TRADUCIONES FIELES …E INFIELES

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Hay una conocida máxima que dice “Tradutore, traditore”… que evidentemente significa que de “tradición” a “traición” hay un sólo paso…

Es el caso de un pasaje bíblico del Segundo Libro de Samuel (cap. XII, 26-31):

 

Veamos lo que dice LA BIBLIA (Traducción del hebreo de León Dujovne y Bernardo Schalman), Ediciones Sigal, Buenos Aires, 1998. Señalemos que se trata de la “biblia” judía en versión castellana de León Dujovne, Manasés Kontantynowski y Moisés Konstantynowski.

 

En la pág. 519:

 

    Entretanto Yo-a-v, había peleado contra Rabbá- de los hijos de ‘Ammó-n,

    y había tomado la ciudad real.

Entonces Yo-a-v envió mensajeros a Da-wi-d, diciendo: “He peleado contra Rabbá-, y he tomado la ciudad de las aguas.

Ahora, pues, junta el resto del pueblo, y asienta campamento contra la ciudad, y tómala, no sea que yo tome la ciudad, y sea llamada de mi nombre.”

Por lo cual Da-wi-d juntó todo el pueblo y fue a Rabbá-, y peleó contra ella, y la tomó.

Y quitó la corona de su rey de sobre su cabeza, siendo su peso un talento de oro, y teniendo una piedra de gran valor; y fue puesta en la cabeza de Da-wi-d.

Y sacó Da-wi-d de la ciudad muy grandes despojos.

Sacó también el pueblo que halló en ella, y los hizo poner debajo de las sierras y de los trillos, y de las hachas de hierro; los hizo pasar por los hornos de ladrillos; y así lo fue haciendo con todas las ciudades de los hijos de ‘Ammó-n.

En seguida volvió Da-wi-d con toda la gente de guerra a Y-ru-sha-láyim.

Leemos en la “Santa Biblia” de las iglesias Evangélicas (Reina-Valera, de 1909) una traducción casi con las mismas palabras.  En el versículo 31 se dice “(…) y púsolo debajo de sierras, y de trillos de hierro; (…)”. Para que no haya dudas de lo que se entiende por “púsolo debajo de sierras”, veamos lo que se dice en el Libro 1 de Crónicas (cap. 20, 3): “Sacó también al pueblo que estaba en ella, y cortólos con sierras, y con trillos de hierro, y segures. Lo mismo hizo David á todas las ciudades de los hijos de Ammón. Y volvióse David con todo el pueblo á Jerusalem.” 

 

En la Züricher Bible, del año 1914 (II Samuel, cap. XII, versículos 29 a 31) podemos leer lo siguiente:

 

David tomó a todo su pueblo y asedió y conquistó la ciudad de Rabba. Quitó la corona al rey, que pesaba 50 kilos de oro y piedras preciosas y se la colocó en su propia cabeza; luego hizo saquear la ciudad. A los habitantes los colocó en sierras de hierro y cuñas de hierro, y los redujo a cenizas en hornos de ladrillo. Hizo lo mismo con todas las ciudades de los hijos de Amón. Después volvió con todo su pueblo a Jerusalem”.

Aquí habría que verificar si efectivamente en la Biblia de Zurich se dice que la corona del rey “pesaba 50 kilos de oro”, pues aparte que en la Antigüedad no existía el kilo como medida de peso, es poco creíble que álguien pudiese soportar tal peso sobre la cabeza. Parece más razoneble que lo que se quería significar es no es que pesaba un talento de oro”, como dice la Vulgata Latina publicada por D. Félix Torres Amat (Edición de Apostolado de la Prensa, Madrid, 1964), sino que tenía el mismo valor que un talento de oro, el cual solía tener un peso equivalente a más de 42 kilogramos.

 

Por cierto que, en esta “Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata Latina teniendo a la vista los textos originales, por el P. José Miguel Petisco, de la Compañía de Jesús” y “dispuesta y publicada por el Ilmo. Sr. D. Félix Torres Amat”, novena edición, el texto tiene un castellano más fluido pero rigurosamente semejante a “LA BIBLIA” hebrea editada en Buenos Aires en 1998, siendo la “Sagrada Biblia” de Editorial Apostolado de la Prensa, SA, impresa en el año 1964.

 

También son parecidos los textos de la “Sagrada Biblia”, traducción de la Vulgata Latina, publicada por UTEHA, en México, en 1951 y los de la “Biblia Americana San Jerónimo”, versión de 1994.

