

MARIO PLATERO (LA REPUBBLICA)
Southampton (Nueva York) – 12 AGO 2020 – 13:54 CEST

La Repubblica, diario editado en Italia,  forma parte de la alianza de medios europeos LENA—

George Soros acaba de jugar un partido de tenis. A sus 90 años, juega tres veces a la semana. Por supuesto, su movilidad ya no es lo que era, pero marca sus puntos con impecable elegancia. Y cuando comete una doble falta en el servicio, sus rugidos de frustración resultan intimidantes. Pocos días antes de su cumpleaños [nacido en Budapest, que este 12 de agosto cumplió 90], está en perfecta forma física y más determinado que nunca a continuar luchando por una sociedad abierta. Tan pronto como nos sentamos en su casa para la entrevista  le pregunto por la situación actual de pandemia.

Pregunta. El coronavirus ha trastornado la vida del planeta. ¿Cómo ve la situación?

Respuesta. Estamos en una crisis, la peor crisis que he vivido desde la Segunda Guerra Mundial.

R. Creo que Europa es muy vulnerable, mucho más que Estados Unidos. EE UU es una de las democracias más longevas de la historia. Pero incluso allí, un embaucador como [Donald] Trump puede ganar unas elecciones presidenciales y socavar la democracia desde dentro.

Pero la UE es mucho más vulnerable, porque es una unión incompleta. Y tiene muchos enemigos, tanto internos como externos.

P. ¿Quiénes son los enemigos internos?

R. Hay muchos líderes y movimientos que se oponen a los valores fundamentales de la UE. Existen dos casos en los que estos enemigos han llegado al poder y han capturado al Gobierno: Viktor Orbán en Hungría y Jaroslaw Kaczynski en Polonia. Sucede que precisamente Polonia y Hungría son los mayores receptores del fondo estructural que distribuye la UE. Pero mi mayor preocupación es Italia. Un líder antieuropeo muy popular, Matteo Salvini, logró ganar bastante terreno hasta que sobreestimó su éxito y desmembró al Gobierno.

P. ¿Quiénes son los enemigos externos de Europa?

R. Son numerosos, pero todos comparten una característica común: se oponen a la idea de una sociedad abierta. Yo me volví un defensor apasionado de la UE porque la considero una verdadera personificación de la sociedad abierta a escala europea. Rusia solía ser el mayor enemigo, pero últimamente China le ha arrebatado la supremacía. Rusia dominó a China hasta la época de Nixon, quien entendió que si se abría a China y apoyaba su desarrollo, podría debilitar tanto al comunismo en sí como a la Unión Soviética. Sí, fue destituido, pero tanto él como Kissinger fueron grandes estrategas. Sus acciones llevaron a las grandes reformas realizadas por Deng Xiaoping.

Hoy en día, las cosas son muy diferentes. China es líder en el campo de la inteligencia artificial. La inteligencia artificial genera instrumentos de control que son muy útiles para una sociedad cerrada, y que representan un peligro mortal para una sociedad abierta. Inclina la balanza a favor de las sociedades cerradas. La China actual es una amenaza mucho mayor a las sociedades abiertas que Rusia. Y en EE UU existe un consenso bipartidista de que China es un rival estratégico.


Nota de TRESMONTES: El diario de Madrid, EL PAÍS, reproduce la entrevista a George Soros en el día en que éste cumple 90 años,  George Sorosa​ (nacido como György SchwartzBudapest; 12 de agosto de 1930) es un magnate e inversor financiero1​ húngaro de origen judío y naturalizado estadounidense.2​  (https://es.wikipedia.org/wiki/George_Soros)

FUENTE: (TRESMONTES reporta solamente unos párrafos del texto publicado por el diario EL PAIS, de Madrid).

https://elpais.com/internacional/2020-08-11/trump-estara-dispuesto-a-hacer-casi-cualquier-cosa-para-seguir-en-el-poder.html

