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Santiago Abascal (Vox): “Millones de españoles van a votar con esperanza, sin miedo a nada”

28 abril 2019

SANTI ABASCAL EN EL ACTO FIN DE CAMPAÑA DE VOX EN COLON

28 abril 2019

VALENCIA, España (12 abril 2019)

12 abril 2019

—destrozan un coche de la POLICIA: ¡Viva ITALIA!

12 abril 2019

El Himalaya de mentiras de la memoria histórica

12 abril 2019

Reseña del editor

La «Memoria Histórica» que los gobiernos de España quieren imponer como ideología oficial sobre la República, la Guerra Civil y el franquismo es una gigantesca operación de lavado de cerebro, basada en un «Himalaya de mentiras» transmitidas a través de la enseñanza, los medios de comunicación y entretenimiento, cuyo objetivo es crear un antifranquismo que permita ilegalizar a los partidos identitarios y patriotas, y asegurar la hegemonía del pensamiento neomarxista de los partidos de izquierda que contribuya a la destrucción de España, siguiendo los dictados del Nuevo Orden Mundial. Esta obra pretende denunciar ese «Himalaya de mentiras», demostrando que el Alzamiento Nacional que acaudilló Franco no fue un golpe de Estado fascista contra un gobierno legítimo y democrático, sino contra un régimen frentepopulista que pretendía desarrollar en España una revolución comunista que convertiría a España en un país satélite de la Rusia soviética. La República no fue legítima, pues se instauró mediante el alevoso pucherazo electoral de las elecciones de 1931, y también careció de toda legitimidad el triunfo del Frente Popular en 1936, merced a otra alevosa manipulación del resultado de las urnas. Junto a estas ilegalidades, la izquierda revolucionaria desencadenó varios golpes de Estado —contra la Monarquía y contra la República— en 1917, 1930, 1933, y 1934. Junto a su ilegitimidad, en esta obra se explica que la Segunda República gobernó mediante una legislación y una práctica antidemocráticas que recortaron gravemente los derechos ciudadanos. La segunda gran mentira de este «Himalaya» es acusar al régimen franquista de «genocida». Sin embargo, en este trabajo se demuestra que la represión republicana fue mayor (75.000 víctimas frente a 55.000, según los estudios más documentados), y de una crueldad incomparablemente mayor, pues al holocausto católico —más de 11.000 víctimas, ejecutadas la mayoría entre terribles torturas— hay que añadir el horror de las chekas, cuya naturaleza siniestra se muestra también en la obra. En la última parte se expone una visión general de la España de Franco, explicando cómo la vida cotidiana en ella se ajustaba a la cosmovisión cristiana y a la ley natural, lo cual impidió la proliferación de conductas antisociales, y de muchas de las lacras que hoy están degradando nuestra sociedad. También se exponen los sorprendentes logros materiales de la España de Franco, hasta el punto de que, de ser un país subdesarrollado en 1939, en 1975 éramos la octava potencia mundial. Junto a ello, la España de Franco fue la creadora de las clases medias y de nuestro actual Estado de Bienestar, pues implementó todas las medidas de seguridad, bienestar y protección de que los españoles disfrutamos en la actualidad. Debido a que las nuevas generaciones no vivieron la España de Franco, y debido que han sido adoctrinados alevosamente en una visión deformada y falsa de esa época, es muy posible que jamás puedan hacerse una idea correcta de lo que supuso para nuestra historia la enorme contribución de la España franquista. De ahí que la pretensión de esta obra es la de configurar algo así como un «testamento» de la España de antes; de la España que vivió con Franco su era de mayor paz, orden y progreso, antes de que su recuerdo se pierda para siempre. En previsión de que este futuro apocalíptico se haga tenebrosa realidad en España, quede constancia para la posteridad en este libro de cómo fue la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad de la España anterior a la Transición.

Richard Baumgartner compartió una publicación.

12 abril 2019

¿Cuáles son los 4 fantasmas de España?

13 marzo 2019

Pedro Insua “1492. España contra sus fantasmas”

¿Cuáles son los 4 fantasmas de España?

 

Pedro Varela: “La dimensión desconocida” 16 02 2019

13 marzo 2019

El Obispo RICHARD WILLIAMSON defiende a RUSIA

17 febrero 2019

RUSIA VILIPENDIADA
Los atacantes pueden atacar en defensa propia.
No culpes con seguridad al que empezó.
En la escena internacional, desde hace varios años, Rusia ha sido vilipendiada y su Presidente ha sido ensuciado por los viles medios de comunicación occidentales, porque las potencias que controlan a las naciones occidentales y a sus medios de comunicación y a sus políticos quieren que la tercera guerra mundial les dé hegemonía o control sobre el mundo entero, y Rusia es el principal obstáculo en el camino hacia ese monopolio mundial del poder. Sin embargo, muchas almas en todo el mundo han llegado a confiar más en los frutos de la Rusia de Putin que evita la guerra que en los frutos de los políticos y medios occidentales que hacen todo lo posible para provocar la guerra. He aquí el resumen de los rusos de un importante discurso de Putin pronunciado en la conferencia de Valdai en Socchi, Rusia, en octubre de 2014. Que los lectores juzguen por sí mismos si las palabras de Putin son razonables, y si corresponden a sus actos:
1. Rusia ya no jugará más a juegos ni entablará negociaciones encubiertas por tonterías. Pero Rusia está dispuesta a mantener conversaciones y acuerdos serios, si son propicios para la seguridad colectiva, se basan en la justicia y tienen en cuenta los intereses de cada una de las partes.
2. Todos los sistemas de seguridad colectiva mundial ahora yacen en ruinas. Ya no hay ninguna garantía de seguridad internacional. Y la entidad que los destruyó tiene un nombre: Los Estados Unidos de América.
3. Los constructores del Nuevo Orden Mundial han fracasado, habiendo construido un castillo de arena. Que se construya o no un nuevo orden mundial de cualquier tipo no es sólo una decisión de Rusia, sino que es una decisión que no se tomará sin Rusia.
4. Rusia es partidaria de un enfoque conservador para introducir innovaciones en el orden social, pero no se opone a que se investiguen y discutan esas innovaciones, para ver si está justificado introducir alguna de ellas.
5. Rusia no tiene intención de ir a pescar en las aguas turbias creadas por el siempre creciente “imperio del caos” de Estados Unidos, y no tiene ningún interés en construir un nuevo imperio propio (esto es innecesario; los desafíos de Rusia consisten en desarrollar su ya vasto territorio). Tampoco Rusia está dispuesta a actuar como salvadora del mundo, como lo ha hecho en el pasado.
6. Rusia no intentará reformatear el mundo a su propia imagen, pero tampoco permitirá que nadie la reformatee a su imagen. Rusia no se cerrará del mundo, pero cualquiera que intente cerrarla del mundo se asegurará de cosechar un torbellino.
7. Rusia no desea que el caos se extienda, no quiere la guerra y no tiene intención de iniciar una. Sin embargo, hoy en día, Rusia ve el estallido de la guerra global como algo casi inevitable, está preparada para ello y continúa preparándose para ello. Rusia no quiere la guerra – ni la teme.
8. Rusia no tiene la intención de desempeñar un papel activo para frustrar a aquellos que todavía intentan construir su Nuevo Orden Mundial – hasta que sus esfuerzos comiencen a afectar los intereses clave de Rusia. Rusia preferiría quedarse de brazos cruzados y observarlos darse tantos golpes como sus pobres cabezas puedan soportar. Pero a los que consigan arrastrar a Rusia a este proceso, haciendo caso omiso de sus intereses, se les enseñará el verdadero significado del dolor.
9. En su política exterior y, más aún, en su política interior, el poder de Rusia no dependerá de las élites y de sus tratos secretos, sino de la voluntad del pueblo. (Fin del resumen del discurso de Putin.)
Si, cuándo y cómo estalle otra guerra mundial, está enteramente en manos de Dios, dependiendo de lo que la humanidad merezca. Pero si Dios debe castigarnos por nuestro propio bien, toda oración sincera desde ahora hasta entonces ayudará a mitigar el desastre humano. Son los enemigos de Dios de ambos lados los que realmente lo habrán causado.
Kyrie eleison.
FUENTE:
http://nonpossumus-vcr.blogspot.com/2019/02/comentario-eleison-numero-dcv-605-16-de.html

Vladimir Volfovich Zhirinovsky

11 febrero 2019

VLADIMIR ZHIRINOVSKY / artículo de Xavier Colás en el diario “EL MUNDO”, 10 feb 2019