 

************

 

Pero he aquí que el citado versículo 31, que en la versión de redacción más clara (por ejemplo, la de Torres Amat editada en Madrid en 1964) dice,

 

A los habitantes los sacó fuera, y mandó que unos fuesen aserrados, haciendo pasar sobre otros narrias o carros con ruedas de hierro, y despedazarlos con cuchillos, y arrojarlos en los hornos de ladrillos. Así trató a todas las ciudades de los amonitas. En seguida volviose David con todo su ejército a Jerusalén”

 

en otras muchas “biblias” toma un significado o sentido totalmente diferente:

Poco explícito es el texto de la “Sagrada Biblia” de Nacar-Colunga (año 1969):

 

 

A los habitantes los sacó de la ciudad, y los puso a las sierras, a los trillos herrados, a las hachas, a los molinos y a los hornos de ladrillos. Eso mismo hizo con todas las ciudades de los hijos de Ammón…”

 

 

No queda claro si los prisioneros fueron puestos encima o debajo de las sierras…

 

La tergiveresación es evidente en la “Traducción del Nuevo Mundo de las Sagradas Escrituras”, de los Testigos de Jehová (año 1987):

 

Y a la gente que había en ella, la sacó para ponerla a serrar piedras y a [trabajo relativo a ] instrumentos agudos de hierro y a hachas de hierro, y los hizo servir en la fabricación de ladrillos…”

 

Y en la “Biblia de Jerusalén” (Club Internacional del Libro, Madrid, 1975):

 

A la gente que había en ella la hizo salir y la piso a trabajar en las tierras, en los trillos de dientes de hierro, en las hachas de hierro y los empleó en los hornos de ladrillo.”

 

La llamada “Nueba Biblia Española” (Ediciones Cristiandad, Madrid 1975) dice en en versículo 31: “(…) y los puso a trabajar en las tejeras”.

 

En la “Santa Biblia” ( Reina-Valera, año 1960), la falsificación es deliberada pues ya vimos arriba la anterior versión del año 1909. En efecto, en la versión de 1960, el cap. 12, versículo 31 del Libro 2º de Samuel dice:

 

Sacó además a la gente que estaba en ella, y los puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro, y además los hizo trabajar en los hornos de ladrillos; y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón…”

 

En la “Biblia Latinoamericana” (edición de 1995) se dice:

 

En cuanto a los habitantes, los hizo salir de la ciudad, los puso a manejar sierras, las ruedas y las hachas de hierro y los hizo trabajar en la fabricación de ladrillos; lo mismo hizo en todas las ciudades de los ammonitas. Y luego David y todo su ejército volvieron a Jerusalem.”

 

 

 

 

 

 

Por último, La Biblia de las Américas (http://lbla.bibliaparalela.com/2_samuel/12.htm) dice lo siguiente:


26 Joab combatió contra Rabá de los hijos de Amón, y conquistó la ciudad real. 27 Entonces Joab envió mensajeros a David que le dijeran: He combatido contra Rabá, y también he tomado la ciudad de las aguas. 28 Ahora pues, reúne el resto del pueblo y acampa contra la ciudad y tómala, no sea que tome yo la ciudad y sea llamada por mi nombre. 29 Reunió David a todo el pueblo y fue a Rabá, y peleó contra ella y la tomó. 30 Quitó la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro y tenía una piedra preciosa, y fue puesta sobre la cabeza de David. Y él sacó botín de la ciudad en grandes cantidades. 31 Y la gente que había en ella, la sacó y la puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas de hierro, también la puso a trabajar en los hornos de ladrillos. Así hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón. Entonces regresó David con todo el pueblo a Jerusalén.

 
 

 

Ante estas contradicciones, cabe preguntarse si las traducciones que presentan un David menos cruel son mejores o más fieles al texto original. Lo cierto es que en otros pasajes bíblicos el modo de actuar de David es de este jaez:

 

Refiriéndose a las incursiones que hacía David en tierras de los filisteos, antes de ser rey, leemos en 1 Samuel 27, 9 y 11 : “9 Y asolaba David todo el país, sin dejar con vida hombre ni mujer; (…)”. “11 No dejaba David hombre ni mujer con vida, ni conducía prisionero ninguno a Get: No sea acaso, decía, que hablen contra nosotros. (…).” (“Sagrada Biblia”, Torres Amat, Madrid, 1964). Casi las mismas palabras emplea “LA BIBLIA” hebrea editada en Buenos Aires en 1998, citada arriba.

Asimismo, coinciden en este relato del Libro 1 de Samuel, cap. 27, 9 y 11 las “biblias” de Reina-Valera (de 1909 y de 1960); Nacar-Colunga (1969); Biblia de Jerusalén (1975); Nuevo Mundo (1987).

 

Sea cual sea la explicación de tan diferentes versiones, lo grave sería concluir que las traducciones bíblicas, lejos de ser rigurosamente fieles al original, se acomodan a las circunstancias políticas y a las ideas imperantes en cada cada época.

————

23 de Abril de 2008

 

 

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3 comentarios to “TRADUCIONES FIELES …E INFIELES”

  1. TEJOTA Says:

    Este David fue peor que Hitler.

  2. Angel Says:

    Las ordenes de YHWH antes de entrar a la Tierra prometida eran bien claras, ¡¡ ANATEMA !!, porque si los dejaban con vida serían absorbidos por esos pueblos en sus abominables costumbres, lo
    que hacía David no era nada en comparación. En el contexto histórico y bíblico, esta bien. Los criterios pietistas del siglo 20-21
    nada que ver compararlo con Hitler, ¡estudie la Biblia TEJOTA !

  3. ESCEPTICO Says:

    Hemos de tener en cuenta que todos los relatos de un supuesto rey David fueron inventados por los sacerdotes judíos en tiempos de Josías y posteriores. Ello tomó forma definitiva después del regreso del destierro babilonio.

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