¿Será beatificado el Papa Pio XII?

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En un blog alojado en PeriodistaDigital, Juan Fernández Krohn, escribe un ilustrativo artículo titulado 

 Pio XII: una beatificacion controvertida…y comprometida (prueba crucial para el pontifice alemán) 

y que aquí reproducimos casi íntegramente:

El diario francés « Le Figaro », en su número de hoy, publica en su segunda página un artículo/reportaje a todo destaque bajo el titulo ruidoso (se me reconocerá) : «¿Por qué Benedicto XVI no acaba de decidirse a beatificar a Pío XII ? » Y lo menos que se puede decir es que el tema -y el articulo igualmente- se prestan a comparaciones…Pio XII forma parte de la infancia de muchos católicos españoles, a mi generación me refiero por supuesto. Cuando falleció en 1958 -tenía yo nueve años- el luto que se impuso por todas parte, al interior incluso de muchas familias españolas (como la mía), quedaría grabado a fondo en la memoria colectiva. (…/…) Pio XII –aun secretario de Estado al estallar la guerra civil española- quedaría asociado en el recuerdo a la pastoral colectiva del episcopado español que refrendarían todos los obispos católicos en el mundo entero (con una o dos..tres excepciones -tres-… españolas y harto ilustrativas cada una de ellas). Pero Pio XII –en mi opinión- fue sobre todo el papa que contribuyó decisivamente a salvar y a garantizar la sobrevivencia del régimen de Franco, aislado internacionalmente tras la derrota de los nazi/fascismos a seguir al 45. Fue el que le prestó al régimen de Franco gran parte de la poca cobertura internacional de que disfrutar pudo en todos aquellos aquellos años difíciles del bloqueo, hasta la firma –en el 53- del acuerdo con los Estados Unidos. Se dirá que no podía hacer menos que eso pero no es cierto, porque mantener una actitud como aquella, tan atípica, tan insólita, en el clima hostil a España y a su régimen que se respiraban por todas partes en aquellos años de la postguerra no fue sin duda tarea fácil, de cara a extraños como tampoco de puertas a dentro. Un detalle altamente sigificativo: la actitud apenas oficiosa del entonces Nuncio en Paris, justo terminada la guerra (mundial) el cardenal Roncalli, futuro Juan XXIII (el ”buen papa” Juan) que no disimulaba sus aversión a los representantes diplomáticos españoles a los que no ahorraba desplantes en las recepciones diplomáticas, algo que yo empecé a oir como moneda en curso de labios de algunos de mis compañeros (franceses) en el seminario de Econe con todos los visos de credibilidad en principio : no eran españoles ¿que interés tendrían en decir aquello? Y de hecho –signos de los tiempos entonces- con el buen papa Juan empezaron a soplar en España vientos de guerra (psicológica)…Un chascarrillo que corría en Italia en los años que siguieron al Concilio tras la introducción (en 1965) de su causa de beatificación se pasa de comentarios y fue que el mayor « milagro » del buen papa Juan lo eran las montañas de papeletas electorales de votantes católicos -« in crescendo » durante los años de su pontificado- que iban a engrosar en cada elección las listas de los partidos de izquierda. Un grandioso milagro electoral desde luego. Se habla sobre todo –fuera de España mucho más que dentro, es mi impresión al menos- « del silencio de Pio XII », lo cual traduce si no una ambigüedad si una ambivalencia, y es que si Pio XII no condenó el antisemitismo nazi como después «a posteriori » se le reclamaría, tampoco se prestó nunca a explicarse de modo ninguno sobre su pasado personal –de una primera fase de su carrera- de nuncio en Munich (puesto clave, de envites cruciales y delicados de siempre para la diplomacia vaticana pero sobre todo en aquel entonces, en donde fue testigo directo de primera mano (super) privilegiado del ascenso irresistible del nacional/socialismo a seguir a la derrota de los imperios centrales en la gran guerra. ¿Por qué ese silencio, sobre su propio pasado, sobre si mismo? ¿Lapsus de memoria como tantos de los que adoleció la Iglesia –que me diga la Roma pontificia- a lo largo de su historia o más bien sintomático y revelador de secretos de iglesia (y de Estado) que el papa Pacelli se llevaria consigo a la tumba? En un articulo en « ABC » un tanto sibilino, calco de su estilo mas tipico, por vuelta del dos mil, venia a decir Carlos Luis Alvarez (« Candido ») que muchos católicos habian sido en el siglo XX victimas de los complejos de culpa –de autoimmolacion decía- que la Iglesia les habia legado y sin duda alguna que hablaba en primer lugar « pro domo », de sí mismo, hijo de padre fusilado por los rojos durante la guerra civil española… Los católicos españoles y, a imágen de ellos, el resto de la grey católica a escala del planeta acabarían –salvo excepciones (que confirman la regla)- « fascistizando » (o fascitizandose) más o menos en la década de