El exilio de “La Santina”, La Virgen de Covadonga, en Paris

11 agosto 2020 by

Llegada de “La Santina” a IRUN, procedente de Paris, el dia 13 de junio de 1939

La entrada de la Virgen en Covadonga el 6 de julio de 1939 MENDÍA HIJO

ELENA FERNÁNDEZ-PELLO 11/agosto/2020

Fueron muchos los que, en las décadas más convulsas del siglo XX, llamaron a la puerta de la Misión Católica Española de los padres claretianos en París en busca de ayuda. Desde 1913, el año en el que la comunidad se estableció en la ciudad, lo hacían los emigrantes españoles, que vivían en condiciones muy precarias en la capital francesa; cuando estalló la Guerra Civil en España y luego la gran contienda mundial, los claretianos mantuvieron sus puertas abiertas, ofreciendo un remanso de esperanza en medio de todo aquel horror. Eran, por entonces, poco más de una decena de frailes y al frente de ellos estaba Joaquín Aller, un leonés nacido en la ribera del Esla. Él es el hombre al que acudió un funcionario de la Embajada española en París en 1939 para proteger la talla de la Virgen de Covadonga ante el avance de las tropas nazis. [*]

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[*] NOTA DE TRESMONTES:
El 13 de junio de 1939 llegó a Pajares, desde Irún, el tren que transportaba la imágen de la Virgen de Covadonga, “La Santina”. Hasta 1940 no llegaron los alemanes a Paris. Hasta el año 1940 no llegarían los alemanes a Paris.
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Desde El Musel, “la Santina” salió camino de París y aquí volvió tras la guerra. La fotografía es del 27 de junio de 1939, cuando desfiló por las calles de Gijón.

FUENTE:
https://afondo.lne.es/asturias/mentiras-piadosas-del-padre-aller.html

El 1 de octubre de 1937, el IV Tabor de Regulares de Alhucemas, las Brigadas de Castilla y la V Brigada de Navarra toman Covadonga. Franco dice desde Burgos: «En este día, aniversario de mi exaltación a la Jefatura del Estado…, ha sido clavada nuestra bandera junto a la cruz de Covadonga». El real sitio comienza a recomponerse católicamente, pero la imagen de la Santina no aparece.

Pasa año y medio y la guerra civil toca a su fin. En la Ciudad de las Luces, según relato de Silverio Cerra, un hombre se dirige al claretiano Joaquín Aller, director de la Misión Española en París, y le dice: «Yo soy un comunista asturiano… Es el caso que la Santina asturiana, patrona de mi tierra, está, entre otros tesoros artísticos, almacenada en la Embajada. Ésta va a ser evacuada y yo no quiero que esta imagen tan querida sufra más ultrajes».

El claretiano le pide a aquel hombre que la esconda y éste la oculta en un pequeño hueco, junto al ascensor. Cuando en marzo de 1939 las nuevas autoridades del franquismo entran en la Embajada hallan, en medio de cajas saqueadas, una sin abrir con el letrero «Virgen de Covadonga». Nuevamente, una mano izquierdosa había intervenido en la suerte de la Santina.

Según texto recogido por Cerra, el anarquista Ramón Álvarez Palomo (Gijón, 1913-2003) dejó escrito: «Ese símbolo de la cristiandad, al margen de toda creencia y desmintiendo la ferocidad que se nos atribuye, fue puesto a salvo… por los “rojos” y custodiado por el hombre más representativo del fondo humanista del anarquismo: Eleuterio Quintanilla».

Ya lo decía la copla: «Marchóse con Quintanilla / porque ye republicana».

FUENTE:
https://www.lne.es/asturias/1537/santina-republicana/488986.html
Otra fuente:
https://www.elcomercio.es/sociedad/historias-asturias/republica-salvo-santina-20181002124606-nt.

La imagen de la Virgen de Covadonga, la Santina, sufrió vicisitudes de película en el transcurso de la Guerra Civil. Quedando la mayor parte de Asturias bajo dominio republicano, el santuario y la ermita de Covadonga, fueron saqueados por milicianos aunque la talla fue escondida en el hotel Pelayo dentro de un armario y en la víspera de la entrada de las tropas franquistas en Asturias, con ya el territorio bajo el mandato del Consejo Soberano de Asturias y León y en medio de un equilibrio de poder en plena zozobra entre socialistas, comunistas y anarquistas, finalmente uno de ellos, Eleuterio Quintanilla parte de Gijón hacia Francia donde se guarda la talla en la sede de la embajada española en París. Con la derrota de la republica, la imagen fue recuperada por las nuevas autoridades de la dictadura que organizaron un retorno triunfal de la virgen, portada a hombros hasta volver a la cueva el 6 de agosto de 1939.
FUENTE:
https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2017/03/16/virgen-covadonga-alcaldesa-gijon/00031489687889566222354.htm#

El franquismo

14 junio 2020 by

Viva Cristo Rey!

