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PADRE CASTELLANI: LA FORTALEZA DEL HOMBRE RELIGIOSO

10 diciembre 2016

LEONARDO CASTELLANI: LA FORTALEZA DEL HOMBRE RELIGIOSO

FORTALEZA Y PACIENCIA

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El gran escollo del hombre ético es el dolor; no se entiende bien el dolor.

Se entiende el dolor como castigo de faltas, como estímulo para la lucha, como alimento vital de la energía; pero no se entiende el dolor sin esperanza, el dolor sin compensación, el dolor perpetuo.

El hombre ético hoy día sucumbe al dolor; a semejanza de “la semilla que cayó entre zarzas, que prendió y creció, pero al final las zarzas la ahogaron”.  Esto no lo entiende bien el hombre ético, que sucumbe a la persecución.

El hombre religioso sufre persecución; y su vida está bajo el signo del dolor; no del dolor como accidente o prueba pasajera, sino del dolor como estado permanente, estado interno, más allá de la dicha y la desdicha.

No se trata de que los católicos amen “el dolor por el dolor”, o enseñen que hay que buscar el dolor; pues no hay que buscar el dolor; es una cosa diferente.

Pero, ¿por qué? Porque la vida del hombre religioso, está dominada por la Fe. La Fe es algo así como un injerto de la Eternidad en el Tiempo; y por tanto la vida del hombre de fe tiene que ser una lucha interna continua, como la de un animal fuera de su elemento. La Fe es creer lo que Dios ha revelado; y lo que Dios ha revelado es superior al entendimiento del hombre.

“Todo el mérito de la Fortaleza viene de la Justicia”, dice Santo Tomás.

Fortaleza significa valentía y se define como “la aptitud para acometer peligros y soportar dolores”.

La cobardía puede ser pecado mortal y Jesucristo tiene verdadera inquina a la cobardía. En el Apocalipsis San Juan enumera una cantidad de condenados al fuego, y entre ellos pone “los mentirosos y cobardes”, que faltan a la Justicia y a la Fortaleza.

La falsificación liberal de la Fortaleza consiste en admirar el coraje en sí, con prescindencia de su uso, o sea, prescindiendo de la Prudencia y de la Justicia. Pero el coraje aplicado al mal no es virtud, es una calamidad, es “la palanca del Diablo”, dice Santo Tomas.

El coraje en sí puede ser una cualidad natural, una especie de furor temperamental, una ceguera para ver el peligro, o una estolidez en soportar males que no se deben soportar.

La Fortaleza no excluye el miedo, solamente lo domina; al contrario, ella está fundamentada en un miedo, en el miedo profundo del mal definitivo, de perder la propia razón de ser.

La Fortaleza se basa en que el hombre es vulnerable. La Fortaleza consiste en ser capaz de exponerse a las heridas y a la muerte (el martirio, supremo acto de la virtud de Fortaleza) antes de soportar ciertas cosas, de tragar ciertas cosas y de hacer ciertas cosas.

No existiría la Fortaleza o Valentía si no existiera el miedo: “el miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente”; y tampoco si no existiera la vulnerabilidad.

La virtud de la Valentía no supone no tener miedo; al revés, supone un supremo miedo al último y definitivo mal, y el miedo menor a los males de esta vida captados en su realidad real; de acuerdo a la palabra de Cristo: “No temáis tanto a los que pueden quitar la vida del cuerpo; temed más al que puede condenar para siempre cuerpo y alma”. No dice: “No temáis nada”, porque eso es imposible: el prudente naturalmente teme los males naturales captados en su realidad real, no en imaginaciones…

Dice Cristo: “temed menos”, y, en caso de conflicto, que el temor mayor venza al menor, impidiéndonos “perder el alma”, aun a costa de perder la vida.

De ahí que los dos actos precipuos de la Fortaleza son acometer y aguantar; y este último es el principal; dice Santo Tomás inesperadamente.

¿Cómo? ¿No es mejor siempre la ofensiva que la defensiva, la actividad que la pasividad? Santo Tomás parece apocado, parece aconsejar agacharse y aguantar más bien que atacar; y el mundo siempre ha tenido el ataque por más valeroso que el simple aguante.

Santo Tomás tiene por más a la Paciencia que al Arrojo; pero no excluye el Arrojo cuando es posible, al contrario; con otra proposición paradojal dice que la Ira trabaja con la Fortaleza y hace parte de ella.

En la condición actual del mundo, en que la estupidez y la maldad tienen mucha fuerza, hay muchos casos en que no hay chance de lucha; y aun para luchar bien se necesita como precondición la paciencia; y a veces el sacrificio.

El acto supremo de la virtud de la Fortaleza es el martirio, pero la Iglesia ha llamado siempre al martirio “triunfo” y no derrota.

“Ten cuidado con el hombre paciente: es peligroso”, dijo uno. ¿Por qué? Porque espera su momento.

La paciencia consiste formalmente en no dejarse derrotar por las heridas, o sea, no caer en tristeza desordenada que abata el corazón y perturbe el pensamiento; hasta hacer abandonar la Prudencia, abandonar el bien o adherir al mal; y en eso se ejerce una actividad enorme. “Soportar es más fuerte que atacar”.

Otra vez volvemos los ojos al error moderno y plebeyo; considerar la paciencia como la actitud lacrimosa y pasiva del “corazón destrozado”, que dicen. Al contrario, la paciencia consiste en no dejarse destrozar el corazón, no permitir al Mal invadir el interior. Por tanto en el fondo se basa en la convicción o en la fe en la última “invulnerabilidad”, en la inmunidad definitiva.

Pase lo que pase, al fin voy a vencer, cree el cristiano; y hasta el fin nadie es dichoso. Aunque sea a través de la muerte, si es inevitable; pero si no es inevitable, no. De donde se ve que la Paciencia pende de la virtud de la Esperanza sobrenatural, lo mismo que la Fortaleza, y no del apocamiento y la debilidad.

La paciencia no consiste en el sufrir, sino en el vencer el sufrimiento. Sufrir y aguantar no es lo mismo: aguantar es activo, y es pariente de “aguardar” y “aguaitar”.

Con razón dice el filósofo Pieper que la Fortaleza o Valentía atraviesa los tres órdenes humanos, el Preorden, el Orden, y el Superorden, y está integrada en ellos.

El Preorden en este caso es el coraje natural, el instinto de agresión, en el varón sobre todo, y de resistencia, en la mujer sobre todo; que lo poseen lo mismo el ser humano que el león o el mastín, y depende mucho del cuerpo, temperamento y temple.

El Orden es el coraje ordenado por la razón y devenido valentía o valor.

El Superorden es la virtud moral de la Fortaleza, pendiente de la virtud supernatural de la Esperanza, la cual informa a los otros dos órdenes y los robustece o se los incorpora; de tal modo que puede darse un hombre tímido, cansado, entristecido y cortado de lo natural, que haga grandes actos de fortaleza en virtud de lo sobrenatural.

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FUENTE:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2016/11/24/padre-castellani-la-fortaleza-del-hombre-religioso/

LAS VIRTUDES FUNDAMENTALES: LA FORTALEZA DISPUESTO A CAER

10 diciembre 2016

JOSEF PIEPER: LAS VIRTUDES FUNDAMENTALES

LA FORTALEZA

DISPUESTO A CAER

La fortaleza supone vulnerabilidad

Sin vulnerabilidad no se daría ni la posibilidad misma de la fortaleza.

En la medida en que no es vulnerable, está vedado al Ángel participar de esta virtud.

Ser fuerte o valiente no significa sino ésto: poder recibir una herida.

Si el hombre puede ser fuerte, es porque es esencialmente vulnerable.

Por herida se entiende aquí toda agresión, contraria a la voluntad, que pueda sufrir la integridad natural, toda lesión del ser que descansa en sí mismo, todo aquello que, aconteciendo en y con nosotros, sucede en contra de nuestra voluntad.

En suma: todo cuanto es de alguna manera negativo, cuanto acarrea daño y dolor, cuanto inquieta y oprime.

Relación implícita con la muerte

Pero la más grave y honda de todas las heridas es la muerte.

Hasta las heridas no mortales son imágenes de la muerte; esta lesión extrema, este último «no» extiende la esfera de su influjo a toda negación penúltima, en la que vislumbramos como un reflejo suyo.

De este modo, la fortaleza está siempre referida a la muerte, a la que, ni un instante, cesa de mirar cara a cara.

Ser fuerte es, en el fondo, estar dispuesto a morir.

O dicho con más exactitud: estar dispuesto a caer, si por caer entendemos morir en el combate.

Toda herida del ser natural entraña la referencia a la muerte. Todo acto de fortaleza se nutre así de la disposición a morir como de su raíz más profunda, por distante que un tal acto pueda parecer, visto desde fuera, del pensamiento de la muerte.

Una «fortaleza» que no descienda hasta las profundidades del estar dispuesto a caer está podrida de raíz y falta de auténtica eficacia.

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Martirio sin romanticismo

La disposición se manifiesta en el riesgo de la acción.

El acto propio y supremo de la virtud de la fortaleza, aquel en el que ésta alcanza su plenitud, es el martirio.

La disposición para el martirio es la raíz esencial de la fortaleza cristiana.

Sin una tal disposición jamás se daría este hábito.

Cuando el concepto y la posibilidad real del martirio se desvanecen en el horizonte visual de una época, fatalmente degradará ésta la imagen de la virtud de la fortaleza, al no ver en ella otra cosa que un gesto de bravuconería.

Pero no estará de más advertir que ese desvanecimiento puede tener lugar de múltiples modos.

El pequeño burgués estima que la verdad y el bien «se imponen por sí mismos», sin que tenga que exponerse la persona; y esta opinión es en todo equiparable a ese entusiasmo de bajo precio, que no se cansa nunca de elogiar la «alegre disposición para el martirio».

Porque en uno y otro caso se diluye por igual la realidad de este acto.

La Iglesia piensa de otra forma en este asunto.

Por un lado nos dice que el estar dispuesto a verter la sangre por Cristo es cosa que cae de modo inmediato bajo la rigurosa obligación del mandato divino (cadit sub praecepto); «el hombre tiene que estar dispuesto a dejarse matar antes que negar a Cristo o pecar gravemente».

La disposición para la muerte es, por tanto, uno de los fundamentos de la doctrina cristiana.

Pero preguntemos, por otro lado, a la Iglesia de los mártires cuál sea su opinión respecto al locuaz entusiasmo por el martirio del que acabamos de hacer mención.

Leamos este conciso pasaje del Martirio de San Policarpo, uno de los más antiguos relatos del tiempo de la persecución (mitad del siglo segundo), enviado por la «Iglesia de Dios en Esmirna a todas las comunidades de la santa y católica Iglesia»:

«Y uno, un frigio de nombre Quinto, fue presa del terror al divisar a las fieras. Precisamente era el mismo que se había presentado voluntariamente a las autoridades después de inducir a algunos más a seguir su ejemplo. Las reiteradas exhortaciones del procónsul lograron llevarlo a la decisión de ofrendarse en silencio. Por eso, hermanos, no alabamos a los que se presentan por sí solos a los tribunales; ni es ésto lo que se enseña en el Evangelio».

Y San Cipriano, Padre de la Iglesia, que fue decapitado, explicaba al procónsul Paternus: «Nuestra doctrina prohíbe que uno se delate a sí mismo».

Justamente parece haber sido suposición constante de los Padres de la Iglesia primitiva, de Cipriano a Ambrosio, pasando por Gregorio Nacianceno, que los hombres a los que Dios mantiene la fuerza hasta el final son más bien aquellos que antes preferían escapar que no dirigirse presurosos al martirio, fiando petulantemente en la propia resolución.

Y Santo Tomás de Aquino afirma, en un artículo de la Summa sobre lo que podríamos llamar la «alegría de la fortaleza» (utrum fortis delectetur in suo actu), que el dolor del martirio oculta incluso la alegría espiritual por el acto grato a Dios, «a no ser que sobreabunde la gracia y eleve con más fuerza el alma a las cosas divinas».

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Ante la áspera y nada romántica realidad que cobra expresión verbal en el rigor de estas manifestaciones, el entusiasmo fraseológico y las simplificaciones se diluyen en lo esencial.

Pero sólo de ese modo queda libre la mirada para captar el sentido real de este dato inquebrantable: que la Iglesia cuenta a la disposición para el martirio entre los fundamentos de la vida cristiana.

El recibir la herida no constituye la esencia toda de la fortaleza, sino sólo la mitad exterior de ella.

El fuerte no recibe esa herida por su propia y espontánea voluntad.

Si la recibe, es más bien por conservar o ganar una integridad más esencial y más honda.

Ni un solo instante se aleja de la conciencia del cristiano la certeza de alcanzar a ser partícipe, merced a las heridas recibidas en la lucha por el bien, de una integridad que se liga al centro vital del ser humano de forma mucho más próxima y entrañable que cualquier tipo de sosiego puramente natural.

Pero no siempre logran los enemigos y censores del cristianismo descubrir ni estimar en su justo valor esta certeza ni el privilegiado lugar que ocupa entre las fuerzas vivas del cristiano.

Victoria mortal

El martirio se aparecía a los ojos de la Iglesia primitiva como una victoria, aun cuando también sea cierto que se le apareciese como una victoria mortal: «el que muere por la fe, triunfa; si viviera sin la fe, sería derrotado», dice, refiriéndose a los mártires, San Máximo de Turín, obispo del siglo quinto.

Y Tertuliano afirma: «allí donde somos pasados a cuchillo, triunfamos; y cuando se nos lleva ante el juez, quedamos en libertad».

El que estas victorias se logren a costa de la muerte o de ser cuando menos vulnerado es una de las inconcebibles e inalterables condiciones bajo las cuales existe el cristianismo en el mundo —y quizá no sólo el cristianismo—.

Santo Tomás de Aquino parece próximo al extremo de fijar como esencia de la fortaleza el combate que esta virtud libre contra el predominio del mal, del que el fuerte triunfa sólo a costa de morir o de ser herido.

El fuerte no «sufre por sufrir», ya que no desprecia la vida Pero por este momento conviene dejar muy particularmente sentado, desde un principio, que el que es fuerte o valiente no busca ser herido por su propia y espontánea voluntad.

El «sufrir por sufrir» no constituye menor sin sentido para el cristiano que para el hombre «natural».

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No es que vaya a desdeñar el que sufre daño por Cristo lo que pierde al ser dañado. El mártir no menosprecia la vida, pero la tiene en menos que aquello por lo que la entrega.

Santo Tomás de Aquino dice que el cristiano no sólo ama su vida con las fuerzas vitales del cuerpo, que ansían perseverar en la existencia, sino también con las energías morales del alma espiritual.

Estas palabras no encierran el más leve acento de disculpa. Porque no se significa con ellas que el hombre ame su vida natural por ser «solamente hombre», sino que la ama justamente porque y en la medida misma en que es un hombre bueno.