los treinta….En zona nacional la fusion simbólica e ideológica se produjo a gran escala y con intensidad variable pero no menos intensa… A unos partidos « fascistizados » (la expresión, acertada, la acuño Ramiro Ledesma) corresponderian unos electorados igualmente fascistizados que lo llegarían a ser mucho mas (o del todo) con el estallido de la guerera civil española. Y la ilustración immejorable la ofrece esa imagen o más bien esa matriz fotografica –reproducida en un sin fin de fotos de periódico de los largos años del régimen de Franco- de manifestaciones, actos y ceremonias y solemnidades publicas, civiles como religiosas, con el telón de fondo siempre presente de muchedumbres, católicas por propia definición todas ellas, saludando (siempre) el brazo en alto, el saludo fascista (o fascistizado)… Los vascos nacionalistas que también eran católicos, no cuentan ya digo sino en confirmación de la regla, e incluso una actitud tan insólita igualmente, de católicismo antifascista militante (a partir solamente « grosso modo » de 1942) como la de Plinio Correa de Oliveira –el profesor Plinio -, a la que en este blog se habrá hecho ya alusión, fue bastante excepcional por no decir (casi) única en el seno del catolicismo…en el mundo (luso) hispánico por lo menos. Y sin duda que los motivos profundos que llevaron a aquella actitud al conjunto del catolicismo mundial se verían rodeadas hasta hoy de tabúes espesos e inviolables, a la medida sin duda del envite histórico e iedeológico que suponen o representan : y es por lo que ocultan o traicionan (a la vez) del conjunto de medias verdades…o para decirlo en crudo –sin eufemismos- del poso o del fondo de verdad, de verdades ca-to-li-cas, indesmentible y operante de una forma u otra en los totalitarismos vencidos tanto en el fascismo como en el nacional/socialissmo aleman incluso…
¿Malo todo él, conjunto de maldades sin mezcal de bien alguno, el nacionalsocialismo? «¿ Intrinsecamente perverso » (Divinis redemptoris) igual que el comunismo ateo; tal y como se propagó en la grey universal –y en España no digamos…- a seguir al concilio vaticano segundo? En materia de arte, del arte que floreció en Alemania durante los años del régimen nazi hay que atreverse a decir ya –al calor de esta polémica iconoclasta que estamos viviendo- que las artes plásticas del periodo nazi marcaron una ruptura neta, liberadora, con la iconoclasia rampante que destilaba el arte contemporáneo al nacer -por vuelta de la primera guerra mundial y de la inmediata postguerra- en todas y casi todas sus tendencias, como acabó (ya queda dicho tambien) por denunciarlo en un memorable ensayo el maestro Ortega. El estatuario gigantesco que acabaría plagando plazas y calles y todo tipo de recintos y lugares públicos de la Alemania nazi al borde de la guerra seria más tarde denunciado y convicto de leso paganismo desde todas los cuadrantes y todas las esquinas; no estaba menos provisto de credenciales artísticas de una Europa barroca y renacentista (y no menos católica)…Pero el argumento «a contrario » irrebatible lo ofrecería el bombardeo (por su perversidad arquetípica) de Dresde, que fue un holocausto de inocentes –ancianos, mujeres y niños en su inmensa mayoría, como lo habrá demostrado en sus escritos el historiador británico David Irving-…y a su vez una hecatombe inconoclasta (como lo serían también en cierto modo los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki) : en Dresde precisamente, joya barroca a orillas del Elba, florón sin igual en suelo alemán de Contrarreforma (católica, y española…)…Una tragedia que vino sin duda a « enmurar » (aun mas, con razón) al papa Pio XII… en sus silencios… El papa Pio XII –es un hecho- no tenía en Econe, entre mis compañeros seminaristas, muy buena prensa. Sin duda en el fondo –algo que sólo vendría a calibrar mucho más tarde- por el tufo germanizante que –justificado o no- sentían en él, pero se le reprochaba en concreto algo que hoy se le alaba y elogia en cambio «urbi et orbe» –incluso entre sus detractores- y lo es la herencia doctrinal y disciplinar que le dejaría a la Iglesia institucional como legado, que iba a preparar de cierta manera el concilio y las reformas que de él se seguirían (es cierto): en materia de estudios bíblicos, en liturgia, en doctrina (en el tema –melindroso- de la evolución) o en muchas de sus directrices pastorales…. Toda una serie de trincheras de las que los católicos integristas franceses habían hecho su principal caballo de batalla, en torno a una revindicación primera e irrevocable, la defensa del misal de San Pio X –«codificado según el rito de San Pío V »- en el que se venían a requintar y a condensar siglos de tradición litúrgica (francesa, y galicana). La misa real de Henri Dumont, las piezas litúrgicas para órgano de Marc-Antoine Charpentier, los polifonistas barrocos (franceses solo, Couperin sobre