Archive for the ‘Europa’ Category

JULIO MEINVEILLE: SIETE CONCLUSIONES TEOLÓGICAS SOBRE LOS JUDÍOS

28 marzo 2018

Встань за веру Русская земля

 

LIBRO “EL JUDÍO EN EL MISTERIO DE LA HISTORIA”, DEL P. MEINVIELLE: LAS SIETE CONCLUSIONES TEOLÓGICAS

CONCLUSIONES TEOLÓGICAS

 

PRIMERA CONCLUSIÓN

El pueblo judío, cuyo destino fue traernos a Cristo, tropezó en Cristo. Parte del pueblo creyó en Cristo y se edificó sobre Él para formar la raíz y el tronco de la Oliva que es la Iglesia. Otra parte del pueblo cayó y renegó de Él invocando el orgullo carnal de la raza y de la nación judaica. Esta parte de Israel fue rechazada y lleva sobre sí la sangre de Cristo como maldición. Esta parte forma el Judaísmo propiamente dicho, que es herencia y continuación de los Rabinos que rechazaron a Cristo.
Después de Cristo no hay, para los descendientes de Abrahán, sino dos caminos: o ser cristianos adhiriéndose a Cristo, o ser judíos. El que a sabiendas no se convierte sinceramente al cristianismo, es judío con todas las perversidades satánicas de la raza estigmatizada.
SEGUNDA CONCLUSIÓN

El Judaísmo es un enemigo declarado y activo de todos los pueblos en general, y de modo especial de los pueblos cristianos. Desempeña el papel de Ismael, que perseguía a Isaac; de Esaú, que buscaba matar a Jacob; de Caín, que dio muerte a Abel. San Pablo, en su 1ª Carta a los Tesalonicenses, dice que los judíos son enemigos de todos los pueblos (2, 15). Observemos que esto es tremendo e importantísimo. Son enemigos teológicos. Es decir, no es una enemistad local, o de sangre, o de intereses. Es una enemistad dispuesta por Dios. Los judíos, si son judíos, es decir, si no se han convertido sinceramente al cristianismo, aunque no quieran buscarán con mentiras hacer daño, perder y corromper a los cristianos, apoderarse de sus bienes y sujetarlos como a viles esclavos. Desempeñan en ello una función teológica como la desempeña el diablo, de quien son hijos, en expresión de Jesucristo, quien decía de los fariseos: Vosotros sois hijos del diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. El fue homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad porque no hay verdad en é!; cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de la mentira. (Juan, 8, 44).
TERCERA CONCLUSIÓN

Si los judíos son enemigos teológicos, esta enemistad debe ser universal, inevitable y terrible. Universal, porque debe extenderse a todos los pueblos, ya previniendo al Cristianismo, ya acompañándole, y así vemos que donde va el cristianismo van los judíos. No hay modo de evitarlo, porque es teológico. El Cristianismo y el Judaísmo han de encontrarse en todas partes sin reconciliarse y sin confundirse. Representan en la historia la lucha de Lucifer contra Dios, de las tinieblas contra la Luz, de la carne contra el Espíritu. Representan en el tiempo el cumplimiento espiritual y el cumplimiento carnal de la Escritura. La Letra tiene que estar en todas partes para ser sirvienta del Espíritu, y por esto Santo Tomás de Aquino enseña que el judío es sirviente de la Iglesia.
Enemistad terrible, porque es teológica. En el judío hay un misterio de iniquidad, como enseñan San Jerónimo y San Justino haciéndose eco de Jesucristo y de la predicación Apostólica. No os fiéis del judío porque ejerce la enemistad simulando que os beneficia. Jesucristo los anatematiza llamándoles infinidad de veces hipócritas y mentirosos. El judío hace daño sin mostrar la mano. Los judíos obran detrás de los bastidores, insinúa el gran judío Disraeli. Y en ello no hacen sino perpetuar lo que un día hicieron con el Cristo: ellos tramaron contra Él la conjura secreta, pero sus planes los ejecutaron los gentiles. Así la acción judaica sobre el mundo se realiza en la sombra de los concilios secretos, y los personajes que parecen regir los pueblos no son más que títeres manejados por estos hijos de la iniquidad.
CUARTA CONCLUSIÓN

Después que Cristo fue levantado en alto sobre el monte Calvario, el mundo ha quedado entregado a dos fuerzas verdaderamente opuestas: la judía y la cristiana.
En el mundo actual, en todas las manifestaciones de la vida no puede haber más que dos modos verdaderamente fundamentales, dos polos de atracción: el cristiano y el judío. Sólo dos religiones: la cristiana y la judía. Sólo dos internacionalismos: el cristiano y el judío. Todo lo que no sea de Cristo y para Cristo se hace en favor del judaísmo. De aquí que la descristianización del mundo corra paralelamente con su judaización.
¿Por qué no puede haber más que estos dos modos? Porque éstos son los únicos queridos por Dios. Son los únicos teológicos. Dios ha repartido el mundo entre Isaac e Ismael, entre Jacob y Esaú, entre Caín y Abel, entre el Cristo y el Anticristo. Todas las fuerzas humanas tienen que plegarse en uno u otro frente.
De aquí que a los pueblos gentiles, a nosotros, a quienes se nos ha propuesto la vocación a la fe cristiana, no nos queda más que dos caminos: o cristianizarnos o judaizarnos. O formar en la Oliva de la Iglesia o en la Vid estéril del Judaísmo; o ser hijos de Sara la libre, o de Agar la esclava.
Los pueblos gentiles, si quieren ser libres y grandes, no tienen otra solución que adherirse humildemente a la Iglesia; no tienen otra grandeza en la libertad que la grandeza incomparable de las naciones cristianas de la Edad Media, que forjó los santos y los héroes, que levantó las catedrales, que educó al pueblo en la contemplación de los santos, que le dio el sentido de la belleza en el canto gregoriano y en los frescos del Angélico y del Giotto, que sublimó su inteligencia con la Suma Teológica del doctor Angélico. Si los pueblos gentiles, repudiando esta grandeza como obscurantista y sombría, quieren ser grandes con la grandeza carnal de Babilonia, podrán serlo, sí, pero como sirvientes del judaísmo. Porque los judíos tienen la superioridad en el dominio de lo carnal.
Y he aquí que la historia nos dice (Werner Sombart hace la comprobación) que la decantada grandeza del capitalismo inglés y norteamericano no es más que una creación judaica. Grandeza carnal incomparable, pero que es cl trabajo de millones de cristianos en beneficio de un puñado de judíos.
QUINTA CONCLUSIÓN

La única defensa y protección de los pueblos gentiles para no caer en la esclavitud judaica es la vida cristiana. Porque Cristo, únicamente, es la Salud del hombre. De aquí que la Edad Media no ha sufrido la dominación de los judíos. Los judíos han asechado, pero sin lograr jamás la dominación.
HOMENAJE DE GRATITUD DE LOS JUDÍOS A LA IGLESIA

La Iglesia, reconociendo la perversidad teológica que hay en ellos, sabía sujetarlos con leyes sabias y con vigilancia alerta para que no inficionasen a los cristianos. Sin embargo, la Iglesia jamás ha odiado al judío. Al contrario, ha orado y ha hecho orar por ellos; los ha defendido de las vejaciones y persecuciones injustas, de tal suerte que cuando el Sanedrín judío se reunió públicamente, por vez primera después de siglos, en Francia en 1807, convocado por Napoleón, rindió homenaje público a la benevolencia de los Pontífices en documentos que se conservan. (Collection des Actes de l’Assemblée des Israelites de France et du royaume d’Italie, par Diogène Tama).
Los Diputados Israelitas del Imperio de Francia y del Reino de Italia en el Sínodo hebraico decretado el 30 de mayo último, penetrados de gratitud por los beneficios sucesivos que el clero cristiano ha hecho en los siglos pasados a los Israelitas de diversos Estados de Europa;
Llenos de reconocimiento por la acogida que diversos Pontífices han hecho en diferentes tiempos a los Israelitas de diversos países, cuando la barbarie, los prejuicios y la ignorancia reunidos perseguían y expulsaban a los judíos del seno de las sociedades; declaran:
Que la expresión de estos sentimientos será consignada en el proceso verbal de este día para que quede para siempre como un testimonio auténtico de la gratitud de los Israelitas de esta Asamblea por los beneficios que las generaciones que les han precedido han recibido de los Eclesiásticos de los diversos países de Europa.
SEXTA CONCLUSIÓN

Los cristianos, que no pueden odiar a los judíos, que no pueden perseguirlos ni impedirles vivir, ni perturbarlos en el cumplimiento de sus leyes y costumbres, han de precaverse, no obstante, contra la peligrosidad judaica.
Precaverse como quien se precave de los leprosos. Tampoco se puede odiar ni perseguir ni perturbar a los leprosos, pero hay que tomar precauciones contra ellos para que no inficionen el organismo social. Dura cosa es, no hay duda; pero es irremediable. Así los cristianos no han de trabar relaciones comerciales, ni sociales, ni políticas con esa casta perversa que hipócritamente ha de buscar nuestra ruina. Los judíos deben vivir separados de los cristianos porque así se lo ordenan a ellos sus Leyes, como veremos más adelante, y además porque son “infecciosos” para los demás pueblos.
Si los demás pueblos rechazan estas precauciones, tienen que atenerse a las consecuencias, o sea a ser lacayos y parias de esta raza, a la que le corresponde la superioridad en el reino de lo carnal.
SÉPTIMA CONCLUSIÓN

En la vida errante y despreciable del judío, que se prolonga, al menos, durante dieciocho siglos, hay que descubrir el misterio cristiano. Así lo demuestra magníficamente el abbé Joseph Léhmann, judío convertido, en su libro L’Entrée des Israelites dans la société française. (pág. 3).
El judío había llenado de oprobio al Justo. Le había puesto un manto de burla sobre sus espaldas, una corona de espinas sobre su cabeza, una caña en su mano, golpes, escupidas, insultos, injurias, vergüenzas de toda clase le había prodigado, y nada le perdonó de cuanto es oprobioso. Y al final le vendió por el precio vil de treinta monedas.
Estos oprobios se han encontrado después, como castigo y pena de talión, en la vida del pueblo judío. Ya lo había anunciado Moisés: Seréis burla y risa de todos los pueblos adonde os conducirá el Señor. (Deut. 28, 37).
a) Venta en remate como animales de los judíos después de la mina de Jerusalén. Se había vendido al Justo por treinta dineros, y en la feria de Terebinto, en la llanura de Mambré, se llegó a dar treinta judíos por un dinero.
b) Prohibición, durante siglos, de venir a llorar sobre las ruinas de Jerusalén.
c) Exclusión de los judíos de los rangos de la sociedad, en pago de que el judío había excluido a Cristo como leproso de todo trato de hombres.
d) La cachetada que en Tolosa, Béziers y otras partes estaba obligado a recibir un diputado de la comunidad judía, públicamente, el viernes santo.
e) La rueda o estrella amarilla que debía llevar en su pecho o en su sombrero para ser reconocido como judío.
f) Los barrios o juderías donde debían vivir amontonados.
g) La obligación en ciertas ciudades de pagar hasta el aire que respiraban, como en Augsburgo, donde pagaban un florín por hora, y en Bremen un ducado por día.
h) Prohibición de aparecer en público desde el Domingo de Ramos hasta el día de Pascua.
i) Los insultos al judío errante.
j) La desconfianza o creencia de una malicia perpetua del judío, aun en las causas entre ellos. En Puy, las diferencias que surgían entre dos judíos eran sometidas a monaguillos, a fin de que la extrema inocencia de los jueces pusiese en descubierto la extrema malicia de los litigantes.
k) En Alemania y en Suiza se colgaba al judío al lado de un perro, en burla, porque éste era símbolo de fidelidad.
l) Permiso dado a todo oficial público para usar epítetos infamantes contra los judíos.
m) Expulsión, todas las tardes, de ciertas ciudades, al toque de trompeta de los judíos.
n) Prohibición de bañarse en las playas donde se bañaran los cristianos.
o) Interdicción de pasearse en paseos públicos. En ciudades de Alemania se colocaba esta inscripción: Prohibición a los judíos y a los perros de entrar aquí.
p) El peaje, que era un derecho que se cobraba por la entrada de todo judío a la ciudad.
¿Hasta cuándo ha de prolongarse esta enemistad tremenda entro judíos y cristianos? Hasta que la misericordia de Dios disponga el tiempo de la reconciliación.
San Pablo nos enseña que día vendrá en que Israel reconozca a Aquél a quien ha negado (Rom. 11).
25. Mas no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, que la ceguedad ha venido en parte a Israel hasta que haya entrado la plenitud de las gentes.
26. y que así todo Israel se salve.
Cuando llegue esa hora, que está en las manos de Dios, Esaú se reconciliará con Jacob, esto es: los judíos se convertirán en cristianos, y entonces se cumplirá la palabra del Profeta Ezequiel, dicha 500 años antes de Cristo:
21. He aquí yo tomaré a los hijos de Israel de en medio de las naciones, a donde fueran; y los recogeré de todas partes, y los conduciré a su tierra.
22. Y los haré una nación sola en la tierra, en los montes de Israel, y será sólo un rey que los mande a todos; y nunca más serán dos pueblos, ni se dividirán en lo venidero en dos reinos.
27. Y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. (Ez., 37).
Entonces todos “en el Cristo” serán una sola cosa, porque los judíos dejarán de ser “judíos” y los cristianos serán cristianos de verdad, y la paz se realizará como fruto de la justicia y de la caridad en Aquél, el Prometido de Abrahán, a Isaac y a Jacob, que es Jesucristo, la Bendición de todos los siglos.

 

FUENTE:

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.es/2018/03/libro-el-judio-en-el-misterio-de-la.html

Anuncios

Dominique Venner y la supervivencia de Europa 

28 febrero 2018


Dominique Venner y la supervivencia de Europa


La editorial EAS acaba de publicar un libro colectivo dedicado a la memoria de Dominique Venner, destacado activista e historiador francés, comprometido con el resurgimiento identitario de Europa.

 

 

CARLOS X. BLANCO MARTÍN

La editorial EAS acaba de publicar un libro colectivo dedicado a la memoria de Dominique Venner, destacado activista e historiador francés, comprometido con el resurgimiento identitario de Europa.

El historiador y escritor francés Dominique Venner se suicidó de un disparo en la Catedral de Notre–Dame de París, el 21 de mayo de 2013. Su trágico final fue inesperado, en cuanto parecía encarnar un tipo humano que, tras haber conocido la vorágine del activismo más turbulento, alcanza un estado de serenidad estoica.

El libro colectivo ahora publicado es un intento de comprender el sentido del suicidio –sacrificio o inmolación según sus allegados– del historiador y escritor Dominique Venner. Desde el respeto, pero también desde la crítica a los hábitos mentales de toda una cultura política en cuyo contexto, pensamos, su muerte puede intentar explicarse. Se trata también de establecer cierta prevención frente a algunos usos ideológicos a los que esta muerte, de forma casi inevitable, se presta.

Dominique Venner quiso hacer de su suicidio un acto público. Un acto político. Como tal acto político éste es analizable sin que ello suponga faltar al respeto a su memoria ni escupir sobre la tumba del difunto. Pero, ¿quién fue realmente Dominique Venner? ¿Qué lectura política –o metapolítica– cabe extraer del sacrificio de Venner? ¿Cómo y por qué luchó? ¿Cuál es realmente su historia?

En esta obra colaboran destacados escritores y pensadores de todo el mundo, entre ellos, el belga Robert Steuckers o los franceses Alain de Benoist y Jean–Yves Le Gallou.

____________________

Escribir sobre Dominique Venner en estos días aciagos para Europa es como escribir sobre uno mismo, sobre los tuyos, sobre la patria y la civilización. Se trata de escribir acerca de todos aquellos valores que nos vieron nacer y nos formaron. Escribir sobre Venner es volver a hacer revisión de nuestros males y afanarse en busca de las medicinas necesarias para su remedio. Reseñar su obra y su figura supone, nada menos, que volver la vista atrás, hace miles de años, y reconocerse otra vez en los propios antepasados dotados de fuerza de voluntad y un sentido de lo divino que casi hemos olvidado. Nuestros mayores se veían divinos por puro humanos; el halo de la divinidad, que es afán de superación, posaba sobre ellos mismos y sobre la naturaleza circundante. Venner nos recuerda quiénes somos, de dónde venimos, y también, hacia dónde vamos… Debemos vivificar ese recuerdo, estamos a tiempo. Será tarde si no sembramos de nuevo la conciencia de la identidad y el afán de volver a ser libres. El deber de la autosuperación implica no endiosarse, sino defender que seguimos siendo, que somos.

Somos

En este verbo ser conjugado, en la presencia de una primera persona del plural, reside toda la fuerza para seguir siendo. Un nosotros, un colectivo que existe desde hace milenios y que en su ascenso civilizatorio increíble ha impreso su sello a todos los demás colectivos humanos, que no son “nosotros”. Los otros son humanos que gozan de su derecho a existir bajo sus propias formas, y que no tienen necesidad de ser como nosotros somos. Europa, su enjambre de pueblos, todos parientes, ha caído en el espejismo de la fase colonial. Dividida en “potencias” ha roto todos los equilibrios, y su afán “misionero”, más allá de la prédica de los Evangelios, ha supuesto la “occidentalización del mundo” pareja a la “deseuropeización de Europa”, si se me permiten los términos.

Nosotros

Y ¿quiénes conforman ese “nosotros”? Los pueblos de Europa.

Dominique Venner habla de un colectivo de pueblos de milenaria historia, cuya primera expresión literaria (magnífica y radiante) hallamos en los Cantos de Homero, en el siglo VIII a.C. Evidentemente, cuando Homero nos lega estos dos monumentos, la Odisea y la Ilíada, los pueblos de Europa (indoeuropeos, por utilizar el término estrictamente lingüístico) ya habían acumulado múltiples experiencias. De vagabundos y guerreros, devinieron forjadores de civilizaciones. Esto fue así, en un principio, al arribar a regiones y climas más cálidos o templados (celtas, germanos, griegos, latinos). Las inmensas llanuras frías y las selvas impenetrables del norte y centro de Europa, fueron llevadas consigo –en la retina y en el alma– a costas del sur y del occidente, y allí se crearon esas civilizaciones de las que todos nosotros venimos. Venner, que no era un filólogo o un helenista, subraya con energía el carácter fundacional de los escritos de Homero. Parece mentira que, tras siglos de educación humanista, con presencia obligatoria del Latín y del Griego en la formación de nuestros jóvenes, hayamos caído en este olvido y sea un historiador y activista “identitario” quien nos lo tenga que recordar. Como docente ya curtido sobre tarimas y aularios he experimentado ese olvido colectivo, esa muerte planificada de nuestra formación clásica. Hay universidades españolas donde se puede cursar fácilmente el árabe, pero no ya el griego. Nuestros bachilleres cursan informática o economía, pero apenas saben decir dos palabras sobre Homero, ignoran lo que es un caso o una declinación. Homero, Padre de Europa, es incómodo y molesto. El legado de los griegos, en general, choca y chirría con este “Occidente” irreconocible. Venner, defensor de la identidad y supervivencia de los europeos, nos lo recuerda.

¿Por qué el ideal helénico choca con el mundo moderno, con “Occidente”? ¿Qué tiene Homero, clásico entre los clásicos, de incompatible con el sistema que nos hunde, nos aniquila, nos degrada? Venner es muy sintético y claro en su exposición. Los poemas homéricos, decantación y resultado de siglos y siglos de experiencia colectiva de nuestros antepasados, reflejan el carácter verdaderamente divino y natural del hombre. El hombre, como el cosmos mismo, encierra para el indoeuropeo, un misterio. Ese misterio se puede resumir en una palabra: Voluntad. Hasta los dioses mismos y las fuerzas de la naturaleza se pliegan y se recortan ante la presencia de la Voluntad humana.

Enfrentarse a la muerte, al destino, a los retos incesantes de la vida, es hacer uso de esta soberana, la Voluntad. Ella reina sobre nuestros actos, ella impide caer en la esclavitud o en otros rebajamientos. Pues, como alternativa, siempre queda la muerte. La “dialéctica entre el amo y el esclavo”, de que nos habló Hegel, es el recorrido por este triángulo de la vida, entre el libre y el siervo, siempre queda el vértice de elegir la muerte. No otra cosa diferencia al hombre del dios: el hombre muere. Pero cuando al hombre se le ofrece seguir viviendo, aun de rodillas hincado y con cadenas, hay, incluso entonces, un supremo acto de voluntad que quita soberanía al vencedor: quitarse la vida o morir luchando, lo cual diviniza.

Más allá de una comunidad de rasgos raciales o culturales, una unidad de espíritu que forja el “nosotros” es cuanto viene encerrado en el ser de los Europeos. Esa unidad viene caracterizada por la Voluntad. Desde hace milenios, aquellos pueblos errantes, carentes de patria, fueron dispersándose y buscando patrias, gobernados por élites guerreras que transmitían el imperativo de la Voluntad a los demás elementos de su pueblo. En todas las aristocracias arcaicas encontramos ese anhelo de autoperfección y autodisciplina que después llegará a formar parte esencial de las religiones precristianas y de las escuelas helénicas de filosofía. Hay una analogía de ello en un pueblo asiático muy alejado físicamente de Europa, el samurái japonés. El samurái alude a una casta de guerreros cuya fuerza residía no tanto en un entrenamiento “técnico” para las artes de la guerra, sino en la autodisciplina, en los seguimientos fieles a unos Principios, asumidos sustancialmente porque en esa obediencia se vence a un “yo quiero”. En el guerrero europeo arquetípico, como en el samurái japonés, “se es libre porque se obedece”. Resulta conmovedor observar en la Edad Media occidental el resurgimiento, revestido de cristianismo, de las más antiguas instituciones cívico–militares de los antiguos europeos: guerreros (nobles), sabios (religiosos) y productores (pueblo) encarnan las tres funciones más remotas de nuestra sociedad, las tres indispensables y las tres en armonía y complemento, bien entendido que sólo la Voluntad de enfrentarse a la muerte, de asumir el riesgo, de afirmarse, propia de una cata militar, es la que hace posible que exista vida contemplativa y vida productiva.

