KAMIKAZES CRISTIANOS EN LA ESPAÑA MEDIEVAL

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Nos llegan noticias, que habría que verificar, de que en agunas localidades del Levante español, la ancestral fiesta de Moros y Cristianos, ha sido falsificada hasta el punto de que cambia su significado histórico. Si durante siglos los tres actos de la fiesta eran: invasión o ataque islámico, seguido de la reconquista militar cristiana con la consiguiente derrota de los moros por parte del pueblo hispanogodo; ahora, en aras de la “alianza de civilizaciones” zaparrastrosa, la historia termina con la fraternización entre moros y cristianos, los cuales se abrazan y no sabemos si también se besan para hacer honor al poder “gay”…
En contraste con esta situación de desarme moral, he encontrado en el blog ANTECEDENTES el relato de un hecho histórico referido a la lucha de resistencia contra la opresión islámica en la España entonces llamada Al-andalus. Tan desesperada debió ser la situación de los cristianos sometidos, que se llegaron a dar casos de lucha suicida, lo cual es totalmente extraño a la moral cristiana y a la idiosincasia de lo pueblos europeos, pues sabemos que el kamikaze es un modo típicamente nipón de entender la lucha a muerte contra el enemigo.
Lo que sigue forma es un fragmento de un artículo cuyo autor es Isidro Juan Palacios, experto en temas relacionados con la tradición y religión, aparte de buen conocedor de la cultura japonesa:
Más lejos y mucho antes, también entre nosotros, tan acostumbrados a la tragedia de antaño, de siempre, en la España medieval, se produjo un caso parecido a este del Kamikaze, salvando, claro está, las distancias. Con los musulmanes dominando el sur de la Península, surgieron entre los cristianos mozárabes, sometidos al poder del Islam, unos que comenzaron a llamarse a sí mismos los “Iactatio Martirii”, los “lanzados”, los “arrojados al martirio”, es decir, a la muerte. Los guiaba e inspiraba el santo Eulogio de Córdoba, y actuaron durante ocho años bajo el mandato de los califas, entre el año 851 y el 859. Su modo de proceder era el siguiente: penetraban en la mezquita de manera insolente, siempre de uno en uno, y entonces, a sabiendas de que con ello se granjeaban una muerte sin paliativos, abominaban del Islam e insultaban a Mahoma. No tardaban en morir por degollamiento. Hubo por este camino cuarenta y nueve muertes voluntarias. El sello lo puso Eulogio con la suya propia el último año.

 http://antecedentes.wordpress.com/2008/03/21/el-viento-divino-o-la-muerte-voluntaria/#more-68

 20 de junio de 2008

 

 

 

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