todos ellos) en pleno auge del galicanismo en la Iglesia de Roma, en el « Grand Siècle » ; incluso la música romántica de Cesar Franck, belga (y francófono, o afrancesado) –en honor todos ellos a Econe cada domingo en el seminario d Econe cuando yo allí estuve- apenas unos botones de muestra en la lista larga de agravios (litúrgicos) que los integristas franceses le reprochaban a Pío XII… Pero Pío XII fue sobre todo el papa de la “guerra fría”, del no (« niet ») al comunismo (de Stalin), de la encíclica « Divini redemptoris », de la cruzada católica anti-comunista de la posguerra europea que salvó lo que salvarse podía…En Italia para comenzar, donde un partido comunista en pleno auge (de ferrea obediencia estaliniana) se aprestaba ya al asalto al poder; lo que pareció a punto de consumarse tras el atentado (fallido) contra Palmiro Togliatti, en el 48. ¿Y qué fue lo que lo impidió, lo que hizo « in extremis » que cambiasen las tornas, hasta el punto que el malherido líder comunista acabase sintiendose obligado a hacer aquel llamamiento tan dramático a través de las ondas radiofónicas («¡Italianos volveros a vuestras casas, todavía no ha llegado la hora! »)? A ciencia cierta no se sabe sin duda aun hoy y el tema permanece al alcance y merced de investigadores pero no es gratuito el afirmar que detrás del anticomunismo resuelto de una mayoria de italianos que acabaron oponiendo un dique salvador se encontró entonces no tanto el partido mayoritario llamado entonces a representarlos sino la Iglesia misma, la iglesia católica de Pío XII. Y lo que ocurrió en Italia se vería reflejado en otros países católicos o en el catolicismo de países oficialmente protestantes como lo fue el de los Estados Unidos. Catolicismo militante de conversiones (a la fe católica) del primado de los Estados Unidos, el cardenal Spelman bendiciendo las tropas norteamericanas a punto de embarque cuando la guerra de Corea… Y la misma actitud de firmeza y de intransigencia (anti/comunista) fue la suya también en lo que se llamoó« la Iglesia del silencio », de los paises católicos caídos en la órbita soviética de resultas del desenlace de la segunda guerra mundial o en virtud de los acuerdos de Yalta. El húngaro Miszendty, el ucraniano Slipy, el croata Stepinac, pudieron contar todos ellos con el apoyo y el respaldo sin fallas del Vaticano y de la santa/sede…(solo) hasta la muerte de Pío XII… Un argumento «a contrario» tal vez me oponga aqui algún experto o erudito en el tema, y lo es el pacto –o « protocolo » discreto –que denuncie siempre desde mi detencion en Fátima yo solo (casi) hasta hoy («vox clamantis in deserto»), que concluyó el primado de Polonia cardenal Stefan Wyszinski con el régimen comunista (estaliniano) en Polonia, firmado –pequeño detalle que no escapará a algunos de mis lectores- el 14 de Abril del 1950 (aniversario de la proclamación de la II República española…) Pero cabe decir de inmediato («sed contra») que fue algo que el primado polaco impuso –o le hizo tragar- a la Curia vaticana y de rebote al mismísimo Pío XII al socaire de una serie de medidas equívocas, de concesiones sospechosas que acabaron desembocando en el apartamiento de la curia y en el cese en sus funciones del sustituto en la secretaria de estado, monseñor Montini, futuro Pablo VI (algo que te explicaban con pelos y señales –y documentacion copiosísima acompañando) en el seminario de Econe de Monseñor Lefebvre, que sin duda sabía mucho de aquello… Comparaciones odiosas. La causa de beatificación del sucesor de Pío XII, Juan XXIII, incoada al mismo tiempo que la suya –el 18 de noviembre del 1965- hace ya que llegó a buen puerto en cambio, en el 2000 «annus horribilis» bajo el pontificado (interminable) del papa polaco. Juan XXIII, el “buen papa” Juan fue –dicho sea de entrada- bien acogido de españoles, (…/…). Juan XXXIII- hay que reconocerlo- trajo consigo una imágen de rejuvenecimiento inmortalizada en aquella frase de «abrid las puertas para que entre el viento fresco» lo cual suponía una dosis de autocrítica excepcionalmente osada (e inaudita) para la época (¿Por qué no hacían igual autocritica los demás, las demás iglesias ? ¿Por qué sobre todo no se preguntaria el papa Juan, eso precisamente, nunca ?). El «quid » -el pero- es que el aire, la atmósfera que se respiraba entonces en las relaciones internacionales, no estaba poco cargada de radioactividad como la vista retrospectiva tras medio siglo ya transcurrido as exige el reconocerlo…. Como quiera que fuese, al viento fresco del buen papa Juan (por las puertas de par en par) sucedería apenas una década más tarde -y ni siquiera- « el humo de Satanás » que con acentos tan patéticos denunciaría su sucesor el papa Pablo VI, en el interior de la iglesia «di Dio». Y es que la figura de Juan XXIII –beatificaciones aparte- permanece indisociada en la memoria de la de su sucesor Pablo VI (…).