FUENTE: diario “El MUndo”, Madrid 10 de febrero de 2019
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Vladimir Volfovich Zhirinovsky (RussianВлади́мир Во́льфович Жирино́вский Eidelstein (Russian: Эйдельште́йн); born 25 April 1946) is a Russian politician and leader of the LDPR party (formerly Liberal Democratic Party of Russia). He is fiercely nationalist and has been described as “a showman of Russian politics, blending populist and nationalist rhetoric, anti-Western invective and a brash, confrontational style”.[1] His views have sometimes been described by western media as fascist.[2][3][4]

EARLY LIFE AND POLITICS[EDIT]

Zhirinovsky was born in Almaty, the capital of the Kazakh Soviet Socialist Republic, modern-day Kazakhstan. His father, Volf Isaakovich Eidelshtein (or Wolf Andreyevich Eidelshtein), was a Polish Ashkenazi Jew, and his mother, Alexandra Pavlovna (née Makarova), was of Russian background.[5][6][dead link][7][8] His paternal grandfather was a wealthy industrialist from Kostopil,[9] who owned the largest timber factory in (what is now) Ukraine and was head of the Jewish community.[10] His grandfather’s mill today has an income of $32 million a year, and over the years Zhirinovsky has demanded successive Ukrainian governments return it to him.[11]
Four of Zhirinovsky’s relatives had been killed during the Holocaust. Zhirinovsky’s parents split while he was still an infant. Abandoning the family, Zhirinovsky’s father, Wolf Eidelstein, emigrated to Israel in 1949 (together with his new wife Bella and his brother), where he worked as an agronomist in Tel Aviv. Zhirinovsky’s father was a member of the right-wing nationalist Herut party in Israel, and died in 1983 when he was run over by a bus near Dizengoff Street in Tel Aviv.[9] Zhirinovsky did not find out the details of his father’s life in Israel until many years later, or even that he had died.[9][10] Zhirinovsky says that he is an Orthodox Christian.[12]
In July 1964, Zhirinovsky moved from Almaty to Moscow, where he began his studies in the Department of Turkish Studies, Institute of Asian and African Studies at Moscow State University (MSU), from which he graduated in 1969. Zhirinovsky then went into military service in Tbilisi during the early 1970s. He would later get a law degree and work at various posts in state committees and unions. He was awarded a Dr.Sci. in philosophy by MSU in 1998. Although he participated in some reformist groups, Zhirinovsky was largely inconsequential in Soviet political developments during the 1980s. While he contemplated a role in politics, a nomination attempt for a seat as a People’s Deputy in 1989 was quickly abandoned.[13] In 1989, he served as a director of Shalom, a Jewish cultural organization; unknown in Jewish circles before, he is thought to have been invited to join by the Anti-Zionist Committee of the Soviet Public, but subsequently forcefully opposed its influence in the group.[14]

FOUNDING OF THE LIBERAL DEMOCRATIC PARTY[EDIT]

Zhirinovsky with Vladimir Putin in 2000

In April 1991 Zhirinovsky, along with Vladimir Bogachev, took initiatives which led to the founding of the Liberal Democratic Party, the second registered party in the Soviet Union and therefore the first officially sanctioned opposition party. According to the former CPSU Politburo member Alexander Nikolaevich Yakovlev, this party started as a joint project of the Communist Party of the Soviet Union(CPSU) leadership and the KGB.[15][16] Yakovlev wrote in his memoirs that KGB director Vladimir Kryuchkov presented the project of the puppet LDPR party at a meeting with Mikhail Gorbachev and informed him about the selection of the LDPR leader. According to Yakovlev, the name of the party was chosen by KGB General Philipp Bobkov. However, Bobkov said that he was against the creation of “Zubatov’s pseudo-party under KGB control that would direct the interests and sentiments of certain social groups”.[17]

Zhirinovsky in 2004 freely handing out money to the public and random passersby, in a famous gesture.

Zhirinovsky’s first political breakthrough came in June 1991 when he came third in Russia’s first presidential election, gathering more than six million votes or 7.81%. Afterwards, the LDPR garnered a reputation as an ineffective vehicle for opposition against the government, and one that lacked either credibility or authenticity,[citation needed] particularly given Zhirinovsky’s vocal support for the Soviet coup attempt of 1991. This view was further encouraged by rumors, denied by Zhirinovsky,[18] that he was an agent of the KGB and that the LDPR was a farcical creation meant to either discredit or distract earnest opposition to the government. Such impressions would last even as the Soviet Union was dissolved and the Russian Communist Party itself took an opposition role. In 1992 Zhirinovsky made contact with Jean-Marie Le Pen, leader at that time of France’s Front National (FN). Eduard Limonov of the National-Bolshevik Party introduced the men to each other and the FN later “provided logistical support [to the LDPR], including computers and fax machines”. Zhirinovsky suggested establishing the International Centre of Right-wing Parties in Moscow and invited Le Pen to Moscow.[19]
The Liberal Democratic Party remained an important force in Russian politics. At the height of its fortunes, the LDPR gathered 23% of the vote in the 1993 Duma elections and achieved a broad representation throughout the country – the LDPR being the top vote-getter in 64 out of 87 regions. This fact encouraged Zhirinovsky to once again vie for the presidential office, this time against incumbent Boris Yeltsin. The fact that Yeltsin’s candidacy seemed seriously challenged by Russian nationalist groups and a rejuvenated Communist Party alarmed many outside observers, particularly in the Western world, who expressed concern that such developments posed a serious threat to the survival of Russian democracy, already in a very fragile state. Zhirinovsky became a focal point of harsh criticism and seemed the living embodiment of authoritarianism and militarism in modern Russia. While some observers inclined to consider his controversial statements as stark efforts to drum up nationalist support, not viewable as anything more serious than electoral fodder meant for domestic consumption, there was great consternation at the fact that in February 1996, months before a presidential election, Zhirinovsky placed second in opinion polls, behind Communist Gennady Zyuganov and ahead of Boris Yeltsin. In the end, however, Zhirinovsky placed fifth with a 5.7% share in the first round of voting. Since then, the party’s fortunes have stabilized somewhat, with the 2003 election seeing a LDPR vote share of 11.7%. In 2004, Zhirinovsky declined to even be nominated by the party, leaving that role to Oleg Malyshkin, who received 2% support from voters.

Zhirinovsky and Vladimir Putin at the Kremlin in 2000

For his own part, Zhirinovsky has done a great deal to foster a reputation as a loud and boisterous populist who speaks on behalf of the Russian nation and people, even when the things he says are precisely what many people, at home or abroad, do not want to hear. Zhirinovsky infamously promised voters in 1991 that if he were elected, free vodka would be distributed to all. Similarly, he once remarked, during a political rally inside a Moscow department store, that if he were made president, underwear would be freely available.[20]Zhirinovsky has on several occasions become involved in altercations with other politicians and debate opponents. As a candidate, he also took part in the 2000 and 2008 presidential elections, promising a “police state“,[16] and to institute summary executions. A BBC documentary from 1995 showed Zhirinovsky telling the crowd at a campaign rally: “Help us, and you’ll never have to vote again! I’m not saying, “Vote for us and maybe in 20 years’ time somebody will do something”. No, these will be the last elections! The last ones!”.[21] Some commentators call Zhirinovsky a fascist or a neo-fascist.[2][3][4]

Antes de Trump existió Zhirinovski

 

El líder del ultranacionalista Partido Liberal Demócratico de Rusia cumple 70 años. Entre otras cosas, propuso invadir Alaska, arrojar bombas nucleares en Chechenia, abolir el sistema de partidos, vender por 50.000 millones de dólares las islas Kuriles a Japón