Venner nos reenvía a ese legado clásico. Y nos remite precisamente a Homero, que es el punto de entrada en la “Historia” tal como se suele entender sensu stricto: la Historia escrita. Durante siglos se venían cantando miles de variadas hazañas. Durante generaciones, de forma oral, los pueblos que fueron nuestros ancestros, los “nuestros”, ensalzaban a sus héroes y los aproximaban a los dioses. Durante generaciones, el orgullo de formar parte de una comunidad orgánica, en el sentido territorial y en el sentido sanguíneo (los coterráneos y los coetáneos, de Adam Müller) fue la base de la cultura. La pre–historia de los celtas, los germanos, los eslavos, los latinos, etc. debió contar con variantes arcaicas de relato épico, muy próximas a los poemas homéricos. Las grandes similitudes entre sus héroes, sus dioses, sus arquetipos, hablan de un mismo pueblo, el pueblo indoeuropeo, del cual brotaron los griegos, pueblo disperso en un continente aún poco poblado, pero regado y animado por una misma sangre y una misma actitud ante la existencia. Nuestros antepasados, los “nuestros”, se encontraban muy lejos del fatalismo oriental, o del rebajamiento que el hombre siente ante los muertos y las fuerzas opacas de la naturaleza, que tan extraño nos sigue sonando hoy, de boca de los hombres del Sur o del Oriente. En toda la épica europea hay una inmensa reivindicación de la dignidad de lo humano.

La mujer

Lo humano, lo masculino y lo femenino. Lejos de caer en el grotesco “feminismo” de hoy en día, o en una mezcla o confusión de papeles, en las culturas europeas hallamos a la fémina en su más digna expresión, como heroína, como amante, como compañera, como ser dotado de voluntad y determinación firmes, tan firmes como las de los varones. Cierto es que aquellas sociedades eran, como se dice ahora, “patriarcales”, pero la mujer –con sus funciones propias– alcanzó en ellas, desde muy remotos tiempos, el respeto y la dignidad que aún se desconocen en el Sur y en el Oriente.

Lo sagrado

Hay en Venner no pocas dosis de anti–cristianismo, y la impronta de Nietzsche quizá sea en él muy fuerte, dominante. En la misma línea que el filósofo alemán, el cristianismo es visto por nuestro Venner como una religión foránea, levantina, una suerte de virus asiático inoculado en el cuerpo antes sano de los “buenos bárbaros” europeos. La “bestia rubia”, así, habría quedado domesticada, enferma de impotencia y parálisis, con sus instintos guerreros apagados. El cristianismo sería, pues, el judaísmo para europeos, la avanzadilla del desierto, la invasión del monoteísmo feroz, enemigo de las imágenes (de entre ellas, la imagen desnuda del bello cuerpo humano), el prototipo de todo ulterior mundialismo. La Iglesia universal no reconocerá color de piel o fronteras nacionales, todos iguales ante Dios, todos nivelados pues, y de rodillas ante su poder supremo.

Esta actitud “neopagana” ha influido mucho sobre los autores tempranos de la llamada “Nueva Derecha”, para los que D. Venner es una fuente de inspiración, si no un pionero o padre fundador. Sin embargo, esta escuela de pensamiento, que tan buenos servicios ha prestado en la crítica (o “trituración”, como diría Gustavo Bueno) de la idea enteriza de Humanidad, o de Derechos Humanos universales, no ha podido avanzar en una crítica trituradora de la idea misma de Cristianismo. ¿Qué significa esa “comunidad universal” de creyentes, realmente? Desde un punto de vista emic, amén de ecuménico, un evangelista, un cristiano copto, un católico, un teólogo de la liberación… todos serían miembros de esa misma Comunidad, cuyas iglesias y autoridades serían accidentes. Pero ese sólo es un punto de vista interno, subjetivo, particular, en modo alguno compartido por otros cristianos o por otros observadores. Y lo mismo podríamos decir a lo largo de la historia: ¿Llamamos “cristianismo”, por igual, a la actitud de los primeros siete siglos, el cristianismo fuertemente ascético, levantino, de los primeros padres, y al cristianismo nórdico y guerrero de la Reconquista Española, al de las Cruzadas, al de la Conquista de las Indias? A mí me parece, francamente, que no es lícito hacer eso. No, a no ser que nos comprometamos nosotros mismos con una determinada teología, sustancialista, que insista en dogmatizar sobre la unidad de tan diversas actitudes y credos saltando por encima de siglos, naciones, coyunturas. En ese sentido, resulta clarificador el pensamiento de Oswald Spengler. Morfológicamente, esto es, atendiendo a la cultura o civilización que vive una religión, encontramos dos grandes (e irreductibles) cristianismos.

El cristianismo levantino, asiático, “arábigo” en su esencia y repleto de pseudomorfosis clásicas, es el primer cristianismo ascético: huye del mundo, invoca una visión célibe, monástica y levítica del mundo, renuncia a la vida, es masoquista y anhela la muerte.

El segundo cristianismo, el fáustico, específicamente europeo–nórdico. Geográficamente es ubicado en las selvas centroeuropeas y nórdicas, en torno al siglo X, coincidiendo con el inicio del arte románico. Su preludio estaría en la germanidad católica de los carolingios, aunque quizá Spengler no era buen conocedor del papel desempeñado por el Reino Asturiano (siglos VIII–IX), de pequeñas dimensiones en comparación con el Imperio de Carlomagno, pero ya del todo fáustico en su empeño de “ser nosotros”, en su empeño de resistir al alógeno y en no mezclarse con él. Las palabras que la Crónica de Alfonso III de Asturias pone en boca de Pelayo en su parlamento con el colaboracionista Oppas, vendido al moro, son de lo más revelador: “…despreciamos esta muchedumbre de paganos y jamás nos mezclaremos con ellos”. Esa gente que se formó a partir de Covadonga, o de Poitiers, en las Cortes de Oviedo o de Aquisgrán ya eran cristianos fáusticos.

La caballería medieval llegó a ser, así, tan fundacional o más que la clerecía a la hora de crear una nueva civilización. La civilización del cristianismo fáustico. La espada larga del guerrero del Medievo, hincada en la tierra, ya era La Cruz. Julius Evola señaló la dialéctica, nunca la fusión ni subordinación, entre dos cristianismos y dos poderes, a saber, el caballeresco y el sacerdotal, dialéctica nunca del todo resuelta, y que encuentra su expresión clarísima en la lucha entre gibelinos y güelfos en la Italia del norte. Más que dos fases temporales, cristianismo levantino y cristianismo fáustico, tenemos aquí más bien dos principios que lucharon férreamente entre sí a lo largo de los mil años de Medievo. La Edad Moderna y su “separación” de poderes, laico y religioso, supondrá el principio del fin de una estructura que, con tensiones, se mantuvo en forma ante el islam y otras amenazas bárbaras entre el siglo VIII y el XVIII. Mientras la Edad Moderna conservó una élite que supo enfrentarse a la Muerte y afirmó su voluntad de señorío, la Civilización Europea fue fiel a sus más arcaicos fundamentos, que se podrían remontar a unos 30.000 años de historia. Pero hoy todo aparece muy cambiado.

Mundialismo

Hoy nos encontramos en plena crisis de fundamentos de Europa. Hoy vemos a través de trampas y espejismos, cuando no a través de vapores anestésicos e intoxicación. Vemos un mundo “occidentalizado”, creyendo que esto fue obra triunfal, apoteósica, de una Gran Europa. En realidad fueron dos imperios contingentes, primero el Británico, después los EE.UU., los que “mundializaron el mundo”, vale decir, los que sometieron a todos los pueblos de la tierra al dictado del Mercado, los que iniciaron la mesiánica tarea de convertir toda la naturaleza y toda la humanidad a la condición de mercancía. Los pueblos de todos los credos y razas adoptaron cáscaras y máscaras de “Occidente” (no necesariamente de Europa) que les resultaran más funcionales en su “modernización”. Pero este proceso no tiene nada que ver con un triunfo de Europa. Más bien revela su ruina y destrucción de la manera más cruda.

La falta de unión de los pueblos de Europa, y la usurpación de las respectivas soberanías nacionales a favor de organismos supra–nacionales (UE, ONU, FMI…) y en pro de tratados impuestos por los yanquis, revela todavía el statu quo creado en 1945. Pero lo revela con gran retraso y desajustes, porque el “imperio” ruso es indisociable del concierto europeo, pese a todos los intentos norteamericanos por evitarlo, y es un “imperio” al que nunca se le va a poder marginar. Y hay una gran inadecuación también porque hoy salen a escena muchas otras potencias en el mundo que, por un lógico e inexorable horror vacui, extienden su influencia ante el inevitable declinar norteamericano. La fuerte islamización que está sufriendo nuestro continente es consecuencia directa de esta “administración” colonialista que los EE.UU. han ejercido tras la derrota del III Reich. Desde la precipitada descolonización que sucedió al término de la Gran Guerra, pasando por la desestabilización del mundo árabe, y la creación de grupos y corrientes terroristas, siempre la mano larga de Washington ha perjudicado notoriamente a Europa. Las oleadas de emigrantes y refugiados (muchos de éstos sólo son refugiados por el nombre) guardan relación directa con la falta de autoridad soberana de la propia UE y de sus miembros, al haberse dejado someter a unas supuestas “normas” internacionales absolutas de acogida y de derechos humanos que en ningún otro punto del planeta se interpretan de esa manera. De forma convergente, la destructiva erosión de la familia, las nociones de patria, deber, sacrificio, lealtad, llevada a cabo por una intensa ingeniería social sufragada ampliamente desde las instancias de la Alta Finanza, especialmente yanqui, contribuyen a esa imagen de derrota, decadencia, laxitud, que el europeo de nuestro tiempo ofrece ante toda la invasión planificada.

Las instituciones europeas no han servido jamás para reforzar una identidad colectiva supranacional, antes bien, han servido para implantar una sumisión de nuestras naciones a los poderes financieros transnacionales. Washington, a diferencia de Roma, no puede civilizar nada. Washington, a semejanza de Cartago, sólo extiende el culto al becerro de oro y a la deshumanización de los hombres, que no otro es el destino del Imperio de la Economía Capitalista, convertir todo lo humano y natural en mercancía. Las naciones, y los propios imperios, hoy son sólo contingentes e instrumentales: mandan los señores del dinero, y el instrumento para “civilizar”, el Estado, cada vez arroja una imagen más cínica, menos sacra, más mendaz e insostenible, porque ese Estado nacional ya no protege a los pueblos que lo fundaron, no defiende fronteras, no conserva la cultura propia, no sirve como educador ni como coadyuvante a la educación.

La clave: crianza

Como anexo a Un Samurái de Occidente. Breviario de Insumisos (Versión española en Ediciones Fides, 2016) figura una serie de máximas a seguir, dentro del plano estrictamente individual, familiar y comunitario. Son las viejas reglas del “saber vivir”, protegiendo al hombre de todas esas influencias nefastas que vienen de la ingeniería social alógena, del “marxismo cultural” trasplantado con enorme éxito desde las universidades yanquis a la vieja Europa. Leer libros, volver a los clásicos. Contactar con la naturaleza, practicar la reflexión en silencio, amar el silencio. Transmitir los valores eternos a los niños. Criarlos con amor, orgullo, aprecio por lo que son, amor por el “Nosotros Somos”. Y somos así, hijos de Homero. Descendientes de Grecia, Roma, Germania, Celtia. Hijos de España, de Francia, de Alemania, etc., y de nuestras patrias chicas también. Hemos de saber transmitir a nuestros hijos que este suelo que pisan es suyo, y que ningún recién llegado, ultra–subvencionado por ONGS, Fundaciones o Tramas mundiales se lo puede arrebatar. Que su identidad, su manera de entender el mundo, su espíritu entero, están ligados a una tierra, cuya defensa sigue siendo cosa sagrada, y que en esa tierra miles de generaciones de ancestros han muerto y dado su sangre para que ellos, los niños europeos del porvenir, sigan aquí, orgullosos de un pasado y anhelantes de un porvenir. Al margen de cualquier receta política inmediata, en este libro de Venner y en esta serie de máximas que contiene, se encierra la clave de nuestro porvenir. Cómo hemos de hacernos cargo de la educación de nuestros niños para que ellos sigan siendo herederos de Homero, o herederos de aquellos pueblos que hace muchos siglos se enseñorearon de una península que ya nunca más fue apéndice de Asia o de África. Con las armas hemos detenido invasiones en Maratón, en Covadonga, en Poitiers, en Lepanto, en Viena… pero con la crianza de los niños es como de nuevo volveremos a ser libres, como podremos ganar o recobrar un destino.

===

FUENTE:

https://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5945

CÉLINE

16 enero 2018

Se hace eco el diario “El Mundo”, de Madrid, en su edición digital del 12 de enero, de la última polémica que se ha organizado en Francia por la obra de Céline, en este caso por el amago de publicación de sus tres folletos antisemitas: Bagatelles pour un massacre, École de cadavres y Les Beaux Draps. Hasta Édouard Philippe, el primer ministro que le han puesto al muñequito Macron, ha tenido que intervenir para condenar al hombre y salvar al escritor. Con poco éxito: tanto el escritor como el hombre son condenados irremisiblemente por la corrección política. Gallimard, ante la presión de los inquisidores de siempre, de las perpetuas víctimas, ha guardado los manuscritos en la gaveta para alborozo de los libreros de lance –que venden los volúmenes de los años treinta a precio de huevo de Fabergé– y de los piratas de la edición, que de nuevo tienen patente de corso para seguir inundando el mercado con su codiciado objeto del deseo.
[…] Céline suscita todo un complejo de reacciones neuróticas, de fobias, de histeria colectiva y de tics nerviosos. Si en el año 1944 no hubiese tomado el olivo junto a la inmortal Lucette, el espigado Le Vigan y el flemático Bébert (el gato más ilustre de la literatura del siglo XX), habría sido escabechado como plato principal por los “libertadores” anglomarxistas en el festín de asesinatos, violaciones y torturas que fue la Francia del maquis triunfante. A cambio de eso, pasó por la corte fantasma de Sigmaringen, viajó a la deriva por un Reich en ruinas y naufragó definitivamente en la puritana, hostil y desabrida Dinamarca, donde le obsequiaron con un hamletiano proceso de extradición que, al menos, le permitió salvar el pellejo. Semejante odisea nos ha valido tres tesoros literarios que ningún lector serio puede ignorar: D’’un château à l’autre, Nord y Rigodon. Por su ambiente apocalíptico y absurdo, Nord es mi favorito, pero para gustos hay colores.
¿Por qué esta fobia celiniana? […] El tabú celiniano entre la biempensancia gala merece un serio estudio psicológico. Drieu, Rebatet o Brasillach, mucho más cualificados “fascistas” que Céline, jamás han suscitado el rechazo visceral que éste provoca.
En el país más literario de Europa, famoso por su culto público a los escritores, el hecho de que su mejor prosista, posiblemente el mayor narrador europeo del siglo XX, haya sido un antisemita y un pretendido nazi es un trauma insuperable. De ahí que la fobia celiniana, hábilmente explotada por la corrección política, sirva para suscitar dos elementos básicos de esta nueva religión mundialista: el complejo de culpa y el horror al pasado, a la tradición cultural, estigmatizada con los pecados inexpiables de su carácter aristocrático, patriarcal y “racista”. Céline, además, es una incómoda paradoja por su carácter plebeyo, vanguardista y renovador del lenguaje: de ahí la plaga de sus imitadores, empezando por Sartre. Pero, pese a su carácter aparentemente revolucionario, Céline entronca con una tradición de las letras francesas que fue casi ahogada por el academicismo y los liceos, cuyo ejemplo extremo está en la proustificación de principios del siglo XX. Con Céline, en cambio, resurgen Rabelais, Villon, Scarron, Rétif de la Bretonne y Zola; es la lengua de la calle manejada con el rigor y el primor de un maestro, el argot popular transfigurado en petite musique, la Francia del pueblo exhibida en un retablo cervantino, una imagen de Épinal con letras, un cuadro de los Le Nain con tintes expresionistas, una Francia que se desahoga y se exhibe a gusto, tras pasar tanto tiempo acallada por la burguesía parlera y republicana: es el “Ça a débuté comme ça” [La cosa empezó así] que abre su Viaje al fin de la noche, insulto fundacional del mito celiniano. […].
Resulta todavía más interesante saber que su obra antisemita no gustó nada a los alemanes, que veían en la judeofobia de Céline algo desaforado y frenético, que ponía en evidencia la pretendida “cientificidad” del antisemitismo nazi. La edición alemana de Bagatelles, por ejemplo, es célebre por las mutilaciones de la censura. De nuevo surge la inquietante capacidad del prosista para sacar a la luz los fantasmas del inconsciente de sus lectores. Este escritor, que confesaba en carta a su detestado Robert Brasillach: “Soy racista y hitleriano”, no colaboró con los alemanes durante la Ocupación. Tanto la Propagandastaffel de Goebbels como la Rosenbergamt en Francia lo proscribieron y nunca cobró un franco de los alemanes ni de los organismos colaboracionistas. Sus críticas a Pétain fueron extremadamente virulentas y Vichy le correspondió excluyéndolo de la Anthologie de la Nouvelle Europe de 1942. Pese a todo, Céline es el antisemita por antonomasia y va a pagar un precio muy alto por ello. Desde 1943, es un homme traqué que se sabe mortalmente amenazado. Pese a que no sirvió con las armas a Vichy, como Juin o De Lattre; pese a que no fue condecorado por el Mariscal Petain, como Mitterrand; pese a que no fue un tecnócrata de la “Colaboración”, como Papon o Couve de Murville (el eterno ministro de Exteriores de De Gaulle); pese a que no se enriqueció gracias a los alemanes, como los patronos de las cementeras, de las fábricas de armamento o de las de motores, Céline fue perseguido con una saña judicial inaudita. Tout est bon pour qu’on me fusille [Todo es bueno para que me fusilen], escribirá en sus cuadernos de prisión. Será amnistiado sólo en 1951, tras siete años de exilio y persecuciones, pese a que quedó más que demostrado que nunca colaboró con los ocupantes.
Como ciudadano, a Céline sólo se le pueden reprochar sus opiniones. Como persona, además, resulta que no fue tan malo: atendió gratis o a precios irrisorios a los pacientes pobres, fue un declarado pacifista, amaba a los animales y supo mantener un núcleo de amigos fieles que sobrevivió incluso a la debacle del exilio y la soledad de sus últimos años. […].
Siguen prohibidos los folletos antisemitas de Céline

FUENTE:
https://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5912

ПЛАН КЛАН владимира путина убийца миллиардер вор лжец

8 enero 2018

 

https://youtu.be/FQLfKj2XzTQ

 

https://www.youtube.com/watch?v=FQLfKj2XzTQ

 

https://www.youtube.com/watch?time_continue=135&v=1rcjzYjnnrQ

 

https://youtu.be/1rcjzYjnnrQ

 

 

ПЛАН КЛАН владимира путина убийца миллиардер вор лжец

 

https://www.stormfront.org/forum/t876336/

En defensa de una Señora y del que fue su marido, el General Francisco Franco

25 septiembre 2017

Un muerto no puede defenderse.

Paul Preston insulta a la mujer de Franco

por sus injurias a la esposa de Franco. Carta a Paul Preston, un muerto de hambre inglés con visos de pseudo historiador al que jalean todos los palmeros del Sionismo visceral

 

 

CARTA  A  PAUL PRESTON,  QUE INJURIO A LA ESPOSA DEL CAUDILLO FRANCO:

“PAUL, ERES UN INGLES MUERTO DE HAMBRE,LO MISMO QUE GIBSON Y OTROS DE LA CUADRILLA”.

Por Antonio Parra

Amigo Paúl, te escribo a cuenta de tu libro sobre las mujeres españolas que participaron en nuestra guerra civil: la mujer de Onésimo Redondo, la Pasionaria y otras cuantas más. Todo está muy en totum revolutum, las churras con las merinas, halcones y palomas, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, donde a ti te mandaron de becario de intercambio por el gobierno al colegio de irlandeses, ciudad de las que volviste diciendo pestes y metiendote con los cazurros de Delibes, pues entras a sangre y fuego contra Carmen Polo de Franco, una ovetense de pro, que tendría sus defectos como todo mortal, porque ya sabes aquello de “quien no perdona sus defectos no ama a los humanos” o “ni yantar sin desperdicio ni hombre sin vicio”, pero que fue mujer de gran corazón, afable y sencilla, esposa de un militar. Una verdadera señora de Oviedo. Como doña Jimena, doña Urraca la Asturiana o doña Gonterodo. Como mi mujer, como alguna de mis novias.

Incurres en un defecto imperdonable a un historiador objetivo la saña, la vesania, el empecinado rememorar desde el desmelenamiento del vencido.

Merezcante, hombre, respeto los muertos. Además te metes con las mujeres por lo que incurrirías en algo muy corriente a la sazón en el acoso. Un acosador te llamarían aunque claro está en tu caso no tendría el sentido que se le suele dar, pero te expones en este país, donde no se permite a maltratar verbal o físicamente a las mujeres, a que algún hidalgo te rompa la cara. Por atentar contra el honor de alguien que no se encuentra entre los vivos y no se puede defender de tus especiosos y contumeliosos veredictos que descubren tu violencia y tu impotencia contra España. Una y otra vez insistes machaconamente desde tus delirantes entregas, pues no se podrá calificar de libros a tanta carnaza con refritos de medias verdades, morcillas que no vienen a cuento y otras butifarras, en el mono tema. Más de lo mismo. Parece que sangras por la herida. Joder ¿qué te pasa?

Me acuerdo de un Paul Preston al que yo di clases de pronunciación y conversación castellana en el Marist College de Hull curso 1966 con un acento cerrado de Liverpool que pugnaba por ganar una plaza en Oxford.   Era un pelitaheño de cabellos rizosos en melena leonina, muchas pecas, la pupila verde y algo de ectropión que se movía con andares de teddy boy, menos partidario de los Beatles que de los Rolling Stones y que en español, a pesar de que el director del centro me había encomiado su alto nivel, estaba pez. Si eres tú el Paul Preston de Liverpool al que yo traté de entusiasmar con la lengua y la cultura de Cervantes, tengo que decir que como estudiante pertenecías sino al pelotón de los torpes, al menos a los del montón. Para más inri, eras  gamberro a morir con alevosía y provocación. Hasta en una lección me soltaste sin venir a cuento de que Valladolid era un burdel, un inmenso cuartel y un enorme convento. Que todos los españoles eramos maricas, las chicas todas putas y que los únicos machos los había metido Franco en un campo de concentración. Traté de aparejarte a razones pero no hubo manera. La cabra tiraba al monte, fui incapaz de hacer gavilla de ti. No así de otro que se llamaba Sean, un irlandés, que consiguió el A level con proficiency lo que equivale a matricula de honor  “In Spanish”.