(…/…) Pablo VI, ya lo he declarado hace poco en una estrevista pubicada en Religiondigital (en youtube) pasaria a la historia como un papa (legitimo)…de izquierdas, para muchos católicos españoles que lo sufrieron de una manera tan sufrida…y tan española a la vez (porque quisieron). (…/…)
Tampoco muchos católicos españoles parecieron recibirle tan bien como lo habían hecho con su predecesor, digamos que se las atragantaría desde el principio no poco; y otro chascarrillo que muchos recordaran hizo fortuna entonces, y era aquello que «a Montini lo habían hecho papa y a Franco papilla», en alusión al pasado político (conocido) del que había sido arzobispo de Milán hasta, antes de ser elegido papa, cuando la campaña internacional en contra del régimen con motivo del juicio y posterior ejecución del comunista Julian Grimau en la que se habia visto asociado (por su pedido de indulto) para nadie era un secreto –y no pretendo escandalizar a nadie aquí- que el candidato del régimen español lo fue entonces el cardenal Siri, arzobispo de Génova, representante del ala derecha del cónclave como también del concilio en curso entonces (a quien se prestaba el propósito de suspender por las buenas la marcha de la asamblea en cuanto que resultase elegido…) Ciertos lobbies pujantes (judíos) se oponen de siempre como de todos es sabido a la beatificación de Pio XII –y algunas personalidades concidas entre ellos incluso- y para llevar a buen fin hasta el final su designio no dudarán en tener bien preparadas sus baterias para cuando llegue el momento decisivo, apuntando todas ellas sin pestañear lo mas mínimo hacia la figura –y la persona- de Benedicto XVI, y sobre todo hacia su pasado controvertido, en concreto a su militancia de muy jóven en las filas de las Juventudes Hitlerianas, grabada al agua fuerte, «in aeternum », en una foto celebre. Y aquí es donde cobran actualidad las palabras -proféticas pese a su estilo oscuro y siblino- de Carlos Lus Alvarez («Candido») a las que aludí antes. ¿Le vencerá, se dejará sepultar una vez más Benedicto XVI y con él el catolicismo a escala del planeta- por ese pesado sentimiento de culpa que acompaña a los católicos del mundo entero –con pocas excepciones- desde el final de la Segunda Guerra Mundial en relación con el nacional/socialismo? Benedicto XVI dicho sea de entrada no tiene por que sentirse culpable de nada. Por muchisismas razones históricas, ideológicas, doctrinales, morales de todo tipo, pero sobre todo porque él también tiene sus valedores, como los demás tenemos los nuestros (y como yo tengo los míos). Y en su caso concreto Bendicto XVI cuenta con unos abogados, valedores -en lo universal-, ante lo Alto y ante la Historia, él que sirvió de adolescente en la defensa anti-aerea al final de la guerra… Y lo son las víctimas inocentes de Dresde y de todos los bombardeos salvajes de objetivos y blancos civiles durante la II Guerra Mundial por cuenta de la democracia, en Alemania, y no sólo…En Bélgica también por ejemplo. En zona flamenca sobre todo, -como dejó testimonio de ello, lo más crudo y estremecedor- la obra narrativa de Hugo Claus, el más grande escritor belga flamenco contemporáneo; pero también (pequeño detalle… todo, menos trivial) el saldo mortífero de cerca de doscientas cincuenta victimas civiles de un bombardeo «por error» de la aviación aliada junto a la estación ferroviaria de Etterbeek (de cercanias), en el centro de Bruselas…. La beatificacion de Pío XII: piedra de escándalo y envite supremo (de órdago a la grande) para el pontificado actual. De su desenlace dependerá la actitud de muchos católicos sin duda hacia el pontificado actual y también –apuesto- la suerte del pontificado… ¿Batalla perdida de antemano (como siempre en esos casos…)?: gran ocasión más bien al alcance de la mano, al tiempo. Ordalía (grande) como quiera que sea en el campo sagrado de la memoria… (Dresde, 13 de Febrero del 45: holocausto de inocentes y hecatombe iconoclasta. Sus víctimas todas ellas, se yerguen hoy de oráculos de la Memoria y de valedores –en lo universal, todas ellas- del papa alemán, Benedicto XVI)

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