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CICERÓN: DIALOGO SOBRE LA VEJEZ

5 agosto 2017

MARCO TULIO CICERÓN:

 

CATóN EL MAYOR…………ó

 

DIALOGO SOBRE LA VEJEZ

 

(Traducción de   Rosario Delicado Méndez )

 

Cap. XX  [ pág.  207 en  de Sociedad de Ediciones Louis-Michaud]

POR QUÉ DEBEN LOS VIEJOS TEMER POCO LA MUERTE

 

Siempre es inseguro en la senectud el momento final. Pese a ello, la vejez se puede vivir adecuadamente, siempre que se sea capaz de cumplir una responsabilidad e, incluso, despreciar la propia muerte. Por lo cual resulta que la vejez se esfuerza más y tiene mayor ánimo que la juventud. “Hasta la vejez”, respondió Solón al tirano Pisístrato cuando éste le preguntó hasta cuándo iba a seguir oponiéndosele tan seguro de sí mismo. El fin óptimo, sin duda, es vivir con una mente íntegra y con los sentidos en plena forma, pero la propia naturaleza destruye lo que ella creó. Con la misma facilidad que quien construye una nave, un edificio, de igual modo la naturaleza destruye al hombre, y separa lo que ella misma unió. Como toda construcción reciente mal vertebrada se desmorona con facilidad, el breve tiempo que resta de vida ni debe ser deseado con avidez, ni ser rechazado sin causa. Pitágoras prohíbe que, sin orden del emperador, es decir, de Dios, se abandone la estación y la cárcel de la vida. [ Pitágoras enseña que ninguno sin orden del general, esto es, de Dios, se aparte de la guardia y puesto de la vida.]

Del mismo modo reza el epitafio del sabio Solón, que quiere que su muerte carezca de dolor para sus amigos y que no la lamenten. Desea, creo yo, ser querido por los suyos, pero no sé si lo expresa mejor que Ennio cuando dice:

“No quiero que me adornen con lágrimas, ni que se hagan funerales con llantos”

[“Nadie en mi muerte me honre con su llanto / Que andaré vivo en boca de los hombres.]

 

No creo que la muerte deba ser luctuosa cuando a continuación se espera la inmortalidad. El miedo a la muerte puede existir para alguien en algún momento de su vida, pero por breve tiempo, especialmente para el anciano, puesto que una vez muerto ya no existe esa sensación. No obstante debe ser objeto de reflexión para la adolescencia, de tal manera que no nos olvidemos de la muerte, sin cuya reflexión nadie puede sentirse tranquilo de espíritu. Es indudable que tenemos que morir, pero es incierto hasta el último momento. Por lo tanto, ¿quién puede tener firmeza de espíritu temiendo a la muerte, siempre amenazante?

No creo necesario, después de tan larga perorata, traer a la memoria a Lucio Bruto, quien murió en defensa de la patria, ni a los dos Decios que arriesgaron su vida en una carrera de caballos para mantener la promesa dada al enemigo,[ no a M. Atilio, que fue a morir evidentemente por cumplir la palabra que dió al enemigo]; ni a los Escipiones, que quisieron hacer frente a los Cartagineses con sus propios cuerpos, ni a tu abuelo Lucio Paulo, que pagó con su muerte la temeridad de su colega en la ignominia de Cannes, ni a Marcos Marcelo, después de cuya muerte, el crudelísimo enemigo permitió que se le privara del honor de un entierro digno. Sin embargo se ha de tener en cuenta a nuestras legiones, que con frecuencia avanzan, con ánimo seguro y alegre, por donde saben que jamás regresarán, como comenté en mis Orígenes. Así pues lo que los adolescentes ignorantes, incluso también los más aldeanos desprecian, ¿es lo que van a tener los doctos ancianos?

 

En general, según yo opino, la consecución de todos los anhelos produce la satisfacción de la vida. Los caprichos de la infancia son indiscutibles, pero ¿acaso los jóvenes los echan de menos? También cuando llega la juventud tiene sus propios entusiasmos, pero ¿acaso los reclama la edad media y la adulta? Los apegos de la edad madura tampoco se buscan en la vejez. Existen también las últimas inclinaciones propias de la vejez, que van desapareciendo como sucede con los deseos propios de cada edad anterior. Sucede lo mismo con las propias voluntades de la ancianidad. Cuando llega la saciedad de la vida se crea el momento, ya maduro, para la muerte.

 

 

Cap. XXI [ pág.  209 en  de Sociedad de Ediciones Louis-Michaud]

PRUEBAS DE LA ETERNIDAD E INMORTALIDAD DEL ALMA

 

Yo mismo no entiendo por qué motivo no me atrevo a exponer mi opinión acerca de la muerte pues, cuanto más cerca estoy de ella, creo que vivo más consciente de su realidad. Yo pienso que vuestros padres, el tuyo Escipión, el tuyo Lelio, preclaros varones y muy amigos míos, viven su vida, una vida digna de ser llamada así. Pues mientras el alma, arrojada del domicilio celestial, y casi hundida en la tierra, lugar opuesto a la divina naturaleza y a la eternidad, está aprisionada en esta estructura del cuerpo, tenemos que realizar trabajos gravosos y obligaciones impuestas por necesidad. Sin embargo creo, que los dioses inmortales han infundido el alma en el cuerpo humano para que haya quienes vigilen la tierra, y contemplando el orden astral, imiten en el modo y constancia de la vida. A mí me impulsa a creerlo, no sólo la razón de este debate sino también la reconocida autoridad y nobleza de los mejores filósofos.

Yo había entendido que Pitágoras y los pitagóricos, a quienes se denominaban filósofos itálicos, casi colonos nuestros, jamás pusieron en duda que tuviéramos un alma emanada de la divina inteligencia universal. Lo demostraban con aquellos argumentos que Sócrates había expuesto sobre la inmortalidad del alma en el último día de su vida. Sócrates, que, según el oráculo de Apolo, es considerado el más sabio de todos los seres humanos. ¿Qué más? Estoy convencido y así pienso: puesto que tanta es la rapidez de pensamiento de las almas, tantos los recuerdos de las cosas pasadas y tanta la prudencia acerca de

las cosas venideras, tanta las artes, tanta la profundidad de los conocimientos, tantos los inventos que la naturaleza abarca, que ésta no puede ser mortal. Y, puesto que el espíritu está siempre en movimiento, y no tiene principio porque se mueve a sí mismo, tampoco tendrá fin porque nunca se abandonaría a sí mismo. Y, puesto que la naturaleza del espíritu es simple, no puede tener en sí mismo ninguna mezcla heterogénea y dispar. No puede ser dividido y por lo tanto no puede morir. Los hombres saben muchas cosas antes de nacer, puesto que los niños, no sólo aprenden las artes más difíciles, sino que también asimilan otras, que a primera vista, parece que no entienden, pero que luego son recreadas en la memoria. Estas son, más o menos, las ideas de Platón.