No te me despintas. Tú no puedes ser otro que aquel Paul Preston que hablaba con aquella voz cavernosa de los barrios del puerto de Liverpool. Era la misma dicción que la de Paul Mac Cartney, Ringo Star y John Lennon. Al igual que ellos tú tuviste que pulirte en la universidad aquel pelo de la dehesa y conseguir el inglés melifluo de la Bibisi. El mismo que viste y calza.

Tengo que decir que este sí que es mi Paúl. No me lo cambiaron. Vuelves por donde solías. Haciendo el burro. Diciendo paridas contumaz y procaz hasta que te cansas pero sin pensamiento original pues eres uno de esos escritores que hablan por cartapacio. Piquitos de piñón y boca de ganso repitiendo aquello que oyen o recogen sus antenas. Volviendo a los lugares comunes y los manidos tópicos de la “Collares”, la “Franca”, la “cabeza de chorlito con menos inteligencia que un ratón” etc.

Sin demostrar que ni una sola vez echase la mano al cajón como hace ahora tanta gente ni incurriendo en los cohechos y peculados ahora tan habituales. Ni a ella ni a su marido les habéis podido coger en un solo renuncio de un afer secreto o un hijo entenado o extramatrimonial  los porno cronistas que no historiadores, los jornal/listos, retrateros mirones, la tribu cursi de la prensa sural, cotillas del con quién se acuesta ésa y con quién se levanta la otra, que no periodistas oportunistas de la revancha. A moro muerto gran lanzada. Desde luego, pero eso no tiene poco mérito. Os han dado una chifla, y todos capadores. Lo fácil es aullar con el lobo, lo difícil es enfrentarse a la muta. Y vosotros más que muta sois jauría que arrasa con más ahínco que las manadas de gochus que bajan a estos valles desde la Cerceda y la Rondiella o el Picu la Puerca con los recios plenilunio de enero hozando como rayones detrás del morueco. No quedará títere con cabeza ni quintana ni corral que no se abrasen acusando los destrozos de vuestros colmillos envenenados.

“Yo siempre estuve reservada para Paco”, afirmaba en una de las escasas entrevistas que concedió por su cuenta  ya fallecido el Caudillo. No le gustaban los protagonismos y fue la mujer de un soldado, su sombra fiel, desde que se conocieron en un baile por San Mateo del año 17 recién incorporado Francisco Franco al Regimiento del Príncipe – venía convaleciente de una bala que casi le perfora el hígado en Tiduf- hasta el 20 de noviembre de 1975.

 

 

Sin ningún altibajo. Juntos del principio al fin.

A doña Carmen Polo Martínez Valdés, digan lo que quieran las lenguas viperinas, tanto en el Pardo como la Calle Uría siempre se la conoció por el cognomen de la “señora”. Con esto está dicho todo: la elegancia, la casta, el linaje de una asturianía apacible y bondosa sin otras pretensiones que las del concepto del deber y la vocación de servicio a España. Era aquella eterna sonrisa con que aparece retratada el día de su boda saliendo de la iglesia de San Juan en 1923 y con la que acompaña a su marido a los actos oficiales nunca en primer plano.

La ceremonia tuvo que ser aplazada en dos ocasiones (“Carmencita bien puede esperar; España no”) la primera cuando tuvo que salir zumbando para ayudar a Millán Astray a organizar los cuadros de la Legión con mehalas marroquíes y voluntarios internacionales y la segunda cuando lo de Annual en 1921. Ya se sabe lo que decía Mola “la bala que te ha de matar no la sentirás venir, pero todas ellas, como las cartas tienen un matasellos, una fecha y un destinatario, hay que abrir el correo”.

Con el laconismo que le caracterizaba aquel discreto oficial gallego, pequeño y de infantería, cuando recibe el telegrama ordenando rápida incorporación al Ejército de Tareas del Rif bajo las ordenes de Sanjurjo, que le saca de su “Oviedín”,  no disimula su sorna “Otra vez a torear”.

Y parte raudo a presentar batalla contra Abdel Krim.

Las personas que se quieren llegan a parecerse físicamente.  El roce hace el cariño y Franco y su mujer, si no enamorados y acaramelados a la tontuna, debieron de sentir un amor profundo el uno por el otro. Se parecían en la sonrisa. Nunca lo dejó solo. Incluso durante las operaciones bélicas lo acompañaba de un frente a otro.  Hicieron la guerra en una rulot.

Creo haber oído decir a un periodista, José María Zugazaga, que perteneció a la Casa de Su Excelencia, que Franco el humor que le gustaba no era tanto el gallego como el de la calle Uría. Llevaba a Asturias en el corazón. Quería profundamente a esta región donde fue feliz donde estudió a conciencia. Por eso venía a pescar aguas arriba del Narcea todos los años.

En una ocasión le preguntaron cuáles habían sido los mejores soldados de su escuadra y dio la siguiente réplica: “La guerra me la ganaron los gallegos y los moros; los navarros echaron el resto, ninguna tropa más segura que la de los castellanos, pero los más valientes no te quepa la menor duda, José Mari, los asturianos. Los de Simancas y los del Cerco de Oviedo”.

Cerca de Oviedo se sentía radiante y hasta recuperaba la buena forma física. Allí nació su única hija Mari Carmen a la que llamaba “mi nenuca” y la “morucha” por ser muy morena. Hay una entrevista que concede a Life en  abril de 1937 en la finca de los Polo en San Cucufate de Llanera.

Allí se muestra al matrimonio Franco como un paradigma de armonía conyugal. Carmen y Paco sonríen sin parar y por allí anda la “Morucha” que aparece escalando un manzano de la frondosa pumarada. Y este artículo ganó la guerra para la causa nacional. El general se metió a los americanos en un puño – he ahí la fuerza de los medios de la imagen – sacando a relucir sus encantos de seductor en los primeros años. Oviedo era el sitio donde regresaba al cabo de las campañas africanas a lamerse sus heridas, el descanso del guerrero. La ciudad lo transformaba.

Parece ser que se impregnó de esa bonhomía del asturiano de buen carácter a veces irónico y teñido de orbayus y borrinas, exponente de civilidad. Ni muy pobre ni muy rico. Sólo quería una vida decente, un buen pasar. Aura mediócritas bajo las torres caladas de la catedral de Vetusta. Al tiempo que una espiritualidad profunda. Los golpes que  más le dolieron fueron los que le dio la Iglesia de los obispos trabucaires como Mr. Añoveros que quiso excomulgarlo y en 1948 cuando ONU decreta la expulsión de España de la comunidad internacional merced al veto de Israel. Precisamente, a él que tanto había hecho por Israel y que tantos judíos salvara, a él que dio instrucciones al embajador Sanz Briz para que concediera pasaporte español a todos los sefardíes de Salónica. El propio Ben Gurión cruzó los Pirineos en valija diplomática dentro del portamaletas de un coche.

Esos son zonas oscuras de la biografía de Franco poco esclarecidas o silenciadas a propio intento. Como por ejemplo sus relaciones con Inglaterra que visita sólo una vez con motivo de las exequias en Londres del rey Jorge V pero al cual admiraba por su pragmatismo y buenos modales, justo lo que a ti te falta, Paul Preston.

Era un anglófilo dentro de un orden. No tanto como Julián Marías. Pero le gustaba tomar el te de las cinco con su señora y rodeado de sus hijos y de sus nietos. No le gustaba demasiado la política y leía a autores ingleses Woodhouse, Agatha Christie, Chesterton y al plomo de Azorín. Siempre dentro de unos niveles discretos de modestia confortable.

Nunca consiguió aprender inglés aunque hizo lo que pudo por reanudar aquella clase particular interrumpida en Tenerife el 14 de julio de 1936 por causa mayor. Sin embargo la figura de Franco hay que analizarla bajo la influencia británica. El movimiento se fraguó en Londres mediante los dineros del banquero Juan March y al socaire de otras trastiendas internacionales. No era él el general designado en principio sino Emilio Mola Vidal. Luego se alzó “Franquito” con el mando único. ¿Por qué? Nadie supo explicarlo.

Quedan por aclarar y por patentar los correos De Philby el gran maestro del espionaje del Circus londinense, las mañas del embajador  Lord Templewood o Sir Samuel O´Hara en Madrid y las del Marques de Santa Cruz en Londres.

Los británicos sois algo anecdóticos y periféricos al abordar un hecho tan complejo como es el de aquel estallido que fue un ensayo general para algo más gordo. A chip on your shoulder como soléis decir.

Con semejante petulancia que nos mira por encima del hombre y que bajo cuerda revela una carencia y uno de vuestros muchos complejos de inferioridad nos habéis estado vendiendo “guerra civil” contadas por vosotros y nos despachasteis libros como roscas alcanzando tiradas millonarias que os han situado en el poder y la gloria. A ti me consta que el “Spain bashing” labróte todo un capital a ti, tío.

Cito a Hugh Thomas, Brian Crozier, Elliot, Ian Gibson y a ti mismo, habéis encontrado una mina mientras que aquí muchos andamos lampando. Esto tiene que ver con el papanatismo de nuestras clases pudientes con su flexibilidad de vertebras ante todo lo inglés.

Nos habéis colocado la burra y, soberbios traficantes, nos la habéis vendido bien. El “English teaching” es una industria y una picaresca en la Piel de Toro que mueve cifras de diez dígitos. Para colmo, ostentáis la exclusiva de nuestra historia reciente.

A pesar de todo algunos no podéis esconder al hooligan que lleváis dentro. Al “teddy boy” de aquellos años saltados a la fama desde sitios como Hull o Liverpool que son el culo del mundo.

Vuestra interpretación de la historia es freudiana. Todo un gran problema de bragueta. En los libros hay que echarle más testosterona que en la guerra y algunas novelas hay que escribirlas con el clítoris como hacen no pocas novelistas inglesas que remedan algunas de las pánfilas nacionales que montean por nuestros periódicos y que de una navaja en la liga han pasado a ser rosas insatisfechas.

“Please no sex. We are British” era el titulo de una comedia de los setenta.  Sin embargo aquí como se ha perdido el pudor el mundo gira en torno a los tamaños, las pesas y las medidas. Tengo entendido que la honra no la llevan los hombres y mujeres en las partes menos nobles de su fisiología sino en la mente y en la corazón. Y Carmen Polo de Franco Martínez Valdés era una asturiana de pro mujer de honor como lo era su esposo, el de Dar Akoba y Acila, el del Gurugú. No se explica cómo sobrevivió a aquel tiro mortal de necesidad que le perforó el vientre. Tampoco sé si tal percance influyó en su capacidad reproductora aunque dudo que afectase para nada a su higiene sexual.

 

De lo que sí estoy seguro es que los cojones, como piensas tú o la Fallaci, y nada se diga de doña Magdalena Albright, la que bombardeó Belgrado la noche de Pascua y que no sabía decir otra cosa en español, a question of balls, no los llevemos los hombres donde los animales. Cuelgan de otra parte.  Tanta obsesión fálica es subliminal síntoma de vuestra impotencia. Sois flojos. Y Franco tuvo un par de pelotas. Eso decían los moros de la cabilas mirandolo como a un dios que tenía lo que hay que tener y “baraka”. Muchos le adoraban  como si fuera un profeta. Y también los tuvo en abundancia para hacer feliz a aquella mujer, a la asturiana. ¡Ya quisieran muchos!

 

ANTONIO PARRA, periodista y escritor

===

 

FUENTE:

https://antonioparragalindo.blogspot.com.es/2017/09/ub-muerto-no-puede-defenderse-paul.html

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

 

 

 El fraude ‘histórico’ de Paul Preston

por                                  

ROBERTO CENTENO

 

 

 

 

 

09.11.2015 – 05:00 H.

Tenemos ante nuestros ojos una España arruinada por la mayor deuda de su historia, dividida por la dejación criminal del presidente del Gobierno y del monarca, que han dejado pudrirse hasta el límite un golpe de Estado, con la mayor tasa de paro juvenil del mundo desarrollado y los que consiguen empleo con salarios que no permiten salir de la pobreza, con la más injusta distribución de la renta y la riqueza de Europa, y “donde los bancos controlandesde el Constitucional hasta los hospitales”, según Luis Garicano, coordinador del programa económico de C´s. Que un demagogo propagandista como Paul Preston, que se denomina a sí mismo historiador cuando no es más que un manipulador que utiliza los hechos a su antojo y realiza afirmaciones sin prueba alguna que las sustente, analice así ciertos episodios es algo que resulta pura y sencillamente repugnante.

Su último ‘remake’ alimenticio de la biografía de Franco es un insulto a la inteligencia y al rigor histórico. Como señala el más prestigioso historiador inglés de las guerras del siglo XX, Antony Beevor, en su obra ‘La guerra civil española’ (Critica, 2015), “la guerra civil española es la única excepción al hecho de que la historia la escriben los vencedores, en este caso la han escrito los vencidos”. Preston es un propagandista entusiasta aunque nada desinteresado de los vencidos, a quienes solo su “autodestrucción compulsiva y odio mutuo mayor que el que profesaban a Franco” y “la desastrosa conducción de la guerra que llevaron a cabo los comandantes comunistas y sus consejeros soviéticos” les llevaría a perder la guerra, algo que magistralmente documenta y describe.

Beevor termina su obra con una pregunta clave. ¿Qué habría ocurrido en caso de una victoria republicana? “Con un gobierno autoritario de izquierdas o abiertamente comunista, España habría quedado reducida a un Estado similar al de las repúblicas populares centroeuropeas y balcánicas hasta después de 1989”. Aunque esto a Preston le trae al pairo, ha encontrado en el odio a Franco un modo de vida especialmente lucrativo, no tanto por la venta de libros más bien escasa sino por las numerosísimas conferencias que los gobiernos de izquierdas y los separatistas le pagan con enorme generosidad. Negocio que ahora extiende a la defensa del separatismo catalán, que presumiblemente paga mejor.

Las grandes mentiras de la ‘memoria histórica’

No vale la pena molestarse en refutar las patrañas de Preston, pero para desmontar las grandes mentiras de la ‘memoria histórica’ del indigente mental Rodríguez Zapatero retomadas ahora por los perroflautas, resulta adecuado utilizar cuatro grandes descalificaciones que aparecen en una hagiografía de Preston publicada aquí el pasado miércoles. La primera: que “Franco (no) ganó la guerra con estrategias dignas de Napoleón”. Ninguna historia seria, empezando por la obra cumbre de Salas Larrazábal y terminando por el modesto Pío Moa, a quien la izquierda quiere encarcelar y quemar sus libros, ha comparado jamás a Franco con Napoleón. Solo el sectario Preston le degrada a “buen jefe de batallón”.

Franco no era Napoleón, pero jamás perdió una batalla. Su conducción de la guerra fue deliberadamente lenta, en razón a consolidar su liderazgo primero (renuncia al asalto directo a Madrid en septiembre de 1936 y desvío para liberar El Alcázar, “la defensa más heroica de Occidente”, en palabras de Henry Kissinger, el mítico secretario de Estado norteamericano), lo que le permitió pasar de ‘primus inter pares’ entre los generales alzados a la jefatura suprema del Estado. Y a reducir al máximo las destrucciones después, como explicó al embajador italiano Roberto Cantalupo, que lo relata en su libro ‘Embajada en España’ (Caralt, 1951). Las destrucciones en España fueron mínimas –40 de 50 capitales no sufrieron daño alguno y el resto, excepto Teruel y Oviedo (ambas por la República), escaso, las comunicaciones sufrieron daños pero las instalaciones industriales y agrarias no.

La principal crítica fue su conducción de la batalla del Ebro, la mayor de toda la guerra. En contra de la opinión de sus generales, Franco se negó a lanzar una ofensiva desde Lérida y ocupar Cataluña dejando cercado al grueso del ejército de la República que había cruzado el Ebro. No lo hizo por una razón contundente: el temor a provocar un ataque francés (poco probable pero no imposible) por el que clamaban muchos miembros del Gobierno del Frente Popular en París, en cuyo caso se hubiera encontrado en una trampa mortal con Francia atacando desde el norte y el ejército del Ebro desde el sur. Prefirió destruir al último gran ejército de la República para después ocupar Cataluña sin oposición y llegar a la frontera francesa sabiendo que sin nadie a sus espaldas el Gobierno francés tendría que estar loco para atacarle.

“Que durante la segunda guerra mundial, Franco salvó a España al resistir valientemente las exigencias de Hitler para que entrara en el conflicto”. ¡Pues claro que salvó a España de entrar en la guerra! ¿Quién si no? Este tema está ampliamente documentado y zanjado por los historiadores. Franco no resistió “valientemente” sino ganando tiempo con la habilidad y sangre fría que le caracterizaban, ante 160 divisiones alemanas de élite en los Pirineos, y solo la suerte -la ‘baraka’ que le atribuían los moros- le salvó (nos salvó) por la mínima. Como demuestra Luis Suárez, un historiador con mayúsculas, en su reciente libro ‘Franco y el III Reich’ (La Esfera de los Libros, 2015), la orden de invasión estaba firmada y solo la intervención en los Balcanes para ayudar a Mussolini evitó el ataque. Franco salvaría además a 45.000 judíos, algo que no hizo ningún otro país.

Lo hizo no dejándose intimidar (“al otro lado de los Pirineos hay un millón de bayonetas”, diría), pidiendo la luna y diciendo que sí, que por supuesto se sumaría a la guerra cuando estuviera preparado (sic), pero exigiendo tales compensaciones territoriales (casi todo el imperio colonial francés del Norte de África) y materiales (trigo, petróleo, armás, etc), que Hitler no podía dar ni de lejos. Tan claro lo tenía, que en su entrevista con Mussolini en Bordhiguera desaconsejó a este su alianza con Alemania. Pero no solo Alemania, impidió también con la misma habilidad la ocupación de las Canarias por Inglaterra. Solo los demagogos propagandistas como Preston o Viñas mantienen esta y otras patrañas inauditas, ya que es mucho más rentable con izquierdistas, separatistas y perroflautas con acceso al presupuesto.

“Franco no es el autor del milagro económico”

“Franco (no) es el arquitecto del milagro económico de los años sesenta”. ¡Realmente grandioso!. O sea, que Franco, cabeza del régimen autoritario -el régimen fue ‘autoritario’ no ‘dictatorial’, algo que está zanjado también desde hace años por historiadores y sociólogos-, permite poner en marcha un Plan de Estabilización en 1959 que supone un giro político y económico de 180º con la liberalización interna y exterior, con una estructura y un sistema económico extraordinariamente gestionados que dan lugar a la “gran era de crecimiento de España”, en palabras de mi maestro y mejor economista de la segunda mitad del siglo XX Enrique Fuentes Quintana, y Franco ni se entera. Es el colmo del despropósito.

“La economía siempre es economía política, y la política económica que orienta la vida económica del país es parte siempre de la política general”, según apuntó Fuentes Quintana. Franco sabía de economía lo que Rajoy y ZP; o sea, cero. Pero tenía el buen sentido de encargar el tema a quienes sí sabían y no al hatajo de ignorantes de la última década, que más parecen sacados de una escombrera. Pero sobre todo, y esa es la diferencia esencial, el único objetivo de Franco era el crecimiento y la creación de una poderosa clase media que evitara para siempre cualquier conflicto civil. Todo lo contrario que la oligarquía nacida en la infausta Transición, cuyo objetivo es el enriquecimiento personal y el poder como sea, no para mejorar España sino para consolidar y enchufar a dos millones de familiares y amigos, el cáncer que está devorando España y destruyendo a la clase media.

Franco, aconsejado por Carrero, eligió a los competentes López Rodó, Ullastres y Navarro Rubio para dirigir la economía, que a su vez se rodearon de los mejores profesionales con total independencia de su credo político. Sardá, de ERC, y Fuentes Quintana fueron los autores del Plan de Estabilización. Cuando uno los compara con la basura de los Solbes, Montilla, Salgado, Sebastián, Álvarez, Pepiño, Chacón (que nombró JEMAD a un perroflauta para quien la política debe estar por encima de la ley) o los caraduras e ineptos Guindos, Soria, Mato, Báñez, Pastor (¡que ha llevado el AVE a su pueblo, Zamora! ¡Si será por dinero!), a uno le entran ganas de llorar. Fuentes me contaría entristecido cómo en los sesenta les dejaron gestionar la economía sin interferencia alguna. En 1977, los ‘demócratas’ le llamaron a gritos para solucionar el desastre que habían organizado, y nada más arreglarlo con los Pactos de La Moncloa, fueron a lo suyo (enriquecerse) y tuvo que dimitir.

En 1975, después de 15 años de crecimiento anual acumulativo en el entorno del 7%, a España no la conocía como diría Guerra “ni la madre que la parió”. De nación subdesarrollada en 1959 a octava potencia económica del mundo. De una renta per cápita igual al 59% de la media de los países centrales de la UE (CEE-9), a un 81,4%, que 40 años después la oligarquía política ha reducido al 73,2%. “En solo 15 años consiguen un aumento de la renta per cápita muy superior al de los 100 años anteriores”, según el Banco de España; un logro único en Europa, y Preston ni lo menciona. Esto es lo que despectivamente llaman la izquierda y los ineptos y cobardes de la derecha, culpables ambos del desastre actual, “desarrollismo”. ¡Pues a ver si dejáis de robar y traéis un poco de desarrollismo, que buena falta nos hace!

Y por último, el otro mito es que “Franco previó y fomentó la transición a la democracia”. Pues no, porque Franco creía (y acertó de pleno) que un sistema que temía oligárquico de partidos, hundiría todo lo que el pueblo español había conseguido levantar con sangre, sudor y lágrimas. Y sí, porque tenía la cabeza muy clara y sabía que la única alternativa a su muerte era una democracia. Hay dos hechos esenciales que lo prueban y que Preston ignora, como todo lo que no avale su rentable odio a Franco: el primero contado por el rey Juan Carlos y el segundo por Suárez. Juan Carlos le pidió un día consejo sobre cómo gobernar España y Franco le respondió: “En eso no puedo ayudaros, alteza, porque vos sois muy diferente a mí y porque el mundo actual nada tiene que ver con el que yo conocí, así que gobernad según vuestro mejor criterio, pero sobre todo mantened la unidad de España”.