Con todo, el “fenómeno Zhirinovski” merece una mayor atención. Vladímir Volfovich Zhirinovski nació en Alma Atá, capital de la República Socialista Soviética de Kazajistán. Su padre, Volf Isaakovich Eidelshtein, era un judío polaco que cambió su nombre por el de Zhirinovski. Tras divorciarse de su madre, emigró en 1949 a Israel, donde trabajó como agrónomo hasta su muerte, en 1983, en un accidente de tráfico. Vladímir Zhirinovski creció creyendo que su padre era abogado y había muerto en su automóvil en un accidente en 1946. Tras conocer la verdad, enterró sus anteriores comentarios anti-israelíes y su flirteo con el antisemitismo (“Mi madre era rusa y mi padre era abogado”).
La madre de Zhirinovski, Aleksandra Zhirinóvskaya, hubo de hacerse cargo de seis hijos en solitario. En su biografía, Zhirinovski habla de una infancia y juventud infeliz. “Crecí sin conocer la calidez de nadie, ni de amigos ni de familiares. Era como si fuese superfluo para ellos, una carga y un objeto de crítica. Nunca recibí ningún cumplido, solo regañinas, una tras otra”. Ahí no termina la cosa: el joven Zhirinovski no tiene éxito entre las mujeres, tiene problemas para conseguir un piso y, cuando lo consigue, es caro y no le gusta, el trabajo le aburre y no ser miembro del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) no le ocasiona más que problemas.
De su experiencia formativa y laboral, afirma, surgiría su rechazo al sistema soviético
A pesar de sus quejas, Zhirinovski tuvo una carrera respetable de acuerdo con los estándares soviéticos: consiguió el acceso a la Facultad de Idiomas Orientales de la Universidad Estatal de Moscú, donde se licenció en 1970 en el departamento de estudios túrquicos y en derecho; trabajó como experto en asuntos europeos en el Comité soviético para la Defensa de la Paz (1972-1975); y más tarde en el departamento de estudiantes extranjeros de la Universidad de Sindicatos (1975-1977), en el Departamento de Justicia de la Unión Soviética (1977-1983) y en el departamento legal de la editorial Mir (1983-1990). Según su propio relato, de esta experiencia formativa y laboral surgiría su rechazo al sistema soviético.

¿ESPÍA DEL KGB?

Aprovechando las reformas legales de la perestroika, Zhirinovski fundó el Partido Liberal Democrático de la Unión Soviética (LPDSS) –el segundo partido de oposición registrado en el país– junto con el compositor Vladímir Bogachov. Bogachov, que había sido investigado con anterioridad por distribuir “propaganda antisoviética”, fue uno de los organizadores de la Unión Democrática, el primer partido registrado en la URSS. A pesar de que el LDPSS no alcanzaba la veintena de miembros, Zhirinovski conseguía gracias a su verbosidad entrevistas y contactos en el extranjero, provocando la envidia de sus correligionarios. El 6 de octubre de 1990 Bogachov forzó la convocatoria de un congreso extraordinario del partido donde anunció la expulsión de Zhirinovski, acusado de colaborar con el KGB. La respuesta de Zhirinovski no se hizo esperar: reagrupó a sus partidarios y, dos días después, expulsó al propio Bogachov y a todos los defensores de la línea “centrista”, abandonada en favor de otra nacionalista, sin relación ninguna con el nombre del partido.
Miembros del Politburó afirman que el LDPR recibió directamente de las arcas
del PCUS tres millones de rublos para su fundación
La sospecha de colaborar o incluso ser un topo del Estado siempre ha planeado sobre Zhirinovski. Según Alexander Yakovlev, miembro del Politburó durante los últimos años de su existencia, el LDPR –el nombre que adoptaría el partido tras la desintegración de la URSS– fue concebido, hasta en el nombre, por el PCUS y el KGB como un falso partido de oposición para anular a potenciales disidentes. En sus memorias, Yakovlev incluso aportó un documento que demostraría, según él, que el LDPR recibió directamente de las arcas del PCUS tres millones de rublos para su fundación. Este tipo de acusaciones eran, ni que decir tiene, muy del gusto de Zhirinovski, quien se acercaba a la oficina del KGB más próxima, pedía que le expidiesen un certificado que declarase que no trabajaba para ellos y presentaba una demanda en los tribunales, ganándola. Y, con ello, conseguía para el partido publicidad y fondos.

EL IRRESISTIBLE ASCENSO DE ZHIRINOVSKI

Tras la desintegración de la URSS, Zhirinovski radicalizó su discurso. Su nacionalismo dejó paso rápidamente al irredentismo y una política desvergonzadamente imperialista. “Sueño con soldados rusos lavando sus botas en las cálidas aguas del Océano Índico”, escribió en uno de sus libros. En el fondo, el programa de Zhirinovski no se distinguía de cualquier partido de ultraderecha europeo: anticomunismo visceral, establecimiento un Ejecutivo fuerte y promesas de renacimiento nacional, todo ello salpicado de comentarios xenófobos hacia los nativos del Cáucaso, los turcos y los azeríes (paradójicamente, aquellos mismos pueblos en los que se había especializado en la universidad).
Jean-Marie Le Pen le envió en 1992 ordenadores
y máquinas de fax.
Incluso le visitó en Moscú

La encendida oratoria de Zhirinovski dio a conocer al LDPR, otorgándole a la formación valiosos minutos de presencia en las cadenas privadas de televisión –que además de elevar sus ratings veían en él la posibilidad de dividir a la oposición no comunista a Yeltsin– y, a la vez, limitó sus posibilidades de éxito. En las primeras elecciones legislativas a la Duma, en junio de 1991, el LDPR consiguió un 7,81%. En 1992 Zhirinovski entró en contacto con el líder del entonces marginalFrente Nacional (FN) francés, Jean-Marie Le Pen, quien le envió máquinas de fax y ordenadores. Le Pen incluso llegó a visitar Moscú para conocer a quien veía como su homólogo ruso.

En las elecciones legislativas de 1993, celebradas en diciembre, el LDPR consiguió inesperadamente un 22,92% y una amplia representación en todo el país, siendo incluso primera fuerza en 64 de los 87 sujetos federales de Rusia. Según el sociólogo ruso Borís Kagarlitsky, Zhirinovski consiguió este éxito gracias a haber sabido ”manipular el descontento público sin enfrentarse a las autoridades” y a la campaña poco brillante del reaparecido Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR). “La demagogia de comienzos de los noventa se volvió contra la gente que la había predicado primero”, escribe Kagarlitsky en Restoration in Russia. Why Capitalism Failed (“La restauración en Rusia, por qué fracasó el capitalismo”, Verso, 1995).

“Mientras el ciudadano común buscaba malhechores, el sistema postcomunista no se veía amenazado por la revolución o la reforma”
“Vertiendo un torrente de mentiras sobre las cabezas de la población rusa –explica Kagarlitsky–, que en la mayoría de casos tenía muy poca idea de la verdad, la maquinaria propagandística del Estado consiguió imprimir en la mente de la gente que no había nada peor que el comunismo, pero fue incapaz de convencerlos de que, como resultado de la victoria sobre el comunismo, la vida era mejor. Fue necesario, así, buscar nuevos villanos. Éstos podían ser los de piel oscura (inmigrantes del Cáucaso), los extranjeros, los masones, los judíos, los americanos o los propios demócratas.
Portada de la revista TIMES de julio de 1994, con Vladimir Zhirinovski.

Pero lo más importante permaneció escondido al ciudadano amargado y desconcertado: el hecho de que sus miserias no se debían a las intrigas de alguien, sino que eran el resultado inevitable del funcionamiento del sistema que se había establecido. Mientras el ciudadano común buscaba malhechores, el sistema no se veía amenazado por la revolución o la reforma. Sin embargo, los propios ideólogos de este sistema, que se habían convertido en materiales de desecho, pasaron a estar disponibles para el sacrificio.”

La victoria del LDPR en 1993 animó a Zhirinovski a sopesar presentarse a las presidenciales contra Borís Yeltsin. La especulación causó temor en la comunidad internacional, horrorizada por la posibilidad de que el Kremlin terminase en manos de un nacionalista con ambiciones expansionistas. Sin embargo, la conclusión de que aquel voto no había sido más que un castigo de los electores al partido oficialista, la elección de Rusia –que presentó como candidato a uno de los arquitectos de la terapia de shock neoliberal, Yegor Gaidar–, le hizo desistir. Zhirinovski no se presentaría a las presidenciales hasta 2008, quedando en tercer lugar con un 9,5% de los votos.