Y lo que se ha dicho de la vida vale asimismo para el ámbito entero de cuanto lleva consigo la integridad natural: alegría, salud, éxito, felicidad.

Todas estas cosas son bienes auténticos que el cristiano en modo alguno desprecia ni de los cuales se desprende sin más, salvo para conservar bienes más altos, cuya pérdida lesionaría más gravemente el núcleo esencial de la existencia humana.

No estará de más advertir que la validez de cuanto queda dicho no se ve alterada un ápice por esta otra verdad no menos indubitable: que la vida heroica de los santos y de los grandes cristianos puede serlo todo antes que el resultado de un cálculo, precavido y ponderado, de ganancia y de placer.

No es ésta una «tensión» que pueda resolverse en un acuerdo armónico; para el espíritu finito y la vida terrena es, en todo caso, irreductible e insuperable.

Pero no por ello se nos aparece, ni más ni menos, envuelta en contradicción que la palabra del Evangelio: «el que ama su alma, la perderá» (Ioh., XII, 25).

Ni tampoco es cosa más enigmática que el hecho sorprendente de que Santo Tomás de Aquino, el pensador abierto a la realidad y vuelto al mundo, aquel al que tantas veces se ha reprochado su meridiano optimismo del más acá, sea el mismo que nos asegure que el saber que realmente penetra en las cosas creadas va acompañado de una tristeza de abismo; insuperable tristeza de la cual no hay fuerza natural alguna, ni del entendimiento ni de la voluntad, que sea capaz de librar al hombre (y tristeza de la que se nos dice en el Sermón de la Montaña: bienaventurados los tristes, porque ellos serán consolados).

Querer traspasar los límites de lo que ya no puede ser sabido es un absurdo manifiesto.

Estas cuestiones sobre el sentido y la medida del sacrificio de bienes naturales desembocan inmediatamente en el impenetrable misterio de la existencia concreta del hombre: la existencia de un ser que es a la vez corporal y espiritual, y que ha sido creado, elevado, caído y redimido.

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FUENTE:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2016/12/02/josef-pieper-las-virtudes-fundamentales-2/

LAS VIRTUDES FUNDAMENTALES: LA FORTALEZA RESISTIR Y ATACAR

10 diciembre 2016

JOSEF PIEPER: LAS VIRTUDES FUNDAMENTALES

LA FORTALEZA

RESISTIR Y ATACAR

Fortaleza y carencia de miedo

Ser fuerte o valiente no es lo mismo que no tener miedo.

Por el contrario, la virtud de la fortaleza es cabalmente incompatible con un cierto género de ausencia de temor: la impavidez, que descansa en una estimación y valoración erróneas de lo real.

Pareja impavidez, o bien es ciega y sorda para la realidad del peligro, o bien es resultado de una perversión del amor.

Porque el temor y el amor se condicionan mutuamente: cuando nada se ama, nada se teme; y si se trastorna el orden del amor, se pervierte asimismo el orden del temor.

Sin duda, el hombre que ha perdido la voluntad de vivir cesa de sentir miedo ante la muerte.

Pero la indiferencia que nace del hastío de la vida se encuentra a fabulosa distancia de la verdadera fortaleza, en la medida en que representa una inversión del orden natural.

La virtud de la fortaleza no ignora el orden natural de las cosas, al que reconoce y guarda.

El sujeto valeroso mantiene sus ojos bien abiertos y es consciente de que el daño a que se expone es un mal.

fortaleza-4Sin falsear ni valorar con torcido criterio la realidad, deja que ésta le «sepa» tal como realmente es: por eso ni ama la muerte ni desprecia la vida.

En un cierto sentido, la fortaleza supone el miedo del hombre al mal; porque lo que mejor caracteriza a su esencia no es el no conocer el miedo, sino el no dejar que el miedo la fuerce al mal o le impida la realización del bien.

El que —aun haciéndolo por el bien— se arriesga a un peligro sin tener conciencia de su magnitud, o bien por dejarse llevar de un instintivo optimismo (con el consabido «no me pasará nada»), o bien porque se abandona a una confianza, no exenta de fundamento, en el vigor y la aptitud para el combate propios de su natural condición…, ese tal no posee todavía la virtud de la fortaleza.

La posibilidad de ser valiente, en el verdadero sentido de la palabra, no está dada más que cuando fallan todas esas certidumbres, reales o aparentes, es decir, cuando el hombre, abandonado a sus solas fuerzas naturales, siente miedo; y no, por cierto, cuando es trivial la ansiedad que se lo inspira, sino cuando el pavor que experimenta se funda en la inequívoca conciencia de que la efectiva disposición de las cosas no ofrece otra opción que la de sentir un razonable miedo.

El que en una situación de tan acondicionada gravedad, ante la que el miles gloriosus enmudece y el gesto heroico se torna paralítico, hace frente a lo espantoso sin consentir que se le impida la práctica del bien, y ello no por ambición ni por recelo de ser tachado de cobarde, sino, y sobre todo, por el amor del bien, o, lo que en última instancia viene a ser lo mismo, por el amor de Dios: ése y sólo ése es realmente valeroso.

Estas consideraciones no pretenden rebajar un punto el valor del optimismo natural o del vigor y la aptitud combativa igualmente naturales, como tampoco menoscabar la importancia vital de tales facultades ni el enorme interés que poseen para la ética.

Pero es importante que se tenga clara idea del lugar donde propiamente reside la esencia de la fortaleza como virtud; y este lugar se halla instalado allende las fronteras de lo vital.

Ante la perspectiva del martirio, el optimismo natural pierde todo sentido, y la natural facilidad para la pelea se encuentra literalmente atada de pies y manos; no obstante, el martirio es el acto propio y más alto de la fortaleza, y sólo en este caso de extrema gravedad accede la referida virtud a revelarnos su esencia, a la cual se adecúan por igual aquellos otros de sus actos cuya realización no requiere tan elevada dosis de heroísmo («ad rationem virtutis pertinet ut respiciat ultimum», tener fija la mirada en lo último es parte esencial de la virtud).

fortaleza5A este respecto conviene mencionar la relación existente entre la fortaleza como actitud ética y su calidad de virtud castrense.

Da que pensar una frase de Santo Tomás: «Quizá los menos valientes son los mejores soldados».

Por supuesto que hay que poner el acento en el «quizá».

De una parte, sin duda, parece que el luchador nato está hecho de audacia, arrojo y coraje.

De otra parte, sin embargo, la entrega de la propia vida en justa defensa de la comunidad es difícil que se dé allí donde no existe la virtud moral de la fortaleza.

La fortaleza no significa, por ende, la pura ausencia de temor.

Valiente es el que no deja que el miedo a los males perecederos y penúltimos le haga abandonar los bienes últimos y auténticos, inclinándose así ante lo que en definitiva e incondicionadamente hay que temer.

El temor de lo que en definitiva debe ser temido constituye, como «negativo» del amor de Dios, uno de los fundamentos sencillamente necesarios de la fortaleza (y de toda virtud en general): «el que teme a Dios de nada tiene miedo» (Eclesiástico, XXXIV, 16).

fortaleza6Resistir y no atacar: el acto propio de la fortaleza

Sólo el que realiza el bien, haciendo frente al daño y a lo espantoso, es verdaderamente valiente.

Pero este «hacer frente» a lo espantoso presenta dos modalidades que sirven, por su parte, de base a los dos actos capitales de la fortaleza: la resistencia y el ataque.

El acto más propio de la fortaleza, su actus principalior, no es el atacar, sino el resistir.

Esta afirmación de Santo Tomás se nos antoja extraña, y a buen seguro que más de un contemporáneo la explicará sin vacilar como expresión de una concepción y una doctrina de la vida «pasivista» y «típicamente medieval».

Semejante interpretación, empero, dejaría intacto el corazón del problema.

Santo Tomás no piensa en modo alguno que el acto de la resistencia posea en su entera generalidad un valor más alto que el del ataque, ni afirma tampoco que el resistir sea en cualquier caso más valiente que el atacar.

¿Qué puede significar entonces con esa afirmación? No otra cosa sino lo siguiente: que el «lugar» propio de la fortaleza es ese caso ya descrito de extrema gravedad en el que la resistencia es, objetivamente, la única posibilidad que resta de oponerse; y que sólo y definitivamente en una tal situación es donde muestra la fortaleza su verdadera esencia.

La posibilidad de que el hombre pase por el trance de ser herido o de sucumbir incluso en la realización del bien, mientras la iniquidad, mundanamente hablando, emerge prepotente, forma parte de la imagen del mundo de Santo Tomás y del cristianismo en general, posibilidad que se ha esfumado en cambio, según sabemos todos, de la imagen del mundo del liberalismo ilustrado.

Por lo demás, el acto de resistencia sólo en un sentido extremo es algo pasivo.

De ello se hace cargo Santo Tomás al plantearse esta objeción: si la fortaleza es una perfección, no puede ser su acto propio el resistir, ya que la resistencia es pasividad pura y siempre lo activo del obrar sobrepasa en perfección a lo pasivo del sufrir.

En su respuesta advierte el Santo que el momento de la resistencia implica una enérgica actividad del alma, un fortissime inhaerere bono o valerosísimo acto de perseverancia en la adhesión al bien; y sólo de esta actividad de valiente corazón se nutre la energía que da arrestos al cuerpo y al alma para sufrir el ultraje de ser herido o muerto.

Preciso es confesar que el cristianismo del pequeño burgués, forzado e intimidado por el canon no cristiano de un ideal activista y heroico de la fortaleza, ha enterrado en la conciencia común estos contenidos al interpretarlos torcidamente en el sentido de un oscuro pasivismo preñado de resentimiento.

fortaleza7Paciencia y fortaleza

Más oportuna, si cabe, resulta la anterior observación por lo que respecta a la imagen hoy vigente de la virtud de la paciencia.

La paciencia es para Santo Tomás un ingrediente necesario de la fortaleza.

La causa de que esta coordinación de paciencia y fortaleza nos parezca absurda no reside sólo en el hecho de que hoy tendamos a malentender en un sentido fácilmente activista la esencia de la fortaleza, sino sobre todo en la circunstancia de que, a los ojos de nuestra imaginación, la virtud de la paciencia ha venido a significar —como antítesis de lo que fue para la teología clásica— un padecer incapaz de llevar a cabo cualquier discriminación sensata, ávido de desempeñar su papel de «víctima», consumido por la aflicción, falto de alegría y de médula y abierto de brazos sin distinción a todo género de mal que le salga al paso, cuando no es que se lanza a buscarlo por propia iniciativa.

Pero la paciencia es algo radicalmente diverso de la irreflexiva aceptación de toda suerte de mal: «paciente es no el que no huye del mal, sino el que no se deja arrastrar por su presencia a un desordenado estado de tristeza».

Ser paciente significa no dejarse arrebatar la serenidad ni la clarividencia del alma por las heridas que se reciben mientras se hace el bien.

La virtud de la paciencia no es incompatible con una actividad que en forma enérgica se mantiene adherida al bien, sino justa, expresa y únicamente con la tristeza y el desorden del corazón.

La paciencia preserva al hombre del peligro de que su espíritu sea quebrantado por la tristeza y pierda su grandeza: «ne frangatur animus per tristitiam et decidat a sua magnitudine».

De ahí que no sea la paciencia el espejo empañado de las lágrimas de una vida «rota» (como tal vez pudiera sugerir la inspección de lo que, bajo múltiples aspectos se muestra y ensalza con este nombre), sino el rutilante emblema de una invulnerabilidad última.

La paciencia es, como dice Hildegarda de Bingen, «la columna que ante nada se doblega».

Y Santo Tomás, basándose en la Sagrada Escritura, resume lo esencial con la infalibilidad de su extraordinaria puntería: «por la paciencia se mantiene el hombre en posesión de su alma».

El que es valeroso es también —y precisamente por ser valeroso— paciente.

Pero no a la inversa: la paciencia está lejos de implicar la virtud total de la fortaleza; tan lejos o más aún de lo que pueda estarlo, por su parte, el acto de resistencia, al que la paciencia se ordena.

Porque el valiente no sólo sabe soportar sin interior desorden el mal cuando es inevitable, sino que tampoco se recata de «abalanzarse» (insilire)acometedor sobre él y desviarlo cuando puede tener sentido hacerlo.

A esta segunda eventualidad se ordena, como actitud interna del valiente, la disposición para el ataque: la animosidad, la confianza en sí mismo y la esperanza en la victoria: «la confianza, que es parte de la fortaleza, lleva consigo la esperanza que pone el hombre en sí mismo y que naturalmente supone la ayuda de Dios».

Cosas son éstas tan evidentes que hacen superflua toda ulterior explicación.

fortaleza8Fortaleza e ira

La relación positiva, en cambio, que, según Santo Tomás, guarda la ira (cuando es justa) con la virtud de la fortaleza ha venido a resultar en amplia medida incomprensible para el cristianismo actual y sus censores no cristianos.

Esta falta de comprensión se debe en parte a la influencia de una suerte de estoicismo espiritualista que ha excluido prácticamente de la ética cristiana el momento de lo pasional (del cual es siempre el cuerpo condición concomitante), como si fuese algo extraño e inconciliable con ella; pero también se explica, en cierto modo, por la circunstancia de que la actividad explosiva que se manifiesta a través de la ira es la antítesis natural de una valentía sofrenada «a la burguesa».

Santo Tomás, por el contrario, encontrándose libre tanto del uno como del otro extremo, afirma que el valiente hace uso de la ira en el ejercicio de su propio acto, sobre todo al atacar; «porque el abalanzarse contra el mal es propio de la ira, y de ahí que pueda ésta entrar en inmediata cooperación con la fortaleza».

Podemos advertir, en consecuencia, cómo la doctrina clásica de la fortaleza rebasa el angosto círculo de las ideas convencionales hoy vigentes, no sólo por lo que respecta a la dirección de lo «pasivo», sino también en lo que se refiere al mencionado aspecto «agresivo» de la susodicha virtud.

Ello no obstante, debe quedar bien sentado que lo más propio de la fortaleza no es el ataque, ni la confianza en sí mismo, ni la ira, sino la resistencia y la paciencia. Mas no —y nunca se repetirá lo bastante— porque la paciencia y la resistencia sean en absoluto algo mejor y más perfecto que el ataque y la confianza en sí, sino porque el mundo real está constituido de tal forma que sólo en el caso ya descrito de más extrema gravedad, el cual no deja otro margen a la actitud de oposición que la resistencia, puede revelarse la última y más profunda fuerza anímica del hombre.

El sistema de poder de «este mundo» está de tal manera estructurado que no es en el encolerizado ataque, sino en la resistencia, donde se esconde la última y decisiva prueba de la verdadera fortaleza, cuya esencia puede encerrarse en esta fórmula: amar y realizar el bien, aun en el momento en que amenaza el riesgo de la herida o de la muerte, sin jamás doblegarse ante las conveniencias.

Uno de los datos o realidades fácticas fundamentales de este mundo, caído en el desorden por el pecado original, es que la más extrema fuerza del bien se revela en la impotencia.