A Suárez, siendo secretario general del Movimiento, un día Franco le pregunta: “Oiga, Suárez, me dicen que usted cree firmemente que a mi muerte solo será posible la democracia, ¿es cierto?”. “Así es, excelencia. Y no es que lo crea, es que no existe otra alternativa”, respondió. Franco guardó silencio unos momentos y luego dijo: “Es también lo que pienso y crea que he meditado mucho sobre ello, pero bueno, si ha de ser así, al menos procuren ustedes que ganen los nuestros”. Esto me lo relató personalmente Fernando Abril, el hombre que mejor podía saberlo. Franco nunca creyó en la democracia, pero era un pragmático que no se dejaba llevar por ensoñaciones y sabía que en un mundo de democracias otra forma de gobierno era imposible. Que los golfos de la Transición afirmen que ellos trajeron la democracia, es un insulto a los españoles.

Por cierto, Preston ha donado parte de sus archivos a los separatistas catalanes, el nuevo objeto de su devoción, que los han depositado en el Monasterio de Poblet como si fueran textos sagrados (!!!!). Desconozco si a cambio de un generoso pago, pues como me explica mi gran amigo César Vidal desde su exilio, “es muy habitual entre ciertos autores entregar los libros y documentos que estorban o ya no caben en casa a una institución pública a cambio de una generosa contraprestación económica con cargo al presupuesto”.

&&&&&&&&&&&&&&

FUENTE:

https://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2015-11-09/el-fraude-historico-de-paul-preston_1089042/

 

¿Cuáles son las 10 emociones positivas más importantes?

19 junio 2017

 La positividad es una elección de vida, la gente que desarrolla esta cualidad generalmente tiene un desempeño superior en las diferentes esferas de su vida. Las emociones positivas que mencionamos en este artículo son objeto de las mayores investigaciones a nivel científico y, la Dra. Barbara Frederickson  PH. D – ganadora del “Highest Templeton prize in Positive Psychology”- después de años de  estudiar las experiencias emocionales de cientos de personas  (estudiantes universitarios, hombres de negocios y mujeres en la mitad de la vida) considera que estas 10 formas de positividad son las que  “colorean” más frecuentemente  el día a día de la mayoría de las personas y, que el cultivarlas tiene un efecto directo en nuestro bienestar.

Alegría:  Sucede en un instante, cuando nos encontramos en un ambiente familiar y seguro.  Aparece en aquellos momentos “perfectos” (un domingo con la familia, una felicitación inesperada) donde sentimos que   las cosas son exactamente como deberían de ser y estamos justamente donde deberíamos estar.

Gratitud: Es un momento en el que te das cuenta que alguien hizo mucho más por ti de lo que era necesario, tal vez un vecino, un maestro o un mentor. La gratitud abre nuestros corazones y activa en nosotros el botón de la “’reciprocidad” genuina que nos mueve a hacer algo por aquella persona que nos hizo tanto bien.

Serenidad: Al igual que la alegría, la serenidad se da en un ambiente familiar y seguro, pero es una versión mucho más relajada, sostenida y sutil. Se disfruta cuando estamos totalmente presentes y conscientes de lo que estamos viviendo, desde disfrutar al comer un  antojo, hasta estar completamente inmersos en un momento de contemplación.

Interés:  Es un estado más elevado donde algo nuevo llama nuestra atención inspirándonos y provocándonos fascinación y curiosidad.  A veces se despliega como un abanico de nuevos retos que te permite mantener en crecimiento tus habilidades; esto nos mantiene despiertos, vigorizados y sintiéndonos realmente vivos.

Esperanza:  Aunque la positividad se genera cuando te sientes seguro y familiar, la esperanza es la excepción. Esta se genera cuando las circunstancias son difíciles o adversas y nos ilumina como un faro de luz, que refuerza nuestra creencia de que todo puede cambiar y mejorar.

Orgullo: Es una de las emociones catalogadas como de “auto-conciencia”, y muchas veces tiene una connotación negativa al asociarlo con los pecados capitales como la soberbia.  Si se mantiene balanceada con algo de humildad, su positividad está en  que nos  permite atribuirnos los logros que resultan de un esfuerzo genuino y de un trabajo duro.

Diversión:  La encuentras en  aquello que te hace reír y te permite la recreación; es a veces una inesperada chispa que brota de manera espontánea y que te ayuda a cambiar o a “refrescar” tu perspectiva.

Inspiración: es como una bocanada de oxígeno que toca tu vida, tu corazón y tu mente exaltando tu imaginación, tu creatividad y tu motivación. Sentirse inspirado por algo o alguien dispara tu atención y le da calidez a tu corazón.

Asombro: Se origina al reconocer la sensación de estar en presencia de algo mucho más grande que nosotros mismos. Puede darse al contemplar un atardecer, al observar la vía láctea o al sostener la cabeza de un recién nacido, esos momentos de magnificiencia y belleza recargan nuestra energía.

Amor: Es la emoción positiva más frecuente y abarca todas las anteriores. Cuando sentimos amor nuestros cuerpos tienen una reacción biológica que incrementa nuestros niveles de oxitocina y progesterona, aumentando nuestra sensación de bienestar y reduciendo nuestro nivel de  estrés, lo que sin lugar a dudas  mejora nuestra salud y  calidad de vida.

¿Cómo cultivar estas emociones?

Un buen principio es analizar qué tiempo de pensamientos y acciones te provocan  estas emociones positivas y tenerlos claro para generarlas cuando necesites sentirte bien, entusiasmado o en calma.
Otra idea es crear un portafolio en tu computadora con imágenes que te provoquen estas emociones: fotografías de personas, vivencias o lugares, música, citas o lecturas o cualquier elemento que te permitan transformar tu estado emocional.

Fuente: Positivity – Groundbreaking Research to release your inner optimism and thrive-Barbara Frederickson.

FUENTE:
http://www.norataboada.com/blog/las-10-emociones-positivas-ms-importantes

12 W CON A EU F HI HU P T TRO V Y

27 junio 2014

12 W CON A EU F HI HU P T TRO V Y
01) 7 >>>>>>> HIRANIA : A (antcampomanes) ff (axim) HI (iraniahotmailes) HU (blackaxelymailcom) VSF (klypeus) Y (haxelgaryahoo.es) EU89 (gun89gmxcom)
02) 7>>>>>>> URANIA: A EU89 FF HI HU VSF Y
03) 7>>>>>>> YRANIA: A EU89 FF HI HU VSF Y

04) 6>>>>>> VSF: A FF HI HU VSF Y

07) 6 >>>>>> angelblanco: A FF HI HU VSF Y
08) 6 >>>>>> FUEGOFRIO: A FF HI HU VSF Y
09) 6 >>>>>> hyrania: A FF HI HU VSF Y
10) 6 >>>>>>TRESMONTES: EU89 HI HU TM VSF Y

11) 5 >>> >> HURANIA: FF HI HU VSF Y
12) 5 >>>>> jrania: A HI HU VSF Y

05) 3 >>> EUROPA89: EU89 HI Y
06) 3 >>> hirania89. EU89 HI Y
======
nota: A incluye MPTROMP

Russia’s Rise To Global Power

24 mayo 2014

wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww

Russia’s Rise To Global Power

Paul Craig Roberts

This article first appeared in Strategic Culture Foundation http://www.strategic-culture.org/news/2014/05/22/russia-rise-to-global-power.html

Western propaganda about events in Ukraine has two main purposes. One is to cover up, or to distract from, Washington’s role in overthrowing the elected democratic government of Ukraine. The other is to demonize Russia.

The truth is known, but truth is not a part of the Western TV and print media. The intercepted telephone call between US Assistant Secretary of State Victoria Nuland and the US Ambassador to Ukraine Geoffrey Pyatt reveals the two coup plotters discussing which of Washington’s stooges will be installed as Washington’s person in the new puppet government. The intercepted telephone call between Estonian Foreign Minister Urmas Paet and EU foreign policy official Catherine Ashton revealed suspicions, later confirmed by independent reports, that the sniper fire that killed people on both sides of the Kiev protests came from the Washington-backed side of the conflict.

To summarize, when Washington orchestrated in 2004 the “Orange Revolution” and the revolution failed to deliver Ukraine into Western hands, Washington, according to Victoria Nuland, poured $5 billion into Ukraine over the next ten years. The money went to politicians, whom Washington groomed, and to non-governmental organizations (NGOs) that operate as educational, pro-democracy, and human rights groups, but in fact are Washington’s fifth columns.

When President Yanukovych, after considering the costs and benefits, rejected the invitation for Ukraine to join the European Union, Washington sent its well-funded NGOs into action. Protests broke out in Kiev demanding that Yanukovych change his decision and join the EU.

These protests were peaceful, but soon ultra-nationalists and neo-nazis appeared and introduced violence into the protests. The protest demands changed from “join the EU” to “overthrow Yanukovych and his government.”

Political chaos ensued. Washington installed a puppet government, which Washington represented as a democratic force against corruption. However, the ultra-nationalists and neo-nazis, such as the Right Sector, began intimidating members of Washington’s stooge government. Perhaps in response, Washington’s stooges began issuing threats against the Russian speaking population in Ukraine.

Areas of southern and eastern Ukraine are former Russian territories added to Ukraine by Soviet leaders. Lenin added Russian areas to Ukraine in early years of the Soviet Union, and Khrushchev added Crimea in 1954. The people in these Russian areas, alarmed by the destruction of Soviet war memorials commemorating the Red Army’s liberation of Ukraine from Hitler, by the banning of Russian as an official language, and by physical assaults on Russian-speaking people in Ukraine broke out in protests. Crimea voted its independence and requested reunification with Russia, and so have the Donetsk and Luhansk regions.

Washington, its EU puppets, and the Western media have denied that the votes in Crimea, Donetsk, and Luhansk are sincere and spontaneous. Instead, Washington alleges that the protests leading to the votes and the votes themselves were orchestrated by the Russian government with the use of bribes, threats, and coercion. Crimea was said to be a case of Russian invasion and annexation.

These are blatant lies, and the foreign observers of the elections know it, but they have no voice in the Western media, which is a Ministry of Propaganda for Washington. Even the once proud BBC lies for Washington.

Washington has succeeded in controlling the explanation of the “Ukrainian crisis.” The unified peoples in Crimea, Donetsk, and Luhansk have been branded “terrorists.” In contrast, the Ukrainian neo-nazis have been elevated to membership in the “democratic coalition.” Even more amazing, the neo-nazis are being described in the Western media as “liberators” of the protest regions from “terrorists.” Most likely, the Russophobic neo-nazi militias are becoming Washington’s stooge government’s army, because so many units of the Ukrainian military have been unwilling to fire on peaceful protestors.

The question before us is how will Russia’s leader, President Putin, play this game. His hesitancy or reluctance to accept Donetsk and Luhansk again as part of Russia is used by the Western media to make him look weak and intimidated. Within Russia this will be used against Putin by Washington-funded GGOs and by Russian nationalists.

Putin understands this, but Putin also understands that Washington wants him to confirm their demonized portrait of him. If Putin accepts requests from Donetsk and Luhansk to return to Russia, Washington will repeat its allegation that Russia invaded and annexed. Most likely, Putin is not weak and intimidated, but for good reasons Putin does not want to give Washington more propaganda to employ in Europe.

Washington’s press for sanctions against Russia has an obstacle in Germany. The German Chancellor, Merkel, is Washington’s vassal, but Germany’s foreign Minister, Frank Walter Steinmeier and German industry are no friends of sanctions. In addition to Germany’s dependence on natural gas from Russia, thousands of German companies are doing business in Russia, and the employment of several hundred thousands of Germans is dependent on economic relations with Russia. Former German Chancellors, Helmut Schmidt and Gerhard Schroeder, have slammed Merkel for her subservience to Washington. Merkel’s position is weak, because she has stupidly put herself in the position of sacrificing the interests of Germany to Washington’s interests.

Putin, who has demonstrated that he is not the typical dumb Western politician, sees in the conflict between Washington’s pressure on Germany and Germany’s real interests a chance to break up NATO and the EU. If Germany decides, as Yanukovych did, that Germany’s interests lie in its economic relations with Russia, not in being a puppet state of Washington, can Washington overthrow the government of Germany and install a more reliable puppet?

Perhaps Germany has had enough of Washington. Still occupied by Washington’s troops 69 years after the end of World War II, Germany has had its educational practices, its history, its foreign policy, and its membership in the EU and euro mechanism coerced by Washington. If Germans have any national pride, and as a very recently unified peoples, they might still have some national pride, these impositions by Washington are too much to accept.

The last thing Germany wants is a confrontation, economic or military, with Russia. Germany’s vice chancellor, Sigmar Gabriel, said that it “was certainly not smart to create the impression in Ukraine that it had to decide between Russia and the EU.”

If the Russian government decides that Washington’s control of Ukraine, or whatever part remains after secession, is an unacceptable strategic threat to Russia, the Russian military will seize Ukraine, historically part of Russia. If Russia occupies Ukraine, there is nothing Washington can do but resort to nuclear war. NATO countries, with their own existence at stake, will not agree to this option.

Putin can take the Ukraine back whenever he wants and turn his back on the West, a declining corrupt entity mired in depression and looting by the capitalist class. The 21st century belongs to the East, to China and India. The enormous expanse of Russia sits above both of these most populous of all countries.

Russia can rise to power with the East. There is no reason for Russia to beg the West for acceptance. The basis for US foreign policy are the Brzezinski and Wolfowitz doctrines, which state that Washington must prevent the rise of Russia. Washington has no good will toward Russia and will hamper Russia at every opportunity. As long as Washington controls Europe, Russia has no prospects of being a part of the West, unless Russia becomes Washington’s puppet state, like Germany, Britain, and France.

<div “=”” style=”color: #21200b;”>116

2 blogs: europa89 hirania89

4 octubre 2013

….¿SEXUAL…FOBIA?…ó la guerra a la sexualidad natural…

12 septiembre 2013

Parece evidente que si la Naturaleza ha hecho que la procreación parta de la unión sexual entre
varón y hembra, cualquier actividad sexual que no implique la libre y placentera unión de machos con hembras es, cuanto menos, de carácter excepcional ó anormal, es decir ajeno al plan biológico.
Dada la actualidad que tiene la proliferación de propaganda mediática de fuerzas que pretenden imponer como conducta sexual normal las relaciones entre personas del mismo sexo e incluso entre adultos y niños, es interesante reproducir un reportaje que hemos encontrado en la Red y que se titula “ES CUENTO VIEJO”.
La fuente es: http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/politica/cuento-viejo-20130827

EXUALIDAD ENTRE NIÑOS Y ADULTOS
Es cuento viejo
7 COMENTARIOS FERNANDO PAZ

El semanario alemán ‘Der Spiegel’ publicaba hace una semana una serie de informaciones que ligaban a Los Verdes con organizaciones pedófilas que intentaron legalizar la sexualidad libre con menores. De hecho, en 1985, en un congreso del partidose aprobó la sexualidad “no violenta” entre adultos y niños. Los políticos de esta formación han tratado de echar tierra sobre el asunto, pero la verdad es que, más que una historia del pasado, este es el relato de unos antecedentes.
Los años setenta vieron el despliegue de ciertas ideas que, durante décadas, habían venido circulando hasta entonces únicamente en ambientes restringidos del progresismo marginal. Fueron años en los que las propuestas radicales de los que más tarde serían consagrados como “ideólogos de género” empezaron a abrirse paso -de acuerdo a una estrategia muy eficaz- entre la opinión pública. Enfocados como “extensión de derechos”, pocos se atrevieron a cuestionar el reconocimiento legal de asuntos como la homosexualidad o el aborto.
Después de los grandes temas sexuales, la normalización de la pederastia fue el lógico corolario del Mayo francés y su pansexualismo. Liberados de ese prejuicio burgués en que dieron en considerar la conciencia, proclamaron la sola validez de la voluntad humana como norma. Resurgieron los fantasmas de Reich y de Kinsey: la promiscuidad y la homosexualidad pasaron a ser prácticas plenamente admitidas y habituales -que desde entonces han venido obteniendo un innegable reconocimiento social- y la pedofilia debía ser reivindicada como “actividad natural, reprimida por dos mil años de cultura judeocristiana”, ya que era, junto al incesto, el último tabú.
Los sumos sacerdotes del sanedrín progre comenzaron su campaña de agitación, y aquello no quedó en una mera consideración académica: en enero de 1977, Le Monde mostraba su indignación porque tres hombres habían sido condenados a una prisión “excesivamente larga” por haber mantenido relaciones con menores a los que, además, habían fotografiado. El artículo era una suerte de manifiesto pedófilo, firmado por los intelectuales comprometidos más destacados de Francia: Louis Aragon, Sartre, Beauvoir, Barthes, Jack Lang y Glucksmann entre otros. Los abajofirmantes –cuyas opiniones disfrutaban de una singular aura de respetabilidad- eran considerados como parte del patrimonio nacional francés, de modo que no fue desdeñable su efecto sobre la opinión pública.
Pero la campaña no había hecho más que empezar. Cuatro meses más tarde, dirigieron una petición al parlamento francés pidiendo la derogación del concepto de minoría de edad sexual y la despenalización de las relaciones sexuales con menores hasta los 15 años. Esta vez, a los habituales, se les sumaban otros tres intelectuales de peso como eran Michel Foucault, Jacques Derrida y Louis Althusser. Y además, el líder homosexual Guy Hocquenghem, el escritor Philip Sollers y la pediatra Francoise Dolto.
Frente de liberación de pedófilos
Por esas mismas fechas de 1977, el diario de izquierdas “Liberation” publicaba un artículo en el que daba cuenta de la formación del FLIP (Frente de Liberación de los Pedófilos). En dicha información, no ocultaba su simpatía por los miembros de la organización, protagonistas de lo que la prensa progresista consideraba “la aventura pedófila”. Y en 1981, el propio “Liberation” llegaría a ceder sus páginas para que un pederasta relatase sus actos sexuales con una criatura de apenas cinco años. “Mimosos infantiles”, se permitió titular, regocijado.
Con anterioridad, en la propia Francia, uno de los líderes de la revuelta estudiantil sesentayochista, Daniel Cohn-Bendit, no había sentido ninguna restricción a la hora de publicar alguna de sus hazañas en este terreno. En su obra Le Grand Bazar, de 1975, escribió acerca de la época en la que trabajó en una guardería: “Muchas veces me ocurrió que algunos chavales abrían mi bragueta y comenzaban a hacerme cosquillas. Yo reaccionaba de manera distinta según las circunstancias, pero su deseo me planteaba un problema. Les preguntaba: ‘¿Por qué no jugáis juntos, entre vosotros? ¿Por qué me habéis elegido a mí y no a los otros chavales?’ Pero si ellos insistían, yo les acariciaba”.
Entre tanto, durante aquellos años, en las filas del feminismo radical comenzó a abrirse paso la idea de que, junto a la liberación de la mujer, había que propiciar la de los homosexuales y los niños. Ambos grupos eran víctimas por igual de los varones heterosexuales y del patriarcado: todos juntos, podrían derribar la sociedad tradicional.
Los niños podían no sólo ser aliados en la lucha por la liberación del macho, sino incluso compañeros de juegos sexuales que reemplazaran a los varones adultos (Simone de Beauvoir había mantenido un par de relaciones lésbicas con menores en las que, al menos en uno de los casos, veía un sustitutivo de sus patéticos fracasos sentimentales con Sartre). Y una de las feministas más destacadas, y reverenciada desde hace cuarenta años por los grupos radicales, Kate Millet, escribió que “puede existir tanto una relación erótica entre un hombre y un niño como entre una niña y una mujer mayor”. En su particular y orwelliano lenguaje, este tipo de relaciones recibe la denominación de “relaciones intergeneracionales no explotadoras”.
Casi por las mismas fechas, mediados los setenta, el Libro rojo del cole, traducción de una obra danesa elaborada desde una óptica marxista declarada, reputaba comprensivamente como “hombres faltos de amor” a los pederastas. Tan indulgente consideración se mantenía aún un lustro más tarde cuando, refiriéndose a un pederasta francés, la prensa de izquierdas se deshacía en efusiones sentimentales: “cuando Benoît habla de los niños, sus ojos de pastor griego se preñan de ternura” (Liberation, 20-junio-1981).
En Alemania, en abril de 2010, salieron a la luz los escándalos de la muy laica y progresista escuela de Odenwald -escuela elitista ligada a la Unesco- que ha puesto de manifiesto el terrible daño derivado de esta liberación infantil; el relato de los hechos ha revelado prácticas sádicas, abusos de todo género y humillaciones y vejaciones continuas a los alumnos que comenzaron a fines de lo sesenta y se extendieron durante al menos dos décadas. Aunque el gobierno del land de Hesse -una coalición de izquierdas entre los socialistas y los verdes- tuvo conocimiento de los hechos desde 1998, no abrió investigación alguna a la espera de que el asunto no trascendiera. Probablemente lo estimaron apenas censurable, tal y como la revista berlinesa Zittu- de orientación radicalmente progresista- defendía a fines de 1979: “Amor con niños ¿se puede?” Como minorías perseguidas, los medios de izquierda consideraron a los pedófilos víctimas del sistema capitalista. Y quienes gobernaban en Hesse eran los mismos que alentaban tales prácticas, como ahora publica Der Spiegel.
Guarderías sexuales

