La Naturaleza es tan sabia como irresistible… Muchos amantes a lo largo de la historia, desde
Romeo y Julieta, ó, más trágicamente, Abelardo y Eloisa, han dado testimonio de que la fuerza de
su amor recíproco o de sus pasiones no eran algo fácil de domeñar. En la primera pareja, su amor les
condujo a la muerte, la cual prefirieron antes que la separación. En el caso de Abelardo, éste fue
brutalmente castrado por esbirros del padre de Eloisa, pues tan ultrajado se consideraba por haber sido su
honor ofendido. Como resolución de este amor ya imposible de satisfacer físicamente, ella optó por
recluirse en un convento, y él, quedó liberado del fuego de la pasión, para dedicarse más libremente a la
filosofia y a la religión. Otros profesionales del amor sensual quizás hayan preferido que los asuntos
de Cupido estuvieran envueltos en el misterio del pecado, pues al placer erótico se añade el goce de la
transgresión. Tanto es así que ha habido amantes que se divorciaron para poder tener encuentros
semiclandestinos. Y ya que hablamos de amor carnal, conviene señalar que el llamado pecado de la carne
no se refiere exclusivamente al sexo. Por carne y carnal se entiende lo perteneciente a los imperativos del
cuerpo, de todo orden, incluidos los apetitos desordenados de la gula, por ejemplo, y la adicción a las
drogas, como por ejemplo, el tabaco. Es importante tener en cuenta, que todas las estupideces y
crímenes que cometen los que se tienen por seres racionales, el tabaco y los demás narcóticos son
propiedad exclusiva de los seres humanos. Los animales matan, copulan, comen, pero no fuman… y esto
demuestra que son más inteligentes.
20 de Abril de 2008
Etiquetas: PECADO