 

 

Cap. XXII [ pág.  210 en  de Sociedad de Ediciones Louis-Michaud]

DISCURSO DE CIRO POCO ANTES DE SU MUERTE

Así habló Ciro el Mayor, cuando se estaba muriendo, en la obra de Jenofonte: “No penséis, mis queridísimos hijos, que yo, cuando os deje, no voy estar en ninguna parte ni voy a ser nada. Mientras estaba con vosotros por las gestiones que llevaba acabo veíais y comprobabais que mi espíritu vivía, pues bien, debéis seguir creyendo que este mismo espíritu sigue existiendo, aunque no lo veáis.”

El honor de los varones ilustres no permanecería en nuestra memoria, después de su muerte, si sus espíritus no se hubieran esforzado por aportar algo a la humanidad. Yo nunca he estado convencido de que sus almas sólo vivían mientras estaban pegadas a sus cuerpos, ni que los abandonaban una vez muertos, ni de que sus espíritus estaban carentes de pensamientos, sino que cuando comienzan a ser puros e íntegros, liberados de su contaminación corporal, entonces llegan a ser sabios. Además, dado que la naturaleza del hombre es destruida por la muerte, es evidente hacia dónde se dirigen los restantes asuntos: hacia el origen de donde han surgido. Sin embargo el alma no se manifiesta nunca, ni cuando está presente pegada al cuerpo ni cuando está ausente.

Ciertamente conocéis que nada hay más semejante a la muerte que el sueño. Los espíritus de los que duermen expresan en grado sumo su divinidad. Por eso se comprende que prevean acontecimientos futuros, y cómo será su futuro una vez que se hayan liberado plenamente de las ataduras del cuerpo. Si las cosas son así, “alabadme como a un dios, pues si el alma ha de morir al mismo tiempo que el cuerpo, también vosotros, que veneráis a los dioses, que vigilan y gobiernan toda esta hermosura, debéis conservar nuestra memoria piadosa e inviolablemente.”

 

 

Cáp. XXIII  [ pág.  211 en  de Sociedad de Ediciones Louis-Michaud]

PRUEBAS DE LA INMORTALIDAD DEL ALMA:  CONSUELOS DE LA MUERTE

Así habló Ciro a punto de morir; nosotros, si os parece bien, consideremos nuestras opiniones. Nunca me convenció nadie, Escipión de que tu padre Paulo, ni tus abuelos, Paulo y el Africano, ni otros muchos hombres ilustres, a quienes no es necesario citar, que llevaron a cabo tan grandes hazañas habían pasado a la memoria de la posteridad, si ellos no hubieran conocido con anterioridad en su alma que la posteridad les pertenecía. ¿Acaso piensas que yo, como lo hacen otros ancianos, pueda vanagloriarme de mí mismo cuando los días de mi gloria y mi vida están a punto de finalizar, aunque he llevado a cabo tantos esfuerzos diurnos y nocturnos, en tiempo de paz y de guerra? ¿Acaso no es mucho mejor llevar una vida de descanso y tranquilidad sin ninguna inquietud ni trabajo? No obstante desconozco el modo en que el espíritu, una vez muerto, atento siempre, observa la manera que tenga que vivir la posteridad. Si no fuera así, que los espíritus no fueran inmortales, el ánimo de los mejores no se inclinaría hacia la inmortalidad y la gloria.

¿Por qué precisamente los más sabios mueren con un espíritu muy sosegado, y los necios muy desasosegados? ¿Acaso no os parece que este espíritu, que ve más y con más amplitud, se da cuenta que él se acerca a una situación mejor, por el contrario el de mirada más obtusa no lo comprende? En mi tesis expreso claramente que deseo ver a vuestros padres, a quienes veneré y aprecié, y deseo vivamente reunirme con los que conocí, y con los que escuché y leí, y también con los que escribí. Nadie me apartaría fácilmente de ese lugar, donde, sin duda, no me reconocerían, como le sucedió a Pelias. Y si algún dios me concediera volverme de esta edad a la de niño otra vez, y llorar en la cuna, me resistiría mucho, pues no quiero desde el fin de la carrera volverme otra vez al principio.

En fin, ¿qué tiene la vida de cómodo? ¿Por qué más bien nos aporta trabajo? No me parece lícito quejarme de mi vida, como hicieron con frecuencia muchos y algunos de ellos eruditos. No me arrepiento de haber vivido, pues he vivido de tal manera que no considero que mi nacimiento ha ya sido en vano. Me aparto de la vida como de una hospedería, y no como de mi propia casa. Sin embargo supongamos que la vida produzca seguridad, o satisfacción o bien límite natural, la naturaleza nos dio una posada para detenernos pero no para habitada.; ¡O día memorable, cuando yo llegue a aquella reunión de los espíritus, cuando me aleje de esta revuelta y confusión! Me uniré, en efecto, con estos hombres ilustres, de los que ya he hablado, y también me uniré con Catón, el hombre más honorable que ha existido nunca, cuyo cuerpo fue incinerado por mí, en lugar de ser yo incinerado por él, como hubiera sido lo adecuado. Pero su espíritu no sólo no me abandonó, sino que, mirando hacia atrás, se dirigió hacia aquellos lugares a donde yo llegaré también algún día. He considerado que mi espíritu va a soportar con toda fortaleza mi caída, no porque lo sobrelleve con ánimo equilibrado, sino porque yo mismo me consuelo considerando que, entre nosotros la separación y alejamiento, no serán duraderos.

Para mí, Escipión, tú y Lelio, que según me dijiste, solíais hablar sobre de estos asuntos, pienso que la vejez es breve, y no sólo no es molesta, sino que es agradable. Pues si me equivoco en esto, es decir que yo creo que el espíritu del hombre es inmortal, yerro conscientemente, y no quiero arrancar de mí este error en el que me deleito mientras vivo. En todo caso, como piensan algunos filósofos epicúreos, una vez muerto, no he de sentir, no he de temer que los filósofos se rían de mi error. Si realmente no vamos a ser inmortales, es deseable que todo hombre muera en su momento oportuno. La naturaleza tiene, como todas las cosas, un límite de existencia. La vejez es el final de una representación teatral de cuya fatiga debemos huir, sobre todo y especialmente una vez asumido el cansancio. Estos son los comentarios que os tenía que exponer sobre la vejez: Quieran los dioses que lleguéis a ella, y que la podáis experimentar y comprobar por vosotros mismos, teniendo en cuenta lo que os he comentado.

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FUENTE:

file:///C:/Users/Equipo%20HP/Downloads/de-la-vejez-bilingue.pdf

(Entre [ ] la versión del libro de papel:

Traducción de Don Manuel Valbuena; Sociedad de Ediciones Louis-Michaud. Buenos Aires / Paris)

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VERSIÓN ORIGINAL LATINA:

 

XX. 72. Senectutis autem nullus est certus
terminus, recteque in ea vivitur, quoad munus
offici exsequi et tueri possit [mortemque
contemnere]; ex quo fit, ut animosior etiam
senectus sit quam adulescentia et fortior. Hoc
illud est quod Pisistrato tyranno a Solone
responsum est, cum illi quaerenti, qua tandem re
fretus sibi tam audaciter obsisteret, respondisse
dicitur: ‘Senectute.’ Sed vivendi est finis

optimus, cum integra mente certisque sensibus
opus ipsa suum eadem quae coagmentavit,
natura dissolvit. Ut navem, ut aedificium idem
destruit facillime, qui construxit, sic hominem
eadem optime quae conglutinavit natura
dissolvit. Iam omnis conglutinatio recens aegre,
inveterata facile divellitur. Ita fit ut illud breve
vitae reliquum nec avide adpetendum senibus
nec sine causa deserendum sit; vetatque
Pythagoras iniussu imperatoris, id est dei, de
praesidio et statione vitae decedere.