En la Alemania de los setenta, se crearon guarderías en las que se pretendía que los niños fueran titulares de derechos sexuales. Se iniciaba a los niños para mantener relaciones entre ellos, y se debatió la posibilidad de que los adultos tuvieran acceso sexual a los niños. El libro de cabecera de estos progresistas era “La Revolución en la Educación”, en el que se podían leer cosas como que “la deserotización de la vida de familia, desde la prohibición de la vida sexual entre niños hasta el tabú del incesto, es funcional para la preparación del tratamiento hostil del placer sexual en la escuela y la consecuente deshumanización y sumisión del sistema laboral.”
La erotización de dicha vida en familia y la superación del tabú del incesto fueron entusiásticamente apoyadas por el conocido izquierdista Reinhard Röhl, editor de la revista Konkret, más tarde acusado por su propia hija, Anja, de haber abusado de ella cuando tenía entre 5 y 14 años.
No se puede ocultar la presión que el lobby gay ha efectuado a fin de conseguir una rebaja de la edad de aprobación legal para las relaciones homosexuales. En el Reino Unido consiguieron que la administración laborista disminuyese dicha edad hasta los 16 años. En los Estados Unidos, la organización pedófila NAMBLA es sencillamente una rama del movimiento homosexual que reivindica la pedofilia como consecuencia de la exigencia de que los gays no sufran restricciones (y, por tanto, que la edad tampoco lo sea).
En España, Jaime Mendía, portavoz de la Coordinadora Vasca para el Día del Orgullo Gay en el año 2008, declaró al diario “El Mundo”: “Todas las personas tienen que tener derecho a disfrutar de la sexualidad, también un niño de ocho añitos (…) Las relaciones intergeneracionales cada día están más perseguidas penal y socialmente, despertándonos un día sí y otro también con más que dudosos éxitos policiales… cuando una persona tiene algún tipo de relación con cualquier persona, aunque sean menores, no tiene por qué hacer daño a nadie”.
En ocasiones, confiados en la cada vez mayor impunidad de la que gozan, no se resisten al sarcasmo. Así, Jorge Corsi, psicólogo procesado en Argentina por pederastia, jugando con los tradicionales roles de la infancia en familia, sentencia que “si el niño debe respeto y obediencia a los mayores, cuando un mayor propone a un niño una actividad sexual, lo que corresponde es que el niño acepte, obedezca y respete”.
Cada día, de un modo casi imperceptible, se va incorporando al debate una tímida, aunque creciente, actitud de comprensión hacia la pedofilia. El 1 de diciembre de 2010, el diario “El País” publicaba un artículo del catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona, Manuel Cruz, en el que se leían las siguientes reflexiones: “La referencia a la pederastia en el contexto de los debates acerca de la sexualidad en nuestra sociedad parece jugar un papel análogo al que desempeña Auschwitz en las discusiones éticas contemporáneas (…) es obvio que hoy ya no se sataniza sin más el sexo, pero sí parecen estas siendo satanizadas lo que se consideran formas desviadas del mismo”. Y concluye, pleno de lógica: “Desviadas, por cierto ¿respecto a qué?”
Actualizada la pedofilia como no lo estaba desde hacía mucho tiempo, la denuncia de Der Spiegel no es sólo, por tanto, una vieja historia de progres.
TEMAS RELACIONADOS: Políticarevista epoca
===
Nota de TRESMONTES:
También es interesante esta información:
http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/internacional/origenes-pedofilos-los-verdes-alemanes-20130817
Daniel_Cohn-Bendit
http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/sociedad/cuando-izquierda-era-pederasta#comments

Homenaje a Dominique Venner

25 mayo 2013

Javier Ruiz Portella

Dominique Venner, historiador y ensayista francés que estuvo en los orígenes de la corriente de pensamiento mal llamada “Nueva Derecha”, se ha suicidado este 21 de mayo a los 78 años de edad. Lo ha hecho, además, de la forma más simbólica y espectacular posible: ante el altar mayor de la catedral Notre-Dame de París.
“Su muerte no es la de Drieu-la-Rochelle, no es la de Montherlant. Es la de Mishima”, decía alguien comentando en Radio Courtoisie el acto sacrificial del pensador francés, bien conocido por nuestros lectores.
Un acto sacrificial, en efecto. Un acto destinado a dar testimonio, a sacudir las conciencias. “Serán necesarios —escribía esta misma mañana en su página web— gestos nuevos, espectaculares y simbólicos, para conmover las somnolencias, sacudir las conciencias anestesiadas y despertar la memoria de nuestros orígenes. Entramos en unos tiempos en los que las palabras tienen que ser autentificadas con actos”. Y éste es el acto que tú, amigo, camarada, has realizado, ante el mundo, esta mañana.
Mientras tanto braman las hienas en el desierto. Escupen al pasado de quien sufrió cárcel por haber defendido la Argelia francesa. Se olvidan de tu crucial aportación —es la primera vez que te tuteo, tú, tan “vieille France”— al mundo del pensamiento, de las ideas y de la acción. Olvidemos las hienas. Resbalan sus escupitajos al lado de la grandeza de tu gesto.
Como decimos en esta España a la que tanto querías y para la que escribiste expresamente uno de tus libros: Dominique Venner, ¡presente!

Declaración de Dominique Venner
Las razones de una muerte voluntaria
Estoy sano de cuerpo y de espíritu, y estoy lleno de amor hacia mi mujer y mis hijos. Quiero la vida y no espero nada más allá de ella, salvo la perpetuación de mi raza y de mi espíritu. Sin embargo, en el ocaso de esta vida, ante peligros ingentes que se alzan para mi patria francesa y europea, siento el deber de actuar hasta que aún tenga fuerzas para ello. Juzgo necesario sacrificarme para romper el letargo que nos agobia. Ofrezco lo que me queda de vida con intención de protesta y de fundación.Escojo un lugar altamente simbólico, la catedral Notre-Dame de París que respeto y admiro, esa catedral edificada por el genio de mis antepasados en sitios de culto más antiguos que recuerdan nuestros orígenes inmemoriales.
Cuando tantos hombres se hacen esclavos de su vida, mi gesto encarna una ética de la voluntad. Me doy la muerte con el fin de despertar las conciencias adormecidas. Me sublevo contra la fatalidad. Me sublevo contra los venenos del alma y contra los deseos individuales que, invadiéndolo todo, destruyen nuestros anclajes identitarios y especialmente la familia, base íntima de nuestra civilización multimilenaria. Al tiempo que defiendo la identidad de todos los pueblos en su propia patria, me sublevo también contra el crimen encaminado a remplazar nuestras poblaciones.
Como el discurso dominante no puede abandonar sus ambigüedades tóxicas, les corresponde a los europeos sacar las consecuencias que de ello se imponen. No poseyendo una religión identitaria a la cual amarrarnos, compartimos desde Homero una memoria propia, depósito de todos los valores en los cuales podremos volver a fundar nuestro futuro renacimiento rompiendo con la metafísica de lo ilimitado, origen nefasto de todas las derivas modernas.
Pido de antemano perdón a todos aquellos a quienes mi muerte causará dolor, y en primer lugar a mi mujer, a mis hijos  y nietos, así como a mis amigos y fieles. Pero, una vez desvanecido el choque del dolor, estoy convencido de que unos y otros comprenderán el sentido de mi gesto y trascenderán, transformándolo en orgullo, su pesar. Deseo que éstos se concierten para durar. Encontrarán en mis escritos recientes la prefiguración y la explicación de mi gesto.
====
Fuente: http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=4356

…comprender a Heidegger…

25 marzo 2013

Cualquier “explicación”, “resumen” o “introducción” a Heidegger que no sea experimentada y vivenciada en las propias carnes como un shock, un auténtico colapso para nuestra existencia y, en fin, como la urgencia de un compromiso total, no es Heidegger. Opónense “comprender” (verstehen) y “conocer” (wissen) en el filósofo alemán. El saber es el negocio de los intelectuales; en el mejor de los casos, la exigible ciencia positiva. El filósofo en cuanto tal, en cambio, no “sabe” nada. Más todavía, comprende (versteht), precisamente, la nada. Así las cosas, empecemos por el principio. IRRUMPIR EN LA EXISTENCIA HISTÓRICA El Dasein somos nosotros, y “nosotros” se traduce como “ser ahí”, el “ahí del ser”, de la verdad, no mi cuerpo, ni mi mente, ni el “yo” individual… La filosofía entraña tomar las riendas de nosotros mismos y, por ende, irrumpir en la tempestad de la existencia histórica. Veremos que la verdad y el ser-para-la-muerte son como dos caras de la misma moneda; ésta en sí misma condénsase en el tiempo finito, un fenómeno que no podemos ver o tocar, pura proyección de fugitivas posibilidades fácticas, que cabe elegir o traicionar. Eso somos. Nuestra sustancia es el Zeit, pero no entendido como la imagen de una línea de puntos en el espacio (que se puede recorrer en las dos direcciones), sino como aquella fatalidad destinal que experimentamos al proyectarnos. ¿Pretenderá alguien que el tiempo no es real? ¿No más real que los objetos físicos? El tiempo no pasa, somos nosotros los que pasamos, dijo el poeta. ¿Qué implica hoy “nuestra existencia histórica” y qué relación tiene el Dasein así entendido -en tanto que temporalidad originaria de la historicidad– con la verdad de la muerte? Hasta la caída del muro de Berlín cualquier persona racional podía justificar el imaginario simbólico antifascistaapelando simplemente a la intrínseca criminalidad, hasta entonces nunca superada supuestamente en la historia, del sistema político nazi. Se trataba de una situación cómoda desde el punto de vista intelectual y moral, y existía una casi absoluta unanimidad sobre el valor universal del antifascismo. En la condena de Hitler confluían, en efecto, personas, grupos e instituciones de todas las ideologías, sensibilidades filosóficas, religiones y corrientes políticas, con la única y comprensible excepción de la denominada “extrema derecha” (siempre y cuando no fuera la extrema derecha judía). El antifascismo definía sin resistencias la ideología de Occidente, pero también la de los países con regímenes inspirados por Marx, de donde por lo demás era oriundo el discurso antifascista, y por supuesto la ideología desarrollista de un Tercer Mundo que se definía obligatoriamente en los términos del lenguaje políticamente correcto impuesto a todo el planeta por la poliarquía vencedora en la segunda Guerra Mundial. De suerte que, oculto tras la pugna por el dominio mundial y la confrontación ideológica entre el liberalismo y el comunismo, se detectaba un consenso axiológico, simbólico y doctrinal, algo así como la identidad en negativo de un significante hegemónico común: la maldad absoluta y metafísica de una entidad denominada “fascismo”. Semejante afirmación, que los intelectuales hacían misteriosamente compatible con el rechazo de todos los absolutos, el relativismo moral e incluso el menosprecio hacia la idea de libertad y culpabilidad aplicada a los delincuentes, se fundamentaba en una definición casi deíctica: la realidad de Auschwitz, es decir, el exterminio “industrial”de seis millones de judíos, atrocidad cuya dimensión y naturaleza superaba todos los crímenes cometidos doquiera en toda la historia de la humanidad y frente a la cual los “excesos” de los aliados angloamericanos y soviéticos empalidecían hasta desaparecer totalmente del campo de visión. Pero todo esto no era más que una fórmula para escapar a la experiencia de la temporalidad originaria, para embozarla y, con esta maniobra, alienar de sí misma la existencia de los sometidos, es decir, convertirlos en dóciles esclavos. Porque sólo el “ser para la muerte” (Sein-zum-Tode) es completamente libre.
Faurisson: la respuesta de los “demócratas”. ¿Escrache o kale borroka?

Cierto que ya antes de que se retirara el velo de la ceguera voluntaria manifestada por los intelectuales, algunas llamémosles “circunstancias” de fácil comprobación podían haber hecho reflexionar a unas personas cuya vocación profesional era supuestamente el pensamiento crítico. Por ejemplo, que la identificación entre fascismo y mal absoluto entrañaba ya un abuso del lenguaje, visto que el régimen de Mussolini, del cual procede el término “fascismo”, no había cometido ningún genocidio y ni siquiera podía ser considerado responsable de genocidios o incluso de haber impuesto un sistema totalitario (tratándose, técnicamente hablando, como reconocían los propios especialistas, de una simple dictadura donde la etnia judía aparecía ampliamente representada en el seno del propio partido fascista). Además, el caso del fascismo originario no era el único. De aceptarse, en efecto, el término para designar una amplia familia de movimientos e ideologías políticas, resultaba difícil, cuando no imposible, convertir a todos los fascistas en criminales contra la humanidad, que era lo que no obstante se pretendía. Frente a tales evidencias, cabía esperar algún signo de honestidad. Sin embargo, los intelectuales no tenían la más mínima intención de servir a la verdad pues el “fascismo” les negaba en calidad de tales, el fascismo era un “enemigo”frente al cual su capacidad de distinción y finura conceptual quedaba de pronto como bloqueada, resolviéndose inmediatamente el asunto en el lenguaje propio de un folleto de propaganda.
Un breve excurso sobre la extrema derecha. Puede haber otros motivos, y no sólo los de los intelectuales, para negarse en redondo a aceptar la verdad. Y ya hemos visto que la extrema derecha no se sumaría en principio al consenso del antifascismo, pero de ahí no se sigue, y ya explicaremos las razones, que la extrema derecha se comprometa con la verdad hasta las últimas consecuencias. Nunca lo ha hecho. Ocurre, más bien, que la extrema derecha es absolutamente incapaz de ejercer la crítica de la ideología dominante. El radicalismo derechista “de raza blanca” tiene sus propias ortodoxias y compromisos intangibles, cuya familiaridad con los de la ultraderecha judía (no podía ser de otra manera) la desautorizan completamente. De ahí que la extrema derecha europea u occidental no haya podido desmentir jamás el relato del sistema oligárquico de forma convincente, limitándose a contraponer, frente a las mentiras del poder, sus propias mentiras y dogmas incuestionables, más ridículos, si cabe, que los del judaísmo. Coherente al fin con esta realidad, una parte de la extrema derecha está ya apoyando abiertamente al Estado de Israel, es decir, haciendo causa común contra el “islamofascismo” y, por ende, con el imaginario antifascista. El destino de la destra (Fini) y de Marine Le Pen resulta a la postre de sobra conocido; antójase ocioso hurgar más en semejante bochorno. Evola: dogmática de la extrema derecha. La única excepción en todo el planeta de la que tengamos noticia empezó en este sitio. Aquí, por primera vez, y lo demostraremos día a día, fue emprendida en 2007 la crítica ilustrada integral de la ideología oligárquica sin concesión alguna a los tópicos ultraderechistas. La verdad racional es la muerte. En dicho precepto encuéntrase inviscerada la entera doctrina crítica como un comprimido semántico que sólo cabe desplegar. Ni dios, ni mito, ni raza aparecen por estos pagos. Existen algunos blogs próximos, pero a la postre estamos solos. Lejos de atribuirlo a méritos própios, el fundamento de este proyecto es la filosofía de Heidegger. Nosotros no tenemos la culpa de que en el concepto mismo de racionalidad vayan implícitos otros filosofemas, valores e instituciones que, como tales, quedan vinculados al simple ejercicio de la crítica veraz. Nos hemos limitado, conviene subrayarlo una vez más, a ser consecuentes. La otra opción sería argumentar desde las dogmáticas mágicas, paganas (“tradicionalistas”) o cristianas (en España, católicas) y, a la postre, desde un irracionalismo cualquiera, pero en esta casa nos lavamos cada mañana. Despellejar a los “intelectuales de izquierda”, acusándoles de mentirosos y cobardes, pero, en nombre del éxtasis chamánico, proclamar al mismo tiempo una nueva fe “pagana”, va más allá de nuestras posibilidades higiénicas. Que el cerdo con monóculo se ocupe de tales abyecciones.
La catadura moral de los autodenominados intelectuales no se mide, empero, sólo por la circunstancia de haber aceptado un difuso lenguaje criminal obra de aquel carnicero que fue Stalin, esto es, el lenguaje del antifascismo, ajeno a toda vocación científica y al menor asomo de rigor ético, político o filosófico, sino por haber vuelto la espalda de forma deliberada a unos hechos que llamaban insistentemente a las puertas de sus conciencias, unas aterradoras evidencias que, en función de su potencial efecto ideológico devastador sobre el imaginario simbólico del sistema político demoliberal, decidieron ignorar y silenciar. Con ello renunciaban, insistamos en este punto crucial, a la crítica y, en consecuencia, a su condición de intelectuales. Ésta comportaba ab initio el deber de desafiar los fraudes e interesadas manipulaciones del poder en aras de la ilustración, la racionalidad y la transparencia, pero al parecer tamaña impostura no les avergonzó.
Desde entonces viven cautivos de su propia decisión, un acto obsceno que explica las repetidas campañas contra la idea de verdad que salpican la historia intelectual de Occidente desde el año 1945 y que culminan en mayo de 1968, para detenerse sólo ante el Holocausto, la súbita excepción, y no precisamente casual, al patrón conductual de una forma de vida, el oficio de la objetividad, declarado obsoleto en sus ensayos de pensamiento. Así, única y exclusivamente Auschwitz sería “lo real” e incluso una realidad susceptible de ser amparada por la policía y el código penal (ese mismo “sistema represivo” que, por lo demás, en cuanto guardián de una realidad objetiva independiente o construida por las mismas instancias explotadoras hegemónicas que pagaban sus nóminas cada mes, no dejaban aquéllos de denostar en aras de la alegre transgresiónestética, política y moral). Por contra, hechos como los descritos en la obra de Solzhenitsyn les inspiraron, ya mucho antes de la caída del velo de Berlín, la socarrona sonrisa del viejo profesor posmarxista cuando pronunciaba la palabra“realismo ingenuo” ante el inocente estudiante de filosofía que todavía preguntaba por la verdad. Los intelectuales se fueron convirtiendo consecuentemente enadministradores de  información, pero no tanto en el sentido de determinar qué es o no es verdad a tenor de unos criterios racionales, cuanto en el de decidir sobre el catálogo de temas que admiten el marchamo de información válida, excluyendo aquéllos sobre los cuales sería inapropiado pretender seguir empleando el “lenguaje de la metafísica”, la “verdad”. Renunciaron voluntariamente, en definitiva, los intelectuales a ser intelectuales para convertirse en tibios híbridos, funcionarios de la burocracia docente y sacerdotes de una religión cívica universal, el antifascismo. Como vacas sagradas de la “cultura”, oficiaron la liturgia del mal radical, ejerciendo en homilías mediáticas o conmemorativas la estigmatización de las ideas, personas o grupos presuntamente fascistas, mientras dejaban reposar para siempre en el estante de la literatura de ficción los gruesos volúmenes de Archipiélago Gulag.
Comprendieron (verstanden) la verdad.
En la actualidad disponemos de una amplia documentación, aunque todavía insuficiente, sobre el mayor genocidio de la historia de la humanidad, esto es, el perpetrado, sin ninguna excepción relevante y a diferencia de los movimientos fascistas, por todos los regímenes comunistas (y sus aliados sionistas) allí donde han dispuesto del poder suficiente para llevarlo a cabo. La cifra de víctimas oscila entre los cien y los ciento sesenta millones de personas, asesinadas de forma sistemática e industrial en nombre de una ideología que no sólo se pretendía científica, sino la encarnación misma de la racionalidad. Ahora bien, si los hechos ya no se niegan, como no sea en el ámbito residual de los propios partidos comunistas, la reflexión que se deriva de tales hechos en lo que respecta a la ideología antifascista permanece encallada. El motivo es que esa reflexión conduce a una nueva serie de crímenes, a saber, los del propio liberalismo sionista occidental, y este hecho afecta directamente a la versión oficial del holocausto y, por ende, a las cátedras de quienes tendrían el deber de asumir la verdad como un acto heroico. Ante la demanda del sacrificio personal, del heroísmo, los intelectuales se escabullen, pues ¿no era eso el fascismo? Porque el heroísmo, por mucho que la extrema derecha intente explicarnos algunos mitos (cuentos) al respecto, no consiste en andar por el mundo con una espada. El héroe no es alguien que lleve en su cabeza la imagen estilizada (que incluye las dimensiones corporales y hasta el peso recomendable) de un guerrero espartano. El héroe es, para decirlo con Felipe Martínez Marzoa, “aquel que osa ser, que se atreve con la verdad y la experimenta en la forma de la ruina, la oscuridad y la muerte”. Observamos, así, un clamoroso y cobarde silencio que se prolonga ya más de una década y que sólo ha sido interrumpido aquí y allá por heroicas voces aisladas. Pues el caso es que los intelectuales no sólo no se han retractado de sus pasadas militancias, no sólo no han pedido perdón por haber legitimado con sus plumas a los mayores criminales que la memoria humana evocar pueda –sí, más incluso, por el volumen, la intencionalidad y la sistematicidad de sus fechorías, que los propios nazis-, sino que pretenden seguir ejerciendo el sacerdocio antifascista como si nada hubiera sucedido tras el hundimiento del comunismo. Para decirlo brevemente, la intelectualidad ha admitido a regañadientes la “realidad” del genocidio marxista, pero no considera cuestionable la vigencia del lenguaje y del dispositivo de valores, significantes y conceptos que hizo posible y justificó ese mismo genocidio y todos los que vinieron después bajo el dominio de la oligarquía filosionista. De ahí que pueda perpetuarse el lenguaje antifascista, herramienta principal del genocidio, incluso con declaraciones tales como que Stalin –el inventor de la jerga antifascista- era, en realidad, un fascista y no un “auténtico” marxista. Exoneración devenida lugar común pese a su incapacidad de explicar que el genocidio comenzara ya con el propio Lenin y continuara, mucho después de la desestalinización, en la obra exterminadora de Mao y de tantos otros matarifes comunistas. Por no hablar del hecho de que las propias víctimas eran calificadas, por sus victimarios, de fascistas, y que ese sigue siendo el lenguaje de las democracias liberales de occidente en tanto que instrumentos del sionismo.
Es en este contexto histórico que detectamos una creciente insistencia mediática y cultural en promover la memoria del Holocausto y  remachar su, por decirlo así, intangible irrebasabilidad criminológica. Ahora bien, en la actualidad no se trata ya sólo de sancionar penalmente la negación de los crímenes nazis, amordazando la libertad de expresión de unos cretinos ultraderechistas amantes de Jesús o de las hadas,  que, sin embargo, deberían tener derecho a exponer incluso sus ridículas pretensiones (otra cosa sería la instigación o la inducción directa a repetir dichos crímenes), sino del concepto de banalizacióndel Holocausto, en virtud del cual se fiscalizaría toda consideración sobre el lugar jerárquico que los crímenes nazis deben ocupar en la escala de las fechorías humanas, penalizando aquellas manifestaciones públicas susceptibles de cuestionar la valoración oficial emitida por las autoridades. Con ello la clase política blinda el núcleo ideológico de sus fuentes de legitimación y lanza a los intelectuales un mensaje asaz diáfano, a saber, que el reconocimiento de los crímenes perpetrados en nombre de unos valores que son al mismo tiempo, para el poder, los valores humanistas, incuestionablemente válidos, no puede ir acompañado de una consideración ética sobre su criminalidad intrínseca y que, por lo tanto, a despecho de las cifras y de las realidades, los crímenes nazis y losvalores fascistas deberán seguir siendo, en adelante y para siempre, los crímenes y los valores criminógenos por excelencia. Evidentemente, con ello se paraliza toda reflexión sobre las consecuencias éticas y políticas de los “genocidios olvidados”, refrendando estructuralmente desde las instancias políticas y las instituciones “democráticas” la que ha sido la postura psicológica espontánea de los intelectuales progresistas: admitir los hechos en silencio y actuar como si tales hechos carecieran de toda significación filosófica.