Y la palabra del Señor: «Mirad, yo os envío como ovejas ante lobos», designa la situación del cristiano en este mundo, la cual todavía no ha cambiado.

El solo pensamiento de este orden de cosas podrá resultar punto menos que insoportable para las «jóvenes generaciones»; la repugnancia a admitirlo y el íntimo sentimiento de oposición contra la «resignación» de los que han «capitulado» puede valer justamente como la nota distintiva de la verdadera juventud.

En esa oposición alienta y vive siempre el sentido inmortal del hombre para el orden creacional, «propio» y primigenio del mundo, sentido que el verdadero cristiano no pierde nunca, ni siquiera cuando, enseñado por la experiencia, aprende a reconocer no sólo «conceptualmente», sino en lo que tiene de «real» la insoslayable realidad intramundana del desorden consecutivo al pecado original.

Con lo cual queda dicho, entre paréntesis, que hay también una manera no cristiana o «precristiana » de «capitular», cuya superación es tarea perpetua de la juventud, y muy principalmente de la juventud cristiana.

Por lo demás, conviene añadir que la frase simbólica de las «ovejas entre lobos» no cobra todo su sentido más que cuando se alude por ella al estrato profundo, velado por el secreto del ser en el mundo del cristiano.

Estrato que indudablemente yace como posibilidad real, codeterminándolos y coloreándolos de la manera más íntima, a la base de cuantos conflictos concretos plantea la vida, pero que sólo sale a la luz del día, sin embargo, como realidad desnuda y plena, en el caso extremo del martirio, que exige inequívocamente de todo cristiano la realización pura e impermixta del contenido de ese símbolo.

Del lado de acá, empero, y como en la superficie, por así decirlo, de tal profundidad, se tiende ante nosotros un campo dilatado donde encuentra libre juego toda modalidad de comportamiento que, encarándose activamente con el mundo, se aferra al bien y lo practica, librando batallas sin vacilaciones contra la oposición que puedan presentarle la estupidez, la pereza, la maldad o la ceguera.

El propio Jesucristo, de cuya mortal angustia se nutre, al decir de los Padres de la Iglesia, la fuerza que sostiene al mártir cuando le llega el momento de tener que verter su sangre por la fe; y cuya vida terrena estuvo hondamente informada por la disposición al holocausto de su persona, al que se dejó conducir «cual cordero al sacrificio»…, es el mismo que, blandiendo el látigo, arrojó a los mercaderes del templo; y cuando, en presencia del sumo sacerdote, el más paciente de los hombres se vio abofeteado por un siervo, no le tendió él «la otra mejilla», sino que contestó: «Si hablé mal, da testimonio de lo malo; mas si bien, ¿por qué me hieres?».

En su Comentario al Evangelio de San Juan, Santo Tomás de Aquino ha llamado la atención sobre la aparente contradicción que guarda esta escena (como también el pasaje de los Hechos de los Apóstoles que a continuación se transcribe) con el precepto del Sermón de la Montaña: «Mas yo os digo que no os opongáis al malvado; antes bien, al que te golpee la mejilla derecha, ofrécele también la izquierda».

Es manifiesto que una interpretación «pasivista » no sabría resolver esta contradicción.

Pero Santo Tomás, y no será ocioso añadir que de acuerdo con San Agustín, la explica diciendo: «para entender la Sagrada Escritura debemos tomar por criterio lo que Cristo y los santos hicieron en la práctica. Pero Cristo no tendió a aquel hombre la otra mejilla. Ni tampoco Pablo la tendió. Interpretar, por tanto, literalmente el precepto del Sermón de la Montaña es falsear su significado. Dicho precepto se refiere más bien a la disposición del alma a soportar, cuando sea preciso, sin dejarse vencer por la amargura, una segunda afrenta igual o todavía más grande del agresor. A ello responde la actitud del Señor al entregar su cuerpo al último suplicio. Aquellas palabras con que replicó han sido, por consiguiente, de utilidad para nuestra enseñanza».

Y lo mismo hizo el Apóstol San Pablo cuando, por causa de la libertad con que se expresó, el sumo sacerdote ordenó que se le «golpease en la boca».

Porque a pesar de que su vida toda estaba ordenada hacia el martirio, no se limitó a sufrir en silencio el ultraje, sino que respondió al pontífice: « ¡A ti te golpeará Dios, muro blanqueado! ¿Y tú, que estás sentado para juzgarme según la ley, me mandas golpear contra la ley?».

El estar dispuesto a morir en el supremo trance del martirio, resistiendo pacientemente en el empeño por la realización del bien, no excluye el riesgo de la acometida ni el belicoso ataque.

Por el contrario, esta disposición es la que presta a la actividad del cristiano en el mundo esa superioridad y esa libertad que tan definitivamente le están negadas a las convulsiones del activismo.

Dios

23 junio 2013

Investigaciones científicas sobre el origen de la vida y el ADN muestran la existencia de una “inteligencia creadora”, afirma ahora Antony Flew

Considerado hasta 2004 el filósofo ateo más férreo e influyente del mundo, Antony Flew acepta ahora la existencia de Dios. En su libro Hay un Dios: Como el ateo más notorio del mundo cambia de parecer, Flew explica el porqué de ese cambio: recientes investigaciones científicas sobre el origen de la vida y el ADN revelan la existencia de una “inteligencia creadora”, asegura.

Según informaba el pasado 16 de abril Aceprensa, durante más de cinco décadas, este filósofo inglés fue uno de los más vehementes ateos del mundo. Escribió libros y, con audiencias multitudinarias, debatió con conocidos pensadores creyentes, entre otros con el célebre apologista cristiano C. S. Lewis.

Sin embargo, en el que celebró en la Universidad de Nueva York en 2004, los asistentes quedaron sorprendidos cuando Flew anunció que para entonces ya aceptaba la existencia de Dios y que se sentía especialmente impresionado por el testimonio del cristianismo.

En su libro, cuyo título original es There is a God. How the world’s most notorious atheist changes his mind (Nueva York: Harper One, 2007), Flew no sólo desarrolla sus propios argumentos sobre la existencia de Dios, sino que argumenta frente a los puntos de vista de importantes científicos y filósofos acerca de la cuestión de Dios.

Su investigación le llevó a examinar, entre otros, los trabajos críticos David Hume al principio de causalidad y los argumentos de importantes científicos como Richard Dawkins, Paul Davies y Stephen Hawking. Otro de los pensamientos sobre Dios que tomó como referencia fue el de Albert Einstein, ya que, lejos de lo que afirman ateos como Dawkins, Einstein fue claramente creyente.

“Inteligencia creadora”

¿Qué llevó a Flew a cambiar tan radicalmente su concepto de Dios? Él explica que la razón principal nace de las recientes investigaciones científicas sobre el origen de la vida; unas investigaciones que muestran la existencia de una “inteligencia creadora”.

Tal como expuso en el simposio celebrado en 2004, su cambio de postura fue debido “casi enteramente a las investigaciones sobre el ADN”: “Lo que creo que el ADN ha demostrado, debido a la increíble complejidad de los mecanismos que son necesarios para generar vida, es que tiene que haber participado una inteligencia superior en el funcionamiento unitario de elementos extraordinariamente diferentes entre sí”, asegura.

“Es la enorme complejidad del gran número de elementos que participan en este proceso y la enorme sutileza de los modos que hacen posible que trabajen juntos. Esa gran complejidad de los mecanismos que se dan en el origen de la vida es lo que me llevó a pensar en la participación de una inteligencia”, añade Flew.

En cuanto a la teoría de Richard Dawkins de que el llamado ‘gen egoísta’ es el responsable de la vida humana, Flew la califica de “ejercicio supremo de mixtificación popular”. “Los genes, por supuesto, ni pueden ser egoístas ni no egoístas, de igual modo que cualquier otra entidad no consciente no puede ni entrar en competencia con otra ni hacer elecciones”.

“Ahora creo que el universo fue fundado por una Inteligencia infinita y que las intrincadas leyes del universo ponen de manifiesto lo que los científicos han llamado la Mente de Dios. Creo que la vida y la reproducción se originaron en una fuente divina”, dice.

“Tres dimensiones que apuntan a Dios”

“¿Por qué sostengo esto, después de haber defendido el ateísmo durante más de medio siglo? La sencilla respuesta es que esa es la imagen del mundo, tal como yo la veo, que emerge de la ciencia moderna. La ciencia destaca tres dimensiones de la naturaleza que apuntan a Dios”.

“La primera es el hecho de que la naturaleza obedece leyes. La segunda, la existencia de la vida, organizada de manera inteligente y dotada de propósito, que se originó a partir de la materia. La tercera es la mera existencia de la naturaleza. Pero en este recorrido no me ha guiado solamente la ciencia. También me ayudó el estudio renovado de los argumentos filosóficos clásicos”, señala.

“Mi salida del ateísmo no fue provocada por ningún fenómeno nuevo ni por un argumento particular. En realidad, en las dos últimas décadas, todo el marco de mi pensamiento se ha trastocado. Esto fue consecuencia de mi permanente valoración de las pruebas de la naturaleza. Cuando finalmente reconocí la existencia de Dios no fue por un cambio de paradigma, porque mi paradigma permanece”, concluye.

“Este es mi libro”

A raíz de la publicación del libro, llovieron las críticas por parte de sus colegas por el cambio realizado, entre ellas la de Mark Oppenheimer en un artículo titulado El cambio de un ateo.

Según informa Noticias Cristianas, Oppenheimer caracteriza a Flew como un viejo hombre senil que es manipulado y explotado por los cristianos evangélicos para sus propios propósitos. Además, le acusa de haber firmado un libro que nunca escribió.

Sin embargo, Flew, de 86 años de edad, responde de forma concluyente: “Mi nombre está en el libro y representa exactamente mis opiniones. No permitiré que se publique un libro con mi nombre con el cual no estoy cien por ciento de acuerdo”.

“Necesité que alguien lo escribiera porque tengo 84 años –dijo entonces-. Ese fue el papel de Roy Varghese. La idea que alguien me manipuló porque soy viejo es exactamente incorrecta. Puedo ser viejo, pero es difícil que alguien me manipule. Este es mi libro y representa mi pensamiento”, sentenció.

Fuente:
Forumlibertas.com

http://parroquiaicm.wordpress.com/2013/06/11/el-filosofo-ateo-mas-influyente-del-mundo-acepta-la-existencia-de-dios/#more-30491

Ultraje de un activista marroquí a…España y a Don Juan de Austria

9 febrero 2013

Don-Juan bProtest mit roten Rosen

Don Juan und sein Türkenschädel

Rosen, Protest-Rufe und ein Großeinsatz: Fast drei Stunden musste die Polizei am Dienstag auf einen Mann einreden, der in Regensburg auf das Standbild von Don Juan d’ Austria geklettert war. Er fordert die Entfernung des Denkmals.

„Nein zu Faschismus. Nein zu Terrorismus. Aber das muss weg.“ Protest am Zieroldsplatz. Fotos: Uli Teichmann

„Frieden! Frieden“, ruft der junge Mann immer wieder, der auf dem Sockel der Don Juan-Statue am Zieroldsplatz steht, während nach und nach Polizeiautos, Rettungssanitäter und die Feuerwehr eintrudeln. „Nein zu Faschismus. Nein zu Terrorismus. Aber das muss weg“, wiederholt er immer wieder, während er den Polizeibeamten und Schaulustigen, die den zwischenzeitlich mit Absperrbändern gesicherten Platz umringen, ab und an Rosen zuwirft.

Das, was da weg soll – das ist besagte Statue von Don Juan d’ Austria. Der „Sieger der Seeschlacht von Lepanto“ 1571 wird gemeinhin als Retter des Abendlandes und in Regensburg als „großer Sohn der Stadt“ gefeiert. Entstammt er doch einer außerehelichen Liaison von Kaiser Karl V. und der Regensburgerin Barbara Blomberg.

Heute zieren den Feldherren grün-weiße Marokko- und türkische Halbmond-Flagge. Rund um den abgeschlagenen Türken-Kopf mit verzerrtem Gesicht, auf den er seinen Fuß setzt, brennen ein paar Grablichter. Der Sockel ist mit Zetteln beklebt, auf denen „Frieden“, „Freiheit“ oder „Demokratie“ steht und am Rand lehnt noch das kleine Holzregal, über das der Rufer hochgeklettert ist. Er hat sich für seine Aktion offenbar viel Zeit genommen.

„Was diese Moslems sich alles erlauben“

Einige Zeit braucht auch die Regensburger Polizei. Beamte der Polizeiinspektion Süd und der hinzugerufenen Verhandlungsgruppe reden bereits seit über einer Stunde auf den Mann ein. „Er könnte ein Messer haben“, sagt ein Polizist. Zuvor habe er gedroht, sich aufzuschlitzen, sollte man ihn mit Gewalt herunterholen wollen. Entsprechend hat die Feuerwehr ihre Leiter wieder eingekurbelt. Stattdessen wird eine Sprungmatte am Fuß der Statue ausgebreitet – falls der Mann sich plötzlich entschließen sollte, von dem fünf Meter hohen Sockel zu springen. Doch der ruft lieber weiter in die Menge, die dem Ganzen teils belustigt, teils empört zuhört. „Was diese Moslems sich alles erlauben“, echauffiert sich eine Mitsechzigerin. „Wenn ich das im Iran machen würde, dann würde ich hingerichtet werden.“ Ein paar andere dagegen applaudieren. Die Statue ist nämlich nicht völlig unumstritten.
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http://www.regensburg-digital.de/don-juan-und-sein-turkenschadel/05022013/

El …. ANGEL ASESINADO…

23 enero 2013

ruina angelAngeldelaPaz_1964 (1) ORIGINAL
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TRESMONTES copia del blog El rincón de Paisano el siguiente texto:
También llamado el Angel de la Victoria:
Esteban Lopez Vega se dedicó a asfaltar y adecentar el entorno…
El monumento no es de Valdepeñas, sino de la Diputación…en su base ponía, La provincia de Ciudad Real al CAudillo….
como homenaje de gratitud…en recuedo de sus mártires de 1936-1939.
Fue inagurado el 16 de noviembre de 1964 y destruido parcialmente
el 18 de julio de 1976 por el FRAP.
La reconstrucción se estimó en varios millones de pesetas, si bien
ahora yo creo que es casi irrecuperable….
El cuadro de El Angel (con la hiedra) creo que está en la Igleisa
de la Asunción…
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angel de la pag big 1angel big bib big
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En 1964 se inauguró el monumento al “Ángel de la Paz”, erigido en honor al Ejército español, obra de Juan de Ávalos, se situó en el Cerro de las Aguzaderas, muy próximo y visible desde la carretera nacional IV, hoy autovía A-4. En la actualidad este monumento está casi totalmente destruído, por haber sido objetivo de un atentado terrorista. La obra había sido realizada en chapa de cobre repujada, sobre una armadura interior de hierro.7

Esta escueta información de arriba, en Wikipedia, nos viene a revelar el atronador silencio y censura que los medios de INcomunicación han impuesto sobre temas y hechos que “los que mandan” consideran deben ser desconocidos por la gente, incluso por los observadores más inquisitivos de la realidad social de España y de Europa.