12 junio 2020 by

decisión de la CNMV: Permitir las posiciones cortas en la Bolsa de Valores

18 mayo 2020 by
Javier Tallada opina la decisión de la CNMV de permitir las posiciones cortas:
‘Es muy grave y solo obedece a las políticas comunistas’

La JAULA EN LA QUE ENCERRARON A EZRA POUND

16 abril 2020 by

LA JAULA DE PISA DONDE ENCERRARON A ENRA POUND, COMO SI FUESE UNA FIERA BAJO EL SOL ARDIENTE DEL VERANO. ¿ESTARÁ SANCHEZ APOYADO POR LOS GLOBALISTAS, PENSANDO EN TRAER ESTE TORMENTO PARA QUIENES DISIENTAN DE SUS PARECERES POLÍTICOS? 

LA JAULA DE EZRA POUND

Los vencedores cuando entraron en Roma llevaron al poeta Ezra Pound en una jaula de leones y lo expusieron para escarnio público. Pese al castigo, tuvo más suerte que Mussolini, al que colgaron junto a su amante Clara Petacci con los pies para arriba y los ingleses fusilaron a Lord How How. Sus acreditaciones sus versos y sus libros y su fama no le sirvieron de nada.

Acusado de “colaboracionista” fue condenado a muerte  por un tribunal de Washington, pena conmutada por la de cadena perpetua. Fue declarado y loco le pusieron la túnica púrpura de Pilatos, como Herodes a Cristo y lo mandaron al Pretorio; sus obras confiscadas y borradas del catálogo, pero como Dios protege a la inocencias murió a los 88 años en Venecia. Es uno de los mayores poetas en lengua inglesa cetro que disputó con su amigo y rival T.S Elliot. Pound había huido a Londres buscando sus raíces, pero su sueño era Roma y la latinidad de la misma manera que el canadiense Elliot amó una Inglaterra en la cual quiso ser más inglés que los ingleses. En los cursos de Filología estudié la obra poeta de los dos. Entendí a Elliot, que me entusiasmó.

Pound, maestro del verso libre y asonante, es mucho más intrincado y difícil (Cantos, Sextus Propertius, Lume Spento, Testamento de francoi Villon) los críticos ven en sus poemas un alegato contra la usura.

En sus emisiones radiofónicas desde Roma atacó el sistema capitalista y bendecía al fascio. Formalmente sus versos los escancia bajo el compás de un ritmo interior aliterando frases y resucitando palabras enterradas del inglés que interfiere con otras en francés alemán, italiano y español. La estructura ontológica de sus versos es criptica, apta únicamente para iniciados y para las élites. Establece campos de fuerza para poner el mundo del revés.

Su mensaje adelantándose a Orwell, Huxley y los utópicos es que la usura y el deseo de tener sin ser llevará a un mundo bajo el yugo de los nuevos tiranos: redes sociales, prensa atraillada y manejada por el gobierno, sin la división de poderes en los estados, que predicaba Hobbes,  y demagogia a todo pasto.

El presentimiento de este vate de Idaho parece haberse materializado con la crisis de la peste pequinesa, marcada por el terror y la desinformación.

No sabemos lo que está ocurriendo con el microbio [ó virus] asesino porque quien lleva las riendas y tiene la clave de la pandemia global no nos la dice.


Fuente: https://antonioparragalindo.blogspot.com/  (16 abril 2020)


 

EZRA POUND

Youngman of my London days

Ego scriptor

Rambling rose

Of old Bromton Road

The South Kensigton Paradise

leading my life

I did not care

Living in case under the protection of Palas Athena taming her owl

Of the hidden wisdom

Hughy and Gail next door

My neighbours were

And Miss Avisson upstairs

On may birthday party

Cakes and candles

I was thirty

In the zest of waiting for God

eremitic in my cellar

I loved England

Londinun the new Rome

Hearing the rattle of the telex

Kisses and dispatches

News and ideas

Love making

Under the curtains

Painting the town red sometimes

Pubs and cheese and beer

The merry-go-round of Piccadilly Circus

And the dancing balls of Leicester Square

Ezra Pound you paved the

Way jostling in the underground

At rush hour

Wistful of the Roman Days

You the greatest of the American poets sitting in the bitter stool of Nuremberg

Accused of high treason

A new inquisition was in the offing

They put you in a cage

AS IF YOU WERE WILD BEAST

Passing sentence

Death

Was the verdict

But you were reprieved and declared insane

Was that Justice?