COMPRENDER HEIDEGGER

De lo dicho se desprende que, en la presente coyuntura histórica, la tarea primordial de la filosofía y de los filósofos no será sólo abundar en la objetividad de la investigación historiográfica, evidentemente imprescindible para poder emitir juicios éticos sobre la realidad política actual, sino en transgredir las interdicciones irracionales del poder y comenzar la ingente tarea de extraer las conclusiones fulminantes que se siguen de la probada idiosincrasia criminógena de los valores vigentes. Criminalidad de la ideología, la clase política y de los intelectuales que han legitimado el asesinato de masas y su encubrimiento, o sea, en una palabra, la institucionalización de la mentira como normalidad humana cotidiana que hace posible semejante atrocidad sin par. Ya sabemos que dicha tarea no será emprendida donde debiera, a saber, en las instituciones que representan en nuestra sociedad presuntamente democrática los principios y preceptos de la ciencia, sino en los márgenes institucionales y por parte de personas ajenas a la casta intelectual profesional. De ahí no se puede concluir que todos los intelectuales profesionales, por el simple hecho de serlo, merezcan total descrédito, ni mucho menos. Pero la profesionalidad, siendo un mérito en el filósofo, sólo podrá serlo si a la condición de profesor añade la de auténtico filósofo. No puede ser de otra manera, dado que los intelectuales sólo han llegado a conquistar su estatus social después de una selección o criba político-administrativa que incluye el compromiso tácito, y a esto se llama “corrección política”, de sacrificar la verdad cada vez que “convenga” hacerlo.
Por otra parte, los interdictos políticos que sancionan la defunción definitiva de la crítica en el marco de las corruptas instituciones demoliberales, suponen al mismo tiempo el cambio del centro de gravedad de la vida cultural, la decadencia del intelectual en cuanto figura cívica y la creciente importancia de los procesos de formación de la opinión pública ajenos a la crítica. Porque ya no se trata de fijar el campo de batalla de los procesos de legitimación del poder oligárquico en el terreno de una constatación objetiva de hechos que sólo puede traer malas noticias a las élites hegemónicas. Ahora, la casta de gángsteres que nos gobierna necesita erigir y acotar ante todo un emplazamiento institucional donde ya no se decide qué hechos merecen el calificativo de tales, sino antes bien qué hechos deben ser considerados importantes al margen de todo criterio de racionalidad o equivalencia con lo que en su día fueron los criterios éticos y políticos de estigmatización del fascismo. La valoración del peso axiológico, relativo o absoluto, de los hechos probados, no puede depender así de criterios controlables desde un punto de vista racional, sino de criterios políticos definidos por el imaginario simbólico antifascista y, por lo tanto, fuera del espacio académico, condenado al silencio o, en su defecto, a la chapuza propagandística. El marco idóneo donde fijar los dispositivos de legitimación ideológica es así el llamado “mundo de la cultura”,el periodismo, los medios de comunicación, la radio, el cine, la televisión y la literatura de ficción, primando en todo momento el factor cuantitativo sobre una exigencia de calidad que limitaría los apetecidos efectos de creación de opinión a escala de masas. De manera que los intelectuales se ven paulatinamente condenados a la marginalidad, encadenados como están a lahumillante cautividad de discursos reducidos a imágenes cinematográficas cuyo epicentro simbólico es Hollywood y entorno a las cuales se construye nuestra realidad social en cuanto mundo del antifascismo.Aquí aparece la figura de Heidegger, cima del pensamiento secular y, al mismo tiempo, militante nacionalsocialista depurado por las autoridades de ocupación. Heidegger encarna el compromiso con la verdad que como tenebroso astro negro de fondo pone en evidencia, en términos de silenciosa denuncia, el perfil del podrido intelectual “progresista”.
La primera pregunta que acude a la mente es sin duda alguna la que versa sobre los motivos de una crítica del antifascismo. Criticar el antifascismo, ¿no equivaldría a legitimar el fascismo? Por tanto, dicha tarea sólo podría presuntamente plantearse desde posturas tácita o expresamente fascistas, lo que implicaría un insulto a las víctimas del Holocausto y por lo tanto un delito. Sin embargo, a  nuestro entender, es perfectamente plausible criticar el antifascismo a partir de la herencia de los valores ilustrados, los derechos humanos y la democracia, sin negar que el nazismo fuera efectivamente un sistema político criminal. En efecto, lo que se cuestiona es el grado de criminalidad genocida del nazismo por comparación con otros regímenes políticos que la historiografía oficial ampara por acción u omisión. Lo que se cuestiona también es la intrínseca criminalidad del fascismoentendido como familia de movimientos políticos e ideologías cuyo denominador común sería la negación de los valores hedonistas, la cual categoría genérica, a diferencia del marxismo-leninismo, está muy dudosamente lastrada de una acusación generalizada de genocidio. Por tanto, lejos de legitimar los crímenes del nazismo y por ende de insultar a las víctimas del genocidio perpetrado por los secuaces de Hitler, la crítica del antifascismo rechaza la utilización abyecta de esas mismas víctimas como pantalla para encubrir otro genocidio de proporciones todavía mayores. Efectivamente, la crítica del antifascismo parte de la sospecha, bien fundada, de que la reiterada e interminable condena de los crímenes nazis por parte del dispositivo publicitario antifascista no obedece a razones morales o humanitarias, sino a móviles bochornosamente  políticos. En definitiva, si la sensibilidad presuntamente ética de los operadores del antifascismo se fundamentara en la piedad hacia las víctimas, ¿cómo se explicaría entonces el olvido de los 100-160 millones de víctimas de los regímenes marxistas? ¿Y Dresden, Hiroshima, la Nakba, Vietnam o Irak? Ergo, las razones del antifascismo no puedenser morales sino de otra índole, más siniestra. Quod erat demonstrandum.
Ahora bien, una vez admitido el factum de que la “sensibilidad democrática y progresista” debería ser absolutamente incompatible -pero es compatible de facto– con el silencio entorno a los mayores genocidios de la historia, cuya impunidad clama al cielo entre los cánticos ensordecedores del humanismo institucionalizado, la siguiente cuestión que debería plantear la crítica filosófica sería la de los motivos realesde la constante campaña propagandística alrededor de “el Holocausto”. Y dichos motivos son, por una parte, de índole política, y por otra, perfectamente criminales, pues suponen ocultar, con imágenes cinematográficas de perversos alemanes asesinando judíos, la realidad de los delitos contra la humanidad, perpetrados, legitimados, silenciados o banalizados por quienes desde el año 1945 hasta la actualidad detentan el poder en el mundo. Bien entendido que el dispositivo de lavado de cerebro no consiste en negar que los vencedores hayan cometido crímenes, sino en afirmar que el mayor crimen, el crimen absoluto –tan absoluto que, según el propagandista Elie Wiesel, se ubicaría más allá del pensamiento y del lenguaje meramente humanos, en el limbo de un “silencio” místico- es el cometido contra los judíos. Este planteamiento obscenamente racista, que una vez más no versa sobre los hechos en cuanto tales sino, como ya hemos adelantado, sobre una cuestión filosófica, a saber, su importancia relativa según criterios éticos, jurídicos y humanitarios, convierte los “genocidios olvidados” (Kolymá, pero también Dresden o la Nakba) en cuestión susceptible de banalizaciónpenalmente no sancionada y socialmente promovida. La naturaleza metafísica del genocidio de los judíos posibilita la construcción social de una imagen del mal absoluto que relativiza todos los crímenes que la clase política dominante haya podido cometer y que  comete y seguirá cometiendo en el futuro con total desparpajo y en nombre del humanismo. Así, el antifascismo se nos aparece ahora, aunque ya lo fuera desde sus orígenes estalinianos, como una patente de corso para la promoción de los más turbios intereses antidemocráticos e incluso para el asesinato masivo de segmentos enteros de la población, aunque, eso sí, siempre en nombre de los valores hedonistas que el fascismo, imprudentemente, osó conculcar. Pues bien, este fenómeno, que fija los parámetros del “estado de interpretado” (Heidegger) vigente, sólo puede ser comprendido (verstehen) por y desde la filosofía de Heidegger. El pensamiento heideggeriano es el envés filosófico del haz historiográfico de la problemática que define nuestra “irrupción en lo histórico” en tanto que acceso a la verdad. CONTRA LOS INTELECTUALES
Una nueva crítica que permita salvar el proyecto ilustrado en tanto que compromiso con la verdad no puede limitarse a la revisión fáctica de la historia: tiene que reflexionar sobre los fundamentos de valores que han hecho posible el mayor fraude informativo y científico perpetrado jamás, pero, precisamente, perpetrado en plena “sociedad de la información”. No en vano habla Heidegger de la información como de “lo informe”: la extinción de la verdad. Porque esta barbarie que avanza cada día (“el desierto crece”, Nietzsche dixit) no sólo se cobra como víctima la historiografía científica en nombre de una memoria histórica manipulada, sino que con ella arrastra la idea misma de verdad, la ciencia en cuanto tal, el pensamiento libre (es decir, no sujeto a observancias dogmáticas de ninguna clase incluida esa coacción permanente denominada Auschwitz, pero también de los dogmas de la extrema derecha no antifascista). Porque, precisamente, el atentado a la civilización que se comete mediante la coartada del dogma “fascismo=mal absoluto” tiene sólo  una finalidad política: servir a la extrema derecha judía, o sea, abonar la exégesis o lectura extremista de una tradición religiosa concreta, la autointerpretación radical de una etnia como pueblo elegido, el racismo, el supremacismo e imperialismo colonialista de un determinado nacionalismo, antidemocrático por esencia, que no se detendrá hasta someter todo el planeta o provocar una debacle nuclear. ¿Cómo puede la extrema derecha “no antifascista” responder a ese proyecto cuando opone al déficit democrático la supresión pura y simpe de la democracia, al dogma antifascista, un nuevo dogma (llámese magia, experiencia de la suprema identidad, fe católica, héroe indoeuropeo o cualquier otra conditio sine qua non), al pueblo elegido, la raza superior y a la prostitución masónica del proyecto ilustrado, la regresión al catolicismo preconciliar o, peor todavía, al chamanismo? La cosa, en efecto, no cambiaría mucho si en lugar de los judíos colocáramos a santa Alemania y el “héroe” del Tsahal fuera desplazado por el “héroe” de la Wehrmacht en nuestro imaginario. Aquéllo que define al héroe es “lo que hace” efectivamente y no una imagen estética. El héroe es la ética, no la literatura épica. El heroísmo no consiste, como cree el skin-head uniformado o su equivalente libresco, en ir por la vida paseándose con una espada en la mano (no me cansaré de repetirlo), sino en una cuestión de orden estrictamente axiológico y espiritual (de cuya sacralidad, ciertamente, puede surgir la legitimidad de la espada, llegado el momento, pero sólo a posteriori). Héroe será quien irrumpa en la existencia histórica y esto significa: quien haga suya la verdad y nada más que la verdad, sin condiciones. Es menester comprender (verstehen) -y no sólo inteligir a la francesa, cartesianamente- cómo ha sido posible el fraude cósmico en que vegetan narcotizadas las sociedades occidentales y la relación de la impostura sionista con otros valores que acompañaron al valor verdad en la fundación del proyecto ilustrado. Comprender Heidegger significa, por tanto, ir más allá del mero “relato de los hechos”. La filosofía de Heidegger no puede, por ende, ser resumida en forma de un mero quantum de información. Heidegger no es un intelectual. Si alguien quiere “información” sobre Heidegger, puede encontrarla en cualquier enciclopedia al uso. Pero la finalidad de la información es dar por satisfecha una curiosidad, tras lo cual el efecto antipedagógico de esta operación  deformativa será el contrario al presuntamente buscado si de veras se pretendía facilitar la comprensión de Heidegger: desmotivar a los que creen que ya “saben” qué es  Heidegger y añadir la ficha correspondiente de la colección a las de Aristóteles, Platón, Kant, Hegel… No obstante, ya para el propio Heidegger comprender (verstehen) es otra cosa que memorizar unos datos, nada que ver la adquisición de información con la verstehen, acto que comporta una suerte de “conversíón” del existente, del Dasein, a la verdad. Los intelectuales encarnan, de todo punto, la negación, la subversión descarada y a veces consciente de semejante proceso. La enseñanza institucional académica de la filosofía es así una prueba, no de un aprendizaje, sino de cómo se destruye el sentido mismo del filosofar. El pensamiento heideggeriano aporta, por el contrario, las claves para que la experiencia de la verdad desencadene esa transmutación interna, de carácter ontológico-constituyente, que equivale al surgimiento ante nosotros de un mundo nuevo, de nuestra enterrada patria ancestral.
En consecuencia, no “resumiré” en diez frases o cien o mil la filosofía de Heidegger para aplacar de cualquier manera, y a la postre saciar, la saludabilísima sed de “comprender Heidegger” expresada por jóvenes disidentes que han encontrado en este filósofo un camino hacia su liberación frente al dispositivo oligárquico. Y añado: este anhelo no lo van a cumplir en ninguna institución oficial gestionada por intelectuales profesionales. Sólo a uno puedo recomendar y es a Eugenio Gil Borjabad. El propio Heidegger intentó transformar la universidad de su tiempo, pero las inercias del cuerpo docente abortaron el proyecto. Las grandes aportaciones a la filosofía hace ya décadas que proceden del exterior de la universidad. Casi todos los pensadores relevantes, después de Hegel, eran filósofos, no profesores de filosofía (=funcionarios): Marx, Kierkegaard, Nietzsche… Una excepción es Heidegger, pero precisamente la característica diferencial de Heidegger consiste en el intento de introducir de nuevo el pensamiento filosófico, devenido exangüe  a manos de los intelectuales, en una institución académica refundada. El Discurso del Rectorado, famosa pieza de oratoria de Heidegger, refleja esa voluntad, erróneamente confundida con la del nazismo más mostrenco, pero “fascista” a la postre.
Nosotros no creemos ya en las instituciones oligárquicas actuales y el propio Heidegger se dio cuenta muy pronto de que poco quehacer quedaba en ellas. El abajo firmante lo ha comprobado también una y otra vez, tras amargas experiencias que le muestran a catedráticos de filosofía como seres capaces de mentir a sabiendas con la más alegre ligereza. Uno de ellos es Alberto Buela, pero podría dar una lista muy larga de mendaces profesionales de la “verdad”. Los intelectuales, incluso cuando se pretenden heideggerianos, redúcense por lo general a meros administradores de una información y a funcionarios deseosos de promoción jerárquica al servicio del poder de turno (o de cualquier otro que le sustituya, por mezquino que sea, en el ámbito de la “extrema derecha”). No son libres, ni pueden serlo, para el compromiso incondicional -existencial- con la verdad, de ahí que la mayoría de ellos puedan mentir sin sentir que hayan traicionado nada.  El intelectual encarna la secularización moderna del sacerdote cristiano, léase: del mentiroso por excelencia, pues todo su ser arraigó en la fábula de la resurrección de Cristo (tras de Jesús, como sabemos, otras fábulas judías ocuparán su lugar…). Necesita, el intelectual, una vida tranquila, unas pautas cotidianas que no van a variar, en lo sustancial, tanto si en su cabeza circula  “información” relativa a Heidegger, como si es Kant, Platón, Marx (o la mismísima figura del héroe) el objeto de sus elucubraciones… Siempre será, al margen de los contenidos teóricos, idénticos contenidos prácticos, la misma vida, a saber, la del intelectual. El estamento sacerdotal es tan antiguo como la civilización y se remonta al Egipto faraónico, donde los sacerdotes controlaban valiosas informaciones matemáticas que les permitían manipular la entera sociedad egipcia. En la actualidad, poco ha variado el rol del sabio, siervo de los poderosos. Pero semejante figura del espíritu nada tiene que ver con la filosofía porque la filosofía es ya una forma de vida en las antípodas del somnoliento rumiar del intelectual y de las servidumbres políticas inherentes a ése su planteamiento existencial constitutivo.
El proyecto “Comprender Heidegger” que se está llevando a cabo en este sitio no se limita, en fin, a proponer un “cursillo” de filosofía, sino a promover aquéllo que Heidegger entendía por existir filosófico, una decisión heroica que reclama romper con la institución filosófica oficial y sus sempiternos modelos humanos de erudición académica. Las fantasías épico-heroicas acompañan a la existencia burguesa (por supuesto, en el desván de la imaginación), pero el héroe filosófico es un héroe trágico, no épico. De ahí que nos hayamos dirigido a militantes nacional-revolucionarios para emprender el proyecto, porque no se trataría de una propedéutica ahormada a una ideología política, sino de algo completamente diferente, a saber, que la filosofía de Heidegger, la filosofía como tal, condujera por sí sola sin distorsión externa al compromiso nacional-revolucionario porque es ese compromiso el que constituye la condición de posibilidad hermenéutica -y epistemológica- de la comprensión (he expuesto esta cuestión en el ensayo Verdad y muerte I. Introducción a los fundamentos filosóficos del nacionalismo revolucionario, Madrid, 2012).  De tal suerte que el Discurso de Rectorado no se concibe aquí como un elemento extraño, “político”, añadido al pensar “propiamente” filosófico de Heidegger, sino como filosofía en estado puro, con el mismo rango que el resto de su obra. La meta de Heidegger: acabar de una vez por todas, y para siempre, con el dominio de los intelectuales en la universidad, para que la verdad sin condiciones pueda volver a ser posible. Y este evento no significa sólo producir una nueva teoría, sino, repitámoslo por última vez, la irrupción en la existencia histórica (inseparable, hoy, del tema de “el Holocausto”) y, por ende, las consecuencias políticas represivas que de ese acto se derivan, el riesgo de muerte. Quienes tengan miedo o deseen “vivir felices”, eviten pues “comprender Heidegger” o consuélense con “información” sobre sus textos.
Jaume Farrerons
22 de marzo de 2013
====

13 comentarios:

Vailos Laros dijo…

[Parte 1 de 2.]
Ha sido una buena coincidencia que este texto de Jaume Farrerons, “Comprender Heidegger”, tan interesante como revelador, se publicara cuando todavía estaba leyendo otros que Eugenio Gil Borjabad había publicado en su blog Todo fluye, todo fluye… (http://www.todofluyetodofluye.blogspot.com.es/):  “¿Heidegger difícil?” y otros.  Tras la lectura de “Comprender Heidegger” me gustaría plantear algunas dudas, a la par que hacer algunas puntualizaciones.  En el instituto prácticamente no tocamos nada de Heidegger, así que con mis preguntas y puntualizaciones sólo pretendo acercarme al pensamiento de Heidegger (que es casi un gran desconocido para mí) y captar mejor la esencia de su mensaje.
¿Verdad y ser-para-la-muerte se corresponden, respectivamente, con Sein (“ser” o “estar”) y Dasein (“ser-ahí” o “estar-ahí”)?  ¿Zeit (“tiempo”), en cuanto sustancia, se correpondería con la verdad, esto es, con el Sein?  Si el tiempo no pasa, sino que somos nosotros los que pasamos una existencia acotable (histórica), ¿entonces es que el tiempo es el ser por antonomasia?
¿Debo inferir que la pregunta que se plantea al principio (“¿Qué implica hoy ‘nuestra existencia histórica’ y qué relación tiene el Dasein así entendido –en tanto que temporalidad originaria de la historicidad— con la verdad de la muerte?”) queda respondida, tras una exposición de una especie de “estado de la cuestión” de la ideología antifascista, en el hecho de que el poder actual rehúye esa “existencia histórica” para evitar que surjan héroes verdaderos, es decir, hombres libres conscientes de la “tragedia” de su “temporalidad”, de su condición de ser-para-la-muerte, y, de esta manera, dominar a una masa de esclavos?  Si es así, entonces lo que yo, por paráfrasis, llamaría el “olvido del ‘ser-ahí’ (o del ‘estar-ahí’)” ¿lleva implícito el “olvido del ser”?  ¿O el proceso es a la inversa?
Más adelante se dice:  “Pues bien, este fenómeno, que fija los parámetros del “estado de interpretado” (Heidegger) vigente, sólo puede ser comprendido (verstehen) por y desde la filosofía de Heidegger.  El pensamiento heideggeriano es el envés filosófico del haz historiográfico de la problemática que define nuestra ‘irrupción en lo histórico’ en tanto que acceso a la verdad”.  Y también:  “(…) en la presente coyuntura histórica, la tarea primordial de la filosofía y de los filósofos no será sólo abundar en la objetividad de la investigación historiográfica, evidentemente imprescindible para poder emitir juicios éticos sobre la realidad política actual, sino en transgredir las interdicciones irracionales del poder y comenzar la ingente tarea de extraer las conclusiones fulminantes que se siguen de la probada idiosincrasia criminógena de los valores vigentes“.  Me pregunto entonces si esto no se practicaba también antes que Heidegger; quiero decir que si, por ejemplo, Sócrates, con su dialéctica (y, por tanto, con su búsqueda racional de la verdad), hubiera vivido en la época actual, no sería un héroe al enfrentarse al stablishment actual como se enfrentó al de su tiempo (y por lo que fue condenado a muerte por envenenamiento con cicuta).  En definitiva, estos párrafos me hacen plantear la siguiente cuestión: ¿qué diferencia hay entre el simple mortal que, en pos de la verdad, y sin ser heideggeriano, emplea el rigor científico o la filosofía crítica (racional),  y el que adopta la filosofía heideggeriana?
8:03 p.m.