73. Solonis quidem sapientis est elogium, quo se
negat velle suam mortem dolore amicorum et
lamentis vacare. Volt, credo, se esse carum suis;
sed haud scio an melius Ennius:

Nemo me lacrumis decoret neque funera fletu
faxit.

74. Non censet lugendam esse mortem, quam
immortalitas consequatur. Iam sensus moriendi
aliquis esse potest, isque ad exiguum tempus,
praesertim seni; post mortem quidem sensus aut
optandus aut nullus est. Sed hoc meditatum ab
adulescentia debet esse mortem ut neglegamus,
sine qua meditatione tranquillo animo esse nemo
potest. Moriendum enim certe est, et incertum
an hoc ipso die. Mortem igitur omnibus horis
impendentem timens qui poterit animo
consistere?

75. De qua non ita longa disputatione opus esse
videtur, cum recorder non L. Brutum, qui in
liberanda patria est interfectus, non duos Decios,
qui ad voluntariam mortem cursum equorum
incitaverunt, non M. Atilium, qui ad supplicium
est profectus, ut fidem hosti datam conservaret,
non duos Scipiones, qui iter Poenis vel
corporibus suis obstruere voluerunt, non avum
tuum L. Paulum, qui morte luit conlegae in
Cannensi ignominia temeritatem, non M.
Marcellum, cuius interitum ne crudelissimus
quidem hostis honore sepulturae carere passus
est, sed legiones nostras, quod scripsi in
Originibus, in eum locum saepe profectas alacri
animo et erecto, unde se redituras numquam
arbitrarentur. Quod igitur adulescentes, et ei
quidem non solum indocti, sed etiam rustici,

contemnunt, id docti senes extimescent?

76. Omnino, ut mihi quidem videtur, studiorum
omnium satietas vitae facit satietatem. Sunt
pueritiae studia certa; num igitur ea desiderant
adulescentes? Sunt ineuntis adulescentiae: num
ea constans iam requirit aetas quae media
dicitur? Sunt etiam eius aetatis; ne ea quidem
quaeruntur in senectute. Sunt extrema quaedam
studia senectutis: ergo, ut superiorum aetatum
studia occidunt, sic occidunt etiam senectutis;
quod cum evenit, satietas vitae tempus maturum
mortis adfert.

XXI. 77. Non enim video cur, quid ipse sentiam
de morte, non audeam vobis dicere, quod eo
cernere mihi melius videor, quo ab ea propius
absum. Ego vestros patres, P. Scipio, tuque, C.
Laeli, viros clarissimos mihique amicissimos,
vivere arbitror, et eam quidem vitam, quae est
sola vita nominanda. Nam, dum sumus inclusi in
his compagibus corporis, munere quodam
necessitatis et gravi opere perfungimur; est enim
animus caelestis ex altissimo domicilio
depressus et quasi demersus in terram, locum
divinae naturae aeternitatique contrarium. Sed
credo deos immortalis sparsisse animos in
corpora humana, ut essent, qui terras tuerentur,
quique caelestium ordinem contemplantes
imitarentur eum vitae modo atque constantia.
Nec me solum ratio ac disputatio impulit, ut ita
crederem, sed nobilitas etiam summorum
philosophorum et auctoritas.

78. Audiebam Pythagoram Pythagoreosque,
incolas paene nostros, qui essent Italici
philosophi quondam nominati, numquam,
dubitasse, quin ex universa mente divina
delibatos animos haberemus. Demonstrabantur
mihi praeterea, quae Socrates supremo vitae die
de immortalitate aminorum disseruisset, is qui
esset omnium sapientissimus oraculo Apollinis
iudicatus. Quid multa? Sic persuasi mihi, sic
sentio, cum tanta celeritas animorum sit, tanta
memoria praeteritorum futurorumque prudentia,
tot artes, tantae scientiae, tot inventa, non posse
eam naturam, quae res eas contineat, esse

mortalem, cumque semper agitetur animus nec
principium motus habeat, quia se ipse moveat,
ne finem quidem habiturum esse motus, quia
numquam se ipse sit relicturus; et, cum simplex
animi esset natura, neque haberet in se quicquam
admixtum dispar sui atque dissimile, non posse
eum dividi; quod si non posset, non posse
interire; magnoque esse argumento homines
scire pleraque ante quam nati sint, quod iam
pueri, cum artis difficilis discant, ita celeriter res
innumerabilis arripiant, ut eas non tum primum
accipere videantur, sed reminisci et recordari.
Haec Platonis fere.

XXII. 79. Apud Xenophontem autem moriens
Cyrus maior haec dicit: ‘Nolite arbitrari, O mihi
carissimi filii, me, cum a vobis discessero,
nusquam aut nullum fore. Nec enim, dum eram
vobiscum, animum meum videbatis, sed eum
esse in hoc corpore ex eis rebus quas gerebam
intellegebatis. Eundem igitur esse creditote,
etiamsi nullum videbitis.

80. Nec vero clarorum virorum post mortem
honores permanerent, si nihil eorum ipsorum
animi efficerent, quo diutius memoriam sui
teneremus. Mihi quidem numquam persuaderi
potuit animos, dum in corporibus essent
mortalibus, vivere, cum excessissent ex eis,
emori, nec vero tum animum esse insipientem,
cum ex insipienti corpore evasisset, sed cum
omni admixtione corporis liberatus purus et
integer esse coepisset, tum esse sapientem.
Atque etiam cum hominis natura morte
dissolvitur, ceterarum rerum perspicuum est quo
quaeque discedat; abeunt enim illuc omnia, unde
orta sunt, animus autem solus nec cum adest nec
cum discedit, apparet. Iam vero videtis nihil esse
morti tam simile quam somnum.

81. Atqui dormientium animi maxime declarant
divinitatem suam; multa enim, cum remissi et
liberi sunt, futura prospiciunt. Ex quo
intellegitur quales futuri sint, cum se plane
corporis vinculis relaxaverint. Qua re, si haec ita
sunt, sic me colitote,’ inquit, ‘ut deum; sin una

est interiturus animus cum corpore, vos tamen,
deos verentes, qui hanc omnem pulchritudinem
tuentur et regunt, memoriam nostri pie
inviolateque servabitis.’

XXIII. 82. Cyrus quidem haec moriens; nos, si
placet, nostra videamus. Nemo umquam mihi,
Scipio, persuadebit aut patrem tuum Paulum, aut
duos avos, Paulum et Africanum, aut Africani
patrem, aut patruum, aut multos praestantis viros
quos enumerare non est necesse, tanta esse
conatos, quae ad posteritatis memoriam
pertinerent, nisi animo cernerent posteritatem ad
se ipsos pertinere. Anne censes, ut de me ipse
aliquid more senum glorier, me tantos labores
diurnos nocturnosque domi militiaeque
suscepturum fuisse, si eisdem finibus gloriam
meam, quibus vitam, essem terminaturus?
Nonne melius multo fuisset otiosam et quietam
aetatem sine ullo labore et contentione
traducere? Sed nescio quo modo animus erigens
se posteritatem ita semper prospiciebat, quasi,
cum excessisset e vita, tum denique victurus
esset. Quod quidem ni ita se haberet, ut animi
inmortales essent, haud optimi cuiusque animus
maxime ad inmortalitatem et gloriam niteretur.

83. Quid, quod sapientissimus quisque
aequissimo animo moritur, stultissimus
iniquissimo, nonne vobis videtur is animus qui
plus cernat et longius, videre se ad meliora
proficisci, ille autem cuius obtusior sit acies, non
videre? Equidem efferor studio patres vestros,
quos colui et dilexi videndi, neque vero eos
solos convenire aveo quos ipse cognovi, sed
illos etiam de quibus audivi et legi et ipse
conscripsi; quo quidem me proficiscentem haud
sane quid facile retraxerit, nec tamquam Peliam
recoxerit. Et si quis deus mihi largiatur, ut ex
hac aetate repuerascam et in cunis vagiam, valde
recusem, nec vero velim quasi decurso spatio ad
carceres a calce revocari.

84. Quid habet enim vita commodi? Quid non
potius laboris? Sed habeat sane, habet certe

tamen aut satietatem aut modum. Non lubet
enim mihi deplorare vitam, quod multi, et ei
docti, saepe fecerunt, neque me vixisse paenitet,
quoniam ita vixi, ut non frustra me natum
existimem, ut ex vita ita discedo tamquam ex
hospitio, non tamquam e domo. Commorandi
enim natura devorsorium nobis, non habitandi
dedit. O praeclarum diem, cum in illud divinum
animorum concilium coetumque proficiscar
cumque ex hac turba et conluvione discedam!
Proficiscar enim non ad eos solum viros, de
quibus ante dixi, verum etiam ad Catonem
meum, quo nemo vir melior natus est, nemo
pietate praestantior; cuius a me corpus est
crematum, quod contra decuit ab illo meum,
animus vero, non me deserens sed respectans, in
ea profecto loca discessit, quo mihi ipsi cernebat
esse veniendum. Quem ego meum casum fortiter
ferre visus sum, non quo aequo animo ferrem,
sed me ipse consolabar existimans non
longinquum inter nos digressum et discessum
fore.

85. His mihi rebus, Scipio (id enim te cum
Laelio admirari solere dixisti), levis est senectus,
nec solum non molesta sed etiam iucunda. Quod
si in hoc erro, qui animos hominum inmortalis
esse credam, libenter erro; nec mihi hunc
errorem, quo delector, dum vivo, extorqueri
volo; sin mortuus, ut quidam minuti philosophi
censent, nihil sentiam, non vereor, ne hunc
errorem meum philosophi mortui irrideant.
Quod si non sumus inmortales futuri, tamen
exstingui homini suo tempore optabile est. Nam
habet natura, ut aliarum omnium rerum, sic
vivendi modum. Senectus autem aetatis est
peractio tamquam fabulae, cuius defatigationem
fugere debemus, praesertim adiuncta satietate.
Haec habui, de senectute quae dicerem, ad quam
utinam perveniatis, ut ea, quae ex me audistis, re
experti probare possitis.

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FUENTE:

file:///C:/Users/Equipo%20HP/Downloads/de-la-vejez-bilingue.pdf

 

 

 

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Dimorfismo sexual y pensamiento histérico

3 abril 2017

Lo característico de la sexualidad es la división entre individuos en dos sexos, cada uno con una tarea reproductiva distinta y complementaria. Por qué es así en todos los animales superiores (y en insectos, aves, plantas…) resulta un tanto misterioso, así como la gran variedad de conductas sexuales, a veces acompañadas de muerte. La diferencia no se limita a los órganos genitales, sino que  tiene un alcance incomparablemente mayor. Esto es también misterioso, pues no parece haber razón discernible para que ambos sexos no fueran idénticos excepto en los órganos sexuales, pero la complementariedad reproductiva  se refleja también  en un dimorfismo sexual más o menos intenso, es decir, cada sexo tiene rasgos físicos diferentes no limitados a sus órganos  reproductores.

 Este dimorfismo se halla especialmente acentuado en el ser humano, probablemente más que en cualquier otro mamífero, y no solo en el tamaño sino, más aún en las formas corporales.  Así, es difícil distinguir a simple vista, sin mirar los órganos sexuales, a un perro de una perra, un conejo de una coneja, un caballo de una yegua, incluso un mono de una mona, etc. ; pero en el ser humano la diferencia salta inmediatamente a la vista en las formas, la voz, la suavidad del rostro, etc.   Y en lo no visible, diferencias también fuertes se  presentan en el cerebro, hasta las misma células.   El cuerpo masculino, más musculado,  parece diseñado  para el esfuerzo y la lucha, y su psicología acorde con ello; sus órganos sexuales son exteriores, mientras que los femeninos son interiores y moldean el conjunto del cuerpo,  orientado claramente hacia la maternidad. Ambos sexos se sienten normalmente contentos de sus peculiadirdades y encuentran en estas diferencias un fuerte motivo de atracción, de modo que aquellos individuos con una feminidad o masculinidad físicas poco acentuadas resultan generalmente menos atractivos para el sexo opuesto.

Por otra parte, normalmente varones y mujeres tienden a reforzar  aún más el dimorfismo por medios culturales como los adornos, maquillajes o el atuendo, que en la mujer suele tener un carácter más obviamente sexual y en el varón más profesional, por así decir.  Estas son tendencias muy intensas, y basta notar cómo desde los tiempos más remotos, los adornos femeninos han constituido una industria importante y objeto de comercio en todas las culturas.  A menudo se insiste en que, fuera del dimorfismo puramente físico, las demás diferencias son culturales, en el sentido de que son arbitrarias y podrían cambiarse radicalmente. Sin embargo lo “cultural” es precisamente lo propiamente humano y,  aunque admita muchas variantes, nunca son en lo esencial arbitrarias y siempre tienen una base biológica, vulnerar la cual resulta peligroso. Cabría hacer una analogía con el cuerpo humano, capaz de realizar, si se entrena, los movimientos y piruetas más complicados, como vemos en ciertos deportes, bailes y acrobacias; pero si esos movimientos no se adaptan a la estructura del cuerpo, causan lesiones graves.

Las diferencias  no se limitan, desde luego, a lo físico. En el ser humano son muy agudas en el terreno psíquico y temperamental, como es fácil comprobar. Por ejemplo, existen géneros artísticos casi exclusivamente femeninos como las novelas rosa, las películas “de llorar”, las publicaciones “de cotilleo”, etc., que a la mayoría de los varones les resultan indiferentes. En cambio la pornografía, que tanta atención suscita entre los varones, atrae muy poco a las mujeres, pese a las constantes presiones actuales por crear ahí otra “igualdad” ficticia. El amor es bastante más importante para las mujeres, cuyo lenguaje habitual está lleno de expresiones cariñosas (“cariño”, “corazón”, “tesoro”, “vida”, “cielo”, etc.) un tanto extrañas a los varones. Así como el peligro de los hombres es la brutalidad, el de las mujeres es la cursilería (acabo de volver a ver la película “Coge el dinero y corre”, donde se expresan bien estas diferencias básicas de actitud). Estos son solo algunos pequeños ejemplos, pues el tema podría extenderse mucho. Y no se trata de invenciones “culturales” en el sentido de arbitrariasm que suele dárseles actualmente, pues se presentan clarísimamente en la infancia más infantil, como puede observarse en cualquier colegio o guardería.

El cuerpo y la psicología femeninas tienen relación intensa con la maternidad, el aspecto más importante de la reproducción, es decir, de la supervivencia de la especie. También la maternidad en el ser humano difiere profundamente de la de los animales, en los cuales su función acaba pronto con el amamantamiento. El ser humano madura muy lentamente, y para valerse por sí mismo exige, salvo condiciones anormales, al menos quince años, incluso dieciocho (en la actualidad muchos se quejan de que llega a los treinta). Durante este período es la madre el principal elemento educador, y en todas las sociedades la madre es el centro y principal encargada del hogar, aunque la autoridad fnal recaiga sobre el padre. Dado que el embarazo y la cría de los hijos, en especial cuando son pequeños, implica una indefensión profunda –aunque no invencible si la sociedad ayuda de algún modo–, el varón aparece como la defensa exterior del hogar. Y así lo consideran de modo casi instintivo la mujer y el propio hombre. Este, por lo común, muestra menos interés en el hogar mismo y la crianza de los hijos, su conducta se orienta más hacia el exterior, y sus valores difieren también considerablemente. De la función maternal derivan sin duda otras características psicológicas como la delicadeza, gracia, ternura, generosidad, tensión amorosa, compasión o empatía, claramente más pronunciadas en la mujer que en el hombre

El hecho de que la actividad sexual no tenga en la mayoría de los casos una intención reproductora no anula lo anterior, sino que lo confirma. Por alguna razón,  doña Naturaleza ha hecho con la sexualidad un derroche de energías muy poco económico. Así, los órganos masculinos no producen un solo espermatozoide para fundirse con el óvulo, sino millones de ellos, aunque solo uno logre su objeto y los demás se pierdan. De los encuentros sexuales con intención reproductora, solo alguno lo logra, y la pareja no sabe normalmente cuál ha sido.  Además, la naturaleza — llamémosla así, aun cuando no sepamos qué quiere decir la palabra exactamente– ha rodeado el acto sexual de un “aparato de placer” aparentemente no funcional, que impulsa a él a la gente, de modo que muy a menudo produce el embarazo, incluso involuntario o peor aún, indeseado. La necesidad de la especie obra así a través de los individuos, por encima de los designios conscientes de estos. El impulso de la especie a reproducirse es misterioso en dos sentidos: por su tenacidad y complicados recursos, y por el empeño mismo. En todas las especies se trata de un impulso imperioso, tenga éxito o no, a mantenerse en el mundo.

En la actualidad se extiende por el mundo una ideología evidentemente perturbada, que pretende llevar la igualdad, más allá de la igualdad ante la ley, a todos los terrenos., destruyendo la coplementariedad.  Para ello ejerce una presión psicológica y política tremenda, de tipo totalitario,  tratando  de presentar como normales las taras o defectos en la sexualidad (que se producen en todas las funciones humanas), al mismo tiempo que persigue y desacredita la maternidad  como un mal y el aborto como un derecho (los derechos deben ser practicados); un derecho de la madre al margen del padre, como si este no tuviera la menor relación. Algunas corrientes ideológicas consideran al ser humano como un cáncer de la naturaleza, perturbador de la buena ecología. Y no faltan ya quienes propugnan  la extinción indolora de la especie humana mediante un pacto de renuncia a los hijos. Algo técnicamente posible mediante la esterilización masiva de las mujeres o de los hombres, por ejemplo. Un tipo de pensamiento claramente histérico, que intenta imponerse por medios asimismo histéricos (como inventando “delitos de odio”, con la pretensión de penalizar hasta los sentimientos). Pues aquí entramos en el terreno típicamente humano de la moral y el “pecado original” que lo ha conformado, alejándolo del instinto. Según el mito cristiano, Dios ha dado al hombre libre albedrío, que podría llevarlo incluso a la autoextinción por una vía o por otra.

 

Dimorfismo sexual (la letra también tiene ese carácter: el cosaco cabalgará hacia el Danubio — símbolo de una probable muerte– y la mujer quiere disuadirlo, en vano. La sonrisa de la cantante aunque encantadora, choca un poco con la letra)  https://www.youtube.com/watch?v=dqCA-s91TUU

 

  Unas palabras de Doris Lessing al respecto: “Es una de las cosas que recriminé al movimiento feminista. Ellas trataban a las mujeres que decidían tener hijos como si fueran ciudadanas de segunda clase (…) Aunque puede que se le haya escapado un detalle: que las mujeres no parecen tener gran prisa por meterse en política, o en la gran empresa. Me pregunto por qué (…) El banco Natwest tenía un proyecto para promocionar a las mujeres dentro del propio banco y descubrió que solo le interesaba a una parte muy pequeña de las empleadas. Les brindaron cursillos especiales y cosas por el estilo, pero, en general, las mujeres no querían competir. En cambio, lo que sí deseaban era casarse y tener familia (…) a excepción de una minoría. Y aquello me resultó sumamente interesante porque, a pesar de tanto movimiento feminista, esto es todavía lo que parece que la mayoría de las mujeres quiere. Y no veo por qué no (…) Me parece que no es justo que reciban críticas por pensar así (…) Que yo sepa, a Simone de Beauvoir nunca le gustó ser mujer. No le gustaba serlo y siempre se estaba quejando de ello. A mí no me parece nada terrible. Tiene sus ventajas. Y de todas maneras, ¿qué puedes hacer? Lo que me asombra es que noto cierto tono de queja en lo que dice. ¿A quién dirigía sus quejas? ¿A la naturaleza?”

 

 

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FUENTE:

http://gaceta.es/pio-moa/dimorfismo-sexual-pensamiento-histerico-02042017-2116

 

10 blogs vitalistas que hay que ver

23 septiembre 2012

Kaiser CARL V

12 diciembre 2010


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Si esforzamos la mirada sobre la cabeza de esta bella y extraordinaria mujer leemos el rótulo

KAISER  CARL  V…. es decir, en lengua alemana  Cesar  Carlos V.

Sabine Haag, una mujer de 48 años, casada y madre de tres hijos en edad escolar, es desde hace dos años la única persona que en Europa dirige siete museos, uno de los cuales, el Kunsthistorisches Museum (KHM), Museo de Historia del Arte, en Viena, es el mayor y más importante de Austria y uno de los primeros de su clase en el mundo. Haag derrocha conocimiento y experiencia, no solo respecto al gran complejo museístico que encabeza, sino también sobre las últimas tendencias en la materia.

Sabine Haag, doctora en Arte, nació en una familia “con buenos conocimientos artísticos”; sus pasiones eran la guitarra, la flauta y el ballet. “Desde que nací estuve rodeada de arte”. Pero fue un libro, un regalo que le hicieron sus padres cuando tenía 13 años, lo que la marcó: Die geschichte der kunst (La historia del arte), de Ernst Gombrich. “Fue el punto de partida para darme cuenta de lo importante que es contar las historias sobre las obras. Me dejó claro que quería estudiar y trabajar en historia del arte. He sido afortunada al conseguirlo. Dirigir ahora el KHM es para mí un sueño cumplido. Tengo un contrato de cinco años, que acaba en 2013 y espero que me sea renovado. [Puede serlo sin límite en periodos de cinco años]. No me puedo imaginar en el futuro en otro trabajo. Esto llena mi vida. Me gustaría jubilarme aquí. Ahora mi principal intención es abrirlo a un público más amplio, contar con más jóvenes investigadores, mantener y aumentar el gran nombre que tiene y dejar huella, como la reapertura de la Kunstkammer, que espero que sea redescubierta”.

Fuente: El País Semanal (Madrid 12 diciembre 2010):


Leni Riefenstahl, la genial casi desconocida

9 febrero 2010

Leni Riefenstahl / Anexo 01 / Anexo 02 / Anexo 3


Leni Riefenstahl

111009 Enrique Martínez-Salanova SánchezActriz, directora, exploradora

Biografía

Leni Riefenstahl nació en Berlín el 22 de agosto de 1902. Falleció a los 101 años, en 2003. Rompió en sus 101 años de vida infinidad de esquemas y aportó al cine multitud de experiencias innovadoras que es necesario destacarlas por su brillantez a pesar de su vinculación y colaboración durante una década con la ideología nazi y su cúpula de poder.

De muy joven inició su carrera como bailarina. Una lesión de menisco la alejó temporalmente de la escena. En 1924 se puso en contacto con el Dr. Arnold Fank, tras ver una película suya sobre los Alpes dolomitas. Con Fank, además de protagonizar varias películas, entre ellas El Monte Sagrado, colaboró durante muchos años y aprendió a manejar la cámara.

La película de Sergio Eisenstein El acorazado Potemkin, le hizo decidir su vida dedicándola al cine. Poco a poco, arriesgando su persona en escenas difíciles y su dinero en la producción de films, labró una reputación con la que estuvo a punto de llegar a Hollywood.

Pero no quiso limitarse a la subordinación de ser actriz: en 1932 dirigió su primera película, La luz azul, filme situado en los Alpes, que tras ser premiada en la Mostra Venecia, la lanzó a la fama internacional. Ella interpretaba el papel principal. Hitler, poco antes de llegar al poder, el 30 de enero de 1933, quiso conocerla y le fue presentada.


Peter Jacobs fue esposo de Leni Riefenstahl

Mientras otros cineastas se expatriaban, como Fritz Lang y Robert Wiene, Leni, gracias al doctor Goebbels, se convirtió en «la cineasta número uno del nuevo régimen». Adolfo Hitler causó gran impacto en la actriz y directora, que aceptó la dirección de dos documentales sobre el congreso del partido, La victoria de la fe (1933) y El triunfo de la voluntad (1936). Esta obtuvo el Premio Nacional de Cinematografía, la medalla de oro en la Bienal de Venecia, y medalla de oro también en la Exposición Universal de Paris en 1937.

Para acallar las críticas de algunos generales de Adolfo Hitler por la gran confianza que el Führer tenía hacia ella, filmó un corto sobre la Wermacht. En ese tiempo viajó por España para rodar los exteriores de Tierra Baja, que acabaría aparcada por falta de financiación.

Con Olimpíada, una epopeya sobre los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, obtuvo no solamente el gran reconocimiento del gobierno y pueblo nazi, sino que además fue premiada con gran éxito de público y crítica con un León de Oro en el Festival de Venecia. Olimpíada se estrenó el día del cumpleaños de Hitler en sesión privada, en dos partes Fiesta de los pueblos y Fiesta de la belleza.

Leni Riefenstahl tuvo a su disposición todo tipo de recursos, tanto económicos como técnicos, en momentos en que la restricción económica afectaba al resto de los cineastas.
Mientas tanto, siguió con el rodaje de Tierra Baja, para la cual, construyó en Alemania una aldea de estilo español. La contratación como extras de un grupo de gitanos le llevó posteriormente a ser acusada de haberlos sacado de un campo de concentración y de haberlos utilizado como esclavos.

Debido a los constantes bombardeos sobre Berlín se trasladó a Kitzbühel (Austria), donde depositó todo el material de sus películas, incluida Tierra Baja de la que tan sólo faltaba el trabajo de sincronización y montaje.
Tras el final de guerra, fue detenida e interrogada por el ejército norteamericano. Le fue confiscada la casa y todas sus posesiones, ente ellas las copias de sus películas. Leni se defendió siempre de sus acusaciones de nazismo diciendo que había pecado de ingenua pero no de mala voluntad. Como tantos miles de alemanes de aquella época, negó conocer el exterminio que estaba sucediendo en su país. No obstante, nunca lo lamentó.


Adolfo Hitler y Leni Riefenstahl

Adolfo Hitler y Leni Riefenstahl


Tras ser liberada por los norteamericanos, una guarnición francesa en El Tirol, la volvió a detener. Más tarde se le confiscaron todos los bienes, incluyendo el material fotográfico. Vivió varios meses en la miseria y su matrimonio fracasó. Se le recluyó durante tres meses en un manicomio, en el que se le aplicó electroshock para «desnazificarla»
En varios juicios sucesivos, a instancias norteamericanas y francesas, salió con veredicto favorable, que reconocía su no-implicación ni en el partido ni en ninguna otra de sus ramificaciones y que su relación con Hitler y su partido era estrictamente profesional. Tras un última apelación la calificaron solamente como simpatizante (no perteneciente) del partido nazi.

Tras varios años de pleitos consiguió recuperar parte de sus pertenencias, sobre todo sus rollo de película. Veinte años después de haber sido empezada, terminó el montaje y estrenó Tierra Baja.

Viajó por África, donde quedó prendada por unas fotografías de los atléticos cuerpos de «Los Nuba». Se obsesionó con la idea de filmarlos, y a pesar de los peligros y los consejos en contra (tenía ya 60 años), partió para el sur de Sudán en las más adversas circunstancias.


Leni Riefenstahl en África

Las fotografías y filmaciones de «Los Nuba» dieron la vuelta al mundo. Para lograrlas se integró en las costumbres de la tribu y aprendió su lengua. Con su colaborador y cámara, Horst Kettner, en 1968, se adentró en territorios desconocidos y filmó a varias tribus que nunca habían tenido contacto con el mundo de occidente.
Su culto al cuerpo en forma de imágenes fotográficas y filmadas, sirvió a sus críticos para indicar sus evocaciones de la ideología nazi. En la última etapa de su vida profesional, prefirió eliminar de sus imágenes al ser humano. Desde mediados de los años setenta comenzó a fotografiar arrecifes de coral, un tema que incluso le permitió filmar una última película, ya absolutamente vaciada de contenido, Impresiones bajo el agua, que realizó con 97 años y presentó en el 2000, ya con 100 años. Aprendió submarinismo a los 72 años y con más de 90 siguió lanzándose en paracaídas.
Falleció a los 101 años, en 2003.

Leni, controvertida

Para Francis Ford Coppola, George Lucas o Mick Jagger, Leni era una documentalista genial, que convirtió en obra maestra el congreso con que Hitler se rindió culto. Para otros muchos, ha sido el mayor exponente del cine de propaganda.
Roman Gubern. (El Periódico de Cataluña, 10/09/03): Cuando Riefenstahl fue detenida en 1945 por los aliados y sometida a un proceso de desnazificación, se defendió diciendo que se había limitado a hacer un documental que retrató los eventos de aquel congreso. Nada más falso. El congreso se organizó como una gigantesca puesta en escena para sus cámaras –pasarelas, ascensores y rampas para los operadores–, igual a como hoy se organizan los mítines, montados para la mejor visibilidad de las telecámaras. El triunfo de la voluntad fue premiada en la Exposición Internacional de París (1937), en pleno Frente Popular.


Durante su film «Los Nuba»

Durante su film «Los Nuba»


Leni Riefenstahl nunca ocultó su fascinación por Adolfo Hitler, que a su vez descubrió el talento de ella en la primera película que dirigió, La luz azul (Das blaue Licht), de 1932, premiada en el Festival de Venecia. Sea por admiración mutua, sea por presión del dictador sobre la cineasta, de la que se llegó a decir que era su amante, Leni filmó El día de la libertad (Tag der Freiheit), un documental sobre la Wehrmacht hitleriana, en 1935, así como Olimpíada (Olympia, una lección de cine sobre los Juegos olímpicos de Berlín en 1936.
El montaje de Tierra baja (Tiefland), en 1954, pero rodada hacia los años 1940, la colocó en una nueva controversia, por las acusaciones de la comunidad gitana de haber utilizado como extras a presos de esa etnia confinados en campos de concentración. Riefenstahl declaró haber visto tras la guerra a los gitanos que participaron en sus películas, aunque fueron asesinados en campos de concentración. Esta afirmación llevó a la fiscalía de Francfort a abrir un proceso contra la legendaria cineasta por negar el Holocausto.


Leni Riefenstahl

La opinión de Leni Riefenstahl

Dicen que, para Adolfo Hitler, Leni Riefenstahl representó la mujer ideal. Para ella, sin duda, conocer al dictador fue un acontecimiento inolvidable, allá por 1932 en un mitin en Berlín. «Fue como si se abriera la tierra delante de mí», escribe en sus Memorias. Ella no se arrepiente de nada. Ni de su fascinación por Hitler, ni de sus hermosos trabajos sobre el nacionalsocialismo. ‘Por ellos he cumplido una larga penitencia’, afirma en uno de los documentales realizados sobre su vida (El poder de las imágenes, 1993).

En sus memorias, publicadas en 1987, 1990 y en 1992, Leni Riefenstahl siempre negó su colaboración con el nazismo. Negó, en reiteradas ocasiones, su afiliación al partido nazi y que fuera antisemita y se manifestó siempre como una ingenua que no vio ni oyó nada de las atrocidades cometidas por el nazismo. Llegó incluso a negar el Holocausto, aunque sí afirmó que de haber sabido cómo era Hitler, no le hubiera apoyado. Nunca se salió de sus afirmaciones a pesar de las evidencias, fotos, películas, opiniones de los jerarcas nazis, etc. Ella dijo que sólo miró, filmó y montó películas. En una entrevista para televisión afirmó que solamente sirvió a Hitler una sola vez, durante el rodaje de El triunfo de la voluntad.

Su aportación al cine

«Siempre anduve a la búsqueda de lo insólito, de lo maravilloso y de los misterios de la vida». Así es como comienza Leni Riefenstahl su libro de memorias.
Hay formas de filmar, de ponerse tras una cámara, que fue Leni Riefenstahl quién las utilizó por primera vez en el cine; tomas diferentes; utilizó el traveling de modo completamente innovador.

En Olimpiada con 35 cámaras y numerosos teleobjetivos, captó los pequeños detalles de cada competición. Tuvo a 60 operadores trabajando a sus órdenes y experimentó con métodos revolucionarios para la época, colocó ruedas bajo las cámaras para poder seguir la marcha de los atletas y cavar fosos en el estadio para captar los saltos desde una perspectiva aérea. Se valió de un objetivo de 600 mm, el de más largo alcance y de una cámara subacuática, ideada especialmente por uno de sus colaboradores para los saltos de trampolín.

El resultado fueron más de 400.000 metros de película, que redujo a 100.000. El trabajo de montaje duró casi dos años con un afán y un rigor que ponía nervioso a Josef Goebbels, responsable de Propaganda del régimen nazi.
Fue una trabajadora incansable que no sólo interpretaba y dirigía, sino que también escribía los guiones y cortaba y montaba la cinta. Tenía fama de ser meticulosa hasta extremos imposibles. Cuentan que era capaz de estar cambiando de lugar los árboles de un decorado durante días enteros hasta lograr el encuadre adecuado.

En El triunfo de la voluntad, dispuso para el rodaje de ciento treinta mil metros de película (sesenta horas), dieciséis operadores y otros tantos ayudantes, treinta cámaras, cuatro equipos de sonido, un dirigible para tomas aéreas y ciento treinta reflectores gigantescos dentro de una escenografía cuidadosamente preparada por Albert Speer y más de 350.000 habitantes de Nüremberg como extras gratuitos y disciplinados – UHU – http://www.uhu.es

Filmografía

Tragödie im Hause Habsburg (1924)
Heilige Berg, Der (1926)
Wege zu Kraft und Schönheit — Ein Film über moderne Körperkultur (1926)
Große Sprung, Der (1927)
Schicksal derer von Habsburg, Das (1928)
Weiße Hölle vom Piz Palü, Die (1929)
Stürme über dem Mont Blanc (1930)
Weiße Rausch — Neue Wunder des Schneeschuhs, Der (1931)
Blaue Licht, Das (La luz azul, 1932)
S.O.S. Eisberg (1933)
Der Sieg des Glaubens (Victoria de fe, 1933)
Triumph des Willens (El triunfo de la voluntad, 1934)
Unsere Wehrmacht (Día de libertad: nuestras Fuerzas Armadas, 1935)
Olympia (Parte I «Festival de las Naciones» y Parte II «Festival de la belleza», 1938)

Obra fotográfica

The Last of the Nuba. Harper, Nueva York, (1974).
The People of Kau. Harper, Nueva York, (1976)

Leni Riefenstahl / Anexo 01 / Anexo 02

Nota de IRANIA: Este post ha sido tomado de Avizora.

fotografías con mensaje

22 diciembre 2009

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(LAS IMÁGENES HABLAN POR SÍ SOLAS  aunque  cada cual las interprete como quiera:  pensamiento de JGT)

1) El toro bravo de lidia no existiría si no existiera la Fiesta de la tauromaquia, llamada “fiesta nacional” en España y cuyo origen presumiblemente tiene significado sacrificial desde la remota antigüedad en la cultura pre-romana.  Es lógico que para las mentes que no participan de valores como valentía, bravura y desafio a la muerte, lo que prima es un sentimentalismo de piedad ante lo quye llaman sufrimiento del animal. Habría que señalar que si alguien siente tanto amor por los animales debería ante todo dejar de comer carne. En todo caso, tambien es cierto que los animales matados en los mataderos sufren una muerte menos digna que la del toro bravo. Y si tanta sensibilidad tienen hacia la crueldad que sufren los animales, los enemigos de la tauromaquia debberían también protestar contra el degüello hasta que se derrama la última gota de sangre que practican las religiones islámica y judia.

