gravísimo ataque a la identidad sexual

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Desde hace millones o miles de millones de años… los seres animales se reproducen  mediante la copulación sexual… El resultado de esa ley natural es la diversidad sexual hasta formar dos principios fundamentales; lo masculino y lo femenino. Pues bien, como consecuencia de un despotismo irracional hoy imperante en el “pensamiento único” que se trata de imponer anulando cualquier resquicio de libertad humana… se está persiguiendo a la familia,  a la sexualidad normal,  a la natalidad y al principio seminal de la vida, a lo masculino, es decir a la viririlad…  Y eso es lo que persigue el mal llamado “feminismo” radical (mal llamado porque realmente no favorece sino que perjudica a la mujer y a lo femenino) cuando pretende prohibir por ley lo que llaman “sexismo”, “machismo”, etc.   En este camino hacia el caos y la muerte biológica de Europa está  lo que en España tenemos en el “Gobierno” como “Ministerio de la Igualdad”: En aras de esa “igualdad” absurda entre hombre y mujer (que nunca serán  genética ni biológicamente iguales… y es lo que determina lo legal) se quieren prohibir para los niños la lectura de cuentos tradicionales (algunos son de origen ignoto que se cree datados incluso en la “pre-historia), tales como Caperucita Roja, Blancanieves, La Bella Durmiente, La Cenicienta, etc.  Nunca hasta ahora se ha ido tan lejos en el afán de prohibir…. Se creen con el derecho de prohibir lo que  siempre se ha considerado no sólo permisible sino incluso recomendable.

Por todo esto consideramos interesante reprodicir un artículo publicado en el diario “La Razón“, de Madrid (9-abril 2010/ pág. 14):

Parece que planea por ahí la idea de declarar sexistas los cuentos infantiles en los que las mujeres son elementos pasivos, como es el caso de Blancanieves, Cenicienta o La Bella Durmiente. Nada he leído sobre que se prevea redimir al personaje masculino de La Dama y el Vagabundo por considerarlo clasista, aunque no hay que descartar que en una exhibición de celo feminista se condene al protagonista de El Rey León por no haberse preocupado de desarrollar el instinto de amamantar a sus crías. Supongo que lo se pretende es que la pedagogía sustituya a los instintos, de modo que al cabo de un cierto tiempo de severa instrucción las mujeres y los hombres compartan las letrinas y se turnen en la lactancia de sus críos. La censura de los cuentos infantiles es sólo un paso hacia un modelo social en el que, por ejemplo, se considere desafección al Sistema que en una película de vaqueros John Wayne monte en una yegua o que Robert de Niro incurra en la insoportable grosería sexista de abrirle la puerta del taxi a Meryl Streep. Yo si volviese a casarme creo que no me sentiría cómodo si la oficiante fuese una de esas juezas del Régimen que te miran como si casarte con una mujer fuese un delito de larvado acoso sexual. Las últimas veces que salí de copas me previne para no parecer demasiado masculino. No está bien visto que un hombre fume «Ducados», ni que al entablar conversación con una mujer no lo haga con el mismo profiláctico gesto de retraimiento que si ella fuese su dentista. Yo a alguna de mis amigas ya las he advertido de que se ande con cuidado con dónde pone los malditos pies. Porque si se cayesen al mar pueden estar seguras de que me daría la espalda por temor a que el heroísmo de salvarlas fuese interpretado por los rabinos del régimen como un velado intento de propasarme. Una amiga mía que es feminista radical me preguntó una noche: «¿De verdad que no me salvarías si caigo al mar?». Y yo le contesté; «Te arrojaré papel y lápiz. Y sólo te salvaré en el caso de que firmes una declaración jurada en conforme aceptas que te ponga la mano encima para sacarte del agua». «¿Eso harías». Dudé un instante. «Bueno, primero esperaría a ver si eres capaz de llegar a la orilla agarrada al lápiz». Mi amiga se ofendió, metió mi tabaco en su puto bolso y se largó por donde había llegado. Naturalmente, no me preguntó si a mí me ofendería el sexista detalle de pagarle las cuatro copas que se había tomado. Y yo me fui al retrete con la duda de si sería demasiado masculino mear de pie.