METADONA NACIONALISTA

Del LDPR el semanario alemán Der Spiegel dejó escrito que se convirtió en una suerte de programa de metadona para neutralizar una potencial amenaza nacionalista. Los políticos como Zhirinovski, señala Kagarlitsky, “están convencidos de que lo principal es que el público les ame. Las ideas, los principios y los intereses de la sociedad son percibidos exclusivamente a través del prisma de sus propias personalidades”. Éstas son, continúa, algunas de “las características que pueden hacer de alguien un demagogo realmente exitoso”. Sin embargo, con el tiempo la tolerancia aumenta y el tratamiento ha de incrementar la cantidad: si al principio bastaba con criticar la herencia soviética, luego había que pedir fusilar a los comunistas, la lista de conspiradores contra Rusia aumentaba sin cesar y así sucesivamente. “Un demagogo brillante no es siempre un político de éxito”, recuerda Kagarlitsky: el LDPR quedó en segundo lugar (11,74%) tras los comunistas de Guennadi Ziugánov en las elecciones de 1995, en quinto lugar (5,2%) en las de 1999, y en las de 2003 en tercer lugar (11,45%), puesto que repitió en los comicios de 2007 (8,14%). En las últimas elecciones a la Duma el LDPR retrocedió hasta el cuarto puesto, con un 11,67% de los votos.
“Si los periodistas dijéseis que yo soy un demócrata normal, con un programa normal, quieto, inteligente, educado, estaría acabado”, aseguró Zhirinovski en 1995

“A diferencia del fascimo real, estos movimientos –amorfos y con una relación parasitaria con las estructuras del parlamentarismo burgués– no pueden luchar por el poder”, escribe Kagarlitsky. Zhirinovski no ha logrado movilizar nunca por completo al nacionalismo ruso, su partido es un one man show que busca constantemente el acceso a la prensa y los medios. “¿El LDPR tiene ideología? ¡El LDPR tiene a Zhirinovski!”, escribía hace unos días en su cuenta de Twitter el diputado comunista Valeri Rashkin.

Si el LDPR sigue consiguiendo diputados no es tanto por su atractivo para el votante nacionalista como para el pequeño y mediano empresario de las regiones rusas que lo apoyan a cambio de obtener acceso a las instancias del poder y que sus negocios no se enfrenten obstáculos burocráticos, o incluso a un acta de diputado que les otorgue inmundad parlamentaria. Sin embargo, añade Kagarlitsky, estos partidos “son peligrosos”: “No sólo porque su crecimiento demuestra que la crisis del ‘nuevo orden mundial’ está socavando los cimientos de la democracia, sino por la razón de que mientras la demagogia de estos movimientos funcione’ millones de personas aullarán al unísono con los líderes de estos movimientos y creerán en sus recetas sin ton ni son para la salvación. Los miembros de estos movimientos están condenados a ser rehenes del mismo orden social que sinceramente odian”.

“A nuestros votantes les gusta un poco de contraste, un shock al sistema. Así que si vosotros, los periodistas, escribiéseis cada día que yo soy un demócrata normal, con un programa normal, quieto, inteligente, educado, estaría acabado de inmediato”, dijo en 1995 Zhirinovski. Hoy su nombre es legión, porque son muchos.

FUENTE:
https://www.publico.es/internacional/trump-existio-zhirinovski.html

Liberalismo, elitismo y realismo en la obra de Oswald Spengler

2 febrero 2019

Liberalismo, elitismo y realismo en la obra de Oswald Spengler

Por dinero, la democracia se destruye a sí misma, después de que el dinero haya destruido el espíritu

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Oswald Spengler / Imagen: Archivo

Hace exactamente cien años apareció uno de los libros más importantes y probablemente el menos comprendido de cuantos vieron la luz en el siglo XX: Der Untergang des Abendlandes (“La Decadencia de Occidente“) de Oswald Spengler.

El libro fue objeto de muchas críticas desde el momento mismo de la publicación, probablemente porque su autor se estaba burlando -con ironía e irreverentemente- de diversas espíritus (de derecha e izquierda) que pretendían “salvar el mundo “. Y debido al determinismo histórico inexorable que profesaba Spengler, éste libro no podía sino generar un profundo malentendido por parte de los lectores. Pero fue sobre todo el término Untergang (Es decir, en alemán, a la vez   “naufragio” y “declive”), un elemento importante para comprender tanto el éxito de ventas de su trabajo como la oposición de los historiadores, que generalmente no son muy hiperbólicos, factor que creó el mayor malentendido, como lo lamentó el propio Spengler: “Hay gente que confunde decadencia (Untergang) de la antigüedad con el hundimiento(Untergang) de un crucero. El significado de ‘catástrofe’ no está contenido en esta palabra. Si dijéramos ‘terminación’ en lugar de ‘declive’, eliminaríamos el lado ‘pesimista’ sin transformar el significado fundamental del término.”

Incluso hoy en día, el debate sobre Oswald Spengler se basa en premisas fundamentalmente falsas, curiosamente, basadas en una asombrosa doble superposición de las posiciones ideológicas de los lectores.

Por lo tanto, aquellos que, al igual que el propio Spengler, sienten un profundo apego a la historia occidental, tienden a minimizar las predicciones de Spengler para convertir su obra en una simple distopía que hay que evitar. Mas usan el término “decadencia de Occidente” con el fin de advertir al público contra las consecuencias desastrosas del individualismo, la inmigración, el modernismo, el capitalismo desenfrenado o la tecnocracia y, al mismo tiempo, proponen una serie de reformas diseñadas para superar esta evolución.

Pero al actuar así solo se muestra una cosa: que ese tipo de lector no ha entendido el verdadero mensaje de Spengler. De hecho, no hay ninguna razón para suponer que Occidente pueda evitar el destino de todas las demás civilizaciones, porque la historia no nos enseña cómo dibujar libremente el futuro, sino que sólo puede realizarse en los estrechos límites de nuestro margen de maniobra: “No tenemos la libertad de alcanzar esto o aquello, sino solo hacer lo que sea necesario, o nada en absoluto. Y una tarea impuesta por la necesidad de la historia siempre se resuelve, con o contra el individuo.”

Pero aquellos que también rechazan el llamado “conservadurismo de Spengler” en favor del multiculturalismo, el liberalismo y la democracia de masas no hacen justicia al espíritu de la obra, ya que parecen curiosamente conscientes de que la morfología cultural de Spengler ofrece la victoria (transitoria)  -en última instancia legitimadora perfecta- de sus propias posiciones políticas. Nos guste o no, “el socialismo, el impresionismo, los ferrocarriles eléctricos, los torpedos y el cálculo diferencial forman parte del ocaso del destino de Occidente, y sólo un ingenuo soñador podría esperar un retorno a un pasado irremediablemente perdido. El que no se da cuenta de este hecho, no tiene más importancia entre los hombres de su generación. Sigue siendo un tonto, un curandero o un pedante.”

Antes, como ahora, Spengler se encuentra en una especie de zona neutra ideológicamente hablando, y la estima que le tienen, tanto como su rechazo, se basan generalmente en los primeros pasos dados al aproximarse a su obra, pasos que pasan por alto el verdadero núcleo de su pensamiento. En este contexto, veamos más de cerca la extrema importancia del llamado “elitismo” spengleriano para estas dos interpretaciones antagónicas.

En primer lugar, se debe admitir que Spengler fue influenciado, como muchos de sus contemporáneos (a izquierda y a la derecha), por el elitismo de un Friedrich Nietzsche quien, por supuesto, fue solo uno de los muchos expositores de una filosofía vitalista cuyo rango va desde el pesimismo schopenhaueriano hasta las especulaciones darwinistas-sociales y la estética de la decadencia. Sin embargo, el elitismo de Spengler es radicalmente diferente del eurocentrismo y el racismo de muchos de sus contemporáneos. Por lo tanto, insiste, por un lado, en que todas las grandes civilizaciones, sin excepción, deben ser juzgadas sencillamente como autorrealizaciones de un potencial humano radicalmente equivalente en su totalidad, y, como explica en otra parte, tomando en cuenta que la verdadera “raza” no reside en ninguna pureza de linaje, sino únicamente en la intensidad con que el hombre se identifica con la evolución de su civilización: “Nunca se puede repetir lo suficiente que el origen fisiológico existe sólo para la ciencia y nunca para el sentimiento popular. Tener `raza’ no es algo material, sino cósmico, direccional; es el sentimiento de unión con el destino, un paso y un camino paralelo a la existencia histórica.”

Obviamente, esto no cambia el hecho de que la Historia, para Spengler, es esencialmente equivalente a “la lucha del hombre contra su entorno”.  Y esto en el sentido de Nietzsche como una lucha que surge de la voluntad de poder, cruel, despiadada, una lucha sin cuartel… “y que el hombre, “ese cervatillo ingenioso”, tiende no solo a cooperar, sino también a formar jerarquías“. El elitismo de Spengler difiere del liberalismo contemporáneo en el hecho de que las instituciones políticas concretas de la democracia moderna, como hoy se entienden, no tienen valor intrínseco, sino que todo dependerá de la calidad de la mentalidad de los ciudadanos y, especialmente, del contexto histórico. En todas partes, son los fuertes los que, más o menos atenuados por la ley, la tradición o la opinión pública, pueden ascender al rango de príncipes, magnates de la economía o parlamentarios, de modo que el verdadero contenido de la historia humana no reside en un aumento teleológico en el acceso de masas cada vez mayores a la autodeterminación política, como en Hegel. Por el contrario, la historia consiste más bien en una serie paralela en una dinámica autónoma, donde el ejercicio del poder está sujeto, en todas las civilizaciones, en un primer proceso de autolimitación hacia arriba y hacia abajo, de modo que la  democracia  moderna no constituye el cénit, sino que, por el contrario, es el final de este proceso en el que “cuanto más desaparecen las divisiones sociales y profesionales históricamente crecidas, y cuanto más se deforma la masa de votantes, más desamparados quedan éstas a merced de los nuevos poderes, los dirigentes del partido, que dictan su voluntad a las masas con todos los medios de coacción intelectual. »

Sin lugar a dudas, la idealización del lado salvaje del ser humano que Spengler promueve, ocultando ciertamente, como en Nietzsche, una cierta sobrecompensación de sus propias debilidades, tiende a perder de vista el sufrimiento de todos los que se convierten en víctimas de este matadero en el cual, para citar a Hegel, “la felicidad de los pueblos, la sabiduría de los estados y la virtud de los individuos han sido sacrificadas“. Sin embargo, mostrarse indignado con Spengler por su supuesta falta de compasión por las víctimas de la historia no es una prueba de que la historia en sí tenga más compasión por sus actores, debido a una demanda ética dirigida al futuro humano, exigencia la cual no permite de ninguna manera corregir retrospectivamente hechos históricos ya pasados; para citar a Spengler: “La historia mundial es también un tribunal histórico. Siempre ha dado razón a existencias más fuertes, más llenas, más seguras de sí mismas, es decir, da una razón para existir […]  ; y ella siempre ha condenado […] a muerte a aquellos hombres y personas que prefirieron la verdad a las acciones.”

Si es fundamentalmente el campo político liberal de izquierda el que tiende a criticar a Spengler por su elitismo y su supuesta hostilidad a la democracia, esto no deja de ser cómico. Por un lado, es sobre todo el siglo XXI el que ha demostrado a todos aquellos que dudan aún, que la victoria de la democracia y el liberalismo genera un orden mundial internacionalista, con instituciones esenciales como la ONU, el FMI, la OTAN o la UE, instituciones las cuales difícilmente pueden considerarse democráticas y, además, estas instituciones están íntimamente vinculadas a un orden social que ha generado el máximo punto histórico en cuanto a concentración de poder y propiedad en las manos de una pequeña élite.

Criticar tanto a Spengler por su elitismo no parece una contribución realista a la reflexión sobre la Historia y mucho menos un argumento basado en los hechos, sino una mera forma de indignación hacia una persona que presentó cómo eran (y son) las cosas en lugar de presentarlas  cómo deberían ser… Por otro lado, Spengler, en una inspección más cercana, no es tan diferente del análisis político y social del mismo Marx, por lo que es sorprendente que una recepción socialista “positiva”  de Spengler brille por su ausencia. De hecho, al igual que Marx, Spengler observa una evolución general de una sociedad primitiva y monocrática a través de etapas feudales y burguesas a un sistema capitalista extremo y se diferencia del determinismo marxista, aparte de la diferencia fundamental entre el materialismo socialista y el vitalismo spengleriano, solo en la medida en que esta evolución no concierne a la historia del mundo en su totalidad, sino a cada una de las civilizaciones superiores por separado y en paralelo.

Por lo tanto, al final de cada evolución individual, no encontramos la dictadura del proletariado y, por lo tanto, una especie de estado utópico, sino la transición del capitalismo monopolista a una autocracia final , y por lo tanto el retorno a los comienzos de cada una de las civilizaciones. Evolución, sí, aunque sin ninguna posibilidad de una verdadera renovación creativa (que es la razón por la cual Spengler no podía considerar las democracias del siglo XX sino como interludio plutocrático en camino a la guerra civil, el cesarismo y la autocracia): “Por dinero, la democracia se destruye a sí misma, después de que el dinero ha destruido el espíritu. Pero es precisamente porque todos los sueños han desaparecido […] que se despierta entonces una profunda nostalgia por todo lo que aún vive en tradiciones antiguas y nobles. Estamos cansados ​​de la economía financiera que nos causa el más profundo disgusto. Esperamos que pueda producirse una redención, sin importar de dónde proceda […]. Pero es precisamente por esta razón que se levanta la lucha final entre democracia y cesarismo, entre los líderes de una economía capitalista dictatorial y la voluntad puramente política de los césares. ”

Esto nos lleva al elemento final de la crítica del supuesto elitismo de Oswald Spengler, que es probablemente el más importante. De hecho, Spengler no rechaza la democracia moderna desde un punto de vista absoluto, sino que da voz a la creencia de que la democracia es en realidad un evento central en la evolución de todas las culturas humanas y no el objetivo final y la historia humana intencional, porque es inevitable que antes o más tarde la democracia se transforme, por su dinámica interna, en su opuesto, otro punto donde los análisis socioeconómicos de Spengler se acercan mucho más a la crítica marxista del parlamentarismo burgués que a la crítica de muchos de los partidos en la izquierda. De esta manera leemos: “Si una potencia electoral puede aportar lo que un idealista espera, sería necesario que no hubiera una élite gobernante que pudiera influir de acuerdo con sus intereses y el capital disponible para los votantes. Desde el momento en que existe tal élite, el voto tiene sólo la función de censura… Al final, todo el mundo se da cuenta de que el derecho general al voto ya no incluye ningún derecho real, ni siquiera el derecho a elegir entre partidos, porque los poderes políticos que han crecido en esta tierra dominan todos los medios intelectuales que controlan el discurso oral y escrito con dinero y, por lo tanto, pueden dirigir la opinión política del individuo como deseen.”

Esta no es la afirmación de un “anti-demócrata” que, considerando todos los órdenes sociales posibles, prefiere el cesarismo y rechaza la democracia, sino la conciencia de un pensador que ya no se hace ilusiones sobre las dinámicas autónomas de la Historia. Y es probablemente esta actitud la que representa, a los ojos de los contemporáneos, la más seria de las herejías de las que Spengler pudo haber sido culpable. Su rechazo del liberalismo no se basa en razones políticas, sino más bien se fundamenta en su relatividad como un acontecimiento histórico puramente transitorio…

¿Podemos permitirnos el lujo – especialmente hoy en día, donde el liberalismo de la época de postguerra se avecina lentamente a su fin, y donde la presión externa e interna en Occidente se hace casi insoportable – negar los hechos ostensibles de la situación política mundial en favor de un dudoso ideal político moral? ¿Podemos continuar luchando obstinadamente en las batallas de un pasado ya dejado atrás, en lugar de prepararnos resueltamente para los horribles conflictos que nos esperan en un futuro no muynlejano? Spengler diría: “Si usamos la espinosa palabra ‘libertad’, ya no se nos permite hacer esto o aquello, sino solo lo que es necesario o no. Considerar esta elección como “buena” caracteriza al hombre de acción. Por otro lado, lamentarlo y criticarlo no significa que se pueda cambiar.”

 


 

La versión original de este texto fue publicada en alemán bajo el título ” Müde der Macht des Geldes”, en la publicación Cato 5, 2018, p. 72-76. Una versión francesa apareció en la revista Éléments, Nº 175, p. 77-79. La traducción al español, en exclusiva para la La Tribuna del País Vasco, se publica aquí con la autorización expresa del autor.

 

David Engels es presidente de la Oswald Spengler Society for the Study of Humanity and World History [https://www.oswaldspenglersociety.com/]. Es titular de la cátedra de Historia de Roma en la Universidad Libre de Bruselas.


FUENTE:

https://latribunadelpaisvasco.com/art/10422/liberalismoelitismo-y-realismo-en-laobrade-oswald-spengler

Islam, islamistas y musulmanes / por Yolanda Couceiro Morin

2 febrero 2019

Algunos lectores, a raíz de alguno de mis artículos, me han preguntado acerca de mi idea concreta y personal sobre el Islam, la sharia (ley islámica) y los musulmanes. Quizás por error mío, en algún artículo se puede apreciar que mis opiniones son aplicables a todos los musulmanes. Nada más lejos de la realidad, pues me refiero claramente a los musulmanes radicalizados, islamistas o seguidores de la sharia.

 

La sharia constituye un código detallado de conducta, en el que se incluyen también las normas relativas a los modos del culto, los criterios de la moral y de la vida, las cosas permitidas o prohibidas y las reglas separadoras entre el bien y el mal. Como detallaba la senadora española del Partido Popular Ester Muñoz, “la sharia es incompatible con los derechos Humanos”, es decir, con la democracia.

 

 

¿Hasta dónde llega el apoyo a la sharia entre los musulmanes? El porcentaje de musulmanes que estarían a favor de aplicar la sharia es del 54,8%. Así se desprende del estudio ‘Musulmanes en el mundo: Religión, Política y Sociedad’ del Pew Research Center. Así pues, dentro del mundo musulmán, una mayoría cree en la sharia como la palabra revelada de Dios, y no como un cuerpo legal desarrollado por los hombres, basado en la revelación divina. Por eso es que la mayor proporción de los fieles de esa creencia sostienen que la ley islámica tiene una sola interpretación, mientras que una menor porción de los musulmanes considera que pueden existir múltiples formas de entenderla. Y aquí radica la diferencia. En Siria, por ejemplo, bajo el régimen de Al-Assad, se permite el culto cristiano y él mismo participa de fechas tan señaladas como la Navidad, a pesar de ser musulmán. Esto mismo ocurre en otros países musulmanes donde se permite la presencia de iglesias y sacerdotes sin problemas. Bien, no son precisamente estas personas musulmanas a las que me refiero cuando critico la persecución que sufren los cristianos o los problemas que tenemos en Europa; me refiero a esos que ven la sharia como objetivo. Por ejemplo, en esta conferencia en Noruega:

Por lo tanto, debemos diferenciar claramente entre aquellos musulmanes -muchos- que viven en paz con los cristianos, que se dedican a vivir en paz y no son extremistas, con aquellos que son violentos y radicales que pretenden imponernos su ideología, que maltratan a las mujeres y asesinan homosexuales. No todos los musulmanes son iguales.

1961 – EN LA PAZ DE ESPAÑA

20 enero 2019

 

 

impuesto para fastidiar a unos y lucrar a otros

11 enero 2019

https://www.youtube.com/watch?v=CEJp0UwMsKc

¡Cuidado! ¡Este video puede cabrearte!

 

Publicado el 2 ene. 2019

https://youtu.be/CEJp0UwMsKc

AH 8 enero 2019

8 enero 2019


 


 


 




 

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Manuel Lamas: informe sobre la criminalidad en el mundo

23 diciembre 2018

No, la violencia no tiene sexo: 6 gráficos

 

El trágico asesinato de la joven Laura Luelmo ha vuelto a aflorar una serie de manidos argumentos que, por mucho que se repitan a través de los medios de comunicación, no dejan de ser un compendio de patrañas y tergiversaciones cuyo único fin es manipular a la opinión pública para tratar de imponer las tesis propias de la “ideología de género”.

La particular tesis que pregonan sus precursores se resume, básicamente, en tres mensajes: en primer lugar, que todas las mujeres corren un gravísimo peligro en España, ya que el riesgo de sufrir una agresión sexual o, en última instancia, ser víctima de homicidio es muy alto, transmitiendo así una situación de absoluta indefensión; en segundo término, que la responsabilidad última de estos delitos no recae en el asesino en cuestión, sino en el género masculino, dando a entender que todos los hombres son potenciales violadores y homicidas por culpa de esa dominante cultura opresora llamada “heteropatriacado”, según la cual el hombre mata a la mujer “por ser mujer”; y, por último, pero no menos importante, que la fémina es, siempre y en todo lugar, una víctima, contribuyendo a proyectar una imagen de la sociedad dividida en dos, donde las mujeres son santas y los hombres verdugos.

¿Qué hay de cierto en esta nueva campaña feministoide urdida a raíz de este terrible suceso? Simplemente, nada, tal y como demuestran los datos.

1. Uno de los países más seguros del mundo

El hashtag #TodasSomosLaura, que se ha viralizado en las redes en los últimos días, recoge buena parte de esa percepción, según la cual todas las mujeres corren un gran riesgo cuando salen de casa debido a la nutrida presencia masculina que registran las calles.
Yo vivo en #NYC y mi hija en #Madrid. A veces me llama por teléfono hasta que entra en casa y se siente segura. No podemos vivir con este miedo. Cada asesinato nos mata un poco a todas. Y si reivindicamos nuestro espacio y nuestra libertad nos llaman feminazis. #TodasSomosLaura

10,4 mil

20:21 – 17 dic. 2018
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Pero la realidad es que ese interesado alarmismo no está, en ningún caso justificado. En España, el número de violaciones por cada 100.000 habitantes se sitúa en 2,65, veinte veces menos que en Suecia, cuya tasa asciende a 57, y a una distancia aún mayor de las 62 registradas en Inglaterra y Gales, según Eurostat. España, por tanto, se sitúa a la cola de la UE en este tipo de delitos. Y lo mismo sucede con los abusos sexuales, con 18,6 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 145 de Escocia, los 121 de Suecia, los 117 de Irlanda del Norte o los 66 de Bélgica.

En cuanto a los homicidios, la imagen que presenta España también es diametralmente opuesta a esa selva llena de peligros que trata de dibujar el feminismo patrio. En 2012, se registraron un total de 437.000 víctimas de homicidio en todo el mundo, pero más de una tercera parte acontecieron en América (36%), seguido de África (31%) y Asia (28%), mientras que Europa y Oceanía presentaron los porcentajes más bajos (5% y 0,3% respectivamente).

En términos relativos -en comparación con la población-, la tasa global de homicidios fue de 6,2 muertes por cada 100.000 habitantes, estando América (16,3) y África (12,5) muy por encima de la media. Europa es la zona más segura del mundo, tal y como muestra el siguiente mapa.
Y dentro de la UE, España destaca especialmente por su baja tasa de homicidios, con apenas 0,63 por cada 100.000 habitantes, frente a la media comunitaria de 0,99, según los datos oficiales del Ministerio del Interior correspondientes a 2016. Tan sólo Austria registra una menor incidencia.
Además, la tendencia, por si fuera poco, es decreciente. Entre 2000 y 2015, el número de víctimas de homicidio sumaron un total de 7.179, lo que deja una media de 449 al año, pero la evolución es claramente a la baja.
2. Los hombres matan, sobre todo, a hombres
Por otro lado, las feministas y sus “aliados” varones insisten en señalar a todos los hombres como potenciales asesinos, descargando con ello la responsabilidad de tales crímenes no en el homicida en cuestión, sino en el género masculino en su conjunto, exacerbando con ello la aberrante “guerra de sexos” que pretende imponer la ideología de género. Pero, una vez más, los datos desdicen tal sinrazón.

Lucia Etxebarria@LaEtxebarria
Por un 2019 en el que los hombres y chicos que salgan de casa vuelvan sin haber agredido, acosado o violado a una mujer. #TodasSomosLaura

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Por ejemplo, el número de violadores (832 casos en 2017) y de parejas o exparejas que han terminado asesinando a una mujer (48 casos) es mínimo en comparación con la población masculina (casi 15,5 millones de personas entre 15 y 64 años). En concreto, tan sólo el 0,006% de los hombres son culpables de tales tropelías o, lo que es lo mismo, el 99,994% restante es inocente de tales delitos.

Asimismo, el estudio pormenorizado que acaba de publicar Interior, tras analizar una muestra de 632 homicidios cometidos entre 2010 y 2012, señala que los hombres matan más, pero también mueren en mayor número que las mujeres. En concreto, el 89% de los asesinos son hombres frente al 11% de las mujeres, al tiempo que representan al 62% de las víctimas en comparación con el 38% de las féminas. El cruce de datos arroja el siguiente cuadro: el 62% de los homicidios son de hombres a manos de hombres; el 28% son mujeres asesinadas por hombres; el 8% son hombres muertos a manos de mujeres; y el 3% mujeres que acaban con la vida de otras mujeres.

Es decir, hay más probabilidades de que un hombre muera a manos de un hombre a que lo haga una mujer. Además, la mayoría de homicidios son de tipo interpersonal (entre conocidos) y se producen , sobre todo, en el contexto de discusiones y reyertas en el caso de los hombres, y en el ámbito familiar en el caso de las mujeres. Todo ello desmonta la ridiculez de que el hombre mata a la mujer “por ser mujer”, ya que sería tan absurdo como decir que mata en mayor medida a otros hombres por ser hombres. El género de la víctima no determina, por tanto, el móvil del crimen.

3. Mujeres asesinas
Por último, si bien la cifra de mujeres homicidas es mucho más baja, oscilando entre el 5% y el 10% en los países analizados, cabe señalar diferencias significativas con respecto a los hombres. Los estudios internacionales que cita el trabajo de Interior indican que los hombres matan en mayor medida a conocidos no familiares, y, si bien ambos sexos asesinan un porcentaje similar de parejas sentimentales, las mujeres matan mucho más que los hombres en el ámbito del hogar, es decir, a miembros de la familia.

De hecho, la mayoría de víctimas de edad inferior a 18 años (86,7%) fueron asesinadas por mujeres. El Consejo Nacional Sueco para la Prevención del Crimen, por ejemplo, muestra cómo un 80% de las víctimas a manos de mujeres son familiares (parejas y menores), y otro informe de investigadores suecos añade que las homicidas, con mayor frecuencia que los hombres, matan a familiares o parejas íntimas (75% de los casos frente al 35,2% en los hombres).

Capítulo aparte merece la violencia intrafamiliar contra menores, generalmente los propios hijos, ya que otro informe concluye que el 61% de los homicidios de menores en el hogar fue obra de la madre frente al 37% de los casos en los que fue el padre o padrastro. Los menores asesinados por sus madres solían ser de menor edad que los asesinados por los padres y los medios más frecuentes eran los golpes, ahogamientos y estrangulaciones.

Basta de criminalizar colectivos
Basta de criminalizar colectivos
Frente a la obsesión del feminismo por criminalizar a los hombres, culpándoles de todo lo malo que les sucede a las mujeres, los datos demuestran que la violencia no tiene sexo, puesto que se da, en mayor o menor grado, en ambos colectivos. Y, al igual que resultaría estúpido culpabilizar a todas las madres de los asesinatos que protagonizan algunas mujeres con sus hijos, es aberrante escuchar que la muerte de Laura es culpa del colectivo masculino, desvirtuando con ello el papel jugado por su asesino. La responsabilidad de tales crímenes no es colectiva, sino individual

Ni todos los hombres son homicidas y violadores (sólo el 0,006%) ni todas las mujeres inocentes (cometen el 11% de los asesinatos), y por mucho que políticos y medios de comunicación intenten sembrar el miedo entre la población, la realidad es que España es uno de los países más seguros del mundo, especialmente para las mujeres.

FUENTE:

https://www.libertaddigital.com/opinion/manuel-llamas/no-la-violencia-no-tiene-sexo-86772/

tasa de homicidios en el mundo…

23 diciembre 2018

El trágico asesinato de la joven Laura Luelmo ha vuelto a aflorar una serie de manidos argumentos que, por mucho que se repitan a través de los medios de comunicación, no dejan de ser un compendio de patrañas y tergiversaciones cuyo único fin es manipular a la opinión pública para tratar de imponer las tesis propias de la “ideología de género”.

La particular tesis que pregonan sus precursores se resume, básicamente, en tres mensajes: en primer lugar, que todas las mujeres corren un gravísimo peligro en España, ya que el riesgo de sufrir una agresión sexual o, en última instancia, ser víctima de homicidio es muy alto, transmitiendo así una situación de absoluta indefensión; en segundo término, que la responsabilidad última de estos delitos no recae en el asesino en cuestión, sino en el género masculino, dando a entender que todos los hombres son potenciales violadores y homicidas por culpa de esa dominante cultura opresora llamada “heteropatriacado”, según la cual el hombre mata a la mujer “por ser mujer”; y, por último, pero no menos importante, que la fémina es, siempre y en todo lugar, una víctima, contribuyendo a proyectar una imagen de la sociedad dividida en dos, donde las mujeres son santas y los hombres verdugos.

¿Qué hay de cierto en esta nueva campaña feministoide urdida a raíz de este terrible suceso? Simplemente, nada, tal y como demuestran los datos.

1. Uno de los países más seguros del mundo

El hashtag #TodasSomosLaura, que se ha viralizado en las redes en los últimos días, recoge buena parte de esa percepción, según la cual todas las mujeres corren un gran riesgo cuando salen de casa debido a la nutrida presencia masculina que registran las calles.

Almudena Ariza

@almuariza

Yo vivo en y mi hija en . A veces me llama por teléfono hasta que entra en casa y se siente segura. No podemos vivir con este miedo. Cada asesinato nos mata un poco a todas. Y si reivindicamos nuestro espacio y nuestra libertad nos llaman feminazis.

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Pero la realidad es que ese interesado alarmismo no está, en ningún caso justificado. En

violaciones.jpg

España, el número de violaciones por cada 100.000 habitantes se sitúa en 2,65, veinte veces menos que en Suecia, cuya tasa asciende a 57, y a una distancia aún mayor de las 62 registradas en Inglaterra y Gales, según Eurostat. España, por tanto, se sitúa a la cola de la UE en este tipo de delitos. Y lo mismo sucede con los abusos sexuales, con 18,6 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 145 de Escocia, los 121 de Suecia, los 117 de Irlanda del Norte o los 66 de Bélgica.

En cuanto a los homicidios, la imagen que presenta España también es diametralmente opuesta a esa selva llena de peligros que trata de dibujar el feminismo patrio. En 2012, se registraron un total de 437.000 víctimas de homicidio en todo el mundo, pero más de una tercera parte acontecieron en América (36%), seguido de África (31%) y Asia (28%), mientras que Europa y Oceanía presentaron los porcentajes más bajos (5% y 0,3% respectivamente).

En términos relativos -en comparación con la población-, la tasa global de homicidios fue de 6,2 muertes por cada 100.000 habitantes, estando América (16,3) y África (12,5) muy por encima de la media. Europa es la zona más segura del mundo, tal y como muestra el siguiente mapa.

vioge1.jpg

Y dentro de la UE, España destaca especialmente por su baja tasa de homicidios, con apenas 0,63 por cada 100.000 habitantes, frente a la media comunitaria de 0,99, según los datos oficiales del Ministerio del Interiorcorrespondientes a 2016. Tan sólo Austria registra una menor incidencia.

vioge2.jpg

Además, la tendencia, por si fuera poco, es decreciente. Entre 2000 y 2015, el número de víctimas de homicidio sumaron un total de 7.179, lo que deja una media de 449 al año, pero la evolución es claramente a la baja.

vioge3.jpg

2. Los hombres matan, sobre todo, a hombres

Por otro lado, las feministas y sus “aliados” varones insisten en señalar a todos los hombres como potenciales asesinos, descargando con ello la responsabilidad de tales crímenes no en el homicida en cuestión, sino en el género masculino en su conjunto, exacerbando con ello la aberrante “guerra de sexos” que pretende imponer la ideología de género. Pero, una vez más, los datos desdicen tal sinrazón.

Lucia Etxebarria@LaEtxebarria

Por un 2019 en el que los hombres y chicos que salgan de casa vuelvan sin haber agredido, acosado o violado a una mujer.

4.545 personas están hablando de esto

Por ejemplo, el número de violadores (832 casos en 2017) y de parejas o exparejas que han terminado asesinando a una mujer (48 casos) es mínimo en comparación con la población masculina (casi 15,5 millones de personas entre 15 y 64 años). En concreto, tan sólo el 0,006% de los hombres son culpables de tales tropelías o, lo que es lo mismo, el 99,994% restante es inocente de tales delitos.

Asimismo, el estudio pormenorizado que acaba de publicar Interior, tras analizar una muestra de 632 homicidios cometidos entre 2010 y 2012, señala que los hombres matan más, pero también mueren en mayor número que las mujeres. En concreto, el 89% de los asesinos son hombres frente al 11% de las mujeres, al tiempo que representan al 62% de las víctimas en comparación con el 38% de las féminas. El cruce de datos arroja el siguiente cuadro: el 62% de los homicidios son de hombres a manos de hombres; el 28% son mujeres asesinadas por hombres; el 8% son hombres muertos a manos de mujeres; y el 3% mujeres que acaban con la vida de otras mujeres.

Es decir, hay más probabilidades de que un hombre muera a manos de un hombre a que lo haga una mujer. Además, la mayoría de homicidios son de tipo interpersonal (entre conocidos) y se producen , sobre todo, en el contexto de discusiones y reyertas en el caso de los hombres, y en el ámbito familiar en el caso de las mujeres. Todo ello desmonta la ridiculez de que el hombre mata a la mujer “por ser mujer”, ya que sería tan absurdo como decir que mata en mayor medida a otros hombres por ser hombres. El género de la víctima no determina, por tanto, el móvil del crimen.

vioge4.jpg

3. Mujeres asesinas

Por último, si bien la cifra de mujeres homicidas es mucho más baja, oscilando entre el 5% y el 10% en los países analizados, cabe señalar diferencias significativas con respecto a los hombres. Los estudios internacionales que cita el trabajo de Interior indican que los hombres matan en mayor medida a conocidos no familiares, y, si bien ambos sexos asesinan un porcentaje similar de parejas sentimentales, las mujeres matan mucho más que los hombres en el ámbito del hogar, es decir, a miembros de la familia.

De hecho, la mayoría de víctimas de edad inferior a 18 años (86,7%) fueron asesinadas por mujeres. El Consejo Nacional Sueco para la Prevención del Crimen, por ejemplo, muestra cómo un 80% de las víctimas a manos de mujeres son familiares (parejas y menores), y otro informe de investigadores suecos añade que las homicidas, con mayor frecuencia que los hombres, matan a familiares o parejas íntimas (75% de los casos frente al 35,2% en los hombres).

Capítulo aparte merece la violencia intrafamiliar contra menores, generalmente los propios hijos, ya que otro informe concluye que el 61% de los homicidios de menores en el hogar fue obra de la madre frente al 37% de los casos en los que fue el padre o padrastro. Los menores asesinados por sus madres solían ser de menor edad que los asesinados por los padres y los medios más frecuentes eran los golpes, ahogamientos y estrangulaciones.

Basta de criminalizar colectivos

Frente a la obsesión del feminismo por criminalizar a los hombres, culpándoles de todo lo malo que les sucede a las mujeres, los datos demuestran que la violencia no tiene sexo, puesto que se da, en mayor o menor grado, en ambos colectivos. Y, al igual que resultaría estúpido culpabilizar a todas las madres de los asesinatos que protagonizan algunas mujeres con sus hijos, es aberrante escuchar que la muerte de Laura es culpa del colectivo masculino, desvirtuando con ello el papel jugado por su asesino. La responsabilidad de tales crímenes no es colectiva, sino individual

Ni todos los hombres son homicidas y violadores (sólo el 0,006%) ni todas las mujeres inocentes (cometen el 11% de los asesinatos), y por mucho que políticos y medios de comunicación intenten sembrar el miedo entre la población, la realidad es que España es uno de los países más seguros del mundo, especialmente para las mujeres.


FUENTE:

https://www.libertaddigital.com/opinion/manuel-llamas/no-la-violencia-no-tiene-sexo-86772/

Manolete” Su muerte imagen a imagen

23 diciembre 2018

…‘pacto migratorio’ de la ONU…

18 diciembre 2018

Hoy se ha firmado el ‘pacto migratorio’ de la ONU que

ampara la invasión; Et tu, VOX?

José González
El Daily Stormer
10 diciembre, 2018

El objetivo real del ‘pacto migratorio’ que hoy se ha firmado en Marraquech no es otro que legitimar la invasión de los países occidentales por hordas de negros y moros infinitos.

El documento afirma, literalmente, que la “migración” es un derecho humano.

Por supuesto el pacto no dice literalmente que busque “legitimar la invasión de Occidente para acelerar el reemplazo étnico necesario para la agenda globalista judía”; para engañar a los goyim incautos, utiliza el lenguaje ambiguo, aparentemente neutral, tan característico de los eslóganes de la izmierda. En la práctica, sin embargo, los derechos en él contenidos solo beneficiarán a los marrones que invaden nuestras fronteras. Los blanquitos vamos a seguir estando obligados a tener los papeles en regla para entrar en cualquier país del tercer mundo.

El País:

El llamado Pacto Global por una Migración Segura, Ordenada y Regular fue adoptado formalmente esta mañana en Marrakech mediante consenso por la conferencia intergubernamental de la ONU.  Al encuentro han asistido representantes de 165 países de los 193 que integran la ONU. El texto contiene 23 objetivos no vinculantes para los Estados que lo suscriben. Y a pesar de que no compromete jurídicamente a ningún Gobierno, Estados Unidos se opuso a él desde un principio y ha ejercido hasta el último momento notables presiones para que ciertos países no asistan, según indicaron a este diario fuentes diplomáticas, de la sociedad civil y de la organización.

Hasta el momento, solo una decena de países han expresado abiertamente su oposición al pacto.  Además de Estados Unidos destacan Austria, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Bulgaria, Australia y Chile, país que se descolgó justo un día antes de que comenzara el encuentro de Marrakech. En Bélgica la derecha nacionalista flamenca se negó a respaldar el acuerdo y ha roto la coalición de Gobierno de la que formaba parte. Así que finamente, la delegación belga asistió a Marruecos, pero con su Gobierno roto.

Israel tampoco lo ha firmado, porque “tenemos que proteger nuestras fronteras de infiltrados ilegales. Es lo que hemos hecho, y continuaremos haciendo“, en palabras de Netanyahu. Una posición muy legítima y comprensible. También es comprensible que intereses judíos en todo el globo estén presionando en favor del pacto migratorio. Lo que no es comprensible es que la mayoría de los países occidentales, entre ellos España, hayan decidido firmar lo que equivale a una sentencia de muerte.

El pacto no es vinculante, pero es una declaración seria de intenciones que la dictadura progre que domina toda Europa occidental ya ha comenzado a llevar a la práctica.

En España, por ejemplo, Pedro Sánchez aprobó la sanidad “gratuita” —entre comillas, porque la pagan los españoles— el pasado agosto, en el marco del objetivo 15 del pacto migratorio. Ningún medio de comunicación señaló que esta decisión tan polémica estuviera relacionada con el pacto migratorio de la ONU. Tampoco lo harán cuando Pedro decida también criminalizar las críticas a la invasión.

 

¿Dónde está VOX?

Es decepcionante que VOX no haya denunciado la firma de este documento. El pacto migratorio de la ONU choca de frente con sus promesas electorales en materia de inmigración, así que que hayan decidido mantenerse callados al respecto es injustificable. No les haría perder votos, todo lo contrario. Con el silencio cómplice de la prensa, el PP y Ciudadanos, es una oportunidad única con la que VOX puede volver a convertirse en el foco de atención, y reforzar su posición como única alternativa posible a los partidos del Establishment.

Numerosos países europeos, entre ellos Austria, Estonia, Hungría, Bulgaria, Polonia y la República Checa, se han negado a firmar el documento. Otros, como Italia y Suiza, han dicho que primero lo consultarán en el parlamento. Lo más probablemente es que tampoco lo firmen. En Bélgica el pacto migratorio ha provocado la ruptura del Gobierno.

Es inadmisible que en España, la vía principal de entrada a Europa para los ilegales, no exista ningún debate sobre un documento que blanquea la invasión. VOX, ¿dónde estás?—

FUENTE:

https://es.dailystormer.name/2018/12/10/hoy-se-ha-firmado-el-pacto-migratorio-de-la-onu-que-ampara-la-invasion-et-tu-vox/


5 Comments

Juan Manuel Brea Rivera

Recuerda que Vox está financiada por Israel, por eso no dijo nada, aparte que aun no tiene voz en el parlamento español aunque ya tiene presencia en Andalucía.
De todos modos poco valdría lo que digan y es mejor ahorrar energías para las elecciones españolas.
Yo de todos modos voté a la Falange que es uno de los componentes de ADÑ sabiendo que no iba a tener presentación y siendo la menos votada de mi provincia aunque tivo más votos que en las anteriores elecciones que ya es algo. No haberse presentado ninguno de ADÑ habría votado a Vox.
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Cristhian Perez

Mi pais Republica Dominicana tambien se ha negado a firmarlo, tenemos a Haiti al lado. Firmarlo seria un suicidio, hasta para nuestra basura de presidente. Pero por fin ha hecho algo para los intereses del pais, aunque mas bien creo que fue para sus intereses de reeleccion.
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…..

Santiago Abascal

@Santi_ABASCAL

Pedro Sánchez y otro montón de progres han firmado en Marrakech cargarse nuestra soberanía, nuestras fronteras y nuestra prosperidad. Y amordazar a los ciudadanos occidentales y medios de comunicación que critiquen la inmigración ilegal que ellos han convertido en derecho humano

Ivan@ivanedlm

Entre tanto ruido mediático por otros temas, ha pasado casi desapercibido un asunto del que ya alertábamos la semana pasada. Hoy se ha aprobado, con la aprobación de España y otros 150 países, el Pacto migratorio de Naciones Unidas. Es grave. Hilo va https://gaceta.es/mundo/aprobado-por-150-paises-el-pacto-migratorio-de-naciones-unidas-20181210-1046/ 

28 de Julio 1936: Fusilamiento del Sagrado Corazón de Jesús

28 julio 2018

https://www.youtube.com/watch?v=vcKL02j0of0

 

https://youtu.be/vcKL02j0of0

 

 


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