…Lo más escandaloso es que un monumento artístico de colosales proporciones haya sido dinamitado por terroristas “talibanes” –es decir, los que se autotitulan “antifranquistas”– sin que ninguna institución cultural o política se haya dado por enterada. El silencio cómplice es elocuente del fanatismo y estulticia de los así llamados
“revolucionarios” y “progresistas” que se consideran oposición al Sistema, cuando los hechos demuestran que son la esencia misma de ese Sistema que creen combatir.
-…Como detalle interesante de las características del monumento llamado El Angel de la Paz, en la reproducción fotográfica de arriba puede observarse la silueta de una figura humana. Curiosamente, esta colosal estatua –ahora destruida y profanada– recuerda a la Estatua de la Madre Rusia, erigida cerca de Stalingrado, para conmemorar la batalla del mismo nombre. En Rusia se conservan y respetan tanto los monumentos de la época “soviética” como los símbolos de la Rusia Imperial de los Zares. Putin ha sabido reparar los excesos iconoclastas del también “talibanesco”
régimen “comunista”. Por el contrario, en España, los fanáticos revanchistas de la llamada “Memoria Histórica” demuestran cada día su ignorancia y estupidez tratando de borrar los testimonios dejados en piedra y arte por el
período histórico que transcurrió desde 1936 a 1975.
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Nota de TRESMONTES: Para informarse sobre el tema de este gran monumento, obra del escultor Juan de Avalos, hay que entrar en este enlace: https://docs.google.com/file/d/0BwH8_Ruh5yOLUVVUa2taR0RuS2M/edit?pli=1

Diez lecciones de etnopolítica

2 diciembre 2012

etnopolitica-300x214Guillaume Faye.- Cuando sobre un territorio dado en cualquier parte del mundo, desde que el homo sapiens ha emergido del phylum de la línea antropoide, una tribu, una raza, una nación, una etnia procrea menos hijos sobre su territorio nativo que un grupo concurrente, el primero desaparece de ese territorio y el territorio cambia de propietario. La tierra no pertenece más que a los que la invaden, la pueblan y la sumergen demográficamente. El derecho de ocupación del suelo nunca podrá ser más abstracto, “moral” o bien “histórico”; está indefectiblemente ligado a la realidad biológica del poblamiento, por lo tanto a la fecundidad femenina.

Ciertamente la geopolítica es muy importante porque tiene en cuenta la noción geográfica de “tierra”, de patria geográfica, en la esfera histórica y política. Sin embargo, es insuficiente: es necesario añadirle la noción etnopolítica que introduce la noción de “pueblo”, en el sentido de grupo antropológico creador de una cultura. Porque son los hombres concretos quienes hacen la historia. Y los hombres, partes integrantes de la vida, están gobernados por las leyes de la biología, aun más desiguales y creadoras de diferencias que las de la geografía.

Pero son pocos los pensadores, los intelectuales, los sociólogos, los políticos, los geopolíticos, los economistas perdidos en las nubes de la abstracción, en el ideal de una eternidad histórica fijada, los que se preocupan de las realidades básicas biológicas y demográficas. Se diserta sobre Alemania, España, Francia, Bélgica, Holanda, Serbia, Italia, Portugal, Gran Bretaña, Rusia y la Europa que nos engloba a todos como si fueran realidades eternas. Pero éstas desaparecerán a toda velocidad (y para siempre) si su natalidad continúa cayendo y si las prolíficas poblaciones llegadas del Tercer Mundo continúan poblándolas ante la indiferencia y la inconsciencia general, reemplazando a los pobladores autóctonos por los suyos. En una sola generación, Kosovo y Macedonia han dejado de ser países eslavos y ortodoxos para convertirse en musulmanes a causa del diferencial demográfico (5 niños por familia por un lado, uno solo por el otro). Si nada cambia, del hecho de la inmigración y de este diferencial de natalidad, del hundimiento de la demografía autóctona europea, pero también del mestizaje, muchos países de Europa occidental (entre ellos: Francia, Bélgica, Italia, España, Alemania, Países Bajos, etc…) ya no serán mayoritariamente ni de raza blanca ni de tradición europea mucho antes de la mitad de este siglo. Es inútil decir que ya no se podrá seguir hablando de Francia, de Alemania, ni tampoco de Europa. Esas entidades habrán desaparecido en el abismo de la Historia. Nuestros contemporáneos parecen completamente ciegos antes este cataclismo histórico que no tienen parangón en toda la historia de los pueblos europeos.

Cuando España fue conquistada por los moros, la fecundidad de los españoles de origen permaneció fuerte y las mezclas fueron raras, esto permitió la Reconquista. Cuando el Imperio romano se hundió, mientras que poblaciones alógenas venidas de Oriente habían entrado masivamente en sus muros, la civilización europea pudo continuar gracias a la reserva demográfica dinámica de celtas y germanos. Hoy no hay nada parecido. Todos los países de Europa tienen actualmente un déficit demográfico, y más de la mitad de entre ellos es presa de una inmigración de asentamiento por poblaciones extra-europeas, musulmanas en un 80%. El resultado de este proceso, es la desaparición pura y simple de la civilización europea multimilenaria. Porque toda civilización reposa sobre una base bio-antropológica y genética, y no sobre una “cultura pura”. Frente a ese peligro, ningún gobierno europeo afronta una política natalista a favor de los autóctonos, ninguno busca seriamente limitar le invasión migratoria, pero todos tienen un enemigo común: el racismo. Como en la totalitaria URSS, en la neo-totalitaria Europa, las palabras tienen un significado oficial diferente del sentido común. El delito de “racismo” es el de defender la propia identidad, el derecho a la perpetuación biológica. Dicho de otra forma, los pueblos europeos, en todo caso sus elites, se vuelven culpables de un suicidio, de un auto-genocidio.

De estas consideraciones, se derivan diez lecciones:

1- Un territorio pertenece a quien lo puebla, el derecho del primer ocupante es una quimera.

2- La mayor potencia militar invasora es mucho menos peligrosa que la inmigración pacífica de poblaciones con una fuerte fecundidad. La mayor fuerza de resistencia de un pueblo ante una ocupación o una invasión es su fecundidad.

3- La potencia cultural, económica y tecnológica no tienen ninguna eficacia a largo plazo si no se apoya en un dinamismo demográfico y en una población joven.

4- La esencia de un pueblo, de su cultura, de su identidad, de su ser reside en la persistencia de su homogeneidad biológica, en sus genes. La cultura no es más que una superestructura.

5- La cultura de un pueblo –como agregado biológico y genético- no puede transmitirse a otro sin una radical metamorfosis.

6- El poder histórico de una civilización reposa, como condición necesaria, sobre el dinamismo demográfico de su núcleo antropológico.

7- Le desigualdad entre los pueblos no se explica por factores ambientales (recursos naturales, clima, topografía) ni por los avatares históricas, sino por su propia capacidad genética.

8- Las cualidades genéticas y biológicas no son suficientes: un pueblo puede hundirse interiormente y rehusar a reproducirse por declive del querer vivir, y dejarse dominar por pueblos menos dotados.

9- Sin embargo, la historia está abierta: no es un largo río tranquilo. Los europeos pertenecen a una civilización metamórfica, que hasta el presente siempre se ha regenerado, como el Fénix que renace de sus cenizas. El pesimismo, como el fatalismo, son siempre malas respuestas a los problemas reales.

10- La solución a los problemas que hoy afrontamos no podrá encontrase más que en una inversión de los valores dominantes y en la selección, en el seno del abanico extremadamente rico de la cultura europea, de una moral que tendrá que ver más con el platonismo que con los preceptos cristianos. La razón contra la compasión.

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10 blogs vitalistas que hay que ver

23 septiembre 2012

Carlos Maurrás ya anunció la amenaza islámica

26 junio 2012

Charles Maurras, el gran político católico, monárquico  y francés, por supuesto hoy desconocido deliberadamente para la mayoría de los europeos, ya advirtió hace casi un siglo, con lucidez del peligro y traición que representa para Europa abrir las puertas al islam. 

Seguidamente copiamos de “minutodigital.com” la siguiente información:

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El 13 de julio de 1926, con ocasión de la inauguración de la gran mezquita de Paris, Charles Maurras (escritor y político francés) escribía en “L´Action Française” estas líneas proféticas:

“Algunas calles de Paris se han engalanado con los muy bonitos ropajes de nuestros visitantes marroquíes. Los hay verdes, los hay de todos los tonos. Algunos de estos majestuosos hijos del desierto parecerían “vestidos de cándida probidad y de lino blanco” (en palabras de un inspirado reportero) si sus rostros morenos y casi negros no harían pensar al embadurnamiento infernal. Que sus conciencias sean de color ropa o de color piel, sus trajes son de todas maneras envidiables; el más negligente de los hombres sería capaz de incurrir en gastos que se materializarían en esta magnífica capa magma, en estos abrigos bordados de luna y de sol. Nuestra propia Guardia Republicana, tan bien encasquetada y vestida de gala, cede el paso, me parece, al esplendor tornasolado de nuestros huéspedes orientales. Una vez reconocido todo este colorido, no es menos cierto que estamos cometiendo una gran tontería. Esta mezquita en pleno centro de Paris no me sugiere nada bueno. A lo mejor no hay un despertar del islam, en cuyo caso todo lo que digo aquí no tiene sentido y todo lo que se hace es igualmente la más vana de las cosas. Pero si hay un despertar del islam, y creo que no es cosa dudosa, un trofeo de la fe coránica, sobre esta colina de Santa Genoveva (Sainte- Geneviève, patrona de Paris) donde los mayores doctores de la cristiandad enseñaron contra el islam, representa más que una ofensa a nuestro pasado: es una amenaza para nuestro porvenir. Podríamos conceder al islam, en su casa, todas las garantías y todos los respetos. Bonaparte podía descalzarse en la mezquita y el mariscal Lyautey emplear las más elocuentes figuras retóricas para afirmar la fraternidad de todos los creyentes: eran cosas lejanas, asuntos de África o de Asia. Pero en Francia, en la casa de los Protectores y los Vencedores, desde un simple punto de vista político, la construcción oficial de la mezquita y sobre todo su inauguración con gran pompa republicana, expresa algo que se parece a una infiltración en nuestro país y a su toma de posesión por nuestros sujetos y nuestros protegidos. Estos la interpretarán sin dudarlo un instante, como una oscura confesión de debilidad. Alguien me decía ayer: ¿Quién coloniza ahora? ¿Quién es colonizado? ¿Ellos o nosotros? Me parece ver desde aquí alguna sonrisa superior. Oigo y leo algunas declaraciones acerca de la igualdad de los cultos y las razas. Sería prudente no dejarlas propagarse desde aquí, por medio de megáfonos demasiados potentes. El conquistador demasiado atento a la fe del conquistado es un conquistador que no suele durar mucho. Acabamos de transgredir los justos límites de la tolerancia, del respeto y de la amistad. Acabamos de cometer el crimen de exceso. Quiera el cielo que no tengamos que pagar por ello dentro de muy poco y que las nobles razas a las cuales hemos aportado nuestro concurso tan valioso no se vean embriagados por el sentimiento de nuestra debilidad. Charles Maurras (1868-1952)

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Fuente: publicado en  3 junio de 2012 en MINUTO DIGITAL

http://www.minutodigital.com/2012/06/03/charles-maurras-y-su-opinion-sobre-la-apertura-de-mezquitas-en-europa-es-una-amenaza-para-nuestro-porvenir/

En privado… se puede elogiar al III Reich! (En público, todavía No)

19 mayo 2011

Por inverosimil que parezca,  el texto que aquí reproduzco, con permiso de su autora, que prefiere usar el pseudónimo de Helga Goebbels para protegerse,  lo he leído pocos minutos después de conocer el castigo de expulsión del Festival de Cannes, que ha sufrido el cineasta danés Lars von Trier por haber dicho que simpatizaba con  Hitler… (aunque matizó: “con la persona” …).  [Por supuesto, Lars ha tenido que añadir que él no es “nazi”  y que tiene amigos judíos… Lo cuas es cierto. Nota de IRANIA]

  Por su interés, vale la pena leer elitado escrito de Helga:

Las personalidades del Tercer Reich ( Speer, Himmler, Goebbels, Keitel, Göring, etc) eran hombres extremadamente inteligentes.., asombrosamente inteligentes, a la cabeza, el Führer, cuya inteligencia se perdía de vista.

 El Führer manejaba seis de las ocho inteligencias de manera magistral. Era débil en la inteligencia musical porque no tocaba ningún instrumento pero tenía gran oído, y tenía poco de la inteligencia cinético-corporal. Daba caminatas, pero no era como Eva Braun, una gran deportista.

 Ciertamente, era la generación de “superhombres”, que decidió auto-aniquilarse, o los vencedores decidieron aniquilar. Ya no volverá otra generación así.

 Yo  quizá maneje dos o tres inteligencias, cuatro cuando mucho. Yo diría que manejo la inteligencia lingüística, y recientemente las inteligencias intrapersonal ( verse a uno mismo) e interpersonal ( percibir a los demás). Soy débil en la inteligencia cinético-corporal. Hice yoga durante años, y cuando era joven, natación, pero aparte de dar caminatas y hacer algunas posturas de yoga, creo que  (…), esencialmente hago caminatas como ejercicio.

Trato de ser, (…), lo más cercana a la [alimentación]  absolutamente vegetariana, pero confieso que a veces como pescado, langostinos y huevo. Aún no he perfeccionado este aspecto. El Führer, igual, a veces comía Leber-Knödel Suppe- o sopa de albóndigas de hígado, una sopa típicamente austríaca que tuve la oportunidad de probar en Salzburg.

 Magda Goebbels hizo un riquísimo pescado para el Führer…, él lo rechazó. Ella le dijo: “Mein Führer, es pescado”. Igual, dijo, “es un animal muerto”.-

El Führer fue uno de los primeros en crear leyes ( probablemente a sugerencia de Eva) que protegieran a los animales, y luego Göring, prohibió su uso en laboratorios. Ahora pocos quieren recordar esto, así como las leyes anti-tabaco y hasta el mismo Führer quería poner calaveras en los empaques de cigarrillos.

(…/…)

En cuantro a Jesús de Nazareth, él ciertamente les reprochó a los judíos su conducta perversa ( para ello fue enviado por el Padre), pero “comunmente” se piensa que antisemita es aquél que odia a los judíos ( aunque ellos no dan muchas razones para ser amados). Tal vez tengas razón, no es odio, sino rechazo.

Nota de IRANIA: También ha escrito “Helga G…”: (refiriéndose a Helga, la hija mayor, arriba en la fotografía):  Tenía 14 años cuando murió, y debió darse cuenta de tantas cosas.

Oraciones para meditar

12 abril 2011

Un ilustre militar,  C. de M., decía, recientemente, en una tertulia privada, en Madrid,

que los cristianos, antes de perdonar a nuestros ofensores ó deudores, de la forma

irresponsable e insensata, como suele hacerse… porque impera una filosofía  pánfilista, deberíamos meditar y extraer conclusiones de la oración más importante del Cristianismo… y que es el Pater Noster, también llamada Oración Dominical ó “del Señor”… por haber sido compuesta por Jesucristo…

Ese comentario salía al paso de la enorme confusión que tienen los cristianos, en general, al no saber distinguir entre amigos ó prójimos y los auténticos enemigos, verdaderos aliados ó siervos del “Diablo” (el Separador ) y/ ó de Satanás ( también llamado “Padre de la Mentira”)… Hace siglos que los cristianos no saben / no sabemos defendernos ante las agresiones hostiles… porque inmediatamente surgen los “tóntos útiles” ó traidores que invocan la teoría, bastante ambigua y que hay que aclarar, del “perdón” a los “enemigos”.

Otro día explicaremos la diferencia entre ENEMIGO PRIVADO, es decir el adversario a quien se puede perdonar… y el ENEMIGO PÚBLICO u HOSTES, enenemigo absoluto a quien difícilmente podemos perdonar…

Por hoy veremos que según manda la “oración dominical” para ser perdonados…primero hay que pedir humildemente perdón…  [Oramos así: “Perdona nuestras Deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores“]  Y con frecuencia hemos visto hasta la saciedad… que los cuatro últimos Papas de Roma  piden perdón… a Dios… por las ofensas que hemos podido hacer los cristianos en  pasados siglos… sin que en reciprocidad, los enemigos de la Iglesia Católica ó de la Cristiandad hayan jamás pedido perdón.. a nadie, ni a Dios (en Quien con frecuencia no creen)  ni menos aún a ninguna Autoridad de la Iglesia…

A continuación, copio de un blog, lo siguiente: 

La Oración del Señor (Mateo 6:9-13): «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del malo.» Amén.

…/…

La traducción tradicional de San Jerónimo del Siglo V, en vez de «líbranos del mal» decía más específicamente «líbranos del malo» referido al demonio; y es así, sólo de esta manera, un autoexorcismo que vale la pena conservar del Evangelio y de la tradición de los Padres.

…/…

El Ave María (Lc 1:28 ― 1:43-44): «Alégrate llena de gracia, el Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre, oh madre de Dios.» El resto: «Ruega por nosotros los pecadores ahora, y en la hora de nuestra muerte» es aportación tradicional de la Iglesia.

…/…

«Alégrate María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios; ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén»

…/…

El Gloria (Mt 28:19): «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.» Los evangelios se escribieron originalmente en griego, el idioma universal de la época junto con el latín. Y en griego, “todas las gentes”, “universal”, se dice Katolikos.

 De esta manera Nuestro Señor dio nombre y misión a la única iglesia fundada por Él para que fuera, y bautizara, en la Santísima Trinidad al mundo entero; conquistando para el único rebaño del único Pastor la totalidad (catolicidad) del mundo. Cada vez que rezamos el “Gloria” adoramos a las Tres Divinas Personas en Su Unidad Indivisible, y en Su derecho Absoluto a un mundo única y totalmente católico conforme a la voluntad del Señor expresada antes de ascender al cielo. Queda así:

«Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Así como era en un principio, lo sea ahora, y siempre, por los siglos de los siglos. Amén»

¿Quién debería pedir perdón?

28 marzo 2011

Está claro que una persona sólo puede pedir perdón a Dios por las propias culpas…pero no parece lógico que una personalidad como el Papa pueda pedir perdón en nombre ó representación de  la nación alemana… Incluso sería discutible si un Papa puede pedir perdón por los delitos cometidos por los hombres de Iglesia en el pasado… En todo caso, no se tiene noticia de que ningún Estado (salvo Alemania y Japón) haya pedido disculpas por hechos acaecidos en la Segunda Guerra Mundial…

Y…ya en el ámbito de las antes llamadas “religiones falsas”… ¿Ha pedido perdón algún iman ó ayatola por las invasiones y crímenes del islam desde su expansión desde Arabia en el siglo VIII?…  Dado el comportamiento  de continuas autoinculpaciones realizadas por Juan Paulo II y por Benedicto XVI… habría que pensar que la Iglesia Católica es la única institución que ha cometido “errores”… o bien es la única que tiene la decencia de reconocerlos… Y si es así, quizás queda evidente que los auténticos poderes e ideologías criminales y genocidas no son los que piden perdón sino los que se erigen en  jueces ya sea en el Tribunal Internacioinal de Nurenberg, en 1946… ya sea en La Haya…en los últimos decenios…

Nota de IRANIA: Hoy el diario ABC (Madrid, 28 marzo 2011, pág 5) publica esta fotografía del pontífice Benedicto XVI orando ante un memorial de las fosas Ardetianas, donde en 1944 unos 300 “partisanos” enemigos….fueron fusilados por la Wehrmacht… En relación con este tema es interesante leer lo que radiocristiandad publica…

Cantemos al Amor de los Amores

6 enero 2011

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via fuegofrío es Y R A N I A

vender libros de calidad es delito; vender basura tiene premio

25 diciembre 2010

Cualquier persona civilizada y con educación universitaria puede o no estar de acuerdo con los libros que se venden en Librería Europa. Lo que es demostrable es que allí no se encontrará literatura  blasfematoria, pornográfica, defensora de la drogadicción, el sadomasoquismo, la homosexualidad, la pedofilia o el “asesinato legal” también llamado eutanasia y aborto. Tampoco hay libros o folletos que sugieran que haya que dinamitar la Cruz del Valle de los Caidos…, como de hecho fue dinamitada la gran catedral de Cristo Salvador, en Moscú, el año 1931… para construir un Palacio de los Soviets que nunca se llegó a edificar.

Todo lo anterior sólo tiene la finalidad de defender la libertad que pueda ser difundida la cultura, las ciencias y la información… aunque ello choque con los intereses de quienes parecen gozar de un poder mundial omnímodo. Y digo que parecen tener es poder porque prohiben y condenan libros de cierta calidad intelectual… mientras que en las televisiones, internet, cine y prensa  se permite todo tipo de aberraciones… hasta el punto de que la gente sencilla llama “telebasura” a los programas de televisión que nos presentan como “…del corazón”.

En definitiva, es comprensible que quienes se sienten ofendidos o molestos por que se vendan ciertos libros intenten prohibir su difusión… El problema está si se impide la publicación de ciertos libros en realidad se está atentando contra el derecho a estar informado y a conocer nuestra propia Historia a todos los ciudadanos europeos. ¿Quién tiene derecho en Europa, o en España, a decidir qué es verdadero y qué es falso? No está nada claro… Quizás estamos otra vez, sin darnos cuenta, recomenzando el camino que nos conduce hacia el Big Brother, amo y señor del Pensamiento Único y Obligatorio, como parece ocurre en Corea del Norte…  Y lo irónico del caso es que los que realmente hoy queman y destrulyen decenas de millares de libros… a la vez que impiden que se lleguen a escribir o imprimir millones de libros son los que desde hace siglos presumen de ser defensores de la “libertad de expresión del pensamiento”.

Seguramente lo que quieren decir es que defienden la libertad para SU pensamiento… no para el pensamiento de los demás.  Lo cual es muy lógico y “humano”… Pero lo más inteligente es defender la libertad para todos… naturalmente dentro de “un orden”…  Ahora bien… ¿de qué orden?

Julio Sanz Tresmontes

Nota de IRANIA: Para más información sobre la persecución “legal” contra PV puede leerse una entrevista

en 22 de mayo de 2010 o dirigirse a libertadpedrovarela@hotmail.es

Su Graciosa Majestad no iría al Valle de los Caídos…

27 noviembre 2010

Es casi seguro que Su Graciosa Majestad, la Reina Isabel II no se atrevería a pisar la basílica católica de

la Santa Cruz del Valle de los Caídos.   En cambio, visita con gran respeto y con la cabeza cubierta una mezquita de

los Emiratos.  Claro que, desde 1975, tampoco el rey Juan Carlos I ha visitado la basílica de Cuelgamuros, a donde

tuvo que asistir al funeral religioso por Francisco Franco.  Tales comportamientos denotan el servilismo a lo

“políticamente correcto”, es decir, a los Amos del Mundo…

La Reina de Inglaterra es cabeza de la Iglesia Anglicana… y Juan Carlos es heredero de los Reyes Católicos…

pero… supongo que ya no tiene el título de “Su Católica Majestad”, pues al parecer, en ambos casos, se trata tan sólo de títulos honorarios…

….en la mezquita de Abu Dhabi (Unión de Emiratos Arabes)…

En cuanto al Príncipe consorte, Felipe de

Edimburgo…, es curioso cómo la prensa

pretende ridiculizarle acusándole de “meteduras de pata”, que en mi opinión son genial sentido del humor… un humor irónico

que es la única forma que tiene de expresarse con libertad.

 

El año próximo cumple 90 años y se retirará de la vida oficial.  El príncipe es todo un personaje, algo más que el hombre que camina dos pasos detrás de su esposa la reina. Dicen que ella lleva la corona en público, pero él los panFelipe de Edimburgo ha anunciado que está preparando su jubilación. El año talones en privado.

Veamos las siguientes anécdotas, que recogemos de el diario de Madrid “El País”:

En 1947 le preguntó a un trabajador de los ferrocarriles sobre sus posibilidades de ascenso, y este le respondió: “¡Ah! Tendría que morir mi jefe”, a lo que él replicó: “Justo lo que me pasa a mí”.

También se recuerda su visita a China en 1986 en la que dijo a los estudiantes británicos con los que se encontró: “Si siguen aquí más tiempo acabarán con los ojos rasgados”.

A unos ingleses que recorrieron Nueva Guinea les felicitó el príncipe en 1998: “Han conseguido no ser comidos”.

Durante una recepción en el palacio de Buckingham, el marido de la reina aseguró: “Cuando un hombre abre la puerta del coche a una señora, o tiene coche nuevo o mujer nueva”.

En una fiesta organizada en Londres por la oficina de la Commonwealth, Felipe de Edimburgo se dirigió a un invitado negro y le preguntó: “¿De qué exótico lugar del mundo procede usted?”.

El interlocutor, que resultó ser lord Taylor de Warwick, le respondió: “Soy de Birmingham (ciudad del centro de Inglaterra)”.

El presidente Obama le dijo que  se había entrevistado ya en Londres con el entonces primer ministro, Gordon Brown, con quien lideraba la oposición, David Cameron, y también con el presidente ruso, Dmitri Medvédev. “¿Es que puede distinguirlos a unos de otros?”, le preguntó entonces.

Uno de sus últimos tropiezos fue durante la visita del Papa al palacio escocés de Holyrood. Al ver que el líder del Partido Laborista escocés lucía una corbata con el estampado típico de la zona, preguntó a la líder tory, Annabel Goldie, “¿Y tú también llevas las bragas hechas de esto?”.

La mandataria, muy avergonzada por la “incómoda pregunta”, contestó con gran destreza al príncipe: “No puedo hacer comentarios. Y si las llevara, no podría de ninguna manera enseñarlas”.

RELECTURA DE “LA GRAN NACIÓN” DE JEAN THIRIART (via Jean Thiriart)

16 noviembre 2010

un libro que deberían leer todos los europeos del Continente y también los de ulttramar…es decir,
las personas que siendo de ascendencia europea viven en América, Oceanía, Africa o Asia

POR UNA EUROPA LIBRE RELECTURA DE “LA GRAN NACIÓN” DE JEAN THIRIART de Adriano Scianca de Orion 236, mayo 2004; y la Nazione Eurasia diciembre 2004 La cultura no conformista europea posterior a 1945 presenta pocas figuras verdaderamente fundamentales. Una de éstas es seguramente Jean Thiriart, distinguido padre del europeismo nacional revolucionario. Thiriart ha contribuido de forma esencial en la formulación de los temas centrales de nuestra vis … Read More

via Jean Thiriart

Karlheinz Deschner, un historiador interesante…, pero…

28 agosto 2010

Descubrí su monumental obra, hace unos diez años, en la librería Crisol, vinculada a “El Pais” y Prisa… Por esa razón no compré  ni llegué a leer las investigaciones de Karlheinz Deschner.

Ahora, al leer un comentario sobre “La historia criminal del cristianismo” es cuando me he decidido a tratar de averiguar el alcance de las investigaciones realizadas por un historiador que, extrañamente, no parece tener muchos amigos…

Opino que se puede ser cristiano y y aceptar que la Iglesia ó las iglesias tengan, lógicamente,  una parte “negra” en su historia.  Creo que, como dice la doctrina católica, hay que distinguir entre la verdad u origen divino de una institución… y la práctica de los hombres que dicen ser los serviodores de Dios… Por otra parte, dado que el mal ( y el bien) es una opción inherente a la condición humana, no existe ningún ser humano ni inocente ni culpable en términos absolutos. La verdad nos hace libres… y por esta razón no hay que tener miedo a mirar la verdad de frente… como miraríamos al Sol, aunque éste nos cegaría, pero la verdad siempre ilumina.

Por todas estas consideraciones, creo muy interesanter reproducir lo que se publica en un blog cuyo autor confiesa ser “ateo”. Me refiero al blog titulado “filosofía crítica”:

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Reducido a sus auténticas dimensiones en nuestro artículo “La singularidad de Auschwitz”, la realidad del holocausto sigue, empero, estando ahí. No será, seguro, lo que se nos cuenta; ha sido, sin duda, utilizada, exagerada, manipulada, pero que los judíos fueron perseguidos por Hitler es un tan hecho innegable como que los israelíes persiguen hogaño a los palestinos o que los bolcheviques y los anarquistas perseguían a los sacerdotes, matándolos como cerdos. Ahora se trata de comprender aquéllo que “realmente” sucedió, las “causas” del genocidio judío. Pero a tal efecto hay que remontarse muy atrás en la historia. Nuestra tesis, que iremos desarrollando en este post de forma experimental y ante los ojos de nuestros usuarios habituales, es que el holocausto fue la culminación de una historia que empieza con Abraham; que Auschwitz es, de alguna manera, la consecuencia lógica del propio legado judaico, de sus ideas, de sus delirios, de sus bien tempranas prácticas asesinas y hasta genocidas… Éstas, asumidas por el cristianismo -como depués lo serían por el comunismo, versión secularizada de dicha religión- se volverá contra los mismísimos judíos y los tomará como víctimas. Con ello no queremos decir, por poner un ejemplo, que los niños judíos ejecutados de un tiro en la cabeza por los Einsatzgruppen en el frente del Este, fueran “culpables” de su horrendo e injusto destino. Esto no se puede sostener y sería una vergüenza sostenerlo (aunque se ha sostenido respecto de los niños alemanes quemados vivos por una aviación inglesa inflamada de ardor bíblico). Pero sí se puede sostener que, al perecer a manos de un pueblo que había hecho suyo el legado de la elección divina en su forma judeo-cristiana, de alguna manera el judío perseguido era víctima de su propia herencia cultural monoteísta, intolerante y criminógena.

Esta evidencia paladina se está intentando silenciar acusando a la filosofía, es decir, a la herencia griega de Europa, una realidad histórica tan importante o más que la judeocristiana aunque opuesta en el fondo a sus designios, de estar en el meollo de las causas profundas del holocausto. Pero el fraude no se aguanta, por mucho que insignes “filósofos” judíos, desde Levinas a Meschonnic, estén ya trabajando en la empresa intoxicadora y pretendan convencernos, una vez más, de la nueva impostura que presentará a los hebreos como pueblo superior, especial, eternas víctimas de una Europa intolerante y dechados de ética que andaban por el mundo haciendo milagros piadosos de amor e inteligencia. Con esta nueva historia de la filosofía que ya se enseña en las escuelas, vendrá toda la tropa de manipulaciones, mentiras y cuentos para niños de que se nutre la cosa jerosolitana, es decir, la negación consciente de la verdad convertida en sistema, institución, pensamiento, sentimiento y forma de vida. La religión, en una palabra.

Para empezar a reflexionar sobre la cuestión, cuelgo un enlace que no tiene desperdicio, a saber, el primer tomo de la Historia criminal del cristianismo (9 tomos inencontrables, la Iglesia los compra y los quema de forma inmediata) de Karl Heinz Deschner. Perseguido por el Vaticano, que le llevó a juicio en 1969 por denunciar la criminalidad de una historia cristiana repleta de atrocidades perpetradas siempre en nombre del “amor”, Deschner es hoy reconocido como un riguroso historiador de oficio que ha tenido la valentía de poner en evidencia lo que todos, a izquierda y, por supuesto, a derecha, decidieron ignorar para siempre el día en que un sacerdote les metió en la boca… (!tranquilos!)  la sagrada ostia.

¿Cómo? ¿El “amor”, la “alegría”, la “salvación”, la “felicidad”, el “paraíso” y demás ídolos del “lado diurno” de la existencia humana como armas del crimen, del exterminio, del poder despótico, de la mentira sistemática, del infanticidio, de la destrucción? Ya lo dijo Nietzsche mucho mejor que yo. Quien tenga oídos para oír, oiga.
Si es posible, colgaremos on line el resto de los tomos de la obra de Deschner cuando tengamos acceso a ellos en la red.

En la foto, Karl Heinz Deschner.

Judíos, cristianos y musulmanes: el mismo dios

Se acostumbra a olvidar que judíos y musulmanes adoran al mismo dios o, mejor dicho, que los musulmanes reconocen adorar al dios de Abraham. ¿Cómo lo conciben? Dejemos que ellos mismos expliquen lo que pretenden hacer con quienes no se les sometan (islam=sumisión). Las siguientes son citas del Corán. Sobre los ateos: “matad a los ateos allí donde les encontréis” (sura 9, aleya 5), “matadles donde déis con ellos” (s. 2, a. 191), “infundiremos el terror en los corazones de los que no crean” (s. 3, a. 151) “los infieles son para vosotros un enemigo declarado” (s. 4, a. 101), “y para los infieles tenemos preparado un castigo humillante” (4, 151), “!cuántas ciudades hemos destruido! Les alcanzó nuestro rigor de noche o durante la siesta” (7, 4), “no enviamos ningún profeta a ciudad que no infligiéramos a su población miseria y desgracia -quizá así se humillaran” (7, 94), “a los que desmientan nuestros signos les conduciremos paso a paso hacia su pérdida, sin que sepan cómo” (7, 182), “infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. !Cortadles el cuello!” (8, 12), “que no crean los infieles que van a escapar, no podrán” (8, 65), “anuncia a los infieles un castigo doloroso” (9, 3), “si no vais a la guerra, Alá os infligirá un doloroso castigo, porque dios es omnipotente” (9, 39) “combatid a los infieles que tengáis cerca, que os encuentren duros” (9, 123), “en cuanto a los que hayan sido infieles, se les dará a beber agua hirviente y sufrirán un castigo doloroso porque no creyeron” (10, 4), “cuando queremos destruir una ciudad (…) la aniquilamos” (17, 16), “nosotros heredaremos la tierra y sus habitantes” (19, 40), “¿no ves que hemos enviado a los demonios contra los infieles para que les instiguen al mal?” (19, 83), “y no cesaron en sus lamentaciones hasta que les segamos sin vida” (21, 15), “a los infieles se les cortarán trajes de fuego y se les derramará en la cabeza agua hirviente, que les consumirá las entrañas y la piel; se emplearán en ellos focinos de hierro” (22, 19-22), “a todos les dimos ejemplos y a todos les exterminamos” (25, 39), “quienes se oponen a Alá y a su enviado serán derribados como lo fueron quienes les precedieron. Hemos revelado signos claros. Los infieles tendrán un castigo humillante” (58, 5), “los que no crean, tanto la gente de la escritura (judíos, cristianos) como los ateos (…) son lo peor de la creación” (98, 6). Al viejo Yahvé se le reconoce en seguida.

Recordemos, por otro lado, el comunicado de la Junta Islámica de Cataluña el día de la Memoria del Holocausto:

El islam, un enemigo fabricado por el poder oligárquico mundial.

“La Junta Islámica quiere mostrar su solidaridad con las víctimas del Holocausto y sus descendientes en este día en el que recordamos los terribles sucesos que tuvieron lugar en Europa el siglo pasado, con el intento de exterminio de los judíos, gitanos, homosexuales y otros colectivos europeos, practicado por el régimen nazi. Manifestamos nuestro respeto hacia el judaísmo como tradición milenaria. Recordemos que desde la perspectiva islámica el judaísmo es una tradición revelada, en cuyo seno han aparecido algunos de los grandes profetas enviados por Dios a la humanidad, profetas que los musulmanes reconocemos y consideramos como nuestros. El Corán se refiere a la Tora como una revelación de Dios, menciona de forma positiva las sinagogas como lugares en los cuales se invoca el Nombre de Dios, elogia a los primeros rabinos como transmisores de la tradición y pide a los judíos que mantengan su fidelidad al Shabat. Queremos asimismo manifestar nuestra solidaridad para con el pueblo palestino, que en estos momentos está sufriendo un genocidio a manos del Estado de Israel. Consideramos que la utilización del Holocausto para justificar crímenes contra la humanidad hacia los palestinos denigra la memoria de las víctimas de la Shoá. Por ello, aprovechamos este día para hacer un llamamiento a todos los judíos de bien a luchar por la erradicación del sionismo y la liberación de Palestina. 27 de enero del 2009, Día de la Memoria del Holocausto y los Crímenes contra la Humanidad.”

Sorprendente, al menos para mí.

Es evidente que judíos y musulmanes adoran al mismo dios y esto, por decirlo de alguna manera, se nota cuando echamos una ojeada a las manifestaciones documentadas de la creencia en ese dios. También, por el hecho de que se matan entre ellos “como dios manda”. ¿Qué significa, por tanto, la lucha entre judíos y musulmanes, entre musulmanes y cristianos o entre cristianos y judíos? La televisión nos informa cada día de la brutalidad de los atentados islamistas, de la extremada crueldad del Estado de Israel con los palestinos… ¿No formará parte el holocausto -condenado aquí por la junta islámica catalana como cosa ajena y extraña- de este tipo de cosas? Pensar que Abraham (judíos+islam+Cristo) representa una alternativa a la barbarie (algo que se afirma con convicción ignorando los hechos) significa poco menos que estar ciego.

Finalmente, reflexionemos sobre una simple cuestión estratégica. Cuando se quieren preservar determinados valores concretos, lo más astuto no es sacarlos a la batalla, sino retirarlos de la misma y montar la ficción de un enfrentamiento entre bandos presuntamente opuestos. De esto tenemos un buen ejemplo en las elecciones (mal) llamadas democráticas, donde la oligarquía se articula en dos ramificaciones para dar al pueblo la sensación de que puede elegir; las agrias disputas parlamentarias y mediáticas entre la izquierda y la derecha forman así parte del montaje teatral. Si, al fin, votamos a la derecha pierde la izquierda, si votamos a la izquierda pierde la derecha, pero el secreto estriba en que la casta oligárquica gana siempre, atrincherada tras la polaridad ficticia que se ha construido expresamente para preservar aquéllo que no entrará jamás en la liza. El vencedor define incluso los términos en que aceptará el concepto de un adversario, de manera que nunca pueda ser derrotado como tal.

Y ahora, recuperemos el hilo: cuando se opone el occidente judeocristiano y el mundo musulmán, ¿qué es lo que se pretende oponer y preservar? ¿Quien gana siempre -gane quien gane– en esta disputa entre el judaico Israel o los cristianísimos EEUU y el islam? Suceda lo que suceda, habrá de triunfar Yahvé porque las reglas del juego, tal como han sido diseñadas, hacen imposible una auténtica alternativa. El poder oligárquico mundial se mantiene en la sombra y ha fabricado un nuevo falso opositor (el islam radical, cocido en la Arabia Saudí aliada de EEUU) como el bolchevismo lo fuera respecto del capitalismo en la “cruzada antifascista” por los “derechos humanos”. De ahí que los filoislamistas europeos sólo pueden compararse en cretinez con los islamófobos cristianos.
El dios de Abraham nunca debe perder y en eso consiste, o ha consistido, la historia, al menos hasta el día de hoy. La única pieza que no encajaba en el montaje yahvista era precisamente la genuina civilización europea, gran trauma para lo judaico (cuestionaba su divinidad/superioridad) y verdadero enemigo a batir por parte de la oligarquía sionista mundial. La Europa griega, homérica, olímpica; la dorada juventud que se rió del déspota del desierto, ésa, debe desaparecer. La ciencia, la crítica ilustrada, el pensamiento racional han sido la máxima expresión de esa auténtica Europa que no es geográfica, sino espiritual; la FILOSOFÍA, su último reducto. A ella le llega también la hora del fin, porque no hemos sabido defenderla. No hemos estado a su altura y hablar de élites suena ridículo entre hombres-masa ansiosos de poder. Heidegger, el Filósofo, lo supo. Por eso los escritorzuelos al servicio del sionismo, conscientes del peligro, decidieron hace tiempo borrar del mapa al maestro de la Selva Negra, postrero hombre libre de nuestro continente. Alemán, por supuesto. Ahora bien, colocar el putrefacto y nauseabundo “amor cristiano” como uno de los pilares de la civilización occidental (Laureano Luna, David Junco), o concebir el islam en términos de alternativa al capitalismo (Alfonso Beltrán), mientras se sepulta para siempre el pensamiento filosófico, es un acto de traición o, como poco, de inepcia intelectual (dicho sea en términos de estricta crítica política), que no vamos perdonar nunca a quienes lo han perpetrado. Con el agravante de ocurrir los hechos en el seno y acto fundacional de la propia izquierda nacional. El primer intento serio, en medio siglo, de reconstruir el proyecto nacional-revolucionario europeo.

Jaume Farrerons

26 de agosto de 2010
NOTA de IRANIA: La fotografía en la que figura la leyenda “Mit Gott und den Faschiscten” nos da la pista de que el autor parece ser beligerante contra las ideas que parecen ser aludidas, a la vez que hermanadas en dicha frase.

Lituania, un valiente país…

20 julio 2010

Frente a la dictadura mundial que, como en “Un mundo feliz”, de Huxley, trata de imponer un modo de vida deshumanizada y suicida, hay paises, como Lituania, que pese a su pequeñez y, quizás porque no olvida su larga lucha por liberarse del poder soviético, da ejemplo de saber defender uno de  los principios blásicos de la civilización europea: la familia.

La información la tomamos del Diario Pregón de la Plata

En Lituania se aprobó la “ley de protección de menores contra el efecto perjudicial de la información pública”, que equipara la difusión de información positiva sobre homosexualidad y bisexualidad a las imágenes de violencia o muertos, protegiendo de ese modo a los niños de sus efectos perjudiciales.

La ley fue vetada por el presidente saliente, Valdas Adamkus, por contravenir los principios de no discriminación de la Unión Europea, a la que Lituania pertenece, pero la Constitución de ese país permite anular el veto si más del 50% del Parlamento apoya tal moción. Así ocurrió, y la ley volvió a ser sometida a voto el 14 de julio de 2009. El resultado fue abrumador: 86 votos a favor, seis en contra.

La ley argumenta que debe combatirse todo aquello que “subvierta las relaciones familiares y degrade sus valores”, y se extiende a todo lo referente a lo paranormal, el lenguaje grosero y los malos hábitos de alimentación, todos los cuales caen conjuntamente bajo el espectro de esta disposición.

Los antinaturales

Las voces críticas no se han hecho esperar. La ley no define específicamente lo que debe entenderse bajo diseminación pública de información, ni tampoco establece qué pena recibirían los infractores.

Varias las organizaciones de derechos humanos que contradicen el Orden Natural han contactado a la Unión Europea para que ponga freno a la iniciativa lituana, y se iniciaría un embate para imponer la homosexualidad.

Cabe destacar, además, que  las convenciones de la Unión en esta materia sólo cubren la discriminación en el ambiente laboral, y no en otras áreas, y por tanto no queda claro si Lituania realmente vulnera dichas convenciones a la luz de los Tratados suscriptos. Más allá de eso, la Ley pretende la protección de los niños ante influencias nocivas, basados en el Derecho Natural.

Uno de los organismos que atenta contra el Orden Natural es Amnistía Internacional, el cual considera que esta nueva ley refuerza la discriminación basada en la orientación sexual, en un creciente clima de hostilidad hacia las minorías sexuales. Por tal razón, Amnistía está coordinando con grupos de Lituania el lanzamiento de campañas por la anulación o modificación de la ley.

Oriente y occidente europeo

Existen profundas diferencias entre Europa occidental y oriental respecto al respeto del Orden Natural. Mientras que en países como Holanda y Suecia, más del 70% de la población apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo, en países como Letonia y Polonia, el apoyo no llega al 15%.

Varias son las razones dadas para esta disparidad. Una de ellas es la influencia de la Iglesia Católica en Lituania, religión que más del 80% de los lituanos profesa. En este país, la Iglesia promueve activamente el mensaje bíblico tradicional y las virtudes clásicas en cuestiones de sexualidad.

Al mismo tiempo, los medios de comunicación son conservadores, y difunden el Orden Natural, a la vez que califican a la homosexualidad como una perversión.

Sin embargo, varios analistas ven otro factor decisivo en la brecha existente entre el occidente y el oriente europeo: bajo los regímenes comunistas que predominaron durante la segunda mitad del siglo pasado, Europa oriental no fue partícipe de la degradación sexual que vivió Occidente, en particular en el tema de la homosexualidad.

Mientras la plutocracia internacional impuso la “liberación sexual” en Occidente, entre los comunistas realizó variaciones desde el “amor libre” y la derogación del matrimonio con sus letales consecuencias, hasta la imposición de un matrimonio civil y la persecución de la homosexualidad sin que esto jamás fuera cuestionado durante los 70 que rigió el comunismo en la Unión Soviética.

La “revolución sexual” en Occidente se debió a los mismos intelectuales marxistas que difundieron sus ideas sin restricción alguna. La difusión de sus postulados, prohibidos en la Unión Soviética, buscaba lograr la revolución subversiva a todo nivel, utilizando para ello la educación, la “cultura” y los medios de comunicación, para instalar la persuasión anticatólica y antinatural como si fuese una opción libre de los destinatarios del mensaje (toda la sociedad), en un mensaje. La opinión libre de los destinatario, se halló durante décadas influida y condicionada por quienes dirigían la cultura, la educación y los medios de comunicación.

Cuestión legislativa

Asimismo, el Parlamento lituano va a debatir una norma que prohíbe las campañas informativas, en los espacios públicos, de organizaciones LGTTBI, eventos culturales y las marchas del Orgullo en ese país.

Por otro lado, el principal efecto de la Ley de Protección de Menores contra el Efecto Perjudicial de la Información Pública, es que impide la difusión de la homosexualidad como algo positivo en las escuelas.

Lituania castigaría con trabajo comunitario, multas económicas e incluso cárcel a aquellas personas e instituciones que “promuevan en lugares públicos las relaciones homosexuales”.

La ley referente a los menores, aprobada en julio, había sido vedada por el anterior presidente durante su tramitación, pero el Parlamento lituano logró levantar la prohibición por mayoría de votos.

Nota de IRANIA:  La magnitud del poder que trata de destruir la familia tradicional, la única forma de familia natural, loa podemos vislumbrar leyendo la siguiente información, que reproducimos de mamanga:

En estos días, como es público y notorio, estamos asistiendo a una feroz ofensiva por parte de ciertos grupos progresistas que pretenden equiparar el modelo del matrimonio, esencia y sustancialmente heterosexual, a las relaciones o vínculos homosexuales y lésbicos. Su pretensión e interés supremo es el de imponer el nombre de “matrimonio” a estas relaciones y vínculos, obviando el hecho evidente que en el mencionado esquema homosexual-lésbico no hay procreación ni, por ende, maternidad. En última instancia, pretenden también “tener” el derecho de adoptar niños, como si los hijos fueran una cosa a la que se tiene derecho, olvidando o dejando de lado el hecho que deciden instituir una relación sustancialmente infértil o infecunda.
Lo que los promotores del “matrimonio homosexual” se cuidan de reconocer es que se trata de una iniciativa legalizada en muy pocos países, en general gobernados por regímenes “progresistas”, de cuño social-demócrata: Holanda, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia y Portugal. Por otra parte, en Estados Unidos (cuna de muchos de estos delirios) está vigente sólo en seis jurisdicciones: Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont, New Hampshire y Washington D. C., aún cuando las organizaciones que subsidian y promueven financieramente esta ofensiva están radicadas en Estados Unidos y tienen profundos vínculos con el establishment angloamericano, sumamente interesado en promover esta agenda “progresista”.

En última instancia, con la promoción de este proyecto de ley estamos en presencia de un nuevo servicio, propio de cipayos, que el kirchnerismo gobernante presta al Nuevo Orden Mundial implementado por la plutocracia oligárquica más reaccionaria y genocida que ha conocido la historia de la humanidad. Paradójicamente, el gobierno supuestamente “nacional y popular” que los argentinos soportamos estoicamente no tiene problema alguno en pretender imponer el american way of life en el plano jurídico y cultural. Pero en realidad, esta monarquía bicéfala patagónica no sólo ha consolidado la matriz económica-financiera implantada a sangre y fuego por el nefasto Proceso de 1976; no sólo ha permitido la extranjerización de 480 empresas nacionales; no sólo ha concentrado el comercio exterior de granos en 5 empresas multinacionales; no sólo ha promovido la reprivatización de YPF y el asentamiento de su sede central en un país del Commonwealth; no sólo asiste pasivamente a la entrega in aeternum de grandes extensiones de tierra a inversores privados, en su mayoría ingleses y estadounidenses; no sólo ha entregado hasta su extinción nuestra riqueza petrolera y minera al poder financiero internacional (dueño real y absoluto de las empresas multinacionales que saquean nuestras riquezas y recursos naturales como el petróleo, las reservas de agua y la minería); no sólo paga puntualmente los servicios de una deuda pública espúrea y usurera; no sólo gobierna con leyes y decretos de la Revolución “Fusiladora”, del onganiato y del Proceso cívico-militar de 1976; no sólo ha reciclado funcionarios de las dictaduras en puestos gubernamentales, mientras impulsa el encarcelamiento de todo tipo de uniformados; no sólo ha reciclado a los discípulos de Álvaro Alsoragay y de la UCEDE como funcionarios “revolucionarios de centro-izquierda”; no sólo mantiene exenta de impuestos la renta financiera y grava los salarios y las remuneraciones; no sólo mantiene vigente la Ley de Entidades Financieras, implantada en 1977 por José Alfredo Martínez de Hoz; no sólo ha otorgado préstamos a empresas multinacionales y subsidiado con sumas multimillonarias a empresarios amigos con fondos públicos, mientras se niega a aumentar los haberes jubilatorios mínimos; no sólo mantiene una matriz impositiva que grava el consumo y no la renta, con lo cual carga el peso del ajuste económico sobre trabajadores y jubilados; no sólo ha beneficiado y amparado a los pools de siembra y a los grandes frigoríficos exportadores.

En resumidas cuentas, el kirchnerismo ha sido fiel y respetuoso de la política neocolonialista e imperialista impulsada a partir de 1976 por el imperialismo internacional del dinero. Este proyecto de ley de institucionalización de lo que propiamente podría ser llamado “gaymonio” es afín y coherente a la dominación y sometimiento ideológico-cultural que los “amos del universo” -plutócratas y oligarcas- necesitan para saquear “en paz” nuestras riquezas.

1. No es por generación espontánea ni por casualidad que se ha desencadenado esta iniciativa en nuestro país, así como tampoco se trata de un accionar exclusivamente local. En honor a la verdad, se trata de un proyecto diseñado por las fundaciones y organizaciones “caritativas” no-lucrativas, creadas por varias empresas multinacionales y por las grandes instituciones financieras internacionales (Ford Foundation, Rockefeller Brothers Fund, Open Society Institute, IBM International Fund, Tides Foundation, Bank of America, Chevron Corp., etc.), el verdadero poder que gobierna el mundo a su antojo, en perjuicio de los pueblos y países del mundo entero, inclusive de aquéllos en los cuales está asentada esta oligarquía rapaz.
Este proyecto en particular se enmarca en el proyecto diseñado desde hace varias décadas por esta oligarquía plutocrática, que tiene como meta la apropiación-saqueo de la riqueza mundial y el control del crecimiento poblacional mundial (para poder concentrar la riqueza “en paz”).

El dispositivo instaurado para llevar a cabo el segundo de estos objetivos –el control de la natalidad- está montado sobre dos ejes: los instrumentos materiales (elementos anticonceptivos y abortivos, mutilación genital, centros y clínicas, etc.) y la mutación radical del sistema político y cultural (mediante las leyes, la educación y las administraciones gubernamentales), indispensable para consolidar y asegurar el éxito del uso de los mencionados instrumentos materiales[1]. Es evidente que la promoción y legalización del “matrimonio” gay u homosexual –aunque contradictorio en sí mismo- forma parte del trastorno cultural y político que se pretende promover e implantar, para degradar la institución matrimonial, célula básica de toda comunidad nacional[2].

En Estados Unidos en particular, y en varios países desarrollados en general, hay cientos de fundaciones y organizaciones “privadas” que se dedican desde hace años a difundir e implantar en todo el mundo, sobre todo en los países del Tercer Mundo, este modelo típico del american way of life, que tiene como finalidad promover el libre desarrollo de la personalidad, basado en una cultura y en un sistema de valores fuertemente individualistas. Entre otras instituciones, la International Gay and Lesbian Human Rights Commission (IGLHRC) y la Astraea Lesbian Foundation for Justice se ocupan exclusivamente de promocionar y legitimar las condiciones de vida de las poblaciones lésbicas, gays, bisexuales y transexuales.

2. Como es público y notorio, en nuestro país esta ofensiva legislativa y judicial pro gay ha sido llevada a cabo en particular por la Federación Argentina Lésbica, Gay, Bisexual y Transexual (FALGBT), presidida por María José Rachid, acompañada en su proselitismo, entre otras personalidades, por Marcela Romero y por Marcelo Ferreyra. Lo que se encubre y oculta es que ésta última no sólo es la primera transexual argentina que obtuvo una nueva personalidad jurídica como mujer, luego de operarse, sino que además forma parte del cuerpo de Consejeros Internacionales de IGLHRC, mientras que el segundo de los nombrados es el Coordinador del “Programa de IGLHRC para Latinoamérica y el Caribe” de la mencionada organización gringa[3].

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Fuente: http://foro.seprin.com/phpBB3/viewtopic.php?f=10&t=11279

una homilia sobre el “amor” a los débiles…

4 julio 2010

“EL GRAN BANQUETE DE LA NATURALEZA”

EL CONVITE DE LA SABIDURIA

(Notas para el sermón del sexto domingo de Pentecostés, tomadas de diversas obras del R.P. Castellani; ver también Cuaderno N°1 en homenaje al R.P. Sánchez Abelenda: El Opus Dei: ¿un fariseísmo, un saduceísmo, un herodianismo?)

Después de la segunda multiplicación de los panes, Nuestro Señor Jesucristo está en la barca con sus discípulos, y les previene se guarden del fermento phariseorum et sadducaerum et Herodis.

Los fariseos habían rechazado el milagro de Cristo y exigido temerariamente que hiciera otro milagro mayor, un signo del cielo, un signo que demostrase que El era el Mesías esperado, conforme a su mentalidad farisaica, judaica…

Los Apóstoles no entendieron, y pensaron que hablando del fermento de los fariseos, saduceos y herodianos, los reprendía porque habían olvidado de proveerse de pan. Entonces, Cristo los reprende en serio, recordándoles la Providencia de Dios y las dos multiplicaciones de panes.

Con estas palabras Cristo quiso recomendar en su Iglesia los “medios pobres” frente a los “medios ricos”; y que eso significan las “cifras” que recordó:

7 panes – 4.000 hombres – 7 canastos

5 panes – 5.000 hombres – 12 canastos

Es decir, que con menos panes Cristo alimentó a más gente y sobraron más panes; con más panes, Cristo alimentó a menos gente y sobraron menos panes: ¡en proporción inversa!

Esto concuerda con lo que dice San Pablo dos o tres veces: que Dios para hacer sus hechos prefiere lo menos a lo más. Dios eligió lo débil de este mundo para confundir a lo fuerte.

Los “medios ricos” son las riquezas, el renombre, el poder, la propaganda, la política.

Los “medios pobres” son la fe, la oración, la penitencia.

Ahora bien, a la Iglesia le ha ido mejor cuando se hizo fuerte con los medios pobres; y cuando se ha prevalido de los medios ricos le ha ido como a David con la armadura de Saúl; que no podía ni moverse hasta que bruscamente se desnudó de ella, agarró su honda y cinco piedras del arroyo, y le plantó una en la frente al gigante.

Esto no quiere decir que cuando tengamos legítimamente medios ricos no los debamos usar; quiere decir que han de usarse con recelo, con temblor, con humildad, para no atribuirnos vanamente a nosotros el resultado, que en el orden religioso es sólo de Dios.

Hay que entender bien la función de los “medios ricos” y los “medios pobres” en manos de la Iglesia: Dios ama los medios o instrumentos pobres, para que el hombre no se alce con la gloria, que es de Dios.

Cuando la Iglesia está en posesión de instrumentos ricos o quiere trabajar con ellos (el poder, la influencia, el renombre, la astucia política, la diplomacia, los ejércitos, los nombres ilustres y, en fin, ese útil de útiles que es el dinero) queda herida de esterilidad, o al menos de sequía; tanto que a veces permite Dios que violentamente se los arrebaten o anulen.

Esas son las armas del mundo, y la Iglesia, tentada de mundanidad, se enreda con ellas o se lastima, como David con la armadura de Saúl.

* * – * *

La técnica es propia del hombre. Pero la técnica moderna, que en 150 años ha hecho más inventos que en los 5.000 años anteriores, viene de la aplicación de las Matemáticas a la Física en orden, no al saber, sino al poder, es decir, es el triunfo de la voluntad sobre el intelecto, el aservimiento del intelecto a la voluntad de dominio.

El voluntarismo es contra la natura ordenada, pero por desgracia es conforme a la natura caída: Caín es el primer voluntarista, el primer cultor de la voluntad de poder. Él y sus hijos Tubal y Tubalcaín inventaron la técnica; Nemrod fundó la primera ciudad amurallada; la torre de Babel fue el primer acto de culto tecnolátrico.

El voluntarismo domina la época, empapa toda la Filosofía Moderna y desde allí reina en toda la práctica, desde la técnica hasta la religión: los que mandan hoy día no son los contemplativos sino los prácticos; no los sabios, sino los expertos y astutos; no los más inteligentes, sino los más briosos y dominadores.

La herejía voluntarista nació en la Cristiandad Occidental en los siglos XVI y XVII. Lutero es voluntarista.

Ahora bien, si domina la voluntad, entonces el hombre no es más que el animal (cuyo conocimiento está determinado a la acción, a la acción presente) y la religión es una cuestión de sentimiento, no de verdad ni de error.

Veamos las consecuencias extremas del voluntarismo moderno:

1°- la voluntad de producir a todo costo, antes de ordenar la producción al consumo, el medio al fin: de donde el hombre viene a quedar subordinado a la producción, el hombre es para la producción = el Capitalismo.

2°- la voluntad de planificar para aumentar la producción; que, sin la moderación de la sabiduría, viene a subordinar el hombre al plan en forma férrea y no flexible.

3°- la voluntad de dominar férreamente una nación a otra = los mercados

4°- la voluntad de hacer dinero sin límites = el lucro para aumentar el capital = cuanto más capital más dominio, más producción, más lucro.

5°- la voluntad de destruir la producción para hacer dinero, sea volcando el vino y quemando el maíz, sea por esas grandes destrucciones colectivas que son las guerras.

6°- la voluntad de destruir el dinero para hacer producción = el monopolio arbitrario del dinero, la inflación, la deflación.

7°- la voluntad de destruir y destruirse, que es diabólica; o sea el suicidio.

* * – * *

¿Por qué pues el hombre se entrega de esta manera absoluta y cuasi religiosa a la técnica?

¡Ah!, es que hay aquí también una raíz religiosa = conquistar la tierra es una misión del hombre. Dios puso al hombre en el Jardín del Edén para que lo conquistase con un trabajo suave y humano, y después toda la tierra, que producía ya entonces abrojos y espinas, y la volviese Jardín del Edén.

El hombre abandonó su primera relación, la relación con Dios, para entregarse con furia a su segunda relación, la relación con la tierra y prefirió hacer la torre de Babel. Y lo que él prefirió no le fue negado.

Está a la vista la torre de Babel; creo que en estos días están por terminarla…

Todo deriva de las ideas; porque lo primero que deriva de las ideas son los ideales, y los ideales gobiernan la marcha del hombre.

Pero, la herejía de la acción sin freno, la del voluntarismo, consiste en caminar mucho y pensar poco.

Como ejemplo actual, tenemos las consecuencias de lo que publicó en 1798 el Pastor Protestante inglés Thomas Malthus, su “Ensayo sobre el Principio de la Población”. Allí afirmaba que la población tiende a aumentar en proporción geométrica, mientras que la producción de alimentos avanza en proporción aritmética.

La consecuencia salta a la vista: se impone la limitación de los nacimientos = “El hombre que nace en un mundo ya ocupado no tiene derecho alguno a reclamar una parte cualquiera de alimentación y está de más en el mundo. En el gran banquete de la naturaleza no hay cubierto para él. La naturaleza le exige que se vaya, y no tardará en ejecutar ella misma tal orden”.

Esta dureza de corazón es diametralmente opuesta a la actitud evangélica hacia los pobres, débiles y sufrientes, a quienes Cristo manda cuidar. Pero no cuidar de cualquier manera.

El Estado también puede cuidar viejitos o cuidar leprosos, esos desechos humanos; darles de comer para prolongarles unos años de miseria, sería una obra humana pero no sería una obra divina.

* * – * *

Cristo tiene preferencia por los enfermos, por los pecadores, por los débiles, por los pobres.

¿Por qué?

¿Amaba Cristo la fealdad, el dolor, la privación, lo que está torcido o roto por sí mismo?

¡No! Cristo es el Creador; y el Creador ama la belleza, la salud, el bien, la armonía, la riqueza, la felicidad.

Todas las cosas buenas que hay en la tierra salieron de Dios.

Cristo ama al enfermo, al ignorante, al pobre, a pesar de sus miserias y para sacarlo de ellas.

Pero si en lugar de tender la mano al desvalido, ahora el fuerte y el astuto procuran exprimirlo o aplastarlo, ello se debe a una mutación ética, y en definitiva, religiosa.

Esta es la Economía protestante, fruto de un profundo cambio en la concepción del hombre y de Dios mismo.

La imagen inmortal e indestructible del Creador ya no es reconocida en la creatura porque el Protestantismo cambió a Dios Padre y Providente por el Dios de la Fatalidad del Paganismo y del Islam. El Protestantismo sustituyó la Providencia por la Fatalidad.

Si bien es cierto que el camino del hombre en la tierra está determinado (un poco, a medias, dos tercios o casi todo) por el determinismo geográfico, la raza, la herencia, la familia, la región, la nación, las circunstancias históricas, el temperamento, los hechos pasados de cada uno, su ambiente o entorno; sin embargo, todo lo que está próximo a Dios excede el orden de la Fatalidad.

De donde cuanto más se aleja uno de la Deidad, más se liga a los lazos del azar; y viceversa.

La sustitución de la Providencia por la Fatalidad significa la “Muerte de Dios” y también la “Muerte del Hombre”, porque el sometimiento total de la vida humana al influjo de las creaturas hace que la libertad humana se quiebre bajo la presión de las circunstancias.

¿Por qué? Porque el carácter favorable o adverso de las circunstancias permite discernir en cada caso si una persona se dirige a la Salvación o a su eterna Perdición. Y para el hombre moderno el signo clarísimo de la buena estrella es el éxito en esta vida, éxito que habitualmente da el Dinero.

El Protestantismo convirtió la Pobreza en el pecado imperdonable, sin remisión en esta vida ni en la otra, porque ella es la señal de cuantos han nacido con mala estrella, de aquéllos a quienes la Fatalidad ha puesto en el infinito número de los “perdedores”.

El pobre es visto entonces como un factor de contaminación ambiental al que es conveniente eliminar, o por lo menos, tener cortito, haciéndolo trabajar como negro… y en negro…

La horrible teología de Calvino, que es la única Teología coherente que produjo el Protestantismo, concibe la predestinación y la reprobación como algo que está, no en la mente divina, fuera del orden temporal, en lo eterno, sino en la naturaleza de los individuos.

Por lo tanto, respecto a los que se han de salvar, ese algo viene a ser en fin de cuentas la prosperidad en esta vida, la prosperidad material… En los países anglosajones la pobreza se ha vuelto de hecho un crimen teológico.

La reintroducción del Demonio pagano de la Fatalidad llevada a cabo por el Protestantismo no es casual: en efecto, el Destino justifica la dedicación humana a las cosas de este mundo; puesto que la salvación no pasa por las obras, sino por la Fe en una arbitraria decisión divina, la actividad humana se desvía ahora hacia los bienes de la tierra y conduce a la apoteosis del trabajo, cuyo fin último es la instalación del hombre en el mundo.

La economía burguesa supone una mentalidad nominalista-voluntarista, que inspiró a la Revolución Protestante y a su perversa teología.

La doctrina malthusiana es expresión cabal de la “ciencia burguesa”, necesariamente relativista, porque su espuela no es el hambre de Verdad sino la voluntad de Poder sobre las cosas y las personas.

El burgués es al mismo tiempo hermético a la Verdad y cerebral en sus procedimientos para reducir al hombre a mero dato estadístico. Y al aborrecer la Verdad pierde la realidad: el egoísmo desvía brutalmente su inteligencia de las cosas del mundo, obra de Dios, y la lanza hacia entidades ideales, que nada significan divorciadas del hombre concreto: el mercado, la oferta y la demanda, la línea ascendente de un gráfico o registros en un archivo electrónico…

En la raíz del genocidio mundial que los usureros hoy llevan a cabo con pretextos científicos hay algo mucho más perverso que la decisión de excluir del
“Gran Banquete de la Naturaleza”
a cuantos no forman parte del Primer Mundo: está el odio a la Luz, y la pretensión de sustituir su claridad por el brillo del Oro.

Y al margen de la Verdad el hombre no sólo pierde la Libertad sino también la Vida.

La Sabiduría divina, el Verbo de Dios, por el contrario, invita a todos a su Banquete.

Nadie es excluido…

Más aún: hay una sorprendente predilección por la “escoria”: Haz entrar aquí a los pobres y lisiados y ciegos y cojos… Y oblígalos a entrar hasta que se llene mi casa.

Pero, cuantos no aceptan ser liberados por la Verdad y hacen oídos sordos a su convite caen en la ruina que el Evangelio vaticina a los rebeldes.

* * – * *

¡Guardaos del fermentum phariseorum!

¡No exijáis signos del Cielo!, signos que demuestren que Jesús es el Mesías esperado, conforme a la mentalidad farisaica, judaica…

¡Esperad y pedid su Segunda Venida!…

¡Preparaos para el Banquete eterno de la Sabiduría!

Nota de IRANIA: Me ha parecido interesante reproducir la homilia del padre Ceriani, publicada en radiocristiandad… Supongo que es bueno meditar sobre la sabiduría de personas tan respetables como  el R.V. Castellani…

sólo 11 países europeos defienden la Cruz como símbolo

5 junio 2010

Diez países europeos se suman a Italia en la defensa del crucifijo

Armenia, Bulgaria, Chipre, Grecia, Lituania, Malta, Mónaco, San Marino, Rumania y Rusia piden participar en el segundo juicio en el Tribunal Europeo de DD.HH. Es sobre la sentencia que prohibía el crucifijo en las aulas de las escuelas italianas.

 

Por primera vez en la historia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), diez Estados miembros, entre ellos Rusia, se han declarado como “amicus curiae” (es decir, tercera parte) ante la sentencia dictada contra el Estado italiano que prohíbe el crucifijo en las aulas de las escuelas y que será analizada por la Gran Sala de ese Tribunal el 30 de junio.

El Tribunal comunicó este martes al Centro Europeo para el Derecho y la Justicia (European Centre For Law And Justice, ECLJ), la lista de los miembros que han salido en defensa de Italia: Armenia, Bulgaria, Chipre, Grecia, Lituania, Malta, Mónaco, San Marino, Rumania, y la Federación Rusa.

Estos diez Estados, que forman parte de las 47 naciones del Consejo de Europa, han pedido formalmente al Tribunal presentarse oficialmente como “tercera parte” cuando el caso se presente ante la Cámara. La condición de “tercera parte” permite a los Estados convertirse oficialmente en parte de un caso y presentar al Tribunal sus observaciones escritas y orales.

Todos intervienen en apoyo al Estado italiano que trata de anular la sentencia del mes de noviembre pasado que prohíbe los crucifijos en las aulas de clase. Al mismo tiempo, doce organizaciones no gubernamentales (ONG’S) han sido admitidas por el Tribunal como “tercera parte”. Ningún Estado u ONG ha intervenido en apoyo de esa sentencia.

Además de esos diez Estados miembros, otros Estados se han pronunciado contra la sentencia del 3 de noviembre de 2009, como es el caso de Austria o Polonia, que emitieron pronunciamientos políticos el 19 de noviembre y el 3 de diciembre de 2009 respectivamente.

“Se trata de un precedente importante para la vida del Tribunal, pues en general los Estados miembros se abstienen de intervenir o intervienen sólo cuando el caso afecta a un ciudadano de su Estado”, explica a la agencia Zenit Gregor Puppinck, director del Centro Europeo para el Derecho y la Justicia.

“El ‘caso del Crucifijo’ es único y no tiene precedentes. Diez Estados han decidido explicar a la Corte cuál es el límite de su jurisdicción, cuál es el límite de su capacidad para crear nuevos ‘derechos’ contra la voluntad de los Estados miembros. Puede verse en todo esto un contra-balance de su poder”, añade Puppinck en declaraciones a Zenit.

No tiene precedentes esta alianza entre países católicos y ortodoxos frente a la ideología liberal y secular. Unen fuerzas para proteger su herencia religiosa y su libertad y poder reafirmar el derecho de los símbolos cristianos de estar presentes en el espacio público de sus respectivos países.

El juicio

El caso Lautsi, o “caso del Crucifijo” fue remitido a la Gran Cámara del tribunal después de que el Gobierno italiano apelara, el pasado 28 de enero, contra la sentencia emitida por la Sección Segunda del Tribunal el 3 de noviembre de 2009.

En esta primera decisión, el tribunal dictaminó que la presencia del crucifijo en las aulas es “contraria al derecho de los padres a educar a sus hijos en la línea de sus propias convicciones y al derecho de los niños a la libertad religiosa”, porque los alumnos italianos se sentirían “educados en un entorno escolar marcado por una determinada religión”.

El tribunal continuó afirmando que la presencia del crucifijo podría ser “emocionalmente perturbadora” para el hijo de la señora Lautsi (la demandante), y, lo más importante, que su exhibición no podría “fomentar el pensamiento crítico en los alumnos” ni “servir al pluralismo educativo” esencial para preservar una “sociedad democrática”.

El tribunal concluyó que eso había sido una violación del artículo 2 del Protocolo número 1 (Derecho a la educación), así como del artículo 9 (libertad religiosa) de la Convención.

Esta decisión ha sido duramente criticada por expertos políticos y juristas de varios Estados europeos como una imposición del “laicismo”. En concreto, se ha reafirmado que la Convención Europea de Derechos Humanos nunca ha requerido que el Estado deba “observar la neutralidad confesional en el contexto de la educación pública” o de cualquier otro sector público.

De hecho, varios Estados miembros del Consejo de Europa son “Estados confesionales” con una religión oficial o un reconocimiento de Dios en sus leyes y constituciones.

Al conceder el pasado 2 de marzo la remisión ante la Gran Cámara de la decisión de noviembre, el tribunal ha reconocido que la decisión de noviembre plantea graves problemas legales y debe ser reconsiderada por la formación del tribunal.

El pasado 29 de abril, el Gobierno italiano presentó su memorándum al Tribunal explicando que los jueces de Estrasburgo no tienen competencias para imponer el laicismo a un país, en particular a Italia, nación caracterizada por su mayoritaria práctica religiosa e identidad católica.

La decisión del tribunal, tras la audiencia pública de la Gran Sala que se celebrará el 30 de junio, será publicada a finales de año.

Fuente: Zenit y ReligionenLibertad.com

Un comentario:

Eremita TFP Enlace permanente
Viernes 4 Junio 2010 11:25 am

Salve Maria..!

En su infinita sabiduria Dios sabe por que hace las cosas.

Hoy dia son las naciones que vivieron el comunismo de cerca y tan recientemente, las mas fieles en salir a protestar para mantener la presencia del crucifijo: el simbolo de la presencia de Cristo en la sociedad.

Ver a Armenia, Lituania y Rusia es reconfortante. No ver a España, a Francia, a Alemania (otrora Sacro Imperio Romano Germanico), es vergonzoso.

Definitivamente la revolucion ha querido dar un golpe con el tema del retiro del crucifijo. Es posible que de un paso atras, pero para saltar dos pasos mas, probablemente en dos generaciones mas cuando sus politicos sean mas relajados en costumbres y cuyo pasado cristiano sea solo un recuerdo al estilo de lo que hicieron en España y Francia por ejemplo.

El objetivo de la revolucion es la apostasia de Cristo (en la Iglesia y el mundo), la adoracion a Satanas en un mundo tribal, sin religion, sin familia, sin propiedad, anestesiada por el chaman de turno y con la moral de “pan y circo” para las masas (pues elites no habran), tal como lo señalaran sus ideologos de todas las epocas.

Un abrazo in Jesu et Maria,

Nota de IRANIA:  En la actual situación de una Europa asediada por enemigos mortales el símbolo de la Cruz no es sólo exclusivo de la Iglesia Católica y de las demás Iglesias cristianas, como por ejemplo, la Iglesia Ortodoxa, que también es católica, según el significado griego de esta palabra. Frente a la media luna, que es un símbolo de fuerzas invasoras desde hace más de mil años, la cruz –que figura en las banderas de Escandinabia, Islandia, Finlandia, Inglaterra, Grecia,– sirve como sígno aglutinador de Europa. Para quienes no lo sepan hay que decir que la Cruz es un signo anterior al cristianismo, y que como la estrella de David, la Cruz Swastika, el  Yan y el Yin de la bandera de Corea, etc. tienen simbología tradicional y pagana… De memoria, creo recordar, tienen connotaciones sagradas… que voy y debo investigar para aportar aquí la información pertinente…  También debemos recordar que la cruz es seguramente el símbolo más elemental (por su forma) y antiguo que existe:  La Verticalidad que une lo Alto (Cielo) y Bajo (Infierno?) y la Horizontalidad…(¿La Tierra…?).

SALUDOS


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