A signal of the new freedom

Erased your name

In ignominy

But you paved our ways pointing to the Promised land

At he end of the bridle path

Of thistles and thorns

Father of the new thought

The new singing

The new voice sounding

In your Cantos bring us the music of Villon ballads under the rope

difficult and inextricable

But Rome London means AMOR

And Ezra Pound

The greatest poet of America


FUENTE:

https://antonioparragalindo.blogspot.com/


 

coronavirus ….precedente en 2015

27 marzo 2020 by

https://www.alertanacional.es/wp-content/uploads/2020/03/WhatsApp-Video-2020-03-27-at-11.21.54.mp4?_=1

 

https://www.alertanacional.es/wp-content/uploads/2020/03/WhatsApp-Video-2020-03-27-at-11.21.54.mp4?_=1

Now I understand why there are no repeats of The Paul Hogan Show. Tim

19 marzo 2020 by

La acción como resorte de la vida feliz

2 marzo 2020 by

La acción como resorte de la vida feliz

Nada tan importante como saber manejar la enmarañada red activa- formada por pensamientos, palabras y
actos- de que hablábamos en el capítulo anterior, saberse mover con soltura en ella y con ella.
Encontrar un sentido a esa compleja constelación de hechos o actividades que forman la vida diaria de los
hombres y la sustancia misma de la cultura, descubrir el camino que conduce a la perfecta realización de
todos ellos, dándoles al mismo tiempo orden y unidad, constituye un objetivo nada despreciable; pues
significa, en definitiva, encauzar la vida hacia la perfección y la plenitud. Puesto que la vida es acción, dar
sentido a la acción significa dar sentido a la vida.
Por eso, quien asimile los principios de la recta acción y los ponga en práctica, no tardará en comprobar los
beneficiosos efectos que de ello resultan. Pocas cosas con una repercusión tan inmediata en el propio vivir
como la formación en el correcto espíritu activo, la reeducación en la actitud justa e inteligente ante las
actividades o acciones a desarrollar. A medida que vayamos aplicando a nuestra manera de actuar cotidiana
las orientaciones, directrices y reflexiones aquí recogidas, iremos constatando cómo nuestra vida va
ganando en peso, riqueza, profundidad e intensidad; en una palabra, ganando en sentido, eso que hoy tanto
se hecha a faltar y cuya ausencia provoca tanta angustia, tanto hastío de vivir y tantas crisis existenciales.
Es la felicidad del ser humano lo que aquí está en juego. Al fin y al cabo, es la adecuada ejecución de los
actos y operaciones que forman el entramado de la existencia humana lo que determina el feliz desarrollo
de esta última. De ello dependen el orden, la paz, el bienestar, la estabilidad y la armonía en la vida personal
y social. Ya Boecio señalaba que el bien, el cual se identifica con la felicidad, “es la recompensa común
establecida para todo acto humano”. Recompensa, precisaba, que está reservada a los buenos; pues sólo
aquellos que adopten una conducta virtuosa y encaucen sus acciones por el sendero recto serán felices: “los
buenos son felices justamente por el simple hecho de ser buenos”.1
Para Platón, la felicidad, que viene a coincidir con la vida ética, rectamente vivida, es el fin de todas las
acciones que realizamos. En ella está la razón de ser de aquello que el hombre piensa, dice o hace en
1. Boecio, Consolación de la filosofía, Libro IV, Prosa 3, 3-10
esta vida. Como señala un cualificado comentarista, en la doctrina platónica “la vida feliz es el principio de
“lo bueno” en la actividad consciente, dirigida por y desde uno mismo (self-directed)”; es decir, aquella forma
de actuar que “realiza la mayor cantidad y calidad posible de valor” derramándose en buenas acciones.
Desde la perspectiva platónica, la vida feliz es “la vida que se dedica, de forma libre y gozosa, al máximo
desarrollo de sus posibilidades de valor, en sí misma y en su entorno, de acuerdo con la visión ideal”.2
La tesis central de La República (o El Estado, como quizá fuera más exacto traducir su título) es que los
esfuerzos de los seres humanos deben ir enfocados hacia la felicidad, la eudemonía, la cual se consigue
haciendo cada cual la labor que le está destinada, la que le corresponde por vocación y destino. En esto
consiste precisamente la justicia: en “hacer cada uno lo suyo”, esto es, aquella función para la que está
mejor dotado y que, por consiguiente, podrá hacer de la manera más perfecta, reportándole a él la mayor
satisfacción personal y a la comunidad el mayor provecho, que resulta de la obra bien hecha. La finalidad de
la vida política y de la acción de gobierno es “hacer a la ciudad lo más feliz posible”, construirla de tal
modo que cada ciudadano pueda hacer aquello que le hace feliz. “Fundemos nuestra ciudad para que todos
sean felices”, proclama Platón por boca de Sócrates. Y añade que esto se logra cuando cada ciudadano
realiza a la perfección la acción que le es propia. Entonces alcanza su felicidad, al tiempo que constituye a la
felicidad de la polis o comunidad de la que forma parte.3
Como puede apreciarse, las ideas de justicia y felicidad intervienen de manera decisiva en la argumentación
de Paltón, configurando su concepción de la vida activa del hombre. Con lo cual el hacer justo se perfila
como un hacer la felicidad, en el más estricto sentido de la expresión.
En la misma línea va el pensamiento de Aristóteles, quien afirma que la felicidad es “el fin de los actos
humanos”, siendo la vida feliz “la que es conforme a la virtud”, o sea, la que está integrada por actos
virtuosos, hechos como es debido. Puesto que la vida es actividad, arguye el Estagirita, la vida feliz temen
que identificarse por fuerza con aquella actividad en la que entra en acción nuestra parte mejor y más
noble, que es la inteligencia, y por ello, la vida más feliz será “la vida según la inteligencia”, que es para el
hombre “lo mejor y lo más deleitoso”, por ser lo propio de su naturaleza. Y el mismo Aristóteles añade que
esta vida vivida con rectitud no es algo que haya que ser tomado a broma, sino algo muy serio; lo que
debemos tomarnos más en serio, dado lo mucho que en ella está en juego: “es más serio el acto de la parte
superior del hombre o del hombre superior; pero el acto de lo que es mejor es por sí mismo superior y
contribuye más a la felicidad”. 4
2. R.C. Lodge, Plato´s Theory of Ethics, Kegan Paul, London, 1928, pp. 390s.
3. Platón, República, 420 c, 466 a.
4. Aristóteles, Ética a Nicómaco, X, 6.
El cumplimiento del deber es, para Cicerón, la condición de la felicidad. Conociendo la verdad y haciendo
“lo que tiene que hacerse”, tendremos cuanto necesitamos “para vivir bien y felizmente”, nos dice el autor
romano en su célebre obra De los deberes o De los Oficios (que, en su traducción alemana, Karl Büchner titula
Vom rechten Handeln, “Del recto obrar”). Cicerón considera que las acciones humanas buscan conseguir los
bienes que el hombre necesita, y el mayor de todos ellos es la virtud, la cual se identifica con la “vida feliz”
(vita beata) y “el bien vivir” (bene vivendi), “la mejor de todas las cosas”. Este es “el sumo bien al que todas las
acciones van referidas”, que consiste en la perfección de la naturaleza y que es alcanzado ateniéndose al
orden natural de las cosas.5
Reflexiones muy oportunas, que es conveniente recordar y tener muy presentes en estos tiempos,
dominados por el inmoralismo y un hedonismo irresponsable, en los que el concepto de virtud ha caído en
bochornoso descrédito y la idea del deber se halla en total decadencia, relegada y casi sepultada por la
insistencia obsesiva en los derechos.
En los mismo conceptos abunda San Tomás de Aquino, para quien la felicidad- beatitudo o felicitas- es el fin
de la actividad humana, el horizonte al que tiende el hombre por naturaleza en todo cuanto hace. Según la
doctrina del Aquinate, los actos humanos estarán “racionalmente ordenados” en la medida en que lleven al
hombre a la felicidad, y dejarán de estarlo “en cuanto aparten al hombre de ella y obstaculicen su
consecución”.6 Como explica el dominico Walter Farrell en sus comentarios a la Suma Teológica, la felicidad
no es otra cosa que “la consumación de las acciones humanas”, siendo por tanto algo que el hombre realiza
y porta dentro de sí mismo cuando su obrar se encamina al fin al que está destinado por naturaleza, que es
la visión y el gozo de Dios. La vida de una persona será feliz o infeliz, según logre o no dicho fin, según se
aproxime o se aleje de él. Y sólo puede acercarse al mismo por medio de la acción adecuada, ajustada a la
razón. “El hombre- escribe Farrell- gana su felicidad mediante la actividad; pero no mediante cualquier
actividad, antes bien mediante la actividad que va a alguna parte, que va al lugar debido”.7
“Nuestro deber es nuestra perfección y felicidad”, sentencia el neoplatónico inglés Benjamín Whichcote,
quien descubre una estrecha conexión entre ambas nociones, la de deber (duty) y la de felicidad (happiness),
por ser ambos “actos vitales” (vital acts), que tienen que brotar de “principios vitales” (la razón y el
entendimiento, la voluntad y los afectos).
5. Cicerón, De Officiis, Libro I: I, 6; Academica, Libro I: V, 19-21; VI, 22-24.
6. J. García López, Tomás de Aquino, maestro del orden, Cincel, Madrid, 1985, p. 183.
7. W. Farrell, Guía de la Suma Teológica, trad., Morata, Madrid, 1962, pp. 26-33.
En varios de sus sabios y penetrantes aforismos, Wichcote sostiene que la felicidad se alcanza cuando
nuestra vida y acción discurren en conformidad con la Voluntad divina, siguiendo “la ley de lo recto y la
regla de la razón” (the law of right and rule of reason). El principio de la felicidad es, según el místico y filósofo
británico, “la obediencia a las leyes inalterables de la rectitud”. De ahí que se pueda afirmar que “el recto
uso de nuestro poder y privilegio”- el poder y privilegio inherente a nuestra naturaleza humana, hecha a
imagen y semejanza de Dios, dotada de inteligencia y voluntad- es no sólo “la esencia de nuestro deber”,
sino también “el fundamento de nuestra felicidad”.8
En su breve y hermoso cuento iniciático que lleva por título El viaje de Kosti desde el amanecer hacia el
mediodía, Karl von Eckartshausen afirma que la felicidad (Glückseligkeit), el contento (Zufriedenheit) y la
satisfacción o el placer consumado (Vergnügen) se alcanzan cuando la conducta humana se atiene a las leyes
del Orden. Para poder ser feliz, el hombre tiene que someterse o abrirse al Orden, permitiendo que penetre
en su ser, hasta que llegue a “hacerse algo esencial en él”, lo cual únicamente se logra si el pensamiento, la
voluntad y la acción práctica forman una unidad, si operan al unísono poniéndose al servicio de la Verdad,
le Bien y la Belleza. Somos dichosos, proclama el místico y escritor bávaro, “cuando actuamos como
arreglo al Orden eterno de las cosas”, es decir, cuando nos acomodamos al Orden en lo que pensamos,
queremos y hacemos, siendo este el camino para infundir armonía, proporción y regularidad en nuestras
ejecuciones o realizaciones, y hacer así de nuestra vida una obra racional, buena y noble.9
No otra es la tesis sustentada por Teodoro de Almeida en su obra El hombre feliz, jugoso tratado sobre la
felicidad escrito en forma de relato dialogado- obra publicada en el siglo XVIII y que fue ampliamente
difundida a lo largo de todo el siglo XIX, siendo traducida a numerosas lenguas europeas-. Almeida asevera
que la felicidad se alcanza haciendo lo que se debe hacer y que el hombre feliz es el que orienta bien sus
acciones y cumple con su deber. El recto obrar o buen hacer es, según el filósofo portugués, “el camino de
la verdadera felicidad”, “la senda de la dulce alegría”. La tristeza y la infelicidad se ceban, en cambio, en el
hombre que obra mal, que actúa de manera incorrecta. No hagas nada malo ni hagas nada mal, haz el bien
y haz todo bien, y “serás verdaderamente dichoso”: he aquí la enseñanza que, de acuerdo con el milenario
legado filosófico y religioso del Occidente, extrae Almeida. Resumiendo esta doctrina, el protagonista de su
poema didáctico-filosófico, el Príncipe Miseno, en un momento clave de su andadura vital, cuando tiene que hacer frente a una situación especialmente problemática y le asaltan las sombras de la duda, exclama
para sus adentros: “obre Miseno como debe obrar, y Miseno será siempre feliz”.10
8. B. Whichcote, Moral and Religious Aphorisms, 312, 321, 772, 853-873, 1005.
9. K. von Echartshausen, Kostis Reise von Morgen gegen Mittag, Leipzig, 1795, pp. 164-175.
10. T. de Almeida, O Homem feliz, Cap. X, 20.


FUENTE:

Haz clic para acceder a La-accion-como-resorte-de-la-vida-feliz-Antonio-Medrano.pdf

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