Vailos Laros dijo…

[Parte 2 de 2.]
Sabía que en Italia había fascistas de etnia judía, como también que había incluso algunos jefes de la mafia en puestos del Partido Nacional Fascista (eso sí, en el sur de Italia sobre todo, donde la mafia tenía –y sigue teniendo– más arraigo); pero ¿tan “ampliamente representada” estaba esta etnia?  El fascismo italiano no se había planteado el “problema judío” porque, sencillamente, no existía.  Sin embargo, en 1938, poco después de la visita de Hitler a Mussolini, se dictó en Italia una Ley de Defensa de la Raza casi a imagen y semejanza de las leyes raciales de Núremberg de 1934.
Es curioso que el hecho de que esos “intelectuales” vendidos eliminaran la objetividad es sus ensayos, coincida con el fin de la “modernidad” y con el principio de la “postmodernidad”, que, como se sabe, defiende la subjetividad.
Y respecto a la “mutación” de Stalin en “fascista” en virtud de la ingeniería semántica asumida por esos “intelectuales”, me gustaría añadir que incluso en las “democracias”, el “fascista” era el que torturaba, el sádico, el violento…  Dos películas pueden servir como ejemplo de ello: Fuerza bruta (1947), dirigida por Jules Dassin y protagonizada por Burt Lancaster, y Brigada 21 (1951), dirigida por William Wyler y protagonizada por Kirk Douglas.  Se diría que los críticos de cine se pusieron de acuerdo en calificar al villano de la primera y al protagonista de la segunda de “fascistas”.  Y es que el demócrata liberal, por definición, es un ser de comportamiento impecable y que nunca ha roto un plato, y, por lo visto, la tortura, el sadismo, el machismo y demás maldades sólo nacieron con el fascismo…  A este respecto, no puedo evitar recordar una frase de Drieu La Rochelle:  “Debemos recuperar la palabra ‘fascista’ de la boca de nuestros adversarios, de toda la palabrería democrática y antifascista, y hemos de retomar esta palabra como un desafío”.
Sobre el énfasis en los crímenes de los fascistas y la relativización de los crímenes de los antifascistas (tanto liberales como comunistas), hay un “argumento” que suelen esgrimir a menudo los “intelectuales” al servicio del poder:  “Se puede pensar el marxismo sin el gulag, pero no el nazismo sin Auschwitz”.  Sin embargo, frente a esto ¿sería válido argüir que el strasserismo (o sea, el “nacionalsocialismo de izquierdas”) vendría a demostrar que el nacionalsocialismo fue una cosmovisión de la que el hitlerismo sería sólo una interpretación, errónea a su juicio?
Efectivamente, los judíos se hallan hoy situados en un plano superior respecto de los demás, y para nada en un plano de igualdad.  Cuando alguien hace un comentario despectivo sobre los rumanos o sobre los andaluces, por ejemplo, aquí no pasa nada; sin embargo, cuando lo hace sobre los judíos, ya es un “antisemita”, y el antisemitismo ha sido elevado al rango de categoría a tener en cuenta en el ámbito legal o penal.  Primero se instituye la “palabra maldita” (“antisemitismo”), y, a partir de ahí, por sugestión, se condiciona la libertad para expresarse…
Me ha sorprendido el comentario sobre Alberto Buela.  Hace un tiempo leí de él un libro publicado por ENR (y cuyo nombre no recuerdo ahora), y también lo he escuchado en unas Jornadas de la Disidencia, y por eso pensaba que, como nosotros, era un disidente; pero, igual que me ha pasado con Alain de Benoist, tal vez me he perdido algún texto suyo donde se ponga en evidencia que no es de los nuestros.  ¿Entonces Alberto Buela es un intelectual que, en el fondo, sirve al poder de turno?
Es posible que mis preguntas resulten impertinentes, pero sólo intento…, pues eso: comprender a Heidegger.
Un saludo.
8:07 p.m.

Augusto dijo…

Alberto Buela y Marcos Ghio (traductor y editor de Evola) son de los pocos ideólogos que le quedan vivos a la extrema derecha argentina. Ambos en nombre de la filosofía, claudican, uno al integrismo católico antisemita (Buela), y el otro a la defensa del fundamentalismo islámico con argumentos evolianos (Ghio). Comparten una visión religiosa de fondo, antidemocrática, y están en las antípodas de lo que se plantea aquí en Filosofía Crítica. Marcos Ghio raya lo delirante y por ello está cada vez más sumergido en la soledad de su desierto proislámico. Buela es más peligroso porque sabe como llenarse la boca de palabras seductoras para los que no tienen suficiente formación filosófica. Sigue las temáticas de moda en la europa ‘identitaria’, y reformula esas temáticas en un tono ‘criollo’ para vender en el mercado de habla hispana. En España podrá pasar por disidente (habría que preguntarle de qué), pero en Argentina las cosas son distintas porque se nutre y surge del ámbito de ultracatólico y reaccionario vinculado a la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina, organización clandestina muy similar a la Red Gladio europea y antecedente represivo inmediato de la última dictadura militar). Esto le impide tener algún eco. En Argentina esta gente es letra muerta, por suerte. Los verdaderos nacional revolucionarios ya ni hablamos de ellos más que para reirnos. De más está aclarar que no tienen NINGÚN TIPO DE RECONOCIMIENTO ACADÉMICO en la Universidad de Buenos Aires, ni en el ámbito de la filosofía en general. Tengan cuidado también con la letra de Juan Pablo Vitali, otro escriba del MSR, que se perfila como un ‘sucesor’ de Buela. La exportación del peronismo que hacen ambos, a la medida del MSR y el sitio ‘el manifiesto’, y el tufillo nostálgico-conservador con que habla de la hispanidad lo vuelve realmente patético. Cualquier autor marxista de la Izquierda Nacional argentina es mucho más nacional-revolucionario que éstos payasos. Es que el peronismo, pero en general, la historia argentina es mucho más rica que lo que expresan estos sectarios, y lo es en la actualidad también. Así lo demuestra a cualquiera que se interese por leer un poco que pasa en nuestro país y compararlo con las sesudas opiniones de estos dinosaurios. No vivimos en el paraíso (como quisieran los Buela) pero si en una realidad más dinámica y pujante, que la del país en ruinas del 2001 que dejó el neoliberalismo. La crisis que hoy tienen en España parece un calco de lo que fue aquella, la nuestra. Saludos.
9:35 p.m.

Anónimo dijo…

He leído muy poco de Ceresole, apenas un libro, “CAUDILLO, EJÉRCITO, PUEBLO. LA VENEZUELA DEL COMANDANTE CHÁVEZ.”, pero no lo tenia dentro de la concepción, ni siquiera remota, de que fuese sionista, o no se si a eso se refería con “Pero se trata de una minoría dentro del radicalismo religioso y, por razones obvias, Naturei Karta no puede ser incluida en el concepto de extrema derecha judía o nacional-judaísmo postsionista (Norberto Ceresole).” Si es así, me gustaría, por favor, que me remitiesen a algunas fuentes para comprobar dicha cuestion. Gracias.
10:40 p.m.

Vailos Laros dijo…

Augusto: muchas gracias por tu aportación.  Sencillamente es que no conocía mucho a Buela, y menos todavía a Ghio.
3:20 a.m.

ENSPOdijo…

Primero quisiera aclarar el tema de Norberto Ceresole. Cuando se le cita es para hacer nuestro su concepto de nacional-judaísmo postsionista. O sea que la cita entre paréntesis de su nombre es sólo una referencia a la oriudez del concepto en cuestión.
3:46 a.m.

ENSPOdijo…

Por lo que respecta a Buela. Nuestra crítica a este señor en el texto de la entrada se refiere a una cuestión personal, a saber, nos consta que Buela, siendo filósofo profesional, miente con una facilidad bochornosa, pero también lo hacen otros profesionales de la filosofía. Cuando hablo de mentiras me refiero a cosas que han dicho y que puedo probar documentalmente que son falsas y que ellos saben falsas, a pesar de lo cual no tienen empacho en sostenerlas.
Esta crítica PERSONAL no quería entrar en las posturas filosóficas y políticas de Buela, pero ya otro usuario ha hecho una aportación al respecto con la cual muestro mi total acuerdo en términos generales.
Saludos.
3:50 a.m.

ENSPOdijo…

Respondiendo a Vailos Larios:
Cuando hablo de que nuestra sustancia es el tiempo, la palabra sustancia es totalmente inadecuada, pero lo hago a efectos pedagógicos, puesto que en el lenguaje imperante el sustancialismo se ha identificado siempre con: somos nuestro cuerpo, nuestros brazos, piernas, corazón, cerebro o, a lo sumo, psique, mente. Incluso cuando se habla del alma, ésta es una especie de sustancia tenue, y a eso se le denomina “espiritualidad”, un materialismo atenuado de un ente que se separa del cuerpo y garantiza la inmortalidad (que es uno de los más produndos deseos del cuerpo y nada espiritual, por cierto…).
Por tanto, se trata de una metáfora. Somos tiempo significa que nuestro ser es la temporalidad, pero no una temporalidad concebida en términos espaciales (línea de puntos sucesiva), como hace el sustancialismo, sino esa temporalidad que experimentamos en la proyección histórica de posibilidades del “nosotros” en tanto que “ahí del ser” o Dasein. Empleo el lenguaje sustancialista y digo que esa es nuestra única  “sustancia” para enfatizar la prioridad, pero ahora aclaro que el tiempo es el fenómeno más alejado posible a cualquier fundamento ontológuco de un  sustancialismo. De hecho, el sustancialismo se ha basado siempre en la percepción presente de la cosa “ante los ojos” y define la antípoda del filosofar  heideggeriano.
La conclusión no es que el tiempo sea el ser por antonomasia, sino que el problema de la temporalidad representa la puerta de acceso a la cuestión del ser. Significa que hemos de pensar en términos no sustancialistas o caeremos en versiones malas de cosmovisionalismos científicos. El filósofo no es un generalista de tesis científicas, sino que se plantea la pregunta por el SER de la verdad, el tema de en qué consiste que la verdad SEA. Éste es su “único” “objeto”, empleando otra vez un lenguaje incorrecto, pero sólo para que me entiendan a título provisional.
4:01 a.m.

ENSPOdijo…

Siguiendo con Vailos Larios:
La cuestión del Dasein no queda respondida con la descripción del “estado de interpretado” de nuestra situación histórica. Pero es inseparable de ésta. Lo que quiero que entiendan es que comprender Heidegger, además de entender conceptual e intelectualmente algunos conceptos filosóficos, que también, es ante todo una auto-interpretación constituyente del propio Dasein comprensor, una suerte de CONVERSION, y aquel sólo puede realizar esta aprehensión existencial de sí mismo, que precede a la reflexión teórica y a la autoconciencia intelectual, por medio de la inmersión en historicidad yy la resolución del “ser para la muerte”. Les he descrito cuál es la “tempestad” que define nuestra historicidad y es en el marco de esa tempestad que uno “comprende” Heidegger, además de “conceptualizar” o “saber”, en el sentido teórico, unos contenidos doctrinales (por ejemplo, los que resume Eugenio Gil).
Respondo pues a su pregunta: la experiencia del “estado de interpretado” del “nosotros” es un requisito o condición necesaria de posibilidad de recuperar la memoria, de “superar” el olvido del ser, pero no es condición suficiente. Digamos que hay que pasar por ella para llegar allí donde tenemos que llegar en tanto que filósofos que no sólo “experimentamos” la verdad sino que la conceptualizamos racionalmente. Pero sin previa experiencia del paisaje trágico de la patria ancestral germánica de donde brotan los filosofemas heideggerianos, no hay pensamiento teórico que valga.
Hay que hacer un viajecito a la Alemania espiritual, invisible para el pensar sustancialista.
4:11 a.m.

ENSPOdijo…

Tercera respuesta al primer post de Lairos Valios.
Como ya le digo en el post anterior, tenemos por un lado la experiencia de la verdad y luego su conceptualización. Para el no filósofo, esa experiencia es posible al margen de la filosofía. Pero el filósofo conceptualiza la experiencia y la hace consciente, expresa, un camino por el que ha de pasar si quiere institucionalizarla. En la Grecia presocrática no era necesario institrucionalizar lo trágico porque la cultura ya era trágica por sí misma. Nosotros tenemos que hacer la revolución y no la haremos si no elevamos la experiencia de la verdad a doctrina filosófica y, en un segundo paso, a doctrina política.
Creo que con ello respondo a todos sus planteamientos, pero también advierto que estas cuestiones hay que empezar a tratarlas en el foro cerrado del blog.
Saludos.
4:15 a.m.

ENSPOdijo…

Respondo al segundo post de Vailos Larios:
La etnia judía estaba muy representada en el fascismo por motivos evidentes a poco que se reflexione. El fascismo inicial era nietzscheano y nacional, pero el Vaticano había sido uno de los principales obstáculos para la unificación de Italia como nación y además un enemigo de los judíos. Los judíos italianos querían una nación italiana lo más nietzscheana posible para poder respirar, o eso pensaban ellos. Preferían un entorno social nietzscheano a un entorno católico tradicional.
Respondiendo a otra cuestión que plantea expresamente: sí, creo que el nazismo hitleriano es como la versión estalinista del comunismo, una posición política concreta, y que la tarea de la izquierda nacional es reconstruir el nacionalismo revolucionario originario y a partir de este “suelo” plantear una alternativa “fascista” sin complejos, aunque no parece muy recomendable el uso del vocablo en cuestión como rótulo o sigla política.
El señor Buela es un “trepa” que tiene contactos en el Opus Dei de Barcelona y que, para hacer un favor a esos contactos, sacrificó a un alumno nacional-revolucionario de doctorado en el contexto de la venganza de un profesor al que dicho alumno había denunciado por plagio. Puedo ACREDITAR y acredito que Buela no merece ninguna confianza política o siquiera moral, y que su presunta filosofía ni siquiera es digna de un comentario, si no fuera porque el hecho de haber estudiado en La Sorbona le da mucho caché entre los grupos de extrema derecha, poco acostumbrados a tratar con gentes que ostentan títulos. Pero si usted lee lo que escribe Buela verá que eso no es filosofía, como mucho es periodismo nacional-católico y antisemita de sacristía.
4:24 a.m.

ENSPOdijo…

Confirmo el comentario de Augusto.
4:25 a.m.

ENSPOdijo…

No ha habido ninguna pregunta impertinente, sólo les animo a debatir estos temas en un foro cerrado, pues los materiales que debo manejar comienzan a ser demasiado delicados y especializados para ventilarlos en un blog.
Para que se pueda abrir el foro cerrado, necesito sus currículos académicos resumidos, que ya les he solicitado y sigo a la espera de recibir.
También aclarar que no es una coincidencia el tema de “Heidegger difícil” con Eugenio Gil Borjabad. Simplemente he querido matizar algunas de las cuestiones que Gil expusiera en su blog. Es evidente que los planteamientos pedagógigos de Gil y los nuestros son casi opuestos, y esto sin entrar en la materia espinosa de las respectivas interpretaciones de Heidegger.
Pero si beben de ambas fuentes, por lo demás complementarias, pueden obtener una visión más rica de Heidegger. Nosotros no sólo le hemos ofrecido a Gil un puesto de profesor en el curso, sino que le propusimos nada menos que la presidencia del grupo de investigación, y ello a pesar de las señaladas diferencias interpretativas y pedagógicas  existentes. Gil ha rechazado todas estas generosas ofertas nuestras por razones personales en las que no puedo entrar aquí por motivos de privacidad.
Saludos.
4:36 a.m.
===
Fuente: FILOSOFIA CRÍTICA

Ultraje de un activista marroquí a…España y a Don Juan de Austria

9 febrero 2013

Don-Juan bProtest mit roten Rosen

Don Juan und sein Türkenschädel

Rosen, Protest-Rufe und ein Großeinsatz: Fast drei Stunden musste die Polizei am Dienstag auf einen Mann einreden, der in Regensburg auf das Standbild von Don Juan d’ Austria geklettert war. Er fordert die Entfernung des Denkmals.

„Nein zu Faschismus. Nein zu Terrorismus. Aber das muss weg.“ Protest am Zieroldsplatz. Fotos: Uli Teichmann

„Frieden! Frieden“, ruft der junge Mann immer wieder, der auf dem Sockel der Don Juan-Statue am Zieroldsplatz steht, während nach und nach Polizeiautos, Rettungssanitäter und die Feuerwehr eintrudeln. „Nein zu Faschismus. Nein zu Terrorismus. Aber das muss weg“, wiederholt er immer wieder, während er den Polizeibeamten und Schaulustigen, die den zwischenzeitlich mit Absperrbändern gesicherten Platz umringen, ab und an Rosen zuwirft.

Das, was da weg soll – das ist besagte Statue von Don Juan d’ Austria. Der „Sieger der Seeschlacht von Lepanto“ 1571 wird gemeinhin als Retter des Abendlandes und in Regensburg als „großer Sohn der Stadt“ gefeiert. Entstammt er doch einer außerehelichen Liaison von Kaiser Karl V. und der Regensburgerin Barbara Blomberg.

Heute zieren den Feldherren grün-weiße Marokko- und türkische Halbmond-Flagge. Rund um den abgeschlagenen Türken-Kopf mit verzerrtem Gesicht, auf den er seinen Fuß setzt, brennen ein paar Grablichter. Der Sockel ist mit Zetteln beklebt, auf denen „Frieden“, „Freiheit“ oder „Demokratie“ steht und am Rand lehnt noch das kleine Holzregal, über das der Rufer hochgeklettert ist. Er hat sich für seine Aktion offenbar viel Zeit genommen.

„Was diese Moslems sich alles erlauben“

Einige Zeit braucht auch die Regensburger Polizei. Beamte der Polizeiinspektion Süd und der hinzugerufenen Verhandlungsgruppe reden bereits seit über einer Stunde auf den Mann ein. „Er könnte ein Messer haben“, sagt ein Polizist. Zuvor habe er gedroht, sich aufzuschlitzen, sollte man ihn mit Gewalt herunterholen wollen. Entsprechend hat die Feuerwehr ihre Leiter wieder eingekurbelt. Stattdessen wird eine Sprungmatte am Fuß der Statue ausgebreitet – falls der Mann sich plötzlich entschließen sollte, von dem fünf Meter hohen Sockel zu springen. Doch der ruft lieber weiter in die Menge, die dem Ganzen teils belustigt, teils empört zuhört. „Was diese Moslems sich alles erlauben“, echauffiert sich eine Mitsechzigerin. „Wenn ich das im Iran machen würde, dann würde ich hingerichtet werden.“ Ein paar andere dagegen applaudieren. Die Statue ist nämlich nicht völlig unumstritten.
===
http://www.regensburg-digital.de/don-juan-und-sein-turkenschadel/05022013/

Diez lecciones de etnopolítica

2 diciembre 2012

etnopolitica-300x214Guillaume Faye.- Cuando sobre un territorio dado en cualquier parte del mundo, desde que el homo sapiens ha emergido del phylum de la línea antropoide, una tribu, una raza, una nación, una etnia procrea menos hijos sobre su territorio nativo que un grupo concurrente, el primero desaparece de ese territorio y el territorio cambia de propietario. La tierra no pertenece más que a los que la invaden, la pueblan y la sumergen demográficamente. El derecho de ocupación del suelo nunca podrá ser más abstracto, “moral” o bien “histórico”; está indefectiblemente ligado a la realidad biológica del poblamiento, por lo tanto a la fecundidad femenina.

Ciertamente la geopolítica es muy importante porque tiene en cuenta la noción geográfica de “tierra”, de patria geográfica, en la esfera histórica y política. Sin embargo, es insuficiente: es necesario añadirle la noción etnopolítica que introduce la noción de “pueblo”, en el sentido de grupo antropológico creador de una cultura. Porque son los hombres concretos quienes hacen la historia. Y los hombres, partes integrantes de la vida, están gobernados por las leyes de la biología, aun más desiguales y creadoras de diferencias que las de la geografía.

Pero son pocos los pensadores, los intelectuales, los sociólogos, los políticos, los geopolíticos, los economistas perdidos en las nubes de la abstracción, en el ideal de una eternidad histórica fijada, los que se preocupan de las realidades básicas biológicas y demográficas. Se diserta sobre Alemania, España, Francia, Bélgica, Holanda, Serbia, Italia, Portugal, Gran Bretaña, Rusia y la Europa que nos engloba a todos como si fueran realidades eternas. Pero éstas desaparecerán a toda velocidad (y para siempre) si su natalidad continúa cayendo y si las prolíficas poblaciones llegadas del Tercer Mundo continúan poblándolas ante la indiferencia y la inconsciencia general, reemplazando a los pobladores autóctonos por los suyos. En una sola generación, Kosovo y Macedonia han dejado de ser países eslavos y ortodoxos para convertirse en musulmanes a causa del diferencial demográfico (5 niños por familia por un lado, uno solo por el otro). Si nada cambia, del hecho de la inmigración y de este diferencial de natalidad, del hundimiento de la demografía autóctona europea, pero también del mestizaje, muchos países de Europa occidental (entre ellos: Francia, Bélgica, Italia, España, Alemania, Países Bajos, etc…) ya no serán mayoritariamente ni de raza blanca ni de tradición europea mucho antes de la mitad de este siglo. Es inútil decir que ya no se podrá seguir hablando de Francia, de Alemania, ni tampoco de Europa. Esas entidades habrán desaparecido en el abismo de la Historia. Nuestros contemporáneos parecen completamente ciegos antes este cataclismo histórico que no tienen parangón en toda la historia de los pueblos europeos.

Cuando España fue conquistada por los moros, la fecundidad de los españoles de origen permaneció fuerte y las mezclas fueron raras, esto permitió la Reconquista. Cuando el Imperio romano se hundió, mientras que poblaciones alógenas venidas de Oriente habían entrado masivamente en sus muros, la civilización europea pudo continuar gracias a la reserva demográfica dinámica de celtas y germanos. Hoy no hay nada parecido. Todos los países de Europa tienen actualmente un déficit demográfico, y más de la mitad de entre ellos es presa de una inmigración de asentamiento por poblaciones extra-europeas, musulmanas en un 80%. El resultado de este proceso, es la desaparición pura y simple de la civilización europea multimilenaria. Porque toda civilización reposa sobre una base bio-antropológica y genética, y no sobre una “cultura pura”. Frente a ese peligro, ningún gobierno europeo afronta una política natalista a favor de los autóctonos, ninguno busca seriamente limitar le invasión migratoria, pero todos tienen un enemigo común: el racismo. Como en la totalitaria URSS, en la neo-totalitaria Europa, las palabras tienen un significado oficial diferente del sentido común. El delito de “racismo” es el de defender la propia identidad, el derecho a la perpetuación biológica. Dicho de otra forma, los pueblos europeos, en todo caso sus elites, se vuelven culpables de un suicidio, de un auto-genocidio.