2, 3 4)  El contraste entre la mujer de la motocicleta y la que tapa su rostro con el velo es más bien humorístico. Entre el semidesnudo y el enmascaramiento parece más natural y cívico lo primero, pues además de que no es sano impedir que el sol de en la cara, el ocultar el rostro puede dar pie a cometer actividades delictivas. Hay que recordar que para atracar un banco es muy util evitar ser identificado. Hay que añadir que, en el caso de la bella mujer de hermosos ojos que usa niqab, da la sensación de que hay truco pues las características raciales que se adivinan no corresponden a una mujer de rasgos semitas u orientales, sino más bien de aspecto nórdico. La fotografía qiue alude al referendum celebrado en Suiza para impedir la proliferación de minaretes –no de mezquitas– viene a cuento para señalar la beligerante y parcial postura de la ONU y otros “progres” adictos a la “alianza de civilizaciones” quienes critican la decisión democrática del pueblo suizo respecto a los los minaretes y en cambio nada dicen de la prohibición de construir iglesias o de practicar la religión cristiana en gran parte del mundo islámico.

Por último, las fotos 5 y 6 sirven para ilustrar el ejemplo de dos gloriosos guerreros europeos (Pelagio, el “Don Pelayo” de la Reconquista española y Leónidas, rey de Esparta que murió heróicamente en la batalla de las Termópilas contra los invasores persas), gracias a los cuales ( y a muchos como ellos) posiblemente existe todavia la civilización occidental.

Julio G. Tresmontes,  22 de diciembre de 2009

algunas mujeres son muy bellas

24 noviembre 2009

Copiamos de http://trompicones.wordpress.com/ la siguiente fotografía….

Al observar esta fotografía caben dos actitudes, una egoísta y mezquina… Sería la del hombre que querría poseer, como propiedad privada para su uso y disfrute,  una mujer de esta estirpe y belleza.   Otra sería la postura del hombre noble que vería en esta mujer una posible compañera,  amiga, esposa y madre de sus hijos, entendiendo el matrimonio no como un contrato para legalizar la pasión libidinosa sino como lo ha entendido siempre la Iglesia Católica: como sacramento de institución divina para procrear hijos y en segundo lugar para mutua ayuda, amor y fidelidad.

Nota de IRANIA: Es interesante observar que desde que el “feminismo radical” y los “feministas” alardean de “emancipar” a la mujer, la familia, la natalidad y la dignidad de la mujer están siendo degradadas, contra todas las apariencias de “liberación” femenina. Hoy el resultado de la mujer “liberada” es una mujer fracasada como esposa, madre y amante. Hay más divorcios, más abortos, más violaciones y más maltrato… Además, vemos en nuestras calles, mujeres jóvenes enganchadas al tabaco, a los “percings” y para colmo, proletarizadas, explotadas laboralmente… Finalmente, con la masiva explotación laboral de la mujer casada, la crianza y educación  de los hijos –cuando los hay– salen perjudicadas.

Respecto a la doctrina católica tradicional de la Iglesia Católoca hay que decir que es la que realmente ha dignificado y dado sentido a la mision y vocación maternal de la mujer y que sólo la condescendencia con  los apetitos mundanos y hedonistas ha hecho que tras el concilio Vaticano II algunos sectores del clero hayan dejado de considerar que la fundamental razón de ser del matrimonio es la formación de familias numerosas. Aquí cabe traer a colación que en los libros sagrados de la India se señala que la decadencia de las civilizaciones  empieza por la corrupción de la mujer y la caída de la natalidad.

http://rincondetolkien.blogspot.com

3 julio 2009

Es muy reconfortante descubrir un blog como el que se titula

Rincón de Tolkien

http://rincondetolkien.blogspot.com

ARQUITECTURA CELESTIAL

27 septiembre 2007

scenerybuildings27-berlin36.jpg

La masonería para nombrar a Dios le llamó

Gran Arquitecto…

…y es que la arquitectura es un arte grandioso, casi divino.

Ahora, quienes en vez de construir, destruyen y quieren borrar un pasado histórico que aborrecen, se dedican a borrar las huellas de pasadas civilizaciones y culturas… quizás porque su sola presencia les humilla y empequeñece.

Un hombre extraordinario dijo que los edificios y grandes construcciones eberían ser tan grandiosas que siguieran siendo bellas, e incluso más, cuando dentro de milenios, ya sólo quedasen ruinas… como ocurre hoy en Palmira.

La  fotografía es del año 1936: se trata del famoso estadio olímpico de Berlin que, al parecer, ha sido transformado o remodelado para que nadie recuerde su aspecto original…

VAE VICTIS!   Tempus fugit…

G. Tresmontes, 27 de sept de 2007

EL VERDADERO ARTE Y EL DESNUDO

2 septiembre 2007

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En estas muestras de arte ( escultura y pintura), no podía faltar un detalle de gamberrismo como el que profana una de las esculturas. Aquí reside la diferencia entre Arte y vulgaridad o quizás obscenidad.

Copio de un forista que firma como Bröder Blod:

“Amor no es mirarse el

uno al otro,

sino mirar los dos

 en la misma dirección.”

(Antoine de Saint-Exupéry,

 autor de “El principito”

         y aviador)


“El desnudo artístico es tan antiguo como el propio arte humano, que se inicia realmente en Grecia, al menos en cuanto a tomar conciencia de su propio ser. La mitología griega ha sido en toda la historia inspiración primera del desnudo y el cuerpo humano en su belleza, pero hasta el Renacimiento no se añadió a la belleza del cuerpo la representación de la belleza del alma, el carácter, la persona.
Nunca fue el Arte de verdad mojigato ni reacio al desnudo integral, a la expresión del amor y del cuerpo.
En la Grecia eterna, el culto a Dionisio era un secreto que no se escribía, … Todo el Renacimiento es una explosión de la Belleza Griega del desnudo, unida al retrato del carácter, complementando así el concepto de mera belleza física del griego, donde la pura belleza no necesitaba carácter pues para ellos el carácter estaba en la belleza.
Y es tras la etapa puramente romántica cuando estalla el Nuevo Arte,  que es una mezcla a partes iguales de lo renacentista y lo romántico, es el completo desarrollo del sentimiento junto a la fuerza del cuerpo y la belleza. Es Rodin, Brecker o Juan de Avalos, desnudos perfectos pero a la vez fuertes, exagerados, mostrando su carácter en acción, en sentimiento activo de lucha, de meditación, de oración, de fuerza interior junto a la exterior.”
Hasta aquí, lo que dice el citado forista. Cabe añadir que hoy, al amparo de la “libertad de expresión”usándolas de ‘censura’ y ‘violación de la libertad de expresión’, se da libertad total para lo obsceno  y feo, a la vez que se ha eliminado  el desnudo bello, fuerte, del carácter, el cuerpo en acción, la belleza del Hombre/Mujer.

 


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