Nota de IRANIA: Como complemento del  post copiamos una información de yahoo sobre la “Guía para la educación infantil” que pretende imponer el “Ministerio de Igualdad” del Gobierno del “feminista” ZP de España…  Para empezar deberíamos anotar que un político que se autocalifica de “feminista” es como si excluyera a la mitad de la población, que se supone es masculina…  Es curioso que un ministerio que, como todos los que sustentan una ideología “progre” aborrece el “etnocentrismo” o “eurocentrismo” y el “androcentrismo”, lo que hace en la práctica es propagar una ideología “tercemundista” y antimasculina, que “ellos” y “ellas” llaman “antipatriarcal”… Si  fueran tan sólo inteligentes y tuvieran sentido común… se darían cuenta de que enfrentar o contraponer mujeres contra varones o incluso tratar de destriuir la autoridad del padre es trabajar por la autodestrucción de la civilización “occidental” en lo que tiene de más positiva herencia de antiguas culturas y civilizaciones, como por ejemplo la de Roma.

Hecha esta introducción, copiamos un cuento infantil tal como lo conciben las mentes “feministas” (que no femeninas)

del Ministerio de “Igualdad” [nombre muy evocador de “La granja”  o de “1984”, de Geaoge Orwell]:

Hace no mucho tiempo, y en un lugar no tan lejano, vivía una princesa que se llamaba Alba Aurora, la cual tenía una hermosa cabellera negra a media melena, lo suficientemente larga como para que no se le enredara en las ramas de los árboles a los que le gustaba subir por las mañanas para ver el amanecer antes que nadie. Alba Aurora era muy delicada y amable, pero también muy ágil y deportista, y le encantaba ir todos los sábados a escalar montañas o a acampar en la playa.

Un día escuchó un ruido en su ventana. “¿Quién será?”, se preguntó. Era nada más ni nada menos que el Príncipe Azul que venía a rescatarla, según le explicó. “¿Pero a rescatarme de qué?“, preguntó Alba Aurora. “No sé”, dijo desorientado el Príncipe Azul, “¿quizá de un brujo malvado o de un dragón malhumorado o de un ogro enorme?”.

“¡Pero si no conozco ningún brujo malvado, ningún ogro enorme y, peor aún, ningún dragón malhumorado! Además, si fuera así, seguro que ya hubiera encontrado yo misma la forma de liberarme.

El Príncipe, muy triste al darse cuenta de que no tenía nada que hacer, se dispuso a bajar por la ventana por donde había subido, pero Alba Aurora le preguntó: “¿Conoces la muralla china?”. “¿La muralla china?, ¡pues no!”, exclamó él. Y ni bien terminó de decir no, ella lo cogió del brazo, bajaron juntos por la ventana, se subieron en la moto y se fueron juntos a conocerla.

Así fue cómo la princesa diferente y el Príncipe Azul se fueron a recorrer el mundo y se hicieron amigos… Y colorín colorado, este cuento tan sólo ha comenzado.

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2 comentarios to “gravísimo ataque a la identidad sexual”

  1. León Riente Says:

    Todo este celo de las censoras feministas hacia los cuentos infantiles me lleva a un preocupante pensamiento.

    Si éstas comisarias políticas de la corrección política consideran tan importante los cuentos a la hora de transmitir ideología y conformar su personalidad, seguro, seguro, seguro, que los recientes productos culturales (me resisto a llamar cuentos a esos bodrios) perpetrados por la industria gráfica y, sobre todo, cinematográfica y dirigidos a los niños están llenos de ideología (feminista, multiculturalista, homosexualista, o vaya usted a saber qué).

    Por lo tanto, no son de recibo las caras de asombro y las acusaciones de conspiranoico que nos lanzan los progres al denunciar como ideológicamente muy orientado alguno de estos productos culturales para niños.
    ___

    RECOMENDACIÓN PARA PADRES:

    La norma básica sería evitar que tus hijos vieran la televisión. Fomentar la lectura de libros infantiles, de hace 30 años como mínimo. Como evitar la televisión es casi imposible, como alternativa cabe procurarse dibujos infantiles que también tengan al menos 30 años de antigüedad. Por ejemplo, la serie de producción hispano-japonesa, Ruy el pequeño Cid: http://derecuerdos.blogspot.com/2007/02/ruy-el-pequeo-cid.html

    Algunas estrofas de la canción de inicio dicen:

    “Ruy se lanza, contra el enemigo,
    ¡qué valiente!, es como ninguno.
    Ya le llaman
    Cid Campeador”.

    (…)

    “Siente por Jimena
    un cariño sin igual.
    Quiere ser guerrero,
    cuando crezca lo será”.

    ¡Ahí tenéis!, espíritu guerrero y heterosexualidad por los cuatro costados. El discurso feminista hecho mil pedazos. Y eso sólo en la canción de inicio a cada capítulo.

  2. Antonio Marco Mora Hervás Says:

    Qué curioso. Parece que la Ingeniería Social que ideó Aldous Huxley para su “Estado Mundial” se está haciendo realidad a pasos agigantados…

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