De estas consideraciones, se derivan diez lecciones:

1- Un territorio pertenece a quien lo puebla, el derecho del primer ocupante es una quimera.

2- La mayor potencia militar invasora es mucho menos peligrosa que la inmigración pacífica de poblaciones con una fuerte fecundidad. La mayor fuerza de resistencia de un pueblo ante una ocupación o una invasión es su fecundidad.

3- La potencia cultural, económica y tecnológica no tienen ninguna eficacia a largo plazo si no se apoya en un dinamismo demográfico y en una población joven.

4- La esencia de un pueblo, de su cultura, de su identidad, de su ser reside en la persistencia de su homogeneidad biológica, en sus genes. La cultura no es más que una superestructura.

5- La cultura de un pueblo –como agregado biológico y genético- no puede transmitirse a otro sin una radical metamorfosis.

6- El poder histórico de una civilización reposa, como condición necesaria, sobre el dinamismo demográfico de su núcleo antropológico.

7- Le desigualdad entre los pueblos no se explica por factores ambientales (recursos naturales, clima, topografía) ni por los avatares históricas, sino por su propia capacidad genética.

8- Las cualidades genéticas y biológicas no son suficientes: un pueblo puede hundirse interiormente y rehusar a reproducirse por declive del querer vivir, y dejarse dominar por pueblos menos dotados.

9- Sin embargo, la historia está abierta: no es un largo río tranquilo. Los europeos pertenecen a una civilización metamórfica, que hasta el presente siempre se ha regenerado, como el Fénix que renace de sus cenizas. El pesimismo, como el fatalismo, son siempre malas respuestas a los problemas reales.

10- La solución a los problemas que hoy afrontamos no podrá encontrase más que en una inversión de los valores dominantes y en la selección, en el seno del abanico extremadamente rico de la cultura europea, de una moral que tendrá que ver más con el platonismo que con los preceptos cristianos. La razón contra la compasión.

VER VIDEO

PLATON : la ortodoxia sexual es natural

18 julio 2012

17 de julio de 2012 by

“Cuando el varón se une con la mujer para procrear, el placer experimentado se supone debido a la Naturaleza, pero es contrario a la Naturaleza cuando un varón se aparea con un varón, o una mujer con una mujer, y aquellos culpables de tales enormidades están impulsados por su esclavitud al placer. Todos censuramos a los cretenses por haber inventado el mito de Ganímedes.”

Fuente: AntologíaRevolucionaria

Fuente (del texto): AntologiaRevolucionaria

Ha muerto el Rey de Europa

20 julio 2011

La República de Austria organizó ayer unos fastuosos funerales a Otto de Habsburgo, el último vástago de la casa de los Austrias que pudo ostentar el título de príncipe heredero y ser emperador si la historia hubiera sido distinta. El archiduque, exeurodiputado y ferviente europeísta, falleció el pasado 4 de julio a la edad de 89 años.

 Más de mil invitados asistieron a la misa oficiada por el arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, en la catedral de San Esteban. Entre ellos representantes de las casas reales como Carlos Gustavo y Silvia, el príncipe Hans-Adam II de Liechtenstein, el archiduque Henri de Luxemburgo y la princesa Astrid de Bélgica. Por parte de España acudió la infanta Cristina, y Michael de Kent por el Reino Unido. La familia Habsburgo estuvo presente con 150 de sus miembros.

Otto de Habsburgo deja 7 hijos, 22 nietos y dos bisnietos. También participaron algunos jefes de Estado y de Gobierno como el presidente de Georgia, Michail Saakaschwili; el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, y la presidenta del Gobierno croata, Jadranka Kosor.

El hijo primogénito del último emperador, educado por su madre, la última emperatriz Zita, para asumir las responsabilidades de la corona, vivió también en Estados Unidos, Bélgica, Francia, Suiza y Alemania. Solo pudo volver a pisar el suelo de su país de origen en 1961, tras jurar lealtad a la República y renunciar a sus ambiciones políticas en Austria. Con uniformes tradicionales de todos los colores, varias formaciones de nostálgicos acompañaron el cortejo. “No somos monárquicos, pero rendimos homenaje a un gran hombre y a una larga tradición”, decía un músico de la Capilla Musical Vienesa del Regimiento Real. “Una monarquía constitucional al estilo de Inglaterra o España no estaría mal”, argumentaba un abanderado de una formación legitimista, del movimiento monárquico, de muy poco peso en Austria. “Reinstaurar la monarquía sería hoy una novedad, quizás lo mejor para estos tiempos tan inestables”, comentaba alguien del público, entre el que se veían muchos turistas regocijados por el espectáculo casi romántico que les transportaba en un viaje a los tiempos de la emperatriz Sissi.

Las ceremonias se han extendido más de una semana, con cuatro réquiem y varias misas celebradas en Pöcking, Múnich, Mariazell y Viena. Sus restos fueron enterrados en la Cripta de los Capuchinos, menos su corazón, que se guardará en Hungría.

===

Fuentes:

http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/Pompa/tradicion/entierro

Otto/Habsburgo/elpten/20110717elpepirdv_11/Tes

Kaiser CARL V

12 diciembre 2010


++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Si esforzamos la mirada sobre la cabeza de esta bella y extraordinaria mujer leemos el rótulo

KAISER  CARL  V…. es decir, en lengua alemana  Cesar  Carlos V.

Sabine Haag, una mujer de 48 años, casada y madre de tres hijos en edad escolar, es desde hace dos años la única persona que en Europa dirige siete museos, uno de los cuales, el Kunsthistorisches Museum (KHM), Museo de Historia del Arte, en Viena, es el mayor y más importante de Austria y uno de los primeros de su clase en el mundo. Haag derrocha conocimiento y experiencia, no solo respecto al gran complejo museístico que encabeza, sino también sobre las últimas tendencias en la materia.

Sabine Haag, doctora en Arte, nació en una familia “con buenos conocimientos artísticos”; sus pasiones eran la guitarra, la flauta y el ballet. “Desde que nací estuve rodeada de arte”. Pero fue un libro, un regalo que le hicieron sus padres cuando tenía 13 años, lo que la marcó: Die geschichte der kunst (La historia del arte), de Ernst Gombrich. “Fue el punto de partida para darme cuenta de lo importante que es contar las historias sobre las obras. Me dejó claro que quería estudiar y trabajar en historia del arte. He sido afortunada al conseguirlo. Dirigir ahora el KHM es para mí un sueño cumplido. Tengo un contrato de cinco años, que acaba en 2013 y espero que me sea renovado. [Puede serlo sin límite en periodos de cinco años]. No me puedo imaginar en el futuro en otro trabajo. Esto llena mi vida. Me gustaría jubilarme aquí. Ahora mi principal intención es abrirlo a un público más amplio, contar con más jóvenes investigadores, mantener y aumentar el gran nombre que tiene y dejar huella, como la reapertura de la Kunstkammer, que espero que sea redescubierta”.

Fuente: El País Semanal (Madrid 12 diciembre 2010):


RELECTURA DE “LA GRAN NACIÓN” DE JEAN THIRIART (via Jean Thiriart)

16 noviembre 2010

un libro que deberían leer todos los europeos del Continente y también los de ulttramar…es decir,
las personas que siendo de ascendencia europea viven en América, Oceanía, Africa o Asia

POR UNA EUROPA LIBRE RELECTURA DE “LA GRAN NACIÓN” DE JEAN THIRIART de Adriano Scianca de Orion 236, mayo 2004; y la Nazione Eurasia diciembre 2004 La cultura no conformista europea posterior a 1945 presenta pocas figuras verdaderamente fundamentales. Una de éstas es seguramente Jean Thiriart, distinguido padre del europeismo nacional revolucionario. Thiriart ha contribuido de forma esencial en la formulación de los temas centrales de nuestra vis … Read More

via Jean Thiriart

Berlin… immer Berlín

17 agosto 2010

En realidad … era de Viena de la ciudad que se decía “Wien… immer Wien…”…

De Berlín tengo recuerdos fotográficos… porque mi padre, en los años treinta del siglo XX, tuvo ocasión de visitar Alemania, Polonia, Rusia (Leningrad, Moscú, etc.) y por supuesto Paris, Bruselas,  Roma, Suiza, Viena, etc. Yo quedé impresionado con las fotografias de tantas y tantas ciudades alemanas, como Königsberg y otras, pocos años después arrasadas por los bombardeos de los aviones que quizás fueron causa determinante en la “victoria” que hoy Europa celebra cada 8 de mayo…

También estuve en Berlin, esta vez, físicamente, cuando en  agosto  de 1961 se empezó a levantar el que la DDR llamó pomposamente „antifaschistischer Schutzwall“ (“muro de protección antifascista”)…  Por estos motivos me parece obligado hacer un nuevo recorrido, esta vez, virtual, por Berlin y gracias a un post publicado en un blog llamado “Mein Führer“. Lo copio a continuación:

Puerta de Brandenburgo
Ya estoy de regreso de Berlín. Cuando uno aterriza por primera vez en la capital y está un poco despistado lo mejor que se puede hacer es acercarse lo primero a la Puerta de Brandenburgo, que todos conocemos perfectamente y que es el centro más turístico de la ciudad. Es uno de los puntos más visitados y en la actualidad es una atracción turística para hacerse múltiples fotografías. En la actualidad es más un lugar americano que alemán. La gran embajada americana situada justo al lado y un museo dedicado a Kennedy nos hacen recordar quién manda en el mundo hoy, lo que a mi gusto desluce un poco la visita, pero nuestra imaginación puede borrar eso perfectamente si lo obviamos. Y es que para visitar Berlín queriendo ver el Berlín de Hitler hay que tener una cierta imaginación, pero ese es otro cantar. Allí se ofrecen tour más o menos gratuitos de la ciudad. Un grupo de chicos con camiseta roja los ofrecen en diferentes idiomas. En concreto hay un tour del III Reich así que me apunté por curiosidad. En mi caso un chico español ofreció el recorrido a pie durante unas cuatro horas. Comienza con un esbozo biográfico de Hitler justo en la misma Puerta de Brandemburgo. La verdad es casi no tuve ninguna objeción a lo que dijo. Se notaba que el chico conocía la biografía de Hitler.
Hotel Adlon
Reichstag
Estaba muy influenciado por el historiador Kershaw, de hecho le pregunté por sus lecturas y me dijo que era la biografía que había leído. Justo al lado de la Puerta de Brandemburgo se encuentra el hotel Adlon, escenario de importantes acontecimientos del III Reich. Esta reformado hace no mucho. Después nos dirigimos hacia el Reichstag. El guía dijo, por supuesto, que su incendio no está del todo aclarado, dejando al visitante la idea de que fueron los nazis quienes lo hicieron. Todos sabemos que, a pesar de ser un símbolo de Berlín, a Hitler nunca le gustó mucho y que apenas lo utilizó. A pesar de todo, es un edificio histórico que hemos visto en muchas fotografías de la época y resulta emocionante encontrarse allí. A todos nos vienen a la mente los últimos días de la guerra, con los soviéticos izando la bandera allí. Justo después, el guía nos dirigió hacia un monumento soviético que simboliza su victoria en la guerra. No es el único que hay en Berlín, pero si el más céntrico. El guía insistió en el esfuerzo soviético durante la guerra, lo que no deja de ser cierto. Lo que no se le plantea al visitante es el por qué, una vez derribado el imperio soviético, de la existencia de esos vestigios de la dictadura comunista. Hay una gran escultura dedicado al soldado desconocido soviético que los alemanes llamaron “monumento dedicado al violador desconocido”, por la gran cantidad de mujeres alemanas violadas por soldados rusos.
Monumento soviético
Antiguo Ministerio del Aire
Después se continua por la calle en donde estaba situada la Nueva Cancillería, ocupada en la actualidad por unos edificios ciertamente no muy bonitos. No es un lugar que recuerde en absoluto a lo que fue pero el hecho de saber que allí mismo tuvieron lugar los acontecimientos finales en la vida de Hitler le confieren al lugar un halo especial. Quizá sea el lugar de Berlín donde más imaginación haya que echar ya que se ha querido borrar para siempre todo recuerdo de Hitler. Justo al lado se encuentra el antiguo edificio del Ministerio del Aire de Hermann Göring. Es el edificio del III Reich mejor conservado de Berlín, casi intacto, y en la actualidad lo ocupa el Ministerio de Finanzas. Uno se pregunta qué milagro ocurrió para que en medio de la destrucción más absoluta se mantuviera en pie ese edificio. El edificio es impresionante y yo creo que es uno de los lugares en donde uno puede imaginarse estar en una calle del III Reich.

Ruinas Edificio Gestapo

En general, el tour del III Reich me parece, lógicamente, muy básico. Apenas se sale del centro de la ciudad y yo creo que lo podrían ampliar un poco más. Otro defecto que le veo es que el guía incide especialmente en la destrucción de Alemania y en su derrota, y apenas en los éxitos de Hitler y, mucho menos aun, en los logros sociales alcanzados por el III Reich. No en vano, la empresa que gestiona este tipo de tours es americana. Así que con eso esta todo dicho. Al final, como es obvio, la gente se va del tour con la idea de los horrores del nazismo. De hecho acaba en una exposición llamada “Topografía del Terror”, en donde se encontraba un edificio de la Gestapo.

Una de las calles que más nos pueden recordar al Berlín de Hitler es, sin duda, Unter den Liden. Se encuentra reconstruida casi por completo, pero se ha respetado bastante el original. Impresiona ver las imágenes apocalípticas del fin de la guerra y compararlas con la actualidad. Con todo, paseando por esta amplia avenida podemos detenernos en varios puntos relacionados con Hitler y el III Reich. Por ejemplo, tenemos la Catedral en donde se casó Hermann Göring y a la que asistió Hitler.

Muy cerca de la Catedral, llegamos al Museo Histórico Alemán. Si solo estás interesado en la época nacionalsocialista, te puedes saltar directamente todos los siglos de historia, aunque personalmente creo que merece la pena observarlo todo. Personalmente es el museo que más me ha gustado. Bien, una vez situados en las salas que más nos interesan, nos podemos encontrar con uniformes de las SA y de las SS, carteles electorales de la época etc. Saqué todas las fotos que pude así que os voy a poner unas cuantas:

Uniforme de las SA
Uniforme de las SA
Uniforme de las SA
Este museo es quizá el único lugar de la ciudad en donde se exhiben banderas con la cruz gamada, ya que como sabemos, en la actualidad están absolutamente prohibidas en Alemania.
Cartel de Propaganda
Uniformes de las SA
Uniforme de las SS
Batería antiaérea
El famoso Coche del Pueblo
Busto de Hitler
Perfil del busto de Hitler
Para mi gusto, este busto de Hitler es lo más emocionante sobre Hitler que se puede ver en el museo. Al parecer, de este molde se encargaron  varias copias y es original de la época. Hitler nunca posó personalmente para la obra, así que el artista tuvo que hacerlo a partir de fotografías.
Otro lugar que se encuentra en la Unter den Liden es la Biblioteca Nacional. Allí es donde se quemaron 20.000 libros por orden de Goebbels. Justamente en el suelo en donde ardieron las obras se encuentra un homenaje que consiste en unas estanterías vacías que se pueden ver desde el mismo suelo:
Otro museo que creo que merece la pena visitar es el Museo de la Técnica, de reciente apertura. Básicamente solo está dedicado a barcos y aviación, pero hay varios aviones de la época nacionalsocialista:
Una de las calles más animadas de Berlín es la Friedrichstrasse. Cerca de allí  hay un búnker conservado perfectamente en donde durante la guerra se guardaban las obras de arte. Es este:
Hice la fotografía con los nombres de las calles en la que se encuentra ubicado por si alguien quiere visitarlo.
Muy cerca de allí se encuentra el teatro Admiralspalast, uno de los teatros frecuentados por Hitler. En la actualidad se encuentra reformado, pero conserva su aspecto original. Recientemente se estrenó una parodia sobre Hitler. Este es el teatro:
Admiralspalast Berlín
Para mi gusto, uno de los “platos fuertes” de la visita al Berlín nacionalsocialista y de Hitler, es el Estadio Olímpico, no solo por su perfecto estado de conservación sino porque a todos nos vienen a la mente las imágenes perfectamente captadas por Leni Riefensthal. Es toda una delicia visitarlo, recomendando alquilar una audio-guía. Ciertamente ahí me explayé tomando fotografías. Os muestro algunas:
Tuve la suerte de que en la zona de las piscinas había varios nadadores haciendo saltos, exactamente igual que en las mismas olimpiadas de 1936, así que no dudé en filmarlos intentando emular, sin ningún éxito je je, a Leni Riefenstahl. No pude evitar sentirme como en los días de las olimpiadas. Pongo un vídeo de Olympia y a continuación mi modesta grabación, a la que le he puesto música de Wagner y le he dado un color de la época: (…/…).
Nota de IRANIA: Para ver el post completo pinchar en http://estudiodehitler.blogspot.com/2010/08/berlin.html

confusión y terrorismo cultural en el Valle de los Caídos

4 agosto 2010

Es un viejo truco tratar de introducir en el ambiente una idea o proyecto de magnitud considerablemente exagerada para luego, mediante un debate organizado en los medios de comunicación, obtener el resultado deseado, el cual, puede ser conseguir imponer esa idea o proyecto aunque mermado en su alzance. Es la misma táctica del mercader del bazar oriental que pide cien  de precio para vender la mercancía en setenta, aunque posiblemente sólo vale diez….

Esto es lo que parece estar ocurriendo con el bulo de que álguien quiere dinamitar el grandioso monumento del Valle de los Caidos, en Cuelgamuros, Madrid…    Si hace 50 años  álguien hubiera propuesto destruir la catedral de Burgos habría sido considerado un loco, pero en nuestros tiempos iconoclastas y de “laicismo” salvaje ya parece un proyecto hasta posible… pues como escribe Pio Moa en su blog de “Libertad digital”… no falta gente que le gustaría hacer algo semejante, como es volar la gigantesca Cruz del Valle de los Caídos…: “desearían hacerlo, y  no debemos olvidar que se trata de un gobierno de delincuentes, amparado por una seudo oposición y por la pasividad de quienes debieran movilizar a la opinión pública”.

Es de suponer el escándalo que habría en trodo el mundo si álguien pretendiera demoler la Torre Eiffel (que por cierto fue construida para la Exposición de Paris de 1889, que conmemoró el centenerio de la Revolución francesa…

Por el contrario… los rumores sobre lo que ocurre con la Basílica del Valle de los Caidos… no pasa de ser un tema

que está siendo tratado muy marginalmente y en contadísimos blogs de internet… Este es el caso de una carta firmada por Irene Abad y que publica Pio Moa en la siguiente dirección:

Una carta sobre el Valle de los Caídos:

Sr. Director:
Yo estuve hace bastantes meses en el Valle de los Caído y ya habían quitado todos los servicios- funicular, tiendas, etc. A los de la cafetería les habían dicho que al fin del mes se cerraba la cafetería. .. y hasta los retretes de todo el complejo.

Además había una cinta de plástico de esas que pone la policía alrededor de la montaña y no se podía subir a la cruz. La explicación que daban los guardias era que las piedras de granito tenían una enfermedad y podía desprenderse la cruz.

Uno de los guardias-en confianza nos dijo que se iba a hacer correr esa versión para que un día se dinamitara la cruz y toda la basílica y que si no fuera porque los monjes se oponían a irse, ya se habría derribado. Y que estaban presionando a los monjes para que se fueran. De hecho ya no se permitía que se dieran los cursos que se daban en la hospedería ni que se celebraran las reuniones- con cuyos ingresos se financiaban los monjes.

Hoy me consta que lo están pasando muy mal y que los tienen cercados, aunque les permiten decir misa en la basílica -sólo eso- pues el resto está cerrado.

Que se sepa:

– No ha habido, ni hay en estos momentos ningún tipo de andamiajes destinados a obras o a reparaciones en el interior de la Basílica , ya sea para reparar goteras (que siguen en el mismo sitio) o para quitar o alterar algún elemento arquitectónico, artístico u ornamental del templo. En este sentido, en lo que se refiere a la cúpula de la Basílica, lo cierto es que sí se han limpiado las partículas de hollín que había incrustadas en la misma desde el atentado con bomba del GRAPO en 1997 , pero afortunadamente no se ha tocado a nada de la decoración.

– Por lo tanto, es mentira que dentro o fuera del recinto se estén realizando tareas de mantenimiento” o “restauración” de nada. – En consecuencia, la única razón por la que al Basílica está cerrada a cal y canto es porque se trata de una decisión “por c…” de Patrimonio Nacional, siguiendo órdenes del Ministerio de la Presidencia – del cual depende orgánicamente – a su vez éste integrado en al Vicepresidencia 1ª del Gobierno (es decir, De la Vega). De esa forma también se eliminan las visitas turísticas al Valle de los caídos lo que no beneficia a nadie y perjudica a todos.

– Por todo ello, en éstos últimos días el Abad de la Basílica , junto con el Arzobispado de Madrid y la Nunciatura de la Santa Sede (la cual confirman que en Roma se está al corriente de lo que ocurre) están intentando desbloquear conjuntamente a tres bandas esta situación realizando gestiones no sólo con Patrimonio y el Ministerio, sino incluso con la Jefatura del Estado.

– Ante el silencio informativo de lo que esta pasando, el P. Julio Iglesias, en nombre del Abad, nos ruega a todos los fieles que difundamos en todos cuantos medios de difusión e información nos sea posible (correos electrónicos, blogs, foros, SMS, redes sociales, cartas a los periódicos, etc…) los hechos que están aconteciendo, al tiempo que suplica que contemos lo que están haciendo con los monjes del Valle.

Pongámonos, pues, en marcha. PÁSALO

Irene Abad

La idea de dinamitar el Valle de los Caídos podría ser un bulo con intención de poder desmentirlo luego fácilmente. Pero no es nada imposible: desearían hacerlo, y  no debemos olvidar que se trata de un gobierno de delincuentes, amparado por una seudo oposición y por la pasividad de quienes debieran movilizar a la opinión pública.


A %d blogueros